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viernes, 30 de enero de 2015

TEATRO: DON JUAN TENORIO de José Zorrilla

Directora.- Blanca Portillo
Versión.- Juan Mayorga
Intérpretes.- José Luis García- Pérez.Eduardo Velasco. Juanma Lara. Beatriz Arguello. Miguel Hermoso. Ariana Martínez. Francisco Olmos. Daniel Martorell. Luciano Federico. Alfonso Begara. Raquel Varela. Alfredo Noval. Rosa Manteiga. Marta Guerras

A estas alturas , ya todos hemos leído que , el propósito de Blanca Portillo al poner en pie este Tenorio, era ajustarle las cuentas a Don Juan, héroe del imaginario popular que representa para ella lo más deleznable del ser humano.
Como punto de partida es sin duda interesante.
Tiene derecho también, como lo tiene cualquier buen director ( ya que tan a menudo lo hacen los malos ) a plantear su particular versión escénica. Así, este Tenorio parece cosido con los mimbres del cómic El Víbora, en color, movimiento, contenido.... Convertir a este rufián en un macarra parece tal vez excesivo, pero todo es posible, ningún texto es sagrado. Tal vez con ese entorno, Portillo no sólo recela de Don Juan sino de esa sociedad donde algo tan absurdo como el honor malentendido podía costar una vida. Sobre la proliferación de sexo, no voy a decir nada , creo que va unido a todo lo demás.
Un problema que veo de partida es que, más allá de su musicalidad, Don Juan Tenorio no es una gran obra de teatro, y hay que tratarla con cierto cariño para sacar de ella lo mejor. En esta representación hay todo menos cariño, con lo que la pieza queda expuesta , en sus valores pero también en sus faltas.
El resultado, es desigual, o a mi me lo parece ; más una propuesta conceptual que bien realizada , tal vez por su exceso.
En cualquier caso hay aciertos y he decidido hacer así este comentario, primero citando aquellas cosas que menos me han gustado para terminar con lo bueno, siempre es mejor dejar lo bueno para el final.
Me falla:
Creo que sobran sonido y furia, no siempre justificados y que llegan a aturdir.
Relacionado con lo anterior, me parece que hay muchas decisiones que dependen más de la arbitrariedad estética que de una verdadera coherencia dramática.
Y ahondando en ello, narrativamente no está del todo bien resuelta, habiendo disensiones entre lo que se dice y lo que ocurre, no siempre esto último bien explicado, llegando a generar comportamientos muy confusos por parte de ciertos personajes.
Las transiciones , con la buena voz de una solista ( ¿porqué embarazada?) no aportan más que cierta lentitud y longitud al conjunto.
En cuanto a la interpretación, bien en general, Gonzalo de Ulloa debe ser un personaje totémico, aquí es intrascendente.
Me gusta:
Seamos sinceros , Portillo consigue convencerme en su lectura , aunque exagerada; es la primera vez que al escuchar las palabras de Don Juan sobre sus "logros" soy consciente de la vileza que esconden , de lo repugnantes que son ; ese tipo cobarde , mediocre y cruel, posiblemente sea lo que siempre fue el Tenorio, aunque nos lo escondiesen en otros ropajes.
Hay escenas arriesgadas muy conseguidas, por ejemplo, sustituir la del sofá por ese encuentro que se inicia en erotismo y termina casi en transfiguración.
El personaje de Brígida , cambiarlo desde una vieja alcahueta a una joven celestina con experiencia reciente en lances amorosos , es un acierto, pero mucho más si su interpretación se pone en manos de Beatriz Arguello, sin duda lo mejor del reparto.
En fin . No puedo decir que haya salido disgustado de este Tenorio. Quizás un poco frustrado ante una propuesta que no termina de ser redonda.
Eso sí, Portillo consigue su objetivo y nos lo deja claro, ese escupitajo final es toda una declaración de intenciones , aunque cueste entender como su estancia en la tumba ha convertido a Doña Inés, desde una novicia núbil en una especie de gogó de discoteca. Misterios.

Público
 

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