NOVELA: BARRIO DE MARAVILLAS de Rosa Chacel

 

Lumen ( y otras editoriales )

350 páginas

También disponible en ebook.

La lectura/ descubrimiento que estoy llevando a cabo de clásicos contemporáneos españoles, me está proporcionando muchas sorpresas. Hace poco escribía que con Si te dicen que caí, me había encontrado con una novela digna de un Faulkner español. Con Barrio de Maravillas, no sé porqué, creí que me esperaba una crónica íntima femenina de un Madrid de principios del siglo pasado. En este caso, la sorpresa fue mayúscula.

Efectivamente, de forma engañosa, así comienza. Dos niñas, Isabel y Elena, que viven en el mismo edificio. Una de ellas en los altillos, hija de una madre soltera con pocas posibilidades, la otra más abajo, en el seno de una familia burguesa con elementos artísticos y vocación intelectual. Las conocemos y poco después el padre de la más acomodada ( de hecho el padre de la otra no existe ) las lleva a visitar el Museo del Prado. Y nosotros nos sentamos cómodamente para seguir leyendo.

Pero pronto somos conscientes de nuestro error. Sin solución de continuidad, la novela pierde sus contornos e intercala largos soliloquios, no siempre sabemos de quien, que navegan entre lo concreto y lo abstracto. Y así, Rosa Chacel, a la que imaginaba como una novelista convencional e íntima, se descubre como una escritora arriesgada, vanguardista y capaz de unos niveles de ruptura sorprendentes entonces.

A partir de ahí, esta dificilísima novela avanzará dejando pistas pero nunca claridad. Los personajes apenas estarán perfilados pero tendrán la densidad de destinos, el entorno, siempre amenazante, mezclara los condicionantes sociales con aquellos propios de la pubertad. El exterior se anunciará desde la distancia, materializándose sólo con el estallido de la Primera Guerra Mundial.

Y con todo esto, tendremos una extraña sensación de estar asistiendo al paso del tiempo y a la construcción de una belleza, por manchada en la vida, mucho más sólida de lo habitual.

Sólo una gran escritora sería capaz de las páginas casi al inicio donde, utilizando la luz, se recorre y describe todo el edificio con la vida que lleva dentro. Ese tramo por si sólo merecería admiración eterna. Y hay mucho más.

Mientras algunos buscábamos en otras latitudes, escritores españoles como estos, esperaban que les dedicásemos tiempo. Que banales debían encontrarnos en nuestra ignorancia. Gracias a Dios nunca es tarde.          

Público

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