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martes, 19 de julio de 2016

CINE: HIGH RISE de Ben Wheatley

UK 2015
Tom Hiddleston. Sienna Miller. Jeremy Irons. Luke Evans. Elizabeth Moss. James Purefoy. Keeley Hawes. Reece Shearsmith. Peter Ferdinando.  Sienna Guillory. Stacy Martin. Enzo Clenti. Augustus Prew. Tony Way. Dan Renton Skinner.

El comentario sobre esta película, que apenas duró en la cartelera y que acabo de ver en Filmin, me va a permitir hablar, escribir, sobre lo subjetivo de la crítica y lo hermoso de la pluralidad de percepciones.
Con motivo de su estreno, dos de mis críticos referenciales, Carlos Boyero y Rodríguez Marchante, le cascaron un rojo, sin concesiones. Sin embargo, algunos otros la consideraban una obra maestra totalmente impactante, novedosa, brutal en su libertad.
¿Quien tiene razón?.
La historia se basa en una novela de Ballard, de quien ya conocía la marcianada de Crash que dirigió Cronenberg. Aquí, una vez más, nos lleva a asomarnos a un mundo de ciencia ficción sin distancia, es decir, una historia que podría remitirnos a la actualidad pero que subvierte todo lo conocido.
Un rascacielos fabuloso aspira a ser un crisol de la sociedad, con sus alturas que remiten a castas y diferentes facilidades que permiten un mundo casi cerrado.
La ruptura no tarda en llegar. Concentrar la lucha de clases en un espacio reducido parece una bomba de relojería. Pero ahí algo más , una crítica más global al conjunto de la civilización contemporánea, independientemente de su colocación en la escala.
La decadencia es posiblemente la falta de anclaje, la necesidad de fiesta continua, bordear desde la irresponsabilidad la locura. Poco a poco, esto sólo puede caminar hacia el apocalipsis, aunque también en el apocalipsis uno podría aprender a vivir.
Narrativamente encuentro una falla, quizás porque la estética se coma gran parte del desarrollo: no me transmite la mutación que el rascacielos produce en quienes lo habitan sino que tengo la confusa sensación de que todos llegan o están ya bastante transtornados, como si el lugar fuese una especie de extraño manicomio sin que sepamos a que responde. ( No conocer el original literario no me ayuda a saber si es un problema de guión o ya estaba presente en el texto ).
Wheatley opta por una dirección magnética, una constante agresión al espectador, rozando siempre la incoherencia. Sin duda consigue una producción audiovisual atractiva, por momentos muy atractiva, potente. Incluso algunas escenas como todas las referidas a la piscina o al aparcamiento, son inolvidables, consiguiendo un nivel casi mitológico.
De todas maneras, y ahora enlazamos con lo que comentaba al principio, para mi ( y para Boyero y Rodríguez Marchante ) no es suficiente.
Se puede hablar de modernidad y de modernez. Para mi es más moderno el clasicismo de Carol o la apuesta narrativa de Langosta, que esta aventura. En general me suena caprichosa, gratuita, más que artificial artificiosa y más centrada en epatar que en narrar una historia u ofrecernos una experiencia.
No puedo evitar verla como una colección de ocurrencias de un director que va incorporando aquello que se le va ocurriendo y que pretende la admiración como forma principal de reacción de su público.
Sin embargo, no todo el mundo piensa como nosotros.
Está claro que hay muchos que se ven cautivados por lo que consideran originalidad y atrevimiento.
Respetable.
Incluso cuando no puede dejar de llamarme la atención que hoy día esta caligrafía confusa y feista en muchos casos, impresione.
Pero repito: respetable.
Mi opinión es que, entrando en obras realizadas desde el respeto, la apreciación debe ser personal, y la variación no debe de generar discusión sino posibilitar riqueza.
Aunque High Rise me guste más bien poco, le encuentro cosas admirables aisladas y comprendo que haya algunos que se decanten por esa visión más complaciente.
Bienvenida la diversidad.
Pero si alguien quiere ser moderno..... que revise El sabor de las cerezas; eso sí que era un verdadero atrevimiento.

Público

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