NOVELA: UNOS CUANTOS SUEÑOS de Chimamanda Ngozi Adichie

 

Random House

530 páginas

Disponible en ebook.

Recuerdo perfectamente la sensación que me produjo Americanah, la única novela que conozco de esta autora; la trama sin embargo no la tengo del todo presente, creo recordar que trataba de la necesidad de una joven nigeriana de combinar la profundidad de sus raíces con su nueva vida en los Estados Unidos.

Lo que tengo en mente es un libro fluido, narrado en el presente de su protagonista, con el lúcido humor de quien es capaz de empatizar sin dramatismos y de entender la riqueza dentro de su propia confusión. El dilema que plantea no es el de la inmigración económica sino de dignidad, cultura y, en definitiva, desarraigo. Y lo hace con la capacidad de transmitir en palabras algo tan complejo y hacerlo transparente. Su lectura era una aventura emocional sin escollos y una crónica minuciosa de la actualidad.

En Unos cuantos sueños, tengo la sensación de que la protagonista sigue siendo la misma, pero se le unen otras tres mujeres, con lo que el abanico es más amplio. 

Chia, a la que creo que ya conozco, es una mujer a la que, según los esquemas de su país de origen, se le está pasando la edad del matrimonio. Vive una acomodada existencia con sede en EEUU pero viajando continuamente y saltando de una pareja a otra, recorriendo roles tan diversos como el de víctima, muñeca, madre.... . 

Su amiga Zikora, tendrá que afrontar una maternidad inesperada. Y su prima Omelogor, una absoluta triunfadora, opondrá su felicidad a la necesidad de sentirse orgullosa de ser mujer, negra, rica y africana.

Pero será con la cuarta, Kadiatou, con quien Ngozi le de otra dimensión a su propuesta, no olvidando esa realidad de mujeres africanas buscando una vida mejor en otro país y cuyas preocupaciones son más primarias y, sin duda, mucho más importantes. Para ello, se apropia de un suceso que nos estremeció en su momento: el intento de violación de una camarera de hotel por parte del poderoso Strauss- Kahn. Con ello, creo que la autora nos hace saber que la realidad es más amplia y que ella cree necesario, obligatorio, abarcarla. No olvidarse de esa otra realidad. 

El conjunto, repito lo que dije al principio, me produce la misma sensación que Americanah. La ligereza de quien no necesita dogmatizar para hablar de cosas importantes, de quien puede contar grandes cosas con sencillez, y, sobre todo, de alguien con una sorprendente capacidad de introspección en la intimidad de sus personajes. Además tengo la sensación de que Ngozi no necesita la coartada de una historia para contar lo que nos quiere contar. 

Tengo que decir que leyendo a esta autora, me siento tan cómodo como leyendo a Jane Austen. Me la recuerda en el tono, en la ternura de su mirada, en su perspicacia, pero sobre todo, por ser otra mujer que no necesitaba demostrar nada, sino sencillamente escribir. Más que suficiente. 

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