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viernes, 20 de enero de 2017

CINE: FRANTZ de Francois Ozon

Francia/ Alemania 2016
Paula Beer. Pierre Niney. Cyrielle Claire. Johann Von Bulow. Marie Gruber. Ernst Stotzner. Anton Von Lucke.

Sorprende encontrar en la cartelera una película tan clásica como esta.
No sólo clásica, sino con absoluta vocación clásica.
La historia nos sitúa en la Europa de entreguerras. El fin de la primera ha dejado un rastro de ausencias tanto en Alemania como en Francia.
Una de estas pérdidas, la del Frantz del título, es el desencadenante de este melodrama triste y al mismo tiempo, capaz de hablar de como remontar el vuelo entre las ruinas, de la importancia de la voluntad de regalar cierto consuelo, incluso por encima de la verdad.
Frantz equilibra a la perfección ambos niveles:
En el histórico, nos muestra las consecuencias de una guerra que pronto llevaron a la génesis de otra. El dolor de vencedores y vencidos, la necesidad del orgullo de pertenecer a una nación, la vitalidad de la ira. La inexistencia de verdadero triunfo para ninguno de los combatientes. Todo ello, perfectamente dibujado sin ningún asomo de trazo grueso.
Por lo que respecta al nivel íntimo, la historia de amor de los dos principales personajes y de aquellos que sostienen su relación de una u otra manera, se asume como un melodrama, de sentimientos y emociones transparentes. Sin ningún pudor para asumir el género, pero también con una serenidad que en ningún caso necesita excederse para generar sentimientos puros.
Pero lo que hace singular esta obra, ya lo he dicho en el origen, es la vocación clásica de su autor.
Clásica es sin duda su adscripción al melodrama.
Y clásica es la caligrafía, no sólo en la utilización de un bellísimo blanco y negro ( tengo por cierto la sensación de que cuando asoma el color, además de una delicada elección cromática, el autor nos está recordando que el b/n es una elección activa ), también en la elegancia de los encuadres. El movimiento, la interpretación..... todo, absolutamente todo, nos remite a un cine de antaño, a aquel que nos hizo amarlo y que lo convirtió en un arte.
Ozon consigue la textura que busca. Y con ello, también consigue una pieza redonda, de una hermosura que nos invita a contemplarla con un gozo totalmente sensorial.
Frantz es claramente una película europea, en fondo y forma, y no sé explicar muy bien porque.
Es una obra valiente, que alcanza cotas artísticas muy altas.
Es cine en estado puro, que remite al cine, que regala cine. Ese cine que es capaz de hablar de muchas otras cosas y de regresar a su origen: el de contar grandes historias.

Público

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