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viernes, 19 de mayo de 2017

CINE: DÉJAME SALIR de Jordan Peele

USA 2017
Daniel Kaluuya. Bradley Whitford. Allison Williams. Catherine Keener. Betty Gabriel. Caleb Landry Jones. Lyle Brocato. Ashley LeConte Campbell. Marcus Henderson. LilRel Howery. Gary Wayne Loper. Jeronimo Spinx. Rutherford Cravens.

Todos los años por estas fechas, nos llegan algunas películas que , enmarcadas en una especie de serie B cuidada, sorprenden a la crítica y, sobre todo, alcanzan éxito de público.
Generalmente se enmarcan en el género de terror, que salpican con gotas de humor para distanciarlas de sus referentes clásicos.
Déjame salir es perfecta para esta definición.
Generalmente su éxito de basa en la sorpresa se su planteamiento, pero también se exige rigor profesional en su realización visual y, sobre todo, en su desarrollo narrativo: a fin de cuentas son películas a las que se exigen que cumplan con los objetivos más primarios del cine, crear fuertes sensaciones y entretener.
Todas las críticas de la cinta de Jordan Peele se inician recordando el parecido entre su punto de partida y el de Adivina quien viene esta noche. De hecho podríamos pensar en una adaptación moderna del género si no fuese porque una secuencia inicial se ha encargado de prepararnos para algo diferente.
La premisa del planteamiento novedoso se cumple.
La del desarrollo dramático se cumple con creces.
En muchas de las secuencias de su narrativa no nos extrañaría ver la mano de Hitchcock . Capaces de generar una inquietud en crecimiento, van avanzando sin desvelarnos hasta el final las verdaderas claves de lo que sucede.
Sí es cierto que el tema en el que se sustenta ( inteligentemente ) es el racismo. También lo es que podría hacerse una lectura social de la historia, como una parábola sobre lo que se esconde bajo lo políticamente correcto en un país que parece no haber superado aun sus fobias. De hecho, uno de los aspectos más desconcertantes en su verosimilitud y su choque, son las apreciaciones de los blancos sobre el invitado negro, hasta el punto de convertir este desconcierto en extraña fuente de humor. De todas maneras, yo creo que es necesario poner la dimensión crítica en su justa medida frente a la vocación de entretenimiento.
Es en el último tramo donde, aunque está muy conseguido y encaja a la perfección, me siento menos satisfecho.
Puede ser por un lado, porque la película se movía hasta entonces en un grado de verosimilitud que era lo que la convertía en realmente inquietante.
O tal vez, que he disfrutado tanto en esa inquietud, que conocer la verdad ponía fin a una agradable sensación.
En cualquier caso, Déjame salir no deja de ser por ello una de esas sorpresas que citaba al principio, una muy buena muestra de cine de género, de cine de palomitas de calidad.

Público

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