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miércoles, 16 de abril de 2014

CIRCO CONTEMPORANEO: KLAXON de Akoreacro

Compañía Akoreacro
Dirección- Alain Reynaud
Malabaristas - Claire Aldaya. Basile Narcy. Romain Vigier. Maxime Solé. Antonio Segura. Maxime La Sala
Músicos - Mathieu Santa Cruz. Guillaume Thiolliere. Guilhem Fontes. Boris Vassallucci. Vladimir Tsebarum

Me contaba mi amigo Gonzalo ( que alegría volver a verlo después de tanto tiempo ) que en Francia, el circo es una disciplina educativa, como música, interpretación etc
No es pues sorprendente, encontrar compañías como Akoreacro pero, sobre todo, esa es sin duda la base para que el Circo, así, con mayúscula, se haya acercado tanto a otras artes y haya conseguido convertirse en un espectáculo total, por lo que tiene de incidencia directa y epidérmica en el espectador, y la libertad que se le permite y supone.
Es aquí donde nace un tipo de circo contemporáneo que no está basado en la espectacularidad, como es el caso del Circo del Sol, sino en la perfecta simbiosis con otras disciplinas.
Klaxon ( supongo que un título que hace referencia al ruido y el caos ) respira muchas influencias, todas ellas con la ligereza de poder hacerlas propias y en ningún caso usurparlas, y además, con un justo equilibrio entre todas ellas, con lo que se compone un todo extrañamente coherente.
Hay algo de cabaret berlinés y parisino ( la música constante, perfectamente integrada, compone una banda sonora inolvidable, desde lo clásico a los burlesco ), también está el cine mudo y no andan lejos los zíngaros de Kusturica.  Mucho, muchísimo surrealismo ( ese piano no dejaba de recordarme alguna escena de Un Perro Andaluz ), y , en general, danza contemporánea ( hasta el punto de que en algún momento, podría incluso clasificarlo como un espectáculo de danza ).
El resultado global está lleno de una delicada poesía y de una belleza fuera de moldes.
Pero no nos olvidemos de algo que creo que ya he comentado alguna vez: en ocasiones, el circo contemporáneo se olvida de la importancia de los números, del más difícil todavía que es la verdadera esencia del género. Pues bien, no es el caso. Esta troupe de malabaristas tiene una maestría sorprendente, genial, increible, donde no existen trucos, ni redes , ni cables, sino mucha artesanía y toneladas de humor.
Klaxon es pues un espectáculo complejo y logradísimo que, con apariencia de pequeño es grande.
Una hermosa muestra de circo vintage.
Nadie debería perdérselo. Y es una pena que la actividad del Circo Price, uno de los mejores recintos de la ciudad, no reciba mayores apoyos para difundir este tipo de espectáculos y acostumbrar, con la visita de compañías como estas, al público madrileño, a una disciplina que nunca debería de considerarse menor.

Público  

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