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viernes, 18 de diciembre de 2015

NOVELA: EL SEÑOR TRISTE de Antonio Miravalls

ViveLibro
200 páginas
También disponible en ebook.

Supongo que el éxito de programas como Madrileños por el mundo, tiene mucho que ver con la curiosidad turística.
A mi me gusta por otra cosa : principalmente la muestra aleatoria que supone de lo extraña que puede llegar a ser la vida.
Y es que no deja de ser sorprendente cuando nos encontramos a un nativo de Alcorcón viviendo en Finlandia o a un forofo de Getafe que termina organizando la recogida de hamacas en las plazas de Nueva Zelanda.
Mucho de esto está en El señor triste.
Como también estaba , en novelas de grandes escritores como Graham Greene o Somerset Maughman ; es cierto que el mundo era entonces un lugar más grande y los que emprendían esas epopeyas tenían siempre un perfil de aventureros . Hoy día sin embargo, circunstancias imprevistas pueden llevarnos a cambiar de hemisferio, a disfrutar el resto de nuestra existencia en un lugar que nunca habíamos pensado.
Al personaje principal de El señor triste le ocurre algo así. Y a su alrededor , la onda expansiva también afecta de forma contundente a quienes le rodean . Algunos no necesitan volar a otros lugares para que todo sea diferente a como lo habían soñado o imaginado. Y quizás sea esta una de las conclusiones de esta agradable novela : la vida es impredecible, para lo bueno y para lo malo.
Antonio Miravalls escribe con precisión , no en vano es periodista , y su principal preocupación es contar , dibujar el paisaje y habitarlo. Lo hace con la medida justa de lo exótico ( que fácil hubiera sido optar por la guía de viajes o la postal ) porque está claro que , lo que le importa son los seres humanos y lo que les ha ocurrido a ellos.
Compone cinco piezas que encajan a la perfección , hasta conformar esta figura humana con cinco monólogos que son cinco confesiones, de los secretos que cada uno de ellos ha guardado, pero también de aquellas cosas que más les costaría contar de si mismos. Son retazos de corazón , tan sinceros como válidos de forma independiente ; cada uno habría podido conformar un pequeño relato, juntos son una buena novela.
Y el autor escribe con reposo, sin acelerarse a la búsqueda del final. Así, de las zonas más deliciosas del libro, la componen , en el último monólogo, la delicada descripción de los habitantes de la isla o la fascinante narración del bosque de los suicidas.
No sé si puedo decir que El señor triste es un libro triste . Tal vez debamos de aprender a afrontar la vida como viene sin dolernos de que no sea la esperada.
Es de agradecer que, al final, quede una ventana abierta. Para que contemplemos otra existencia que seguramente será diferente de lo que podríamos imaginar .Esta también. Si entendemos que eso es la magia , no habrá lugar para la tristeza.
Por último, me gustaría recordar la infinidad de obras que , como esta, no consigue la suficiente difusión para que se conozca y se lea como debería. En casos como el que nos ocupa, no es una pena para el autor, sino para la cantidad de lectores que se quedarán sin disfrutarla.

Público

2 comentarios:

Antonio dijo...

Muchas gracias amigo. Me has emocionado mucho. Hoy soy un poco más feliz gracias a ti. Un fuerte abrazo.

público dijo...

Y yo gracias a tu novela!