Páginas vistas en total

martes, 9 de mayo de 2017

TEATRO: EN LA ORILLA de Rafael Chirbes

Versión.- Adolfo Fernández . Ángel Solo
Director.- Adolfo Fernández.
Intérpretes.-
Cesar Sarachu. Marcial Álvarez. Rafael Calatayud. Sonia Almarcha. Angel Solo. Coima Valdés. Adolfo Fernández.

Hay novelas que nos parecen totalmente inadaptables al cine. Afrontarlas parece en ocasiones valentía y en otras simple osadía. Ninguna de ambas condiciones garantiza el éxito.
Las obras de Chirbes entran en esta categoría.
Sin embargo tanto Crematorio ( serie de tv ), como esta En la orilla, han sido objeto del deseo.
En el caso de Crematorio, lo que parecía ser una traición a la caligrafía narrativa intimista del escritor, conseguía trasladar su espíritu y su crítica.
En la orilla intenta una mezcla de ambas cosas. Hay que decir que no me parece del todo conseguida pero personalmente me sorprende descubrir que el reto no era tan descabellado, sino que cuenta con una línea narrativa posible, respetando también el contenido.
En lo que está a la altura de su referente es en la sordidez, tanto física como moral. Los diálogos golpean en su brutalidad pero también hay imágenes muy difíciles.
Es imposible negar que lo que cuenta ocurrió.
Difícil olvidar que mucho de lo que después ha ocurrido en nuestro país, es consecuencia de esos años donde los valores desaparecieron totalmente frente a la codicia y la falta de respeto más absoluta por el ser humano.
Años en que la pobreza era sinónimo de estupidez, y convertía a sus víctimas de forma inmediata en carne de esclavitud, fuese esta sexual o laboral.
Años de continua juerga sin límites en la que todo valía y que parecía que nunca iban a terminar. Terminaron. Y dejaron en el camino mucho dolor, no precisamente de los culpables.
Chirbes habla de ello sin límites ni velos ni excusas. Eso sí, con mucha amargura.
También habla de la casi imposibilidad de mantenerse al margen.
Es difícil, una vez más, no sentir vómitos ante estas personas que hoy nos parecen tan lejanas, tan monstruosas, y que tuvimos tan cerca, e incluso pudimos llegar a admirar.
Chirbes también nos obliga a mirarnos a nosotros mismos.
Esta producción es visualmente interesante. Consigue, como he dicho antes, encontrar una adecuada línea narrativa que permite estructurar los monólogos interiores que componen la novela.
Sin embargo hay aspectos que no terminan de redondearse y lastran la propuesta:
En primer lugar hay un problema con los tiempos, que no están bien transmitidos, ni ese largo día que es el eje central, ni el salto al pasado con Leonor o la primera escena.
Pero sobre todo, tengo un problema con el protagonista. Gran parte del texto está narrado por Sebastian, en un nivel interior difícil. Cesar Sarachu me había entusiasmado en Reikiavik. Sin embargo, en este caso, me parece que su interpretación está constantemente en un engolamiento que distancia, que no hacen creíbles textos densos, hermosos pero difíciles de trasladar. Está bien en algunas de las escenas dialogadas, pero en su affaire con Liliana no tiene salvación. Cuando una parte tan grande del peso de una obra recae en un intérprete, este tiene que ser perfecto. Lamento decir que no es el caso. Alguna otra descordinación actoral me hace pensar más en un error de dirección, pero en ninguno de los casos tiene tanta importancia como en el de Sarachu. Una verdadera pena porque estoy seguro de su capacidad, que en momentos asoma.
En la orilla es un proyecto importante y loable.
A mi entender, ya lo he dicho, no del todo conseguido. Hay llenos y aplausos así que, como ya he dicho otras veces, probablemente el problema sea mío.
Lo peor, por otro lado, es pensar que es teatro histórico, real, sobre unos tiempos en los que todos fuimos partícipes.

Público

No hay comentarios: