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domingo, 15 de noviembre de 2015

CINE: TRUMAN de Cesc Gay

España 2015
Ricardo Darín. Javier Cámara. Dolores Fonzi. Eduard Fernández. Silvia Abascal. Pedro Casablanc. Alex Brenemuhl. Nathalie Poza. Elvira Minguez. Ana Gracia. Frances Orella. Jose Luis Gómez

Creo que es muy propio de la cultura occidental considerar de mal gusto afrontar la muerte con un exceso de franqueza.
En otras latitudes, es un paso que se asume con menos traumatismo.
No aquí.
Por eso, una película como Truman, por muy lograda que esté, parte del handicap de saber que son muchas las personas que se van a sentir agredidas por una historia que, a fin de cuentas, gira de forma abierta y contundente alrededor de una despedida.
Dos amigos y cuatro días. Uno de ellos en fase terminal y decidido a no continuar con el tratamiento recomendado por los  médicos. El otro, consciente de que posiblemente sea esta la última vez que se vean con vida. Ah, y un perro, claro: Truman.
Ya en las películas anteriores de Cesc Gay, se veían claramente dos virtudes muy importantes a la hora de poner en pie la que ahora nos ocupa: el director escribe muy bien y es excelente dirigiendo actores.
En cuanto a lo primero, frente a propuestas anteriores, elaboradas a base del cruce de historias, en esta hay una concentración inversa, sólo dos personajes principales y un grupo de anécdotas mínimas orquestadas alrededor de un mismo tema , sin aspavientos. Una vez más, el guión consigue por un lado una gran naturalidad, al mismo tiempo, la apariencia ligera que lleva a la sonrisa, y ello sin olvidar la trascendencia del tema a tratar. La construcción de los personajes y de su relación tienen tantos matices como tiene la vida. Todo suena a verdad, y la verdad es el camino directo a la emoción.
Por lo que se refiere a los actores, sin duda si hay una cinta que puede calificarse "de actores" es esta. No sólo todo báscula alrededor de los dos personajes principales, sino que además nos acercamos a ellos en un continuado primer plano. Los observamos en cada gesto, leemos en su rostro sus más íntimos pensamientos. Dos papeles así exigen a dos maestros absolutos para que no se caiga todo el andamiaje. Darín hace mucho que ha demostrado ser un gran histrión y aquí, con ese fantástico regalo, revalida su condición, pero personalmente me interesa más Javier Cámara, a quien desde Hable con ella considero uno de los mejores intérpretes de nuestro país; en este caso le toca lo más difícil, escuchar y mirar, y con esa función hace una composición de nuevo superlativa.
De todos modos, la capacidad de director de actores de Cesc Gay no se limita a ellos dos, todas las apariciones episódicas del conjunto de actores que les acompañan en papeles muy por debajo de su capacidad, pasean por la película en estado de gracia.
Finalmente, hay algo que quiero destacar y que hace , creo, que Truman pase de ser una buena película a ser una gran película, y es su contención. Podía haberse convertido fácilmente en un drama desaforado o en una comedia astracanada, ambos caminos mucho más fáciles que el elegido por su director.
Sin embargo, en Truman hay un continuo equilibrio entre el pudor y la sinceridad, algo que impide que, en un tema tan delicado, ni siquiera se roce la pornografía sentimental. Está en la escritura, está en las interpretaciones, está en la mirada.
Hace poco tuve la mala suerte de perder a un gran amigo, a una de las personas que me han acompañado desde mi infancia. Entiendo quizás por ello mejor esta historia y, sobre todo, agradezco su honestidad. Tal vez sea el momento de que empecemos a ver la muerte de otra manera.
Con Truman se produce ese milagro.

Público

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