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miércoles, 13 de mayo de 2015

TEATRO: PINGÜINAS de Fernando Arrabal


Director- Juan carlos Pérez de la Fuente
Intérpretes- Ana Torrent. María Hervás. Marta Poveda. Lara Grube. Sara Moraleda. Lola Baldrich. Ana Vayón. María Besant. Alexandra Calvo. Badia Albayati. Miguel Cazorla

Hay que tener una gran imaginación , también ser muy libre y carecer totalmente de autocensura , para que a alguien le encarguen un texto para conmemorar el cuatrocientos aniversario de la publicación de la segunda parte de El Quijote y proponga esta historia.
También hay que tener mucho coraje para apostar por él y ponerlo en pie sin escatimar en medios.
Fernando Arrabal y Juan Carlos Pérez de la Fuente.
Buena pareja.
Las mujeres de Cervantes . Sí. Esa es la premisa que todos habíamos leído.
Lo que complica un poco más el tema no es sólo que se unan en una anacronía de tiempos y edades, ni que se disfrace la representación en una estética futurista que comienza con .... ¿ la caída de un resto de nave espacial?, sino que , el meollo de la odisea sea el próximo viaje a la luna que van a emprender gracias a la televisión.
¿ Como suena eso?.
Pues lo dicho: hay que tener mucho valor.
De todos modos podía quedarse en una boutade, en una anécdota con intento de ser rompedora y condenada al fracaso ( cosa que ha ocurrido para algunos críticos, no es mi caso ni mucho menos, pero claro: yo no soy un crítico ). Sin embargo, ( vayamos por partes ) el texto de Arrabal está muy lejos de ser una tontería.
Pingüinas , escrita con una libertad absoluta, me parece un texto complejo y gozoso, plagado de ocurrencias que navegan a través de un hilo muy fino pero suficiente; se le ha achacado un lenguaje ( que cantidad de colores y texturas ) lleno de referencias actuales que van desde Barrio Sésamo a Inocente, Inocente, yo creo que es totalmente coherente con la propuesta. Conseguir engarzarlo con axiomas filosóficos, acertijos, juegos gramaticales y poesía, requiere la habilidad de un maestro. Se consigue. Un juego de contrastes brutal y salvaje en el que la mayor agresividad puede convivir con una escena tan gloriosa como la del encuentro de Cervantes con su madre, diez minutos que recuerdan la grandeza de Carta de Amor y que alcanzan un grado de emoción que detiene el alma.
Ahora vayamos al montaje.
Una producción totalmente realizada al servicio de ese texto, otorgándole un movimiento febril, con una maquinaria de una extraña belleza robótica, una iluminación perfecta y llena de matices que parece un personaje más y unos audiovisuales ( en un momento en que se tiende a abusar innecesariamente de esta herramienta ) más justificados y útiles que nunca.
El movimiento conforma una especie de baile tribal, una montaña rusa donde se sirve de vagón a las palabras , no permitiendo que decaigan en ningún momento ( sólo hacia al final, puede haber un pequeño punto de bajada ). De otro modo , sería más bien un ensayo poético. Ahora es un acto ceremonial.
Así durante dos horas de hipnosis que se hacen cortas hasta alcanzar un final hermosísimo y estremecedor para estas más que Cervantas, Quijotas ( no diré nada más al respecto de esta utilización léxica para no desentrañar la madeja ).
Pero claro, para poner esto en pie , hacía falta no un grupo de actrices sino un grupo de élite , capaces de entregarse en alma y cuerpo ( nunca mejor dicho ) a su cometido. Cumplen con creces. Capitaneadas por una Ana Torrent que nunca ha estado mejor y con hallazgos como María Hervás , Marta Poveda, Sara Moraleda , y el estremecedor retrato de la madre de Lara Grube pero con todas , las diez , funcionando como un mecano perfecto.
Pingüinas no está llegando al público.
El grandioso escenario del Matadero, estaba ayer noche a un tercio de su capacidad. No consigo entender , más allá del hecho de que exista en Madrid una fantástica saturación de propuestas teatrales, que existan espectáculos para los que sea imposible conseguir una entrada en tres meses y que proyectos tan valiosos como este , no reciban ningún respaldo. Misterios. Quizás tendría algo que ver el hecho de su complejidad , pero creo que sólo se le puede calificar de tal si en lugar de disfrutarlo sensorialmente , intentamos entenderlo hasta la última palabra , como si se tratase de un policiaco.
Habla de la libertad y es libre, como lo era Cervantes. De la locura o no, de la cordura o no, como también Cervantes hablaba. No está nada lejos en esencia de aquel a quien se pretendía homenajear , aunque muchos no piensen lo mismo. Personalmente me parece mucho más valioso culturalmente que el hecho de descubrir sus restos en algún rincón de la capital.
Pingüinas es mucho teatro, es también una experiencia . Creo que es una de las propuestas más interesantes de la temporada y lograda en un noventa por cien.
Aun queda tiempo.
No os lo perdáis.

Público
  

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