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sábado, 17 de septiembre de 2016

CINE: SPARROWS ( GORRIONES ) de Rúnar Rúnarsson

Islandia 2015
Atli Oskar Fjalarsson. Rade Serbedzija. Kristbjorg Kjeld. Ingvar Eggert Sigurdsson. Rakel Bjork Bjornsdottir

Tras verlo como miembro de un coro de iglesia ( ¿un gorrión? ), la primera imagen individual que tenemos de Ari, el protagonista adolescente de esta historia de crecimiento, es escondido bajo una sábana, en un diálogo con su madre, donde se discute las pocas ganas del muchacho para abandonar Reikiavik e irse al norte, de regreso con su padre al que lleva años sin ver.
A partir de ahí, un avión que parece alcanzar un horizonte desconocido y un túnel que se abre a un paisaje de montañas y nieblas, funcionan como una puerta a un lugar diferente. Aunque sea parte de una isla tan reducida como Islandia, parece encontrarse en otro planeta. 
Allí nos recibe una naturaleza brutal, bellísima, arrogante. Donde parece que el ser humano habite por cortesía de un entorno, que les regala la vista de su grandiosidad pero que podría devorarlos. Una naturaleza que les recuerda su pequeñez de una forma constante.
Ahí es donde Ari, que sólo conserva recuerdos de una infancia muy lejana de esas montañas, debe de aprender a crecer, a entender que hay momentos en que la vida hace que nuestros protectores suelten amarras y debamos  de aprender a navegar solos.
No será fácil.
Su padre, un alcohólico de mirada limpia y azul,  que no sabe como dejar que su corazón se asome, no es el mejor compañero para convivir con un adolescente. Ni él ni la pandilla de la que se rodea.
Pero no parece que sea una verdadera excepción, y es que esa comunidad de seres aislados, de niños perdidos, se muestra más bien un colectivo sin salida, dispuesto a derrochar una existencia que no deja ver ningún horizonte.
También se encontrará con la muerte de la única persona de quien parecía obtener algo de ternura. Aunque no será esta la más dura lección.
La que le espera, brutal, será la que le haga crecer, la definitiva: que para ser grande, para ser hombre, para merecer la vida, sólo hay un camino, y pasa por los demás, por saber que los necesitamos y por saber que se es gigante cuando su felicidad y su dignidad se convierten en  nuestros principales objetivos. Cambiar el juicio y la reconvención por el amor y la misericordia. Cambiar el rechazo por apoyo.
Rúnarsson es claro en su narración y no utiliza las trampas de la emoción que habrían sido fáciles. Tampoco adopta la visión de postal a pesar de la belleza de sus imágenes. En su gramática me sorprende su dominio del primer plano, perfectamente integrada en un plano general con cierto componente geométrico. Tiene una forma muy sólida de contar , muy trabajada pero nada intrusiva, inteligente y gráfica.
Islandia era hasta hace poco un país desconocido desde el punto de vista cinematográfico.
El año pasado nos sorprendieron dos obras tan dispares como Rams y Corazón Gigante.
Sparrows ganó en el pasado Festival de San Sebastián la Concha de Oro, no del todo aprobada por la crítica.
Efectivamente no es una película fácil. Ni en su temática ni en su sinceridad. Pero personalmente creo que es otra muestra de una cultura diferente, nueva, que parece haber decidido mostrarse al mundo eliminando exotismo y no reteniendo esconder sus pecados.
Debemos de ser capaces de entender ese plano final, el comportamiento de este muchacho hasta entonces desorientado, como una luz que, aunque pequeña, conseguirá alumbrar un futuro incierto pero posible en el presente de la sordidez.
Yo espero.
La recomiendo. Sin duda.

Público

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