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domingo, 18 de junio de 2017

NOVELA: SONATAS de Ramón María del Valle Inclán

Memorias del Marqués de Bradomín
Incluye:
  • Sonata de Primavera
  • Sonata de Estío
  • Sonata de Otoño
  • Sonata de Invierno
Diversas editoriales.
También disponible en ebook.

No sé como se hace. No sé como se puede conseguir que, en el colegio, seamos capaces de leer y disfrutar de los libros que se nos imponen como obligación, traspasando lo negativo que implica cualquier deber para poder disfrutar de ellos. Tal vez sea mucho pedir, quizás la forma de introducirnos en la lectura deba de ser otra, más cercana a nuestro entorno cotidiano; crear la afición en esos años. Entonces la duda se extiende a más adelante ¿ como conseguir que a edades más avanzadas nos asomemos a los clásicos? no, no lo digo por mantener vivas unas obras desde un planteamiento casi museístico. 
Todo lo contrario.
Mi pregunta viene del mero disfrute.
Porque cada vez que dedico tiempo a leer esos recuerdos el pasado ( no me refiero al pasado en que fueron escritos, sino a mi propio pasado, aquel en que, en los pupitres del colegio, buscaba cualquier trampa para eludir estas lecturas ), siempre recibo una agradable sorpresa en forma de literatura.
Sí. 
Tengo que reconocer que, gallego y superando los cincuenta, no había leído las Sonatas de Valle.
Conozco ( y adoro ) prácticamente todo su teatro, leído y representado. Pero nunca me había sentido atraído por su prosa. Hasta ahora. No sé porqué.
Saldo mi deuda con estas Memorias del Marqués de Bradomín.
Poco puedo decir ni aportar a una obra de sobra conocida y sobre la que abundan los estudios, más que mi opinión, la sensación que  me producen estas cuatro estampas. 
Sí el teatro de Valle tiene mucho de expresionismo , algo de guiñol, no están exentas estas piezas de esa sensación de cartón , de artificialidad, de moverse entre el cuento de chimenea y la novela para un largo viaje. Sus personajes, al margen del señor marqués, no son del todo reales, teniendo en su adn cierto matiz de madera, de marionetas. 
El conjunto que se consigue es encantador.
No sólo por lo colorista de la prosa y su capacidad de vincular los sentimientos que transmite con su forma de trazar los decorados, sino también por hacer que esos sentimientos se manifiesten siempre en un nivel cercano que les otorga cierta ingenuidad.
Siento que mis comentarios podrían trasladar una imagen infantil de la propuesta, tal vez añeja. Nada más lejos de la verdad. Este Don Juan "feo, católico y sentimental" como se le describe y se describe el mismo, salta también a una moralidad abierta, sorprendente en la época en que fue escrita, y que vincula el comportamiento de este aristócrata a los personajes que en Divinas Palabras o las Comedias Bárbaras representaban las costumbres nacidas de la tierra.
Además, en una caligrafía de una riqueza envolvente, el autor consigue generar una textura casi poética, la del tiempo que se va, la de la decadencia, la del final de una sociedad, de unas costumbres, de una forma de vida. Estas cuatro piezas huelen y saben a despedida de una época. A nostalgia.
A las Sonatas le ocurre lo mismo que a La Iliada, o Madame Bovary o las obras de Lope de Vega, que no son modernas sino eternas.
Merece la pensa. Ahondar en los baúles de la literatura, no dejarse llevar por la idea de que leer a los clásico es de otro tiempo.
Hay un inmenso regalo esperando sólo que lo cojamos. Mejor dicho, un millón de regalos.
Quizás sea más adecuado ahora. Además estoy seguro: la cultura rejuvenece.

Público
  

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