USA 2025
Diego Luna. Tomatiuh. Jennifer López. Josefina Scaglione. Aline Myagoitia. Tony Dovolani. Bruno Bichir. Lucía Gandolfo. Thomas Canestraro. David Turner.
No he leído la novela de Manuel Puig, una eterna pendiente, sin embargo conozco la historia ( vía la magnífica película de los ochenta dirigida por Héctor Babenco y la espantosa versión teatral que puso en pie en Madrid hace unos años Carlota Ferrer ). Creo que es magnífica desde el punto de vista narrativo y dramático.
Sólo dos personajes en un espacio cerrado, un preso político y otro homosexual que comparten celda en un país latinoamericano gobernado por una dictadura represora. Condenados a entenderse, sobrevivirán gracias a la fantasía aportada por la mitomanía cinematográfica de aquel que sueña con emular a su actriz favorita.
Al final, una triste y bella historia sobre tolerancia, descubrimiento y como recuperar la dignidad por la vía del amor.
Ya no nos sorprende ( pero sí me sorprendió entonces ) que con este material pueda hacerse un musical. Y se hizo contando con los creadores de, por ejemplo, Cabaret y Chicago, dos de las cimas del género. El resultado sólo podría ser el éxito que fue. Y llegados a este punto, tenía que terminar en película aunque tardase en llegar más de veinte años.
He leído que existen variaciones relevantes entre el original y lo escrito y dirigido por Bill Condon. Por lo visto, se han eliminado las canciones que tienen lugar en el entorno carcelario y se ha unificado la historia cinematográfica que sirve de evasión a los dos protagonistas. El caso es que lo que nos propone, subraya el contraste entre la sordidez de la prisión y el paisaje multicolor de un Hollywood ligeramente caricaturizado y la música queda como elemento que señala o completa la narración ( en Cabaret ya ocurría ).
Vallamos por partes sobre el resultado:
En lo que se refiere al argumento, ya he comentado la solidez de la historia. El hecho de que sólo la mitad del tiempo esté dedicado a la relación entre Valentín y Molina, limita un poco su desarrollo ( frente a la película de Babenco ) y, con ello, la posibilidad de producir emoción. Aun así, está bien guiada.
En un musical, por supuesto, deben incorporarse números y canciones atractivos, aquí los hay, con alguna excelente coreografía.
Por último, son fundamentales los tres intérpretes principales: López cumple a la perfección con su papel de diva, Diego Luna es un buen revolucionario, pero posiblemente, es Molina el personajes más relevante, y en ese sentido, Tomatiuh es un descubrimiento, en su valentía, su ternura y su fragilidad.
En resumen, El beso de la mujer araña, en esta traslación musical del escenario a la pantalla, no es un musical memorable que contribuya a la resurrección del género, como podrían ser La La Land o Moulin Rouge, pero sí es un muy buen espectáculo que nos recuerda las bondades de estas películas directamente herederas de los años dorados del technicolor.
A mi me ha gustado. Pero la verdad es que yo siempre he sido fan de estos encantadores y brillantes disparates donde con cualquier excusa todos se ponen a cantar y a bailar.
Público

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