Me resulta difícil comentar una película de Lanthimos sin hacer referencia a la trayectoria que, desde aquella sorprendente Canino, le ha llevado a convertirse en un autor con reconocimiento público, en versión cultural, para los principales críticos y referentes de la cinematografía comercial.
Creo que es con La Favorita cuando el director deja claro que va a
buscar otro tipo de público, más allá del que le proporcionaban cintas como
Alps ( ¿ alguien la valorará como merece? ) o Langosta, por no hablar de la
asfixiante El sacrificio del ciervo sagrado.
El caso es que tras la correcta adaptación literaria que fue
Pobres criaturas y la, para mi, fallida, mirada atrás que fue Kind of kindness,
nos llega Bugonia, y creo que, por fin, Lanthimos encuentra el punto justo
donde colocarse, como autor de culto capaz de avanzar hacia un público más
amplio sin renunciar a su mundo y a su lenguaje.
Esta claro que el griego se mueve siempre bien en historias
extravagantes con fondo de parábolas, en este caso, la de dos outsiders que deciden secuestrar a una
alta directiva de una empresa farmacéutica convencidos de que es un alienígena
culpable de la destrucción de su familia. A partir de ahí, la narrativa se
desarrolla desde diálogos que podrían corresponderse con una obra teatral, casi una pieza de cámara, y
sobre los que no voy a desvelar nada porque, al margen de lo que se cuenta, me
interesa especialmente como se hace.
En lo que se refiere al "que", el autor hace un retrato de
América donde, con equilibrio, combina referencias muy actuales: la
conspiranoia, el capitalismo acérrimo, la vida aislada de familias
desestructuradas ….lo hace con ironía pero sin distancia, con lo que consigue una extraña empatía con todos los personajes, que ni siquiera desaparece cuando nos asomamos al verdadero horror.
En lo que se refiere al "como" , y ligado con el "que" , Lanthimos
probablemente haya aprendido mucho de USA a través del cine, y su caligrafía es
una colección, un tanto magnificada hasta el sarcasmo, de momentos
cinematográficos, lugares comunes como ere paseo en bicicleta con música
entrañable, esos acordes repentinos ( subidos de tono ) cuando llegan los
momentos de inquietud, esas escenas tantas veces vistas como el coche de
policía llegando inesperadamente en medio de un conflicto, la oscuridad de la placidez, la
tragedia cotidiana, incluso en las escenas finales ( cuyo contenido no voy a
revelar porque nada más lejos de mi intención que el spoiler ) la estética
remite de forma grotesca a las películas serie B de ciencia ficción. Y la utilización de la banda sonora entre infantil y excesiva, propia del cine más cutre.
El resultado es denso, importante, sorprendente y
disfrutable. Asumiendo que Lanthimos ya no es un outsider, tampoco es un hombre
acomodado, y sí alguien capaz de generar momentos cinematográficos potentes, de
obtener interpretaciones magníficas ( grande Jesse Plemons y ¿Quién coño es ese
tal Aidan Delbis?) y, en definitiva de ser diferente dentro del sistema.
Bugonia es una extraña gozada, y que nadie se vaya antes de escuchar, y ver, "Where have the flowers go".
Público

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