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viernes, 21 de abril de 2017

CINE: STEFAN ZWEIG. ADIOS A EUROPA de María Schrader

Alemania 2017
Josef Hader. Aenne Schwarz. Barbara Sukowa. Tomas Lemarquis. Lenn Kurdjawizki

Stefan Zweig es uno de los grandes escritores alemanes de todos los tiempos. Un hombre aquejado de melancolía a quien le tocó vivir uno de los periodos más oscuros de la historia de su país, especialmente para un judío.
Un exiliado, un nómada en los últimos años de su vida que concluyeron con su suicidio.
Stefan Zweig. Adios a Europa, se centra en esos años de deambular por América, a través de una colección de episodios, sin aparente relación entre si, pero que trazan un itinerario exterior e interior suficiente para entender ese largo viaje, lo que supuso para él, su desarraigo y su desesperanza.
Hace poco, hablaba de Neruda, en relación con la capacidad de sustituir un biopic al uso por un retrato, una forma de relatarnos no la vida de un personaje sino al propio personaje.
La película del poeta chileno y la del novelista alemán se encuentran en las antípodas en lo que se refiere a tono y estilo. Sin embargo, coinciden en el objetivo.
Como he dicho antes, en este caso, la cinta se compone de varios episodios en distintas localizaciones geográficas y un epílogo ( que merecerá comentario aparte ).
En principio, la directora parece optar por un tono correcto, podría decirse incluso que convencional, de película de época bien hecha.
Sin embargo, no tardamos en darnos cuenta de que hay una especial dedicación a las miradas, las de el personaje protagonista y las de quienes le contemplan a él.
María Schrader, con la inestimable ayuda del intérprete Josef Hader en un excelente trabajo, consigue trasladarnos el interior de Zweig, sus inquietudes, sus dudas que en momentos le hicieron ser considerado un cobarde, su tristeza inmensa por un país, un continente, al que amaba y al que contemplaba acercándose al abismo.
Nada anuncia su suicidio, y sin embargo, no nos sorprende, no ya porque conozcamos como terminó el escritor sus días, sino porque cada uno de sus gestos, parece estar dirigido allí.
Es un trabajo de introspección precioso y delicado, encajado, sí, en una película que podría calificarse simplemente de bien hecha, pero a la que esa mirada otorga una grandeza sorprendente.
Como ocurría con Neruda, al terminar tengo la sensación de estar más cerca de un autor al que siempre he admirado.
Decía que el epílogo merecía comentario aparte. Dentro del positivo tono general con que disfruto de la película, este pequeño tramo roza la perfección. No sólo por el respeto y el pudor con el que se nos muestra el suicidio sino por la caligrafía, la estructura visual de una inteligencia absoluta, sorprendente en su resolución.
Tengo la sensación de que Stefan Zweig. Adiós a Europa, es una muestra excelente de un cine europeo de calidad que no se avergüenza de su clasicismo y que cumple, al mismo tiempo, la importante misión de revisar su Historia.

Público

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