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sábado, 28 de junio de 2014

CINE: 10.000 NOCHES EN NINGUNA PARTE de Ramón Salazar

España 2013
Andres Gertrudix. Susi Sánchez. Nawaja Nimri. Lola Dueñas. Rut Santamaria

Las dos películas que dentro de la presente temporada combinan mejor el equilibrio riesgo / resultados, son españolas y de directores relativamente noveles.
Me estoy refiriendo a esta de Ramón Salazar y a Gente en Sitios de Juan Cavestany.
Hasta aquí, lo dicho sería motivo de celebración.
Sin embargo no es así: lamentablemente, muy lamentablemente, la carrera comercial de ambas, incluso en Madrid ( supongo que a provincias no habrán ni llegado ), ha  sido mínima, por no decir inexistente; el hecho de haber tenido la oportunidad de verlas ( de disfrutarlas ) se lo debo, en mi caso a Filmin.
¿Cual es la conclusión?.
Pues bastante triste: no sé muy bien si el problema está en el público o en la distribución, supongo que también tendrá mucho que ver la ayuda en la difusión que puedan dar los medios de comunicación ( ¿cuantos críticos obvian un estreno de, por ejemplo, el último trabajo de Tom Cruise? ¿ cuantos han insistido en la excelencia de este par? ), y también habría que bucear en la propia industria ( ¿ donde estaban en los Goya? apenas visibles ); en cualquier caso, va a resultar que no todo se debe al IVA , y sería necesario un debate más profundo para afrontar los canales de difusión de nuestra cultur y el compromiso real ( que no político ) de los agentes del sector..
Porque, lo digo de una vez, 10.000 Noches en Ninguna Parte es una película que, para mi, ha adquirido un nivel de experiencia personal, que me va a resultar difícil poner por escrito, y, en cualquier caso, es una obra muy madura, sorprendente, única y que es capaz de explorar con valentía y lucidez nuevos caminos en la narrativa cinematográfica.
No quiero desvelar el argumento, que se va desplegando ante nosotros con una delicada sutileza y una lúcida deconstrucción, digamos sólo que puede ser terrible, pero un terrible viaje hacia la luz, que habla de continuos presentes, y nos recuerda que da igual sueños o recuerdos , en cualquier caso son gasas que cubren y descubren la realidad.... ¿ y que es la realidad?. Que duele, pero también tiene mucho de juego, que habla de niños grandes y de grandes que necesitan volver a ser niños....
Podría estar horas hablando de esta historia.
De cada uno de sus personajes, todos ellos con una dualidad, como si existiesen ellos y su reflejo en un cuento infantil, víctimas y verdugos, hadas y ogros.... De las relaciones que dibuja, que son tan de verdad, que existen, aunque pocas veces hayan estado tan bien contadas. .... De lo que cuestiona.... Y de lo que promete ( cuanta esperanza veo en ese final ).
Me costará olvidarla...perdón, frase hecha, espero no olvidarla.
He leído que alguien comparaba su caligrafía con la de Mallik; a mi me parece que Salazar dibuja mejor los contornos.
En definitiva: Inolvidable.
Con respecto a la interpretación, todos están excelentes, pero quiero hacer especial mención a dos actrices: Nawja Nimri recupera el magnnetismo que la hizo única, su monólogo contando la pérdida de sus seres más queridos, alcanza un nivel de emoción máximo; Susi Sánchez, curtida en el teatro, y a la que yo personalmente sólo pensaba como eficaz, dota a su personaje, esa madre gorgona, ese monstruo perdido, de una fuerza interior pareja a su desvalimiento, está más que grande.
Podría volver al inicio para cerrar este comentario.
Podría recordar que defender aquello que merece la pena está en manos de todos, no sólo de nuestros políticos.
Podría soñar con que esto sirviese para que nuevos espectadores se asomasen a estas noches tan llenas de poesía, cerebro y corazón.
O esperar.
A seguir teniendo la suerte de encontrarme perlas como estas y saber apreciarlas.
Gracias, Salazar.

Público

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