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miércoles, 26 de julio de 2017

SERIE TV: THE CHURCHMAN ( Ainsi Soeient- Ils) TEMPORADA 1 de Rodolphe Tissot/ Elizabeth Marre/ Olivier Pont

Francia 2012
Directores.-
Rodolphe Tissot. Elizabeth Marre. Olivier Pont
Intérpretes.-
Thierry Gimenez. Julien Bouanich. Samuel Jouy. Clement Manuel. Jean Luc Bideau. Nicolas Beaucaire. Celine Cuignet. Clement Roussier. Gauthier Baillot. Jacques Bonaffe
Duración.-
8 capítulos 50 minutos c.u.
Disponible en Filmin

El punto de partida es sin duda sorprendente. Creíamos que estábamos acostumbrados a que hubiese series de televisión sobre cualquier temática. Pero no era así.
La francesa The Churchman reúne las condiciones generales del género episódico, la coralidad en los personajes, las tramas paralelas, la integración entre lo íntimo y lo público....
Pero el paisaje de fondo es, nada menos, que la Iglesia Católica.
El seminario de Los Capuchinos parece haberse convertido en la élite de la confesión religiosa. Su selección a la hora de admitir seminaristas, deja reducido a cinco el número de candidatos. Será a ellos, a su vocación y sus dudas, su convivencia entre la fe y el mundo, a los que seguiremos, afrontando una muy interesante visión sobre la lectura que en la actualidad merecerían las Santas Escrituras.
Problemas como los sin techo, la emigración ilegal, el aborto o la homosexualidad, se presentan en un desarrollo cotidiano muy bien escrito y realizado, también la parábola del camello y el ojo de la aguja tiene aquí su traslación narrativa.
Este nivel, una vez asumida la extrañeza de ver en este modelo, algo que, posiblemente de forma errónea, nos parecía intocable, está muy bien planteado. No es fácil ser valiente, obligarnos a asumir la necesidad de equilibrar tradición y actualidad, ver de otra manera nuestro compromiso con Jesucristo, y hacerlo desde el respeto, escapando de soluciones fáciles. Tampoco está teñido de falta espiritualidad.
Sin embargo, la serie tiene otro nivel, más global, relacionado con el mantenimiento de la propia congregación en los límites de lo legal, y también sobre las luchas de poder en la cúspide de la Iglesia en Francia y su extensión nada menos que al Vaticano como consecuencia de un conflicto diplomático con China.
Es aquí donde me pierde el proyecto.
Si bien las visitas a Roma , exteriores e interiores, se filman con una grandiosidad renacentista que otorga un nivel estético y referencial importante, el acompañamiento roza la burla al hablar de cardenales que parecen mafiosos y un Papa que se dibuja en caricatura.
Por lo tanto se produce un contraste que no me convence: por un lado, el debate abierto sobre la actualidad de las doctrinas cristianas y como deben de convivir sus mensajes con la sociedad actual, por otro, la crítica gruesa.
Supongo que tendrá que ver el hecho de que yo sea católico practicante, pero en cualquier caso, estoy dispuesto a admitir la duda humanista, precisamente desde la humanidad y la traslación de las dudas que cualquier corazón y mente inquietos debe de tener. Sin embargo, me cansa y me parece injusta la visión de pastiche que sólo se queda en lo superficial.
En cualquier caso, sí me han enganchado los personajes, en especial los cinco seminaristas. Hasta importarme su futuro.
Posiblemente me asome a la segunda temporada.
Seguiremos comentando.

Público


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