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viernes, 20 de marzo de 2015

CINE: CALVARY de John Michael McDonagh

UK/ Irlanda 2014
Bredan Gleeson. Chris O'Dowd. Kelly Reilly. Aidan Gillen. Dylan Moran. Isaach de Bankolé. M Emmet Walsh. Marie Josee Croze

Desde los diez años pasé muchos veranos aprendiendo ingles en Irlanda.
Era muy habitual que, desde el catolicismo imperante en nuestro país, se eligiese ese destino de similitudes religiosas , mucho más seguro que la protestante Inglaterra para la que todavía no estábamos preparados.
Recuerdo un país pequeño, alegre, de pueblecitos reducidos. Muy muy católico.
Tiempo después, cuando vi la excelente y terrible Las Hermanas de la Magdalena de Peter Mullan, me sentí tan horrorizado que no pude evitar pensar que el dibujo era excesivo. Desgraciadamente no sólo era verdad sino que los siguientes descubrimientos sólo demostraron que aquello era un mero retazo del infierno que, bajo el nombre de Cristo, muchos se habían atrevido a crear en la tierra.
La Iglesia Irlandesa ha tenido que ser para muchos creyentes una gran decepción, dramática. Además de que se había sembrado con la ausencia de dos condiciones irrenunciables para cualquier religión: la libertad y la comprensión.
Calvary me crea dos dudas, especialmente en lo que leo sobre ella:
Por un lado se habla de comedia negra; definitivamente debo de tener un concepto equivocado de la comedia; para mi esta historia es un drama, roza la tragedia.
En segundo lugar, el propio director dice que pretende que lo que narra no sea  fruto del entorno irlandés, sino universal; me permito ( sé que es una osadía ) disentir: Calvary está anclada en las heridas de ese país de las que antes he hablado.
El inicio es de los más potentes que se recuerdan, desde ahí se asume un thriller en el que lo importante no es lo que va a ocurrir sino descubrir quien. Pero creo que ese thriller es una excusa para responder a una pregunta ¿ como puede la religión católica convivir ahora en ese país ?.
Para responder, se dibuja un microcosmos donde se han abierto las puertas de todo aquello que antes estaba prohibido, chaperos, adúlteras, avariciosos, drogas, alcohol, ateismo agresivo... tal vez la concentración traslade cierto exceso, pero sus pequeñas historias conforman un escenario postdesengaño, que transmite una triste sensación de oscuro hedonismo..
En ese paisaje, la religión sólo puede aspirar a permanecer recuperando su esencia más humana, comprendiendo sin juzgar, ofreciendo el amor que durante tantos años se ha negado a dar, y tal vez así, ese Dios que parece presente en la fuerza de esos terriblemente bellos paisajes que de vez en cuando copan la pantalla, otorgue el perdón por lo que se ha hecho en su nombre.
Brenda Gleeson compone a la perfección ese personaje que sufre el calvario de asumir la responsabilidad de esa especie de pecado original del clero irlandés, al que se acumula ahora una condena de muerte.
Calvary es una película dura, difícil, pero necesaria. No es una acusación ni un alegato anticlerical. Aunque parezca mentira, al final es una historia sobre el perdón.
Como obra cinematográfica es potente, arriesgada y está muy lejos de ser la obra menor como alguno la ha etiquetado.
Aun la tengo dentro.

Público

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