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martes, 20 de junio de 2017

CINE: MIMOSAS de Oliver Laxe

España 2016
Ahmed Hammond. Shakib Ben Omar. said Aagli. Ikram Anzoudi. Ahmed El Othemani. Hamid Fardjad. Margarita Albores

Hay películas, obras en general, que nos cruzan como experiencias. Que más allá de su presencia narrativa o su originalidad , consiguen alcanzar una dimensión de contacto con quien se abre a disfrutarlas, que roza ( no quiero ser pedante ) lo milagroso.
Son cintas difíciles de explicar. Pero muy fáciles de sentir.
Pero también es verdad que son obras que requieren la complicidad del espectador. A mi personalmente me parece que la complicidad es algo tan sencillo como sentarse a observar con los ojos bien abiertos y no intentar pedir explicaciones al creador; estar dispuesto a recibir y a colaborar , a crear nuestra propia historia asumiendo que no exista algo tan radical como la versión cierta.
Tengo la sensación de que Mimosas surge del amor de su creador hacia un país, unos paisajes y unas gentes, un amor tan respetuoso que convierte la tradición en mitología y sólo entiende el presente integrándolo en el pasado, hasta no distinguir los tiempos.
Marruecos. Un grupo cruza las montañas acompañados de dos buscavidas. Un anciano fallece en el trayecto y estos se comprometen a llevar su cuerpo hasta su tierra para enterrarlo allí. Les acompañará un joven que parece venido de otro tiempo, también encontrarán otros compañeros. Extraño western espiritual, lento viaje.
La narración recuerda la oralidad, la inclusión de relatos a modo de tapiz, la textura de las piedras y el polvo, también de la nieve y de las manos.
Puede ser la epopeya de unos hombres llamados a ser grandes ,aunque sólo ellos lleguen a saberlo, puede ser la historia del rescate de una princesa, puede ser el sueño de un conductor que lleva impresas en su memoria las leyendas de sus antepasados.
Una de las cosas que destaca Mimosas es que , como todos los buenos relatos, puede ser muchas cosas, las que queramos.  
Sin duda el amor al paisaje que antes citaba, se entiende al contemplar la grandiosidad del entorno natural. Lo importante aquí es la capacidad del director a la hora de trasladarlas a la pantalla, impactantes no sólo por su propia esencia sino también por la forma de mirarlas. La salida conjunta del grupo de taxis en el desierto, que parecen un grupo de guerreros en la niebla es un claro ejemplo del nivel visionario de Oliver Laxe. En general el uso de esos autos destartalados a los que imprime la pátina de jinetes del desierto.
Mimosas bebe de los cuentos orales y de las leyendas, puede ser un sueño, una alucinación, un viaje entre dos lugares interiores. Ya lo he dicho. Muchas cosas.
También del cine clásico de aventuras o de la literatura de pérdida como El cielo protector o El corazón de las tinieblas. 
En cualquier caso es una hermosisíma experiencia de absoluta libertad. La muestra de que cualquier viaje externo, conlleva también un viaje interior.
Contemplarla con la ingenuidad y la lucidez con la que uno puede atreverse a contemplar la vida, será una gozosa experiencia.
Una muestra de un cine diferente que debería de ser apoyado y difundido y no dejarlo relegado al margen de la industria como película de festivales ( de los que, por cierto, Oliver Laxe siempre ha salido con las manos llenas ).

Público      

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