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viernes, 12 de septiembre de 2014

CINE: BOYHOOD de Richard Linklater

USA. 2014
Ellar Coltrane. Patricia Arquette. Ethan Hawke. Lorelei Linklater

Es mucho lo que ya se ha escrito sobre la gestación de esta película desde que se presento ( y sorprendió a todos ) en el  Festival de Berlín, como para que haya alguien que no  conozca la peculiariedad de su realización.
Un director como Linklater, que ya en su trilogía de Antes de... era capaz de asimilar el tiempo real a una aventura cinematográfica, avanza aun más, con una propuesta tan arriesgada como innovadora.
Y creo precisamente que era arriesgada porque con su originalidad  se corría el peligro de que su carácter de experimento fagocitase totalmente la narración ( o de que el director, tan volcado en su estructura, no fuese capaz de abarcar el hecho de contar una historia ).
Porque hay que recordar que ,en sus aventuras, este director, no habla de documentales ( donde ese paso del tiempo sería casi imprescindible ) sino de obras de ficción, es decir, mezclar algo tan real como el tiempo con algo tan artificial como un guión.
Pues bien, tengo que decir que, sin exagerar, el resultado de Boyhood es casi milagroso.
Linklater retrata a un muchacho y a su familia, miembros de la clase media de provincias americana, desde sus creo que seis años, hasta que vuela del nido, su paso a la universidad. Obviamente ocurren muchas cosas en ese largo periodo, pero el director tiene claro que lo que quiere grabar es la vida, y la vida no está en los grandes momentos que, posiblemente sean sólo hitos puntuales en el camino, la vida está en lo que ocurre entre ellos; eso es lo que consigue Boyhood. Cuenta lo que se cuenta muy pocas veces, con una ausencia casi absoluta de dramatismo y una naturalidad tal que parece increíble pensar que haya una mano detrás y que no nos estemos limitando a tener el privilegio de ser espectadores de la vida, que podríamos ser nosotros, o cualquiera el protagonista.
No hay que entenderlo como un subrayado pero creo que no sólo se muestra sino que también llega a citarse de alguna manera durante la cinta: lo difícil no es eso que hemos oído tantas veces de atrapar el momento, lo difícil y lo útil es el transcurrir, porque el momento en si, como algo estático, se puede decir que ni siquiera existe en un proceso en continuo movimiento y sin pasadas como es la vida.
Sin tener nada que ver, recuerdo que fue ese aliento a verdad lo que me fascinó la pasada temporada en La Vida de Adele. Pero en este caso, más sorprendente aun, porque hay que poner en consonancia la aparente sencillez de lo narrado con lo descomunal del proyecto.
Para que el resultado sea el esperado, no cabe ningún error en la naturalidad; ello hace necesario contar con unos actores en estado de gracia; sería injusto no destacar  tanto Hawke, colaborador habitual del director, como Arquette son en gran parte responsables de la pureza que traslada la propuesta, dos intérpretes que cada vez me gustan más..
Por supuesto hay mucha inteligencia en esta obra, pero lo que se derrocha por toneladas es sensibilidad
Boyhood es una pieza grande de cine, pero sobre todo, es una propuesta única, una forma de demostrar que se puede captar la verdad desde la ficción, y conseguir que la emoción que sintamos, sea también absolutamente cierta, de corazón.
Escuchamos tantas veces cantos de sirenas sobre la muerte del cine... ¿como va a morir el cine mientras existan creadores capaces de aprovechar todas las posibilidades que este arte ofrece y regalarnos piezas como estas ?
Genial.

Público

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