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viernes, 12 de diciembre de 2014

CINE: MOMMY de Xavier Dolan

Canadá 2014
Anne Dorval. Antoine Olivier Pilon. Suzanne Clement. Patrick Huard

Veo esta película sin conocer ninguna de las obras anteriores de Xavier Dolan.
No tengo por lo tanto ni prejuicios ni referencias sobre lo que ha hecho hasta ahora; si bien sé, por la de veces que se ha publicado, que tiene sólo veinticinco años, pero desconozco si se repite en sus temas o en su estilo.
Disfruto por lo tanto Mommy como un producto aislado, como una pieza única.
Y reconozco que me produce una total fascinación.
 Argumentalmente la propuesta no se aleja de un melodrama familiar: una madre viuda, joven, atractiva, nada convencional y con pocos recursos, decide asumir la convivencia con su hijo enfermo de un trastorno de personalidad; en su difícil devenir se les incorpora una vecina también en situación compleja ( que acierto no contar , en este caso, cuales son las causas, y que sensibilidad en los retazos de información ) , todo ello en un entorno realista de clase media baja ( quiero señalar que soy consciente al decir realismo, que la cintase inicia con un mensaje que la sitúa en un cercano futuro, 2015, pero creo que es más una opción de desarrollo narrativo que de género ).
Uno de los aspectos que convierten en singular esta historia es efectivamente la personalidad visual de Dolan, una caligrafía que a pesar de su obvia artificialidad, destila frescura, ligereza y una leve hermosura, todo ello dominado con una gran lucidez, creo que la de alguien que ha visto mucho cine o para quien, por lo menos, el cine forma parte de su carnet sentimental.
Otro, es la propia escritura del guión, que sin ahorrar dramatismo y violencia, es capaz de equilibrar la relación de los tres personajes principales, dotando cada uno de su personalidad y su corazón, hasta conseguir que , difícil, empaticemos con ellos individualmente.
En tercer lugar, no pudo evitar hablar de los actores, algo que no siempre hago, pero es que es imposible imaginar esta película sin alguno de ellos . Son sus personajes en cada minuto, algo nada fácil en una constante serie de omnipresentes primeros planos. El papel de la madre es el eje central, aquella alrededor de la cual se vertebra la historia, de su amor, su dolor, su lucha; pero era necesario que el hijo tuviese la suficiente entidad para ser creíble, para ocupar su lugar, y el rostro con que nos encontramos está plagado de plástica para hacernos ir y venir de una sensación a otra, del miedo al cariño, del desconcierto al foco absoluto en el objeto de su confusa pasión, es tan querible como odioso; la vecina, Kyla,  no es un dibujo fácil, es la que tiene menos referencias a las que agarrarse, no importa, nos convence de que puede funcionar al tiempo como público y como catalizador, y que también su historia merecería ser contada..
Pero lo más importante, lo que me ha hecho estar durante las más de dos horas atrapado en esta historia, no son tanto sus elementos como lo que producen , y es que a pesar de lo dramático del asunto que se trata y lo nada complaciente de su desarrollo, la película transmite un gran calidez y es algo así como totalmente luminosa. Supongo que es lo normal si tenemos en cuenta que esta es una cinta que fundamentalmente habla del amor, de un amor tan incondicional como el que existe entre madre e hijo, pero precisamente, y más en circunstancias como estas, es ese un amor lleno de esquinas por lo que tiene de dependencia y de obligación; también de un amor que llega, que se coloca, que busca su hueco aunque no sepa si le corresponde. Uno de los logros de su director, de sus muchos valores en esta obra, es ser capaz de mostrarlo, y de mostrar sobre todo su esencia, como si hubiese destilado el sentimiento de todo aquello que lo puede envenenar para extraerlo y mostrarlo en toda su pureza, algo tan difícil como eterno. Y lo consigue, en momentos, en miradas, en detalles, en definitiva en un aire general de milagro que parece mojar todos sus fotogramas.
A veces he hablado de la alquimia, eso que convierte a ciertos creadores en magos, capaces de generar , sin que sepamos como, sentimientos y sensaciones únicos.
Xavier Dolan, al menos en mi caso, es uno de ellos. Me interesa saber si es un caso único o lo ha hecho también en sus otras cintas, las buscaré.
Mientras tanto me quedo con la experiencia epidérmica, cruda, tierna y difícil que me ha regalado con esta maravillosa Mommy.
Gracias por ello.

Público

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