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jueves, 23 de octubre de 2014

TEATRO: LLUVIA CONSTANTE de Keith Huff

Dirección .- David Serrano
Intérpretes.- Roberto Alamo. Sergio Peris Menchetta.

Nos dice en el programa de mano David Serrano, director y adaptador de la obra, que cuando leyó este texto por primera vez , se dio cuenta de que se encontraba ante un clásico inmediato, a la altura de Tenesse Williams y Arthur Miller.
Personalmente , y sin hacer de menos a esta propuesta , eficaz e inteligente , creo que exagera un poco.
Lluvia Constante es un buen texto, posiblemente muy bueno; como he escrito en el párrafo anterior , muy eficaz , muy bien orquestado desde su asumida teatralidad ( dos personajes que nos cuentan toda la historia, representan, hablan con el público, monologan... ), capaz de tenernos una hora y cuarenta minutos pegados a la butaca y de ir avanzando en un trenzado perfecto.
Personalmente ( y esto es algo que no sé si es fruto del adaptador o del autor ), hay algún punto que me gustaría que se hubiese afinado:
La representación comienza desde el humor, y va girando poco a poco hacia la tragedia , ese inicio me cuesta a la hora de posicionarme y entrar; por otro lado, me falta precisamente un poco de aliento trágico y unos gramos de sutileza y ambiguedad.
Vamos a ver: Lluvia Constante es un thriller , una pieza en la que dos policías de calle, seguramente después de acercarse muchas veces al precipicio, se ven inmersos en un último movimiento que cambiará radicalmente sus vidas; habla de la amistad entre hombres , de la dependencia y la traición, y, sobre todo, de la difusa frontera entre el bien y el mal, especialmente cuando uno se mueve en el infierno.
El montaje ( a lo mejor es el montaje ) es pura energía. A mi me falta un ápice de , repito, sutileza, para poder dejar entrar todas las dudas sobre el comportamiento de los personajes y que , en mi caso, no aparecen de forma clara hasta que pienso con posterioridad en la obra.
En cualquier caso, eso sería llegar a la perfección, la representación vista ayer en los Teatros del Canal se queda en excelente.
Pero vayamos a lo que verdaderamente se convierte en el cimiento de esta Lluvia:
Una obra como esta , en la que los dos actores principales permaneces constantemente en escena, evolucionando ante nuestros ojos, precisaba de un ejercicio de interpretación brutal; una fisura en cualquiera de ellos habría dado al traste con toda la propuesta.
En el caso de Roberto Alamo ya nada me sorprende , otra creación a sumar a su Urtain o a la de De ratones y hombres. Grande cada vez que tiene un papel con carne en sus manos. Y este tiene mucha. Pasa de la brutalidad a la ternura, de generar odio a compasión , en cuestión de segundos; su control físico y vocal es absoluto; es un regalo, ese monstruo con corazón al que siempre sentimos el deseo de perdonar.
Pero tengo que reconocer que no ponía a Peris Mencheta al mismo nivel. Y lo está. Su papel tiene mucho de escucha , algo tan difícil, pero también , cada vez que habla, se convierte de forma absoluta en su personaje . Su interpretación es también magnífica , en cada gesto, en cada mirada , en cada silencio. No hay un sólo segundo de duda.
Y lo que posiblemente sea labor del director , es que , no sólo son dos interpretaciones perfectas sino que están perfectamente empastadas, homogeneas, formando un todo que es lo que eleva esta Lluvia Constante.
Teatro lleno, público en pie; no me extraña, es una muy buena representación.
Una vez más , los Teatros del Canal aciertan con su programación.
Enhorabuena.

Público  

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