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miércoles, 3 de noviembre de 2010

TEATRO: TORVALDO FURIOSO de Lucia Vilanova


Director. Lino Ferreira
Interpretes . Inma Nieto y Julio Cortazar
Prueba de que la escena teatral madrileña está muy viva, es que ,de propuestas en inicio experimentales, salgan resultados tan redondos como ocurrió la pasada temporada con La Función por Hacer o esta con este Torvaldo que, espero, corra la misma suerte que aquella.
No hacen falta grandes presupuestos ,ni textos de reconodido calado o escenografías aparatosas.
En este caso bastan ( nada menos ) que dos actores perfectos, capaces de regalar a su papel todos los matices necesarios sin dejarse llevar por los recursos fáciles del humor, capaces de transformarse sin moverse del escenario recorriendo la gama de sentimientos que les impone el desarrollo de la trama, capaces , en definitiva de sostener sólo ellos, una pieza de hora y diez minutos.
Basta ( nada menos también ) un director capaz de extraer de cada frase el tono necesario para que encaje en el ritmo general sin salirse de su carril, de conseguir que no desafine ninguno de los muchos elementos con los que juega y, sobre todo, que los giros sean naturales, de asumir la dualidad teatro/verdad. De llegar así hasta el final.
Y basta ( tal vez debería de haber empezado por ahi ) un texto que sabe a donde camina y no se deja llevar por atajos o soluciones fáciles, que sabe utilizar recursos de farsa, de drama, de alta comedia, y mezclarlos en una masa perfecta, que es generoso en su contención. Un texto que maravilla por la riqueza de lo que ofrece en tan poco tiempo.
Pero Torvaldo Furioso no es sólo eso, sino además un ensayo demoledor sobre la mezquindad, sobre los valores de la sociedad en lo que vivimos y los sucedaneos en los que muchas veces se han convertido los sentimientos.
Partiendo de un inicio que roza el teatro del absurdo y que poco a poco se va desvelando, haciéndose reconocible, en este Torvaldo se habla de maltrato, de prostitución , de consentimiento , de un materialismo rabioso, de crueldad ( se me ha quedado clavada la frase "existen internados" que llegan a pronunciar en diferentes momentos los dos protagonistas, ninguno inocente ) y se hace con una cercanía que nos aterra, sobre todo cuando recordamos que nos hemos reido.
El precioso Teatro La Abadia, dentro de su siempre coherente programación, lo ha rescatado de las salas alternativas por tres días, y yo lo he disfrutado gracias a la recomendación de la Guía del Ocio ( Bendita Rosana Pastor, nunca falla ). Espero que sea sólo el principio de una muy larga vida y que a sus artífiices les queden ganas de seguir regalándonos mucho teatro.
Público

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