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viernes, 25 de febrero de 2011

CINE: CISNE NEGRO de Darren Aronofsky


USA.2010
Natalie Portman. Vincent Cassel. Barbara Hershey. Winona Ryder
No conozco de la obra de Aronofsky más que sus dos últimas películas: El Luchador y esta; de todas maneras, encuentro entre las dos muchas similitudes.
Con esto, por supuesto, no pretendo hacer un estudio general, pero sí decir que en mi opinión, si bien le reconozco al director un interesante magnetismo visual, no termino de percibirlo como ese creador de culto que gran parte de la prensa y el público alaba.
Vayamos por partes:
En primer lugar, en ambos casos, las historias se mueven dentro de lo reconocible; tanto en el ocaso del luchador convertido en muñeco de feria , a la búsqueda de su redención, como en el de esta bailarina, frígida, sostenida en una infancia artificial por una madre castrante y forzada a ser perfecta como única forma de éxito.
En este caso hay ecos que van desde Las Zapatillas Rojas a Eva al Desnudo.
De todas maneras, el director consigue aquí , acumular líneas de narración y aderezarlas además con una pátina de misterio y locura, y lo hace de una forma simple y epidérmica. La alquimia funciona durante buena parte del metraje y pasamos la primera hora ligeramente hipnotizados e intrigados siempre por lo que vendrá después...
Pero lo que en El Luchador patinaba por llevar el tópico hasta el final, en Cisne Negro lo hace por el exceso. Y es una pena que Aronofsky , que hasta entonces se había movido en la sutil sugerencia, se deje llevar por una especie de borrachera que, si bien consigue momentos salvables, como conjunto ahoga la historia.
Me gustaría dedicar algún párrafo a la interpretación, de menos a más espacio:
Antes de convertirse en choriza, Winona Ryder me parecía la actriz joven con mayor proyección del universo Hollywood, aquí tiene un papel muy reducido y aun así es capaz de recordarnos porque nos parecía grande.
Me enamore de Barbara Hershey como una de las hermanas de Hanna que Woody Allen nos presentó creo que más o menos en 1985 o así; desde entonces nunca le he visto una mala interpretación aunque sí una carrera que no le ha hecho justicia.
Y por último Natalie Portman, delicada, total, llena, cada día más guapa y mejor actriz , y en este caso, aprovechando al máximo un regalo absoluto.
Aunque sólo fuese por ellas tres, Cisne Negro merecería la pena pese a sus errores.
Vuelvo al principio: no considero que el resultado de las dos películas que conozco de este director , puedan elevarlo a la categoría de culto, aunque tiene destellos que lo hacen singular. Quizás el problema esté en su convencimiento de su propia genialidad. La humildad es una buena barrera de contención.
Público

1 comentario:

lucía dijo...

Yo no se tanto de cine, la verdad es que me gusto mucho, Y el luchador no.