TESTIMONIO: CARTAS de Etty Hillesum

Antrophos
170 páginas

Subtitulado El corazón pensante de los barracones.
No hace mucho, comentaba aquí la impresión que me había producido el Diario de Etty Hillesum.
Conocí la existencia de esta persona gracias al ensayo Sabes que volveré, de Mercedes Monnamy. Nunca se lo agradeceré lo suficiente.
No es una prosa, no son reflexiones, es vivir la historia, una parte terrible y cruel de la historia, desde el centro del alma de un ser humano que la está sufriendo.
Como experiencia y conocimiento es desoladora.
Como lección, una revelación.
Si en el diario, la autora nos iba acercando a su destino, en sus Cartas estamos ya inmersos en él.
Etty ha decidido que un campo de concentración es el lugar donde realmente su ayuda tiene sentido, además de que le permitirá no separarse de sus padres y su hermano.
Aceptando su propia decisión, no puede ser inmune a lo que le rodea, y lo describe con total claridad, consiguiendo que el dibujo del lugar y de lo que allí ocurre, se fusione a la perfección con lo que produce en las personas.
Es ahí donde aparece la lección: la capacidad del ser humano de reaccionar y afrontar cualquier situación. Su grandeza, en definitiva.
Me había gustado mucho El hombre en busca de sentido, de Victor Frank. El objetivo era también trasladarnos la existencia de esa fuerza interior que desconocemos en nuestro comportamiento cotidiano.
Etty Hillesum me toca mucho más el alma.
Quizás porque sus análisis son más espontáneos o tal vez porque ella no regresó.
En cualquier caso, el testimonio de esta mujer, se convierte en un homenaje a la vida, en una experiencia de autosuperación, en un reto.
¿Seremos capaces de imponer la obligación de la grandeza en nuestro vida cotidiana?

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