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viernes, 12 de febrero de 2016

NOVELA: FARÁNDULA de Marta Sanz

Anagrama
240 páginas
También disponible en ebook.

En un momento dado, uno de los personajes de esta novela, señalada por Babelia como la obra de ficción de autor español más relevante de 2015, hace un juego de palabras con el término Farándula:
Es una mezcla entre faralaes y tarántula.
Pues bien, creo que esa mixtura inteligente da la clave de lo que representa esta obra coral, esta recreación de cuadros espesos en movimiento.
Faralaes.
Está un conjunto de personajes , elevados en un tono lo que hace que rocen la farsa y el arquetipo sin caer en ello al cien por cien.
Coloristas aunque en muchos casos sean sucios sus colores, un poquito marionetas en sus movimientos y bastante básicos en la animalidad de sus sentimientos.
No pueden dejar de recordarme a los recortables algo amorfos que las niñas vestían de pequeñas con unas pestañitas a los lados.
Tarántula.
El veneno no está tanto en esta pobre colección de moscas que , si se pelean , es por ser la que , cuando la devore la araña, goce de una muerte más espectacular, más digna.
El veneno está sobre todo en la mirada de su autora , traducida a su lenguaje.
Y es que Marta Sanz , no aporta ni un gramo de compasión en una narración que , parece tener un poquito de ajuste de cuentas, aunque sin duda sea real y responda al concepto de crónica sin cargar las tintas.
Así el lenguaje , ya citado, es descarado, violento, salvaje, definitorio de lo más deformante del espejo.
Como lo es la ironía que, con su distancia, acentúa el caracter absurdo de sus personajes. Esa ironía que tiene bastante de castigo.
Todo en Farándula es conocido:
Desde la aspirante a actriz que se hace famosa a golpe de reality hasta el galán maduro a la búsqueda del elixir de la juventud, desde la estrella decrépita al sorprendentemente exitoso español internacional, desde la Gala de los Goya al teatro de supervivencia. Incluso, haciendo un ejercicio de identificación, no nos costaría poner nombres y apellidos más o menos reales a quienes han podido inspirar a la autora.
No hay nada sorprendente. Ni la envidia, ni la ambición, ni la miseria, ni la necesidad de reconocimiento. Los actores se transmutan en dibujos de todas las histerias y todos los defectos que , más o menos reconocidos, siempre se han dedicado a la estirpe de los cómicos, en su inseguridad, en su fragilidad, en sus miedos.
Sorprende en su sinceridad y en su fisicidad y sin duda se lee de un tirón, entre divertidos y conmocionados.
Pueden encontrarse referencias , desde ese inicio que es como una extraña bofetada en su percepción de la Puerta del Sol como un microcosmos tan plural como escatológico, a la prosa desbordada de un Valle Inclán o de otros genios nacionales.
Es una buena obra que , creo, se ha elevado en exceso, quizás por su singularidad.
O , mejor dicho, la singularidad de su mirada.
Personalmente no convivo bien con la crueldad.
Por decirlo de algún modo, tengo la sensación de que esta obra no es en ningún caso una bebida de cóctel, ni siquiera de aperitivo; me parece más bien vino tinto con coca cola, ideal para horas y compañía de botellón.
Y capaz de producir ese mismo efecto.

Público

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