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jueves, 2 de marzo de 2017

NOVELA: EL REGRESO de Hisham Matar

Salamandra
272 páginas
También disponible en ebook

Hay ocasiones en que a un escritor hay que agradecerle su generosidad.
No es fácil contar una historia desde el corazón, desde lo más íntimo de nuestros sentimientos, compartiendo con los lectores, a fin de cuentas desconocidos en su mayoría, aquello que marcó sus vidas.
De acuerdo que en ocasiones puede haber motivos como el exorcismo del pasado, o la necesidad de hacer pública una realidad, pero aun así, existen otras maneras de alcanzar esos objetivos.
Cuando un escritor se abre ante nosotros, se produce una conexión única sobre la que , repito, creo que sólo cabe el agradecimiento, y en casos como el que nos ocupa, la admiración.
El regreso es un relato de la vuelta al lugar de origen después de muchos años. Pero creo que en este caso, es también el regreso de Hisham Matar a la historia de su familia, a los acontecimientos que pudieron destrozarla y que, en cualquier caso, la convirtieron en una unidad para siempre diferente.
Bajo la dictadura de Gadafi, Libia era más una cárcel que un país.
Como en cualquier prisión siempre existían disidentes, el padre del autor era uno de ellos y como tal, fue encarcelado por el régimen. Tras algunos contactos esporádicos y furtivos, se perdió su rastro. Nunca se llegó a saber si realmente había muerto y, asumiendo ese final como el único lógico, nunca se llegó a saber como y donde.
En estas páginas , no demasiado largo el relato, Matar consigue trasladar una densidad para la que sólo le hace falta la verdad.
Él como personaje, nos transmite su juventud y su posterior relación con la injusticia y con el absurdo, a través de su búsqueda de respuestas en el laberinto de mentiras y de falsas esperanzas de los burócratas.
También pinta un cuadro plural a través de otros parientes y conocidos, capaz de trasladar la brutalidad que existía en tiempos donde se suponía que el mundo conocido ya había alcanzado un grado de civilización que habría hecho exigible la libertad y la justicia.
Siempre es él quien nos guía, incluso cuando cuenta lejanas historias o retazos de política que le fueron transmitidos por otros. También por supuesto cuando comparte la necesidad de materializar sus sentimientos en comportamientos cotidianos, bien sea en la visita a un museo, bien en su necesidad de escribir.
Creo que hasta ahora , nunca había llegado a percibir el grado de pérdida que produce una ausencia desconocida , una desaparición como algo tan cruel que siempre deja viva una mínima llama de esperanza aunque en nuestro interior sepamos que es un intento ridículo que contribuye a alargar la agonía.
Hisham Matar construye en esta novela, que es mucho más que eso, una epopeya interior y exterior, valiente y certera, que capta nuestra atención evitando cualquier necesidad de justificación o cualquier introspección particular. Su dolor es universal y por eso nos llega, también lo es su rabia, su miedo, su angustia.
Consigue que nos identifiquemos, que nos sintamos cerca, consigue cambiar nuestra visión del mundo, estar alerta sobre aquello que no podemos creer que esté ocurriendo.
Consigue tocarnos.
Le agradezco, de nuevo su generosidad. Me gustaría transmitirle algo de un consuelo imposible. Sólo este comentario. Nunca suficiente frente al horror.
¿ Cuantas veces tendremos que decir nunca más?.

Público
 


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