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viernes, 13 de enero de 2012

NOVELA: POSAR DESNUDA EN LA HABANA de Wendy Guerra

Alfaguara
197 páginas

Sé muy poco de Anais Nin más allá de lo básico: que es más famosa por sus Diarios que por sus novelas, que fue una mujer sexualmente procaz que llegó a contar en ellos la relación incestuosa que de adulta mantuvo con su padre, que fue amante de Henry Miller...
Lo cierto es que estoy seguro de que fue un personaje interesante en su afán por devorar la vida, pero no abundaba en las listas de libros a leer cuando yo era un descubridor adolescente ( de hecho estaba absolutamente prohibida ).
La obra (¿novela?) de Wendy Guerra toma la forma de diario apócrifo, utilizando ( destacados en cursiva ) textos reales de los Diarios verdaderos. Y se centra en su experiencia en casa de unos parientes suyos en La Habana.
Hay momentos logrados, un poco de cursilería en algunos pasajes pero en general buena prosa, y con ligeras anotaciones, se transmiten momentos de su vida, referencias a su infancia etc Además, como es breve no pesa.
De todas maneras, lo que me cuesta entender es el sentido de este esfuerzo: ¿ que sentido tiene sustituir algo que existe ? ¿ porque quedarnos con unos diarios falsos en lugar de los reales?. Además, someterse a una comparación así, es alto riesgo, y la escritora, meritoria, no puede sustituir, por razones obvias a la original.

Público

12 comentarios:

Anónimo dijo...

1- Si usted no ha leído a Anaïs cómo se atreve a enfrentar este texto “públicamente”.
2- EL diario no sustituye nada, reescribe sus 19 y 20 años cursis en La Habana, la juventud callada pues ella no escribiera nada en su ciudad, 11 páginas en un mar de diarios.
3- Lea Anaïs y aborde nuevamente su crítica.
4- Entonces podrá decir si su vida (que son sus diarios) son más importantes que lo editado.
5- ¿Un apócrifo? Ese, más toda la investigación ha sido su esfuerzo.

Anónimo dijo...

La autora interpreta a otra autora como un clásico es interpretado por otro bailarín, usando su técnica y en una piel distinta. Ese es un ejercicio de autor. La vida literaria no debe ser lineal, interpretar, repetir estilos pero con el propio es lo deslumbrante aquí. Lea ese libro y lo que dice nunca ha leído de Nin. ¿En 1922, una chica de 19 años no podía ser un poco cursi en La Habana? ¿Qué le impedía llevar su sombrero e ilusiones al diario trunco? Lamentable lectura la suya, lamentable laguna no leer a Anaïs. ¿Por qué piensa que la siguen y citan hoy?

Anónimo dijo...

Por cierto: Ya que se inicia en primera persona este trabajo sobre la obra de dos autoras.
¿Puede alguien, por favor, FIRMAR este texto frugal?
Así dice su texto... ok, pero quién lo escribió, al menos que firme este inicio memorable para un serio análisis: "Sé muy poco de Anais Nin más allá de lo básico:"

público dijo...

Querido amigo/a
Esta claro que a usted le ha gustado la novela de Wendy Guerra, y creame que me alegro.
Como tambien me alegraria que tuviese un mayor respeto por las opiniones ajenas aunque estas no coincidan con las suyas.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Bueno, quién contesta. No veo que nadie irrespete aquí. Lo que claramente se observa es una crítica a la (NO CRÍTICA) que se confiesa neófito en el tópico.
Pero sí, quíén firma este trabajo sobre WENDY GUERRA???????

público dijo...

¿ "Anónimo" me pregunta quien soy ?

Anónimo dijo...

Los que tienen que firmar son ustedes. Al menos los que hacen las críticas tienen, profesionalmente que responsabilizarse por sus opiniones. Malas, buenas...

Anónimo dijo...

La cubana Wendy Guerra se mete en la piel de Anaïs Nin en su libro Posar desnuda en la Habana, un diario apócrifo y novelado en el que, a partir de fragmentos originales de la controvertida escritora, fantasea y especula con lo que pudo vivir y sentir cuando regresó a La Habana en 1922.

Así, a lo largo de las páginas de esta novela, Guerra dilata los escasos textos que Nin escribió aquel año -apenas doce páginas- y llena lagunas de su biografía, con hechos ficticios inspirados en sucesos reales, en un proyecto literario que le ha llevado más de una década de documentación.

La autora señala en una entrevista con Efe que “el libro muestra una relación casi sexual de Nin con Cuba, una relación de amor muy épica, ya que tiene lugar en un momento en el que empieza la lucha por la nación cubana”.

El año 1922, en el que se ambienta la obra, fue decisivo en la vida de Anaïs Nin. A los 19 años, y tras haber vivido un tiempo en Estados Unidos, regresó a La Habana en busca de su padre, al que apenas conocía. Además, ya se había comprometido con el que sería su marido, el banquero Hugo Guiler, cuya familia veía mal la unión.

Guerra explica que “de forma muy poética, Nin entra en la isla como si entrara en el cuerpo de su padre”, el compositor Joaquín Nin, con el que la prestigiosa escritora francesa mantendría una relación incestuosa años después.

De este modo, la obra es un particular homenaje a una mujer, dice Guerra, “adelantada a su poca, compleja y fascinante”, en el que la autora cubana desvela pasiones internas y preocupaciones de Nin, tratando de ser lo más fiel posible al personaje que retrata y a través del cual escribe.

Guerra matiza, no obstante, que “Nin era alguien inatrapable”, al que no es posible ser del todo fiel, ya que, como señala, “ella no lo era ni consigo misma, muchas de las cosas que escribió las desmintió años después y luego las volvió a reconfirmar”.

Por ello, la autora cubana cuenta que “no toda la información es fiable, Nin tenía ese doble juego” y fue precisamente esa falta de exactitud y fiabilidad la que llevó a Guerra a optar por el formato de diario apócrifo, aunque, remarca “respetando siempre su capacidad”.

La autora señala que escribir desde la perspectiva de otra escritora, “aunque tiene algo de arrogante por el hecho de romper el misterio de la página en blanco”, le supuso “un ejercicio muy interesante” que abordó “desde la humildad”, en doce años de investigación en los que incluso estudió la forma de hablar de Nin a través de documentales.

Como señala Guerra, el título del libro hace referencia a la apertura de su intimidad que Nin realizó con sus diarios, y especifica que ese posado, al que se alude y que tiene lugar en un momento determinado de la novela, nunca sucedió en la realidad.

Lo que más fascina a Guerra del personaje de Nin es que “se trataba, en cierto modo, de una artista visual, que exteriorizó su intimidad a través de sus escritos, se abrió y se expuso, rompiendo con la literatura de entonces y comenzó a hacer artes visuales con sus diarios”.

Posar desnuda en La Habana ya está a la venta en España y Guerra ya trabaja en su próxima novela, “Negra”, una narración acerca del racismo en la que vuelca vivencias personales y que, al contrario que sus últimas obras, no tendrá forma de diario.

(Con información de EFE)

Anónimo dijo...

La cubana Wendy Guerra se mete en la piel de Anaïs Nin en su libro Posar desnuda en la Habana, un diario apócrifo y novelado en el que, a partir de fragmentos originales de la controvertida escritora, fantasea y especula con lo que pudo vivir y sentir cuando regresó a La Habana en 1922.

Así, a lo largo de las páginas de esta novela, Guerra dilata los escasos textos que Nin escribió aquel año -apenas doce páginas- y llena lagunas de su biografía, con hechos ficticios inspirados en sucesos reales, en un proyecto literario que le ha llevado más de una década de documentación.

La autora señala en una entrevista con Efe que “el libro muestra una relación casi sexual de Nin con Cuba, una relación de amor muy épica, ya que tiene lugar en un momento en el que empieza la lucha por la nación cubana”.

El año 1922, en el que se ambienta la obra, fue decisivo en la vida de Anaïs Nin. A los 19 años, y tras haber vivido un tiempo en Estados Unidos, regresó a La Habana en busca de su padre, al que apenas conocía. Además, ya se había comprometido con el que sería su marido, el banquero Hugo Guiler, cuya familia veía mal la unión.

Guerra explica que “de forma muy poética, Nin entra en la isla como si entrara en el cuerpo de su padre”, el compositor Joaquín Nin, con el que la prestigiosa escritora francesa mantendría una relación incestuosa años después.

De este modo, la obra es un particular homenaje a una mujer, dice Guerra, “adelantada a su poca, compleja y fascinante”, en el que la autora cubana desvela pasiones internas y preocupaciones de Nin, tratando de ser lo más fiel posible al personaje que retrata y a través del cual escribe.

Guerra matiza, no obstante, que “Nin era alguien inatrapable”, al que no es posible ser del todo fiel, ya que, como señala, “ella no lo era ni consigo misma, muchas de las cosas que escribió las desmintió años después y luego las volvió a reconfirmar”.

Por ello, la autora cubana cuenta que “no toda la información es fiable, Nin tenía ese doble juego” y fue precisamente esa falta de exactitud y fiabilidad la que llevó a Guerra a optar por el formato de diario apócrifo, aunque, remarca “respetando siempre su capacidad”.

La autora señala que escribir desde la perspectiva de otra escritora, “aunque tiene algo de arrogante por el hecho de romper el misterio de la página en blanco”, le supuso “un ejercicio muy interesante” que abordó “desde la humildad”, en doce años de investigación en los que incluso estudió la forma de hablar de Nin a través de documentales.

Como señala Guerra, el título del libro hace referencia a la apertura de su intimidad que Nin realizó con sus diarios, y especifica que ese posado, al que se alude y que tiene lugar en un momento determinado de la novela, nunca sucedió en la realidad.

Lo que más fascina a Guerra del personaje de Nin es que “se trataba, en cierto modo, de una artista visual, que exteriorizó su intimidad a través de sus escritos, se abrió y se expuso, rompiendo con la literatura de entonces y comenzó a hacer artes visuales con sus diarios”.

Posar desnuda en La Habana ya está a la venta en España y Guerra ya trabaja en su próxima novela, “Negra”, una narración acerca del racismo en la que vuelca vivencias personales y que, al contrario que sus últimas obras, no tendrá forma de diario.

(Con información de EFE)

público dijo...

Por favor ¿ porque no lo dejamos ? esto no pretende ser una crítica sino, desde hace algunos años, un lugar donde comparto mis opiniones con respecto a libros, cine, teatro... etc con absoluta libertad con aquellos que quieran leerlas , al igual que yo leo otros foros, con los que a veces estoy de acuerdo y otras no. El hecho de no identificarme, no tiene que ver sólo con el hecho de que posiblemente ( seguro ) mi nombre no le diría nada , sino con el hecho de que ni estoy acostumbrado ni tolero que se me exijan cosas de esa manera.
De nuevo, un saludo, cordial.

Anónimo dijo...

Una persona que lleva 12 años de estudio en varios continentes y que es editada en varias lenguas con esta novela merece que se le haga una rigurosa crítica que no se inicie diciendo que lo que tiene es un barniz básico de Anaïs. La cultura de prólogo no puede ser el futuro de estos medios.
A mis alumnos y a mí nos lleva horas explicar y entenderlo. Lea el libro, lea la investigación y retome a ambas autoras. Queríamos estudiarlo en clases. Todo gesto crítico en estos medios lleva a una zaga. No es escribir por exorcismo. Hay muchos educandos que nos implicamos.
Yo escribiré y diré quién soy, pero desde un foro serio. Si usted firma, mis alumnos y yo firmaremos.
Debería pensar en leer a varias autoras como ellas, debería ser menos duro con tópicos desbordados de lagunas. A esta autora no la editan en su patria, le ayudaría conocer lo que cuesta investigar y escribir desde allí. Debemos respetar sus opiniones y el esfuerzo, resultado, acervo de quienes crítica. Con mucho respeto: Lo verdaderamente cursi es escribir lo que se desconoce.

público dijo...

Estimado lector.
Mi nombre es santi quiroga que , por supuesto no le dice nada. Disfruto leyendo, como podrá comprobar si recorre algunas de las entradas publicadas en este blog, de una forma bastante plural. Y , aunque a usted no se lo parezca, y creame que lo lamento, respeto mucho a cualquier persona capaz de escribir un texto. También es verdad que no comparto con igual interés todo lo que leo , y no pretendo que mis opiniones sean tenidas por nadie como referente sino, simplemente opinar, con la humildad de quien no pretende engañar a nadie e inicia su comentario ( como usted ha recogido ) expresando lo que pueden ser carencias. Eso es todo. Por supuesto que sé que hay en lugares donde escribir es mucho más difícil, y no sólo escribir, vivir. El que no me haya gustado esta novela de Wendy Guerra no quiere decir que no la considere una narradora potente y no me gusten otras obras suyas . Y por supuesto nada que decir con respecto a la narrativa cubana actual ( encontrará usted en este mismo blog entradas elogiosas de , por ejemplo, Leonardo Padura o Abilio Estevez ).
Sólo tengo que decirle que considero que la libertad de opinar sin sentir que se ofende a nadie , es algo que considero absolutamente básico.
Al mismo tiempo, y no hay ni un asomo de ironía en este comentario, me parece fantástico que existan personas tan comprometidas con la literatura como parece estarlo usted . Estoy seguro de que sus alumnos tienen mucha suerte.
de nuevo, un saludo cordial