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lunes, 15 de mayo de 2017

TEATRO: LA TERNURA de Alfredo Sanzol

Dirección.- Alfredo Sanzol
Intérpretes.-
Paco Deniz. Elena González. Natalia Hernández. Javier Lara. Juan Antonio Lumbreras. Eva Trancón

¿ Se puede hacer un Shakespeare sin Shakespeare? ¿ se puede jugar con lo aparentemente sagrado? ¿ existe un límite para el respeto?.
Parece que sí , que el teatro es diversión, que nadie lo entendía tan bien como el genio inglés y que, si hay admiración, habrá siempre respeto.
Estas son algunas de las lecciones que Sanzol nos enseña en esta pieza.
Pero vayamos al principio.
El pasado año se puso en marcha en el Teatro de la Abadía un proyecto denominado Teatro de la Ciudad en el que dos o más directores investigaban sobre un género dramático y lo acercaban a nuestros días.
El primer empeño fue la tragedia clásica, que dio muy buenos resultados.
El segundo, este año, la comedia. Y nadie más importante en el origen de la comedia que William Shakespeare. Él sirve de inspiración en esta comedia isabelina escrita en el siglo XXI que, sin ser ninguna de las suyas bebe de muchas de ellas.
Hay una reina con dos hijas y poderes mágicos. Una "Pròspero" que, de viaje por mar, rumbo a entregar a sus vástagas en matrimonio, decide desencadenar una tormenta para atracar en una isla, donde vivirán siempre alejadas de los hombres, a quienes odia.
Con lo que no cuenta es con que, en ese paraje inhóspito, vivan tres pastores que aborrecen al género femenino con la misma saña que ella dedica al masculino.
A partir de ahí, la farsa se sucede plagada de equívocos, cambio de sexo, amores confusos, referencias a gemelos, e incluso un humo mágico que hace enamorarse de la primera persona que uno se encuentra al despertar ¿nos suena?.
Como he dicho antes, La ternura bebe de muchas obras del bardo inglés ( que juguetonamente va citando durante su desarrollo ), pero las utiliza para crear una pieza nueva, quizás con una visión más contemporánea pero sin anacronismos, utilizando un lenguaje que hubiese sido perfecto entonces.
El resultado es, en lo que al texto se refiere, tan bueno como lo son habitualmente los textos de Sanzol, quien una vez más nos sorprende: acostumbrados a su rabiosa actualidad de cronista, no esperaba yo lo bien que se refleja su maestría en esta perfecta delicia.
Y en lo que se refiere al montaje, el resultado es hilarante, divertidísimo, vital, lucido e inteligente.
En un decorado simple pero muy útil, con una excelente iluminación y los necesarios apuntes musicales, los seis actores que componen el reparto se convierten en cómplices, sin duda divirtiéndose tanto como nos divierten a nosotros.
Sólo un apunte relativamente negativo:
En el previo, puede gozarse de las pequeñas intervenciones de un actor que , en el exterior, ameniza la espera, regalando su último número una vez dentro del teatro. La ternura es de las pocas experiencias que , dentro de un teatro adulto e inteligente, puede compartirse en familia, algo gozoso para quienes amamos el teatro. Que esa última intervención dentro de la sala, sea un chiste totalmente escatológico ( y malo ), está de más.
Al margen de esa pequeña mácula, decir que La ternura es uno de los espectáculos teatrales que nos ha dado este año la temporada con el que se lo pueden pasar mejor. Sin dudarlo.

Público

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