NOVELA: PRESENTES de Paco Cerdá

 

Alfaguara

320 páginas

Disponible en ebook

En tiempos de polarización absoluta, con una frívola banalización de los extremos y de la política del enfrentamiento, podría dar miedo pensar que dos de las novelas más interesantes que se han publicado en el último año en nuestro país tienen como escenario la Guerra Civil. La península de las casas vacías y esta.

Que no salten las alarmas. Independientemente de que es imposible no tener una posición ideológica que coloque la narración más cerca de un bando que de otro, ninguna de las dos se inclina hacia el panfleto y si por algo destacan ambas es por su calidad literaria.

Presentes utiliza como espina dorsal la peregrinación que, tras la victoria, realizó la Falange desde Alicante a El Escorial con el cuerpo de José Antonio. Un camino largo, a pie, bajo la luz de las antorchas y creando una mitología estética que vinculaba la oscuridad de Goya con la leyenda homérica del héroe.

En cada etapa, además de avanzar en la crónica del extraño viaje, la descripción de la nueva simbología y el análisis de las intrigas políticas y de quienes iban a formar parte de la élite del nuevo régimen, se compone de estampas sobre diferentes personajes, algunos conocidos como Elena Fortún o Miguel Hernandez, otros anónimos. Poco a poco, va componiendo un largo rosario que crece hasta ofrecer una visión muy amplia de lo que termina y de lo que comienza, y lo hace con una gran capacidad para individualizar cada capítulo, convirtiéndolos en pequeñas narraciones con personalidad propia, pero que encajan a la perfección en el conjunto.

Cerdá habla de la guerra con un dolor infinito, se revuelve contra el concepto de victoria encima de tantas ruinas y tantos muertos. Lo hace desde la honestidad, desde la humanidad, sin ningún tipo de sordidez o exceso. Y lo hace con un lenguaje denso y una prosa pastosa que marida la oscuridad con la belleza, el dolor con la poesía, la crónica con la evocación.

Presentes es una novela histórica importante, pero también, en un nivel más elevado, un homenaje a las víctimas de cualquier contienda y un grito para cubrir los cánticos victoriosos. Nadie vence. Nnunca.

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