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viernes, 28 de abril de 2017

CINE: LADY MACBETH de William Oldroyd

UK. 2017
Florence Pugh. Cosmo Jarvis. Christopher Fairbank. Naomi Ackie. Bill Fellows. Paul Hilton

Esta excelente película podría enmarcarse en dos planos simétricos del rostro de la protagonista. Es un retrato frontal, dramático en su estatismo y en su agobiante geometría. Ella, sentada en un sofá, mira directamente a la cámara.
En el primero, es una joven recién casada que se enfrenta al aburrimiento en el ámbito cotidiano, y a una posible desesperanza en el futuro, como objeto decorativo de una vida de sumisión.
En el último, que cierra la cinta, esa joven es ya una mujer que ha vivido y participado en una sórdida tragedia. Para ella, entonces, el futuro ya no es desesperanzador, sino posiblemente la cárcel más oscura, sin aire.
Lady Macbeth se sitúa en la Inglaterra rural de 1800.
Frente a cualquier tentación idílica, la dureza de los bellos paisajes es el marco perfecto para algo mucho más cruel: la sociedad de la época.
En una sociedad de clases férrea y sin escapadas posibles, donde los inferiores parecen ( y resultan ) casi inexistentes y, en el mejor de los casos deben de vivir y son tratados como animales. la posición de la mujer no es mucho mejor aunque sí más cómoda. Posiblemente en un entorno urbano, las circunstancias sociales diesen otras opciones, pero en el rural, en una geografía de grandes distancias, la soledad no ofrecía ninguna opción. Ahí las mujeres eran, en el mejor de los casos, elementos de cría.
Es allí donde Katherine, que ni siquiera obtiene el "consuelo" sexual, abandona por su marido, se encuentra obsesionada con un hombre que trabaja en las cuadras de su esposo. Esta relación, sólo puede terminar en una tragedia. Es un absoluto desestabilizador del orden establecido.
Posiblemente en este personaje se mezcla un nivel de humillación acumulado difícilmente soportable, una rabia larvada y una necesidad de sentirse humana, con una inteligencia diferente. Y posiblemente sea esa inteligencia la que le lleve a cuestionar lo convencional y a no ponerse límites. Florence Pugh consigue trasladarnos el interior de esta mujer, su evolución, su viaje hacia el horror, sin efectismos. También Cosmo Jarvis está perfecto a la hora de transmitirnos su pasión y su dolor.
El director, al parecer de origen teatral, opta por una realización de absoluta sobriedad, de una belleza fría, distante, a menudo geométrica. También la narración es seca. Esto aleja el resultado del melodrama tradicional y lo convierte en visión crítica.
Tal vez sea difícil llamar feminista a una mujer que acaba empapándose en el mal. Difícil reconocer como revolución lo que es un ejercicio terrible de egoísmo. También ella es parte de esa sociedad como la que le oprime y acepta con gusto lo que le favorece. Es difícil que en un entorno tan cruel no envenene todo lo que toca.
Pocas películas nos lo han contado como esta. Puede parecer pequeña en su humildad, pero está llena de pequeños detalles, de hallazgos. Un cine británico de época en las antípodas de los tópicos.

Público

sábado, 22 de abril de 2017

NOVELA: EL MONARCA DE LAS SOMBRAS de Javier Cercas

Literatura Random House
288 páginas
También disponible en ebook

He leído alguna referencia que calificaba este tipo de obra, y otras anteriores de su autor ( El impostor, Soldados de Salaminas ).como novela documento.
Puede ser una buena definición.
Estas novelas de Javier Cercas, tienen siempre dos niveles, uno es lo que se narra, el otro lo ocupa el propio escritor, convirtiendo en aventura el proceso de decisión a embarcarse en un proyecto y las etapas de investigación en el mismo. Sumando dos realidades, asumiendo que una tiene, a pesar de su caracter documental, la libertad de ficcionar los vacíos, y la otra es totalmente veraz, incluso involucrando a personajes conocidos de la actualidad.
No sé si con el tiempo y la repetición puede ser un modelo que se agote, pero por el momento, personalmente opino que es una forma diferente de enriquecer la historia , así como de otorgar al lector una posición en la que puede disfrutar mucho más si se decide a ser cómplice en el proceso.
El monarca de las sombras cuenta la historia de Manuel Mena, un soldado del ejército franquista muerto a los veinte años en plena Guerra Civil. Un joven reconocido como un héroe en su pueblo pero muy cuestionado por aquellos de sus descendientes que, como el propio autor, terminaron simpatizando con el bando contrario. Una lacra para quienes pretenden posicionarse de forma clara en el progreso frente a la pasada dictadura.
Dentro pues de esta obra, en la que Javier Cercas tiene una implicación personal que alcanza a otros miembros de su familia, especialmente a su madre, asistimos a una mutación, de pasar de juzgar a un hombre, a intentar acercarnos a un modelo de heroísmo, no compartido en su motivo, pero entendido, y al que es escritor finalmente se permite dotar de un nivel casi mitológico en lo que termina siendo una historia de fantasmas.
También, por supuesto, es un importante apunte sobre la memoria y el olvido, sobre el valor de recordar y las posibilidades de actuar consciente o inconscientemente, sobre el recuerdo.
La comprensión, este reflejo encontrado, es una muestra de humanidad especialmente valiosa cuando se encuentra en medio de la barbarie.
Porque por supuesto, es también "otra novela sobre la Guerra Civil" , y muy interesante desde su capacidad para contarnos como penetró la contienda en pueblos pequeños que, hasta ahora, no habían tenido ningún protagonismo. Pero el acercamiento de su autor, permite avanzar en la necesidad de la reconciliación, de entender que cualquier apreciación manquea será simplista, que todos, incluso un Manuel Mena, tienen derecho a ser escuchados.
Nadie pretende justificar el horror, pero posiblemente si haya que hacerlo con quienes se vieron inmersos en él, o , por lo menos, intentar compartir sus miedos, su desconcierto y sus errores.
Documento, sí.
Una lección de historia desde el interior de la misma.
Pero también buena y apasionante literatura.

Público

viernes, 21 de abril de 2017

CINE: STEFAN ZWEIG. ADIOS A EUROPA de María Schrader

Alemania 2017
Josef Hader. Aenne Schwarz. Barbara Sukowa. Tomas Lemarquis. Lenn Kurdjawizki

Stefan Zweig es uno de los grandes escritores alemanes de todos los tiempos. Un hombre aquejado de melancolía a quien le tocó vivir uno de los periodos más oscuros de la historia de su país, especialmente para un judío.
Un exiliado, un nómada en los últimos años de su vida que concluyeron con su suicidio.
Stefan Zweig. Adios a Europa, se centra en esos años de deambular por América, a través de una colección de episodios, sin aparente relación entre si, pero que trazan un itinerario exterior e interior suficiente para entender ese largo viaje, lo que supuso para él, su desarraigo y su desesperanza.
Hace poco, hablaba de Neruda, en relación con la capacidad de sustituir un biopic al uso por un retrato, una forma de relatarnos no la vida de un personaje sino al propio personaje.
La película del poeta chileno y la del novelista alemán se encuentran en las antípodas en lo que se refiere a tono y estilo. Sin embargo, coinciden en el objetivo.
Como he dicho antes, en este caso, la cinta se compone de varios episodios en distintas localizaciones geográficas y un epílogo ( que merecerá comentario aparte ).
En principio, la directora parece optar por un tono correcto, podría decirse incluso que convencional, de película de época bien hecha.
Sin embargo, no tardamos en darnos cuenta de que hay una especial dedicación a las miradas, las de el personaje protagonista y las de quienes le contemplan a él.
María Schrader, con la inestimable ayuda del intérprete Josef Hader en un excelente trabajo, consigue trasladarnos el interior de Zweig, sus inquietudes, sus dudas que en momentos le hicieron ser considerado un cobarde, su tristeza inmensa por un país, un continente, al que amaba y al que contemplaba acercándose al abismo.
Nada anuncia su suicidio, y sin embargo, no nos sorprende, no ya porque conozcamos como terminó el escritor sus días, sino porque cada uno de sus gestos, parece estar dirigido allí.
Es un trabajo de introspección precioso y delicado, encajado, sí, en una película que podría calificarse simplemente de bien hecha, pero a la que esa mirada otorga una grandeza sorprendente.
Como ocurría con Neruda, al terminar tengo la sensación de estar más cerca de un autor al que siempre he admirado.
Decía que el epílogo merecía comentario aparte. Dentro del positivo tono general con que disfruto de la película, este pequeño tramo roza la perfección. No sólo por el respeto y el pudor con el que se nos muestra el suicidio sino por la caligrafía, la estructura visual de una inteligencia absoluta, sorprendente en su resolución.
Tengo la sensación de que Stefan Zweig. Adiós a Europa, es una muestra excelente de un cine europeo de calidad que no se avergüenza de su clasicismo y que cumple, al mismo tiempo, la importante misión de revisar su Historia.

Público

jueves, 20 de abril de 2017

TEATRO: NADA QUE PERDER de QY Bazo, Juanma Romero y Javier G.Yagüe

Director.- Javier G. Yagüe
Intérpretes.-
Marina Herranz. Javier Pérez- Acebrón. Pedro Ángel Roca
Sala Cuarta Pared

Recuerdo con emoción Las Manos, una pieza teatral coral que marco un antes y un después en lo que se conocía como teatro independiente. Formaba parte del proyecto Trilogía de la Juventud, ambicioso por encima de las posibles limitaciones económicas de la producción.
Este tipo de teatro en principio minoritario y con problemas de presupuesto, conseguía alcanzar a otro tipo de público y, muy importante, a otro tipo de prensa.
Era una obra magnífica.
Y alcanzó el reconocimiento que se merecía.
Fue una producción de la Cuarta Pared que, de nuevo, ha alcanzado el éxito de crítica y público con Nada que perder.
Creo que comenté algo similar cuando hablaba del Teatro Pavón desde que lo gestiona Kamikaze, y es que no hay nada tan de agradecer como la gestión de un espacio teatral llevado a cabo por gente que, de verdad, ama el teatro. Esto también sucede aquí.
En Cuarta Pared se hace un teatro de creación, un teatro artesano que siempre transmite la sensación de un trabajo colectivo. Y, sobre todo, un teatro pegado y comprometido con la realidad.
Nada que perder puede calificarse como género negro. Sin duda. Un negro social donde la muerte está en la conclusión y no en el inicio. Negro enclavado en la corrupción política de nuestro país, en los efectos de la crisis y el contraste entre como la sufren unos y otros. En el dolor y en la basura ( real y metafóricamente ).
Son ocho escenas.
Un puzzle en el que los autores van contando la historia de forma tangencial, desde personajes en ocasiones secundarios a la trama central, como ese profesor de filosofía y su hijo con los que se inicia la pieza. Hay una maestría absoluta en los diálogos, todos ellos creíbles, tan perfectos que sólo pueden ser ciertos. Pero hay algo más: las escenas se componen siempre de dos personajes y un tercer participante que se integra desde fuera para hacerles enfrentarse a su conciencia, para comentar y preguntar.
Porque el tema real de Nada que perder son las preguntas, sobre todo aquellas que existen y no nos queremos hacer.
Y en este sentido, no es complaciente.
La obra habla de los ninis, de los desahucios, del trabajo basura, de la pobreza, de la corrupción, como ya he citado.
Efectivamente tiene una importante carga política. Pero también, o sobre todo, tiene una carga moral. No todo es culpa de los demás. No todo se arregla echando la culpa a otros. Todos, todos, evitamos ciertas preguntas, ninguno debemos de considerarnos Dios ni otorgarnos la propiedad de la justicia o la razón.
De todas maneras, no quiero que parezca que estamos hablando casi de teatro de tesis. En Nada que perder, hay mucha emoción, desde el abrazo de un padre, hasta, especialmente , la escena en la oscuridad, totalmente sobrecogedora. También hay humor, eso que nunca falta en cualquier creación inteligente.
Tal vez, por ponerle un pequeño pero, se podría aligerar la carga política, pero creo que la crítica del epílogo, es más amplia que la meramente institucional, la moral que ya cite antes.
El montaje es un ejemplo de artesanía, de trabajo visto, de creación. Para hacerlo grande, se cuenta con tres actores increíbles, capaces de mutar en segundos hasta conseguir crear dieciséis personajes absolutamente plurales. Ellos son gran parte del éxito de la propuesta.
De nuevo, la Cuarta Pared pone una pica en el teatro. Vuelve a demostrar algo en principio tan obvio como que el talento es más importante que el presupuesto.
Grande.

Público

martes, 18 de abril de 2017

NOVELA: EL SÍNDROME DE JERUSALÉN de Juan Bolea

Ediciones B
336 páginas
También disponible en ebook.

Uno de los objetivos más importantes de la novela negra es entretener. Y personalmente me parece algo muy valioso. Cualquier cosa que mejore la calidad del tiempo de quien se asoma, me parece digna de aplauso.
Desde ese punto de vista, El síndrome de Jerusalén del, para mi hasta ahora desconocido Juan Bolea, cumple con creces en este sentido.
Florian, detective singular de nombre singular, es un personaje entero, perfectamente creado tanto en sus condiciones externas como internas, se incorpora como protagonista para acompañar a la, al parecer ( repito que es mi primera lectura del autor ) protagonista habitual, Marina de Santo. La policía hace su aparición a mitad de novela, ya entonces el detective se ha metido hasta la cintura en un cruce de historias que parecen una especie de ovillo.
A partir de ahí, con viaje a Jerusalén incluido y peregrinación a un santuario de apariciones marianas, nos encaminamos sin prisa pero sin pausa hacia un final en el que todo parece encajar.
Por el camino, el autor consigue una muy buena construcción con los pilares habituales del género adaptados a lo hispano:
La ciudad de Zaragoza y sus alrededores ( con el exótico outing a Tierra Santa ), conforman un escenario pintoresco y muy bien descrito, tanto en el entorno rural como en el urbano.
La colección de personajes, se dibuja muy bien. Ya he hablado del protagonista, pero todos los que le rodean, agrupables en colectivos por su misión, tienen la suficiente estridencia para hacerse reconocibles aunque sea corta su presencia, todos con un componente irónico fruto de la mirada del detective.
Además, teniendo en cuenta que la trama ( o las tramas ) giran alrededor de la religión , el autor consigue teñirlas con un cierto halo y mantener un equilibrio siempre dentro del respeto, entre la fe y la superchería, lo verdadero y lo falso.
En resumen, la novela de Juan Bolea es buena , por encima de la media, y muy muy entretenida. Tenemos la sensación desde las primeras páginas , de que entramos en un carrusel que parece no detenerse hasta la última página. Y esta vorágine tan gozosa, nos permite no profundizar en algunos giros que, si no lo estuviésemos pasando tan bien, serían cuestionables. Pero es que casi toda novela negra, y más cuando su trama se vuelve tan diabólicamente enrevesada, tiene alguna grieta, algo perdonable si nos ha hecho disfrutar.

Público

sábado, 15 de abril de 2017

CINE: NERUDA de Pablo Larrain

Chile 2016
Luis Gnecco. Gabriel García Bernal. Mercedes Moran. Alfredo Castro. Pablo Derqui. Marcelo Alonso. Alejandro Goic. Antonia Zegerss. Jaime Vadell. diego Mñoz. Francisco Reyes. Michael Silva. Marcos Montero.

Es de agradecer que las plataformas digitales y las nuevas formas de distribución, nos permitan segundas vueltas de los últimos estrenos. Algo que va en consonancia con la escasa duración en cartelera de muchas cintas, sean o no memorables.
Oportunidad por lo tanto de acceder a este Neruda que en su día se me escapó.
Oportunidad de disfrutar de esta extraña y excelente película. De esta obra singular.
Neruda, para empezar a hablar de ella, o incluso para definir lo que es , debe comenzarse por contar lo que no es.
Neruda no es una biografía del poeta chileno, aunque traslada a la perfección su posición y reconocimiento como icono de un movimiento de revolución en un país necesitado de un cambio.
Reconocimiento internacional, mundial. Reconocimiento alejado posiblemente del conocimiento del verdadero personaje , humano, como cualquier otro ser humano, que existía debajo del aura de genio. Un hombre mundano, superficial y capaz de reírse y manipular su propia creatividad. Algo que Neruda , la película, retrata a la perfección, incluso otorgándole el beneficio de asumir con autoironía la necesidad de "utilizarse" por un bien mayor, un margen por lo tanto de empatía ( ante un personaje que, sin esa coda, podría llegar a ser claramente detestable ).
No es tampoco un cuadro político, por mucho que la política esté presente y se analice, en muy pocas frases , con una lucidez y una inteligencia dignas de elogio. Ni una crónica de un Chile agónico en su decadencia.
Neruda se centra en dos personajes y en una persecución entre ellos. El poeta y un policía hijo del arroyo y con necesidad de adquirir una notoriedad que , hasta entonces, le ha negado la vida. Pero no me atrevería a calificarla como thriller a no ser que admitamos como género algo así como el thriller lírico, estilizado y depurado.
¿Que es por lo tato Neruda?.
Para empezar, una semblanza de un personaje histórico, con un análisis personal crudo, pero que en ningún caso resta valor a su significado, asumiendo incluso por parte de sus valedores, que no era mucho más que un cartel de propaganda ilustrado.
También de los movimientos políticos de entonces , tan necesitados de la clandestinidad como coartada y de la cultura como apoyo.
Pero sobre todo, es una apuesta  arriesgada, original y extraña sobre otra forma de contar. Ya he citado su lirismo, hablemos también de la metaliteratura. No está claro si Neruda es un cuento escrito por el poeta sobre un personaje que pudo llegar a obsesionarle, o un cuento escrito por el policía obsesionado él también por el poeta. Tal vez el resto de una mujer abandonada, tal vez un sueño.
Especialmente un viaje.
Pero con todo ello, sin ser un biopic al uso, posiblemente consigue trasladarnos mucha más información que si se hubiese afrontado la narración de forma tradicional.
Larrain es eficaz en su narrativa.
Asume que lo que tiene entre mano es un material diferente.
Su caligrafía remite a colores y formas tradicionales en el género negro con un punto de guiñol en la grandeza de las figuras y el espacio.  También utiliza a la perfección y de forma muy epidérmica herramientas como la música o el movimiento.
Su obra es un aguafuerte.
La mano del director es un excelente ejercicio plástico, atrapa en un torbellino visual, vital, brillante, pero creo que probablemente el mayor valor de Neruda esté en su escritura, en ese difícil equilibrio surrealista, entre el cómic culto y la lírica.
El resultado es, ya lo he dicho antes, excelente, un poema que navega entre el humor y la ironía, entre la ternura y el patetismo, entre el peligro y el destino.
Por último, quizás todos los genios merezcan una mirada así. Y todos los capítulos de nuestra historia. Capaz de entender y asumir.
Neruda, en su atipicidad, es mucho más compleja y completa, y nos acerca mucho más a esa realidad, que cualquier modelo convencional. Tengo la sensación al concluir, de que mi cercanía con el poeta es mucho mayor que al inicio, posiblemente por escenas que nunca había imaginado como su recitado en un burdel, la referencia a su voz de poeta, o el autoreconocimiento de su figura como insignia necesaria para la revolución.
Excelente y singular, creo que ya lo he dicho.

Público

miércoles, 12 de abril de 2017

CINE: LO TUYO Y TU de Hong Sang- soo

Corea del Sur.- 2016
Kim Joo- Hyuck. Lee You- Young. Kwon Hae- Hyd. Yu Jung- Sang. Kim Eui- Sung

Los juegos sobre la certidumbre han sido siempre la corriente que ha alimentado el cine de Hong Sang- soo.
En sus películas se cruzan planos de narración que apuntan en diferentes direcciones, unas veces como variaciones sobre un mismo suceso, como un estudio de probabilidades, otras como desarrollos interiores, con una estructura de muñecas rusas pero sin una decisión sobre cual es la más grande y cual la más pequeña.
Son una forma constante de cuestionar la verdad, tal vez de decirnos que la realidad es una cosa y el cine otra diferente.
Es el espectador quien decide. Aunque lo cierto es que nadie le pide que tome una decisión.
Entiendo que lo correcto ante el cine de este autor, lo que nos permite disfrutarlo, es dejarnos llevar sin buscar explicaciones ni intentar poner orden.
Personalmente, lo que más me gusta, junto con una inteligencia simpática que le permite urdir las tramas, es su ausencia absoluta de trascendencia y su capacidad para imprimir una asombrosa ligereza en todas sus obras.
Lo tuyo y tu viene a ser como un credo, la culminación de lo visto hasta ahora, la concentración en poco más de ochenta minutos de su forma de hacer, más destilada, podría decirse que más radical si no fuese porque el adjetivo radical no me cuadra en nada con el cine de Hong Sang- soo.
Y es que aquí no hay varios planos narrativos sino uno solo. Incluso tengo la sensación de que cierra más el entorno en un vecindario limitado, para centrarse en la historia. Para que nada nos desvíe de esta historia de amor.
Youngsoo, enamorado de Minjung, no es capaz de aceptar como es a esta mujer libre, un poco salvaje, de fácil beber y dada a relacionarse con otros hombres. Los rumores sobre ella terminan con su relación.
A partir de ahí, arrepentido, inicia su proceso de búsqueda. Mientras ella vaga por los pocos espacios conocidos a merced de otros dos admiradores.
Pero ¿ es ella?.
¿Es una mujer o sólo un deseo?
¿ Está engañándole o signos como el pitido en el oído quieren dejar la puerta abierta a una posible anormalidad?.
¿ Hay una gemela?.
Es difícil escribir algo más sin descubrir la magia que esconde este juego. Baste decir que es una delicia y que conduce a un final propio de la más hermosa historia de amor, aquella que acepta y agradece, y que es capaz de reconocer que el amor, si de verdad nos importa, puede ser más importante que la realidad e incluso modificarla a su antojo.
Antes hablaba de la ligereza de su autor.
Pues bien, esta película, compuesta a base de diálogos generalmente de dos en dos y en apariencia banales, apenas dura ochenta y cinco minutos, pero lo cierto es que se pasa como un vuelo. Es gracioso pensar que no están tan lejos de tono las comedias americanas de nueva vía que generalmente nos viene regalando Sundance, tan lejos y tan cerca,
En definitiva, una pequeña joya que, si como decía antes, aceptamos que lo importante no tienen porque ser las certezas, podremos gozar con una sonrisa.
Por cierto, esta mañana , visita a la exposición de Escher y ahora Lo tuyo y tu, creo que este miércoles está siendo un buen día para cuestionar la entidad de lo cierto.

Público

EXPOSICIÓN: ESCHER - Palais de Gaviria

Palacio de Gaviria.- Madrid
Hasta el 25 de junio.

Entro en la exposición de Escher con las referencias de las ilustraciones que he visto en diferentes comentarios y anuncios de la misma. Referencias que me recuerdan múltiples obras de distinto tipo, desde películas hasta portadas de discos.
Con esa idea voy, dispuesto a disfrutar de un juego de perspectivas inteligentes, de una plantación intelectual de sueños geométricos e imposibles.
Me encuentro mucho más.
Para empezar, la obviedad de que Escher era un magnífico dibujante, no sólo por su trazo sino también por su composición y la capacidad evocadora de sus paisajes. En este sentido, las ilustraciones de sus viajes por Italia son un prodigio de sensibilidad.
El paso por las teselas, su visita a Andalucía y su identificación con el arte islámico, parece introducirlo en un juego de formas, de ocupación del espacio.
Pronto muta a un juego más intelectual, a la reinvención de la realidad generando sueños sólidos, introduciendo la perspectiva  de la arquitectura en la superficie unidimensional del grabado.
Cada dibujo de Escher es una aventura, un teorema flexible, un pequeño mundo donde vivir rompiendo las referencias y siempre con la disposición de descubrir que no existe lo imposible.
Pero no pensemos que olvida aquí la vertiente artística con el objetivo de sorprender, piezas como el
Reflejo en el charco, son de una delicadeza pareja a su inventiva.
Esta exposición es por lo tanto un lugar donde admirar una obra pero también un lugar donde dejar que la mente se expanda, donde divertirse.
Para ello, la muestra se complementa con algunos puntos de juego, lo que de paso la hace recomendable para todas las edades.
Finalmente , el marco no puede ser mejor. El Palacio de Gaviria, recuperado para exposiciones, ofrece un recorrido sinuoso pero ordenado y comprensible, que integra a la perfección esta colección singular que se abre camino entre presente y pasado, intemporal , como estas paredes o los grandes espejos, tan adeudaos para añadir otro nivel a la obra.
Verdaderamente, pocas veces como esta he tenido la sensación de visitar una exposición evitando el distanciamiento que en ocasiones me produce la admiración del arte.
Repito: muy disfrutable.

Público

martes, 11 de abril de 2017

NOVELA: LOS DÍAS DE JESÚS EN LA ESCUELA de J.M. Coetzee

Literatura Random House
248 páginas
También disponible en ebook.

Pocas veces el análisis de un libro ha estado tan vinculado a entender el título.
Los días de Jesús en la escuela, como ya ocurría con la anterior novela de Coetzee, precedente a esta en la narrativa, hace referencia a un personaje que ni siquiera se cita en ninguna página.
Parece como si el autor estuviese creando, en tiempos de descreimiento, una nueva mitología espiritual, un nuevo concepto de la religión vinculado a lo material de nuestra civilización, a una filosofía que, en gran parte, parece ceñirse a una visión conceptual de la existencia.
Una especie de cuadro laico de la trascendencia.
No es fácil escapar de recorrer las páginas de este libro buscando referencias que nos remitan a los textos sagrados. Intentar adivinar si Jesús es David, ese niño antipático y diferente, tiránico y casi invisible desde el punto de vista administrativo.
Si su tutor, Simón, es un San José entregado hasta la humillación o si Inés tiene algo de Virgen María. También Dimitri y Ana Magdalena ( el único nombre que de alguna manera puede remitir a un personaje bíblico ) se pueden acoplar a los Evangelios.
Se puede leer Los días de Jesús en la escuela de varias maneras.
La más simple sería la de la narración pura.
En ella Coetzee demuestra de nuevo su solidez a la hora de trasladar un conflicto desde unos personajes pétreos en su complejidad. Sin dramatismos ni efectos sino con una simplicidad que obtiene la grandeza de lo que se nos está contando.
Una forma que pone en su mejor acepción el adjetivo primitivo, algo que no deja de recordarme a las últimas obras de Saramago aunque tal vez con un grado mayor de artificio. La novela como parábola.
En este modelo de acercamiento, el autor reitera su capacidad para mover las tramas a su gusto sin que en ningún momento sintamos que existe manipulación.
Todo ello con una dimensión mayor a la externa dado que el pensamiento es, en la mayoría de las ocasiones, el motor y nuestra guía.
La imaginación, algo que parecería contrastar con el rigor del escritor, es amplia y crea un mundo fascinante donde cruzar un océano ( no sabemos desde donde ) para llegar ( no sabemos a donde ), supone abandonar una vida, olvidar una existencia previa y nacer a una sociedad que tiene algo de gran hermano y mucho de descubrimiento.
Me resisto de todas maneras a quedarme en ese nivel.
No es Coetzee alguien que , en su visión pesimista de la existencia, destaque por su sentido del humor, por lo tanto, me niego a pensar que el título de la novela ( de esta y de la anterior ) no sea más que una broma.
Pienso más bien que forma parte de un proyecto global que posiblemente tenga continuación.
Como cité anteriormente, es como si su autor aspirase a crear una religión de lo material, como si la utilización del nombre icónico fuese sólo una referencia para situarnos en su objetivo.
Para ello, consigue destilar el pensamiento , o más bien las dudas, de aplicar hoy día las doctrinas religiosas, en ese mundo ficticio que , de todas maneras, tiene mucho de realidad , como si se hubiesen eliminado las cortinas de las apariencias para dejar al descubierto de una forma un poco cruel, lo que hoy ocurre en nuestras ciudades.
El resultado es un libro excelente, complejo ( no quiero decir difícil porque pasa con gran fluidez ) , veloz e importante ,que es imposible atrapar sólo en la entrada en un blog.
Una vez más, Coetzee nos muestra su humilde grandeza, su inquietud y el valor que le da a la literatura como forma de intentar comprender, de debatir. Una vez más nos recuerda el valor experiencial de su obra.

Público  

sábado, 8 de abril de 2017

SERIE DOCUMENTAL: COMO VIVÍAN LOS ROMANOS de Mary Beard

UK.- 2012
Creación y dirección.-
Mary Beard
Capítulos:
1.- Todos los caminos llevan a Roma.
2.- La vida en las calles.
3.- Detrás de las paredes.
45 minutos c.u.

No conocía a Mary  Beard y la verdad es que no le concedí mucha importancia cuando le concedieron el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.
Error.
Acabo de tener la oportunidad de disfrutar, gracias a Filmin , de los tres capítulos que componen esta serie , Como vivían los romanos, y tengo que reconocer que nunca me habían contado la Historia de una forma tan divertida e inteligente.
Mary Beard, con su gabardina roja y su bicicleta, es una especie de maestra gamberra que nos va guiando, desde la Roma de hoy, sus ruinas, y algunos doctos amigos, por una visión natural demostrada y creíble de la vida del Imperio.
Lo más importante es la cercanía que le da a la antigua civilización, consiguiendo evitar toda distancia sin que nadie suene a anacronía sino a verdad.
También una estructura muy bien ordenada aunque consiga que todo respire aire de espontaneidad: en el primer capítulo, nos explica lo que el concepto de imperio significaba en esa época y como esa extensión hasta entonces desconocida, influía en sus habitantes y absorbía a los pueblos conquistados; en el segundo, entramos en las ciudades, esas primeras urbes, sus diferentes barrios y centros de encuentro, su movimiento diario; finalmente, en el tercero entramos en su intimidad, en sus costumbres y en sus hogares.
Disfrutar con la historia, aprender, acceder a secretos, comprender que aquellos seres humanos, no eran tan diferentes de nosotros, ni en sus pasiones, ni en sus miedos, ni en sus deseos.
Lo dicho: una gozada, para mi un descubrimiento.
Totalmente recomendable.
Creo que ya me afiliado a Mary Beard.
A partir de ahora seguiré sus historias.

Calígula 
50 minutos
Dicho y hecho:
He saltado de la vida de los romanos al emperador Calígula, a quien suponemos el más sanguinario de la historia.
Baste decir que el rigor y la capacidad de convertir la reflexión histórica en entretenimiento continua vigente en su autora, que nos guía por aquellos parajes y costumbres con una cercanía absoluta.
Pocas certezas podemos tener de esas realidades pasadas , pero sí pistas, donde Mary Beard se convierte en una investigadora del pasado, para atisbar lo que hay de cierto en las leyendas.
De nuevo, un excelente divertimento.

Público

OPERA: RODELINDA de Georg Friedrich Handel


Director musical.- Ivor Bolton
Director de escena.- Claus Guth
Intérpretes.-  Lucy Crow. Bejun Mehta. Jeremy Ovenden. Sonia Prina. Lawerence Zazzo. Umberto Chiummo

Rodelinda cuenta con una música hermosísima, referente de la opera barroca.
Su partitura es una especie de continua filigrana en el que las estilizadas voces de los cantantes viven en un constante más difícil todavía, lo que para el espectador se convierte en una experiencia gozosa que parece no terminar nunca.
Por lo demás, si las óperas cuentan por regla general con libretos descabellados, el de Rodelinda borda el delirio y además lo hace en un entorno cerrado, de intrigas internas y estatismo.
De todas maneras, creo que nos encontramos ante uno de los montajes estrella de esta temporada en el Teatro Real, y de las que ocupará una posición importante en su catálogo.
Mis conocimientos musicales ( nulos ) no me permiten ir más allá de la belleza.
Pero creo que lo que convierte esta representación en una propuesta singular es su dirección de escena.
Lo que se nos propone es una época elegantemente intemporal y clásica, de un cromatismo destacado en blanco y negro. Una gran casa de muñecas giratoria e incompleta. Una iluminación fantástica que es capaz de aislar espacios, crear bosques imposibles y llenar el escenario de dibujos. Unas marionetas casi artesanas en su estética.
Y sobre todo, un movimiento continuo que convierte el estatismo de la narración en un ejemplo de agilidad y ritmo, casi una coreografía.
El montaje asume la vertiente teatral de una ópera, la necesidad de crear un espectáculo que esté a la altura de la música y que no necesita ningún tipo de justificación, ni realismos, ni mensajes.
Esta Rodelinda es sorprendente, evocadora, muy hermosa y muy divertida, extravagante y original Grandiosa.
Quizás sea sólo el sueño de un niño que aun no entiende a los adultos.
Quizás su interpretación de las intrigas d los mayores.
Otro de los aciertos del director es tener la valentía de no ofrecer todas las claves y dejar que sea el espectador quien termine de completar la propuesta.
Por cierto, puede ser mi imaginación perdida, pero ese muchacho con gafas, me recordó al que, sin que sepamos tampoco claramente su posición, abre y cierra Persona de Bergman.
A Bergman le habría gustado. Estoy seguro.

Público


viernes, 7 de abril de 2017

CINE: EL OTRO LADO DE LA ESPERANZA de Aki Kaurismaki

Finlandia 2017
Kati Outinen. Tommi Korpela. Sakari Kuosmanen. Janne HyyTianien.Ilkka Kouvola.

El título de esta película podría servir para cualquiera de las de Kaurismaki.
Es sencillo, directo, y habla, parece, desde un lugar más allá donde la realidad puede vivirse de forma diferente.
Porque Kaurismaki, como Loach, o los Hermanos Dardenne, por ejemplo, es de los directores que utilizan el paisaje de la realidad para convertirse en la conciencia de Europa.
Pero sus visiones no pueden ser más diferentes, tampoco su forma de contar se parece pero, sobre todo, lo que los coloca en las antípodas es su actitud.
El finlandés no engaña, no esconde las aristas, pero tampoco se conforma, y desde la modestia de quien es consciente de que su obra no va a cambiar el mundo, pone su grano de arena para paliar la sordidez.
Nos regala esperanza.
Colorea el dolor, con tonos brillantes y con ternura, y rodea el conflicto de personajes y situaciones que se mueven entre la inocencia y el absurdo de un Buster Keaton o un Charlot.
El otro lado de la esperanza comienza con un prólogo muy potente, no sólo en lo visual sino también en el simbolismo, un hombre sale de debajo de la tierra transportada por un barco. Es un inmigrante ilegal procedente de Alepo que llega con el objetivo de pedir asilo político en el país, tras una triste epopeya por el continente. Lo primero que ve, ese paisaje nocturno donde las luces de la ciudad podrían confundirse con estrellas, es una postal de invitación. Quizás por fin haya llegado a un lugar para quedarse.
Paralelamente, un hombre en apariencia gris, abandona a su mujer y su trabajo habitual para lanzarse a la aventura de mantener en activo un desastroso restaurante, con la cuestionable ayuda de tres trabajadores más propios de un guiñol.
Una historia realista, dura, triste.
Otra cómica, más cercana al sueño. Con la distancia que juega tan bien este director y que le permite, rozando lo irreal, que todo parezca posible y creíble.
Las dos se cruzan, se funden y a partir de ahí, el cuento alcanza esa dimensión alquímica que se consigue en ocasiones, Kaurismaki casi siempre. El cuento oscuro que se llena de luz.
Porque en cualquier película de este director, la solidaridad aparece para teñir cualquier amago de tragedia. La luz por lo tanto, parece decirnos Aki, no la pongo yo, la ponen los seres humanos en los que la bondad sigue existiendo.
Hay esperanza, y si no la hay, inventémosla.
Porque es necesaria.
Para ello no hay que evitar hablar de la dureza con la que se trata a los inmigrantes, en ocasiones como si fuesen delincuentes, o del nacimiento de los grupos fascistas, o la injusticia en la toma de decisiones administrativas.
Sin embargo, también hay que mostrar la solidaridad de las personas comunes. Existe y no por quedarnos sólo en la oscuridad seríamos más oscuros, agresivos o eficaces, sino simplemente más injustos.
Todo esto lo muestra con su caligrafía simple, frontal, capaz de extraer una extraña poesía de la sencillez de sus imágenes.
Es icónico ese rayo de sol, ese último plano, ese perro que se acerca.
Con este final Kaurismaki culmina el regalo, a sus personajes, a quienes representan y también a nosotros.

Público

martes, 4 de abril de 2017

NOVELA: EL BOSQUE INFINITO de Annie Proulx

Tusquets
848 páginas
También disponible en ebook

Hay libros que uno no lee, libros en los que uno entra. Incluso libros en los que a uno le gustaría quedarse a vivir.
Este es el caso de El bosque infinito.
Son libros grandes , densos, llenos de historias. La experiencia se convierte en un viaje largo y tupido, como los bosques en los que nace esta larga epopeya.
En el siglo XVII, dos inmigrantes europeos llegan a América desde una Europa empobrecida y asolada por la miseria más absoluta, buscando una oportunidad para sobrevivir.
Su destino es el inmenso bosque, su objetivo, convertirse en taladores. El nuevo mundo se abre ante ellos como un nuevo nacimiento.
Desde ahí, René, en apariencia el más fuerte, se mimetizará con el entorno dando lugar a una línea de descendientes en los que las raíces indias se fundirán con el hombre blanco.
El otro, será el creador de un estirpe de empresarios madereros, una de las grandes fortunas del continente.
Saltando entre ellos, asistiremos a tres siglos de historia, a unas sagas complejas que irán dejando al margen los acontecimientos que se van sucediendo a su alrededor, guerras, crisis, cambios culturales.... Como música de fondo frente a sus historias particulares , las que verdaderamente interesan a su autora y a nosotros.
En muchas ocasiones se ha hablado de la búsqueda y el intento por parte de muchos escritores, de crear la gran novela norteamericana , como forma de generar una crónica que refleje el tapiz inmenso de ese país, en tiempo y en espacio ( me cuesta olvidar el artificioso y sobrevalorado fiasco de Ciudad en llamas ).
Creo que , francamente , por ambición, amplitud y grandeza literaria, El bosque infinito podría ser una buena candidata a ocupar ese lugar.
Proulx opta por cambiar el punto central en cada parte, y en algunos casos, en cada capítulo. Con ello obtiene una pluralidad de historias que le permite crear un paisaje habitado brutal en tamaño y en contenido.
La narración se desdoble y se apoya en elipsis para poder abarcar la inmensidad  que se propone en tiempo y espacio, en algunas ocasiones visitando otros lugares como Nueva Zelanda y China, pero fundamentalmente centrado en América del Norte. Desde los bosques agrestes ( o quizás un gran bosque infinito, como reza el título ) , al nacimiento de las grandes ciudades.
Cada personaje secundario , por pocas páginas que vaya a ocupar, tiene su personalidad , su espacio. El catálogo es tan rico que , como decía al inicio, al terminarla se tiene la sensación de haberla habitado.
Sólo puede puntuarse como negativo la dificultad que en ocasiones existe de seguir las ramas de estos árboles genealógicos tan frondosos. No es un problema en cualquier caso para seguir todo lo que se nos cuenta.
El bosque es mientras tanto el único protagonista inmutable a través de los años, más allá del inmenso daño que la ambición del ser humano es capaz de causarle. El mensaje central de la autora es un mensaje de esperanza pero también de aviso. No sólo la naturaleza, todos nosotros, nuestra historia, corremos el peligro de no ser capaces de entender lo que verdaderamente debería de importar.
Mientras lo pensamos, podemos perdernos en bosques de páginas , en largas historias, en experiencias que, como esta, nos devuelven a los momentos en que escuchar era uno de los mayores placeres.

Público    

domingo, 2 de abril de 2017

CINE: HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE de Mel Gibson

USA. 2016
Andrew Garfield. Sam Worthinton. Hugo Weaving. Vince Vaughn. Teresa Palmer. Luke Bracey. Rachel Griffiths. Richard Roxburgh. Matt Nable. Nathaniel Buzolic. Ryan Corr. Goran D Kleut. Firass Dirani. Milo Gibson. Richard Pyros. Ben Mingay. Nico Cortez. Roman Guerreiro. Michael Sheasby

Mel Gibson es un director centrado en trasladar en sus historias gran parte de la grandeza del ser humano. Podría pensarse que La Pasión es un poco el corpus central a partir del cual se presentan otros personajes como Braveheart o este Desmon Doss que protagoniza Hasta el último hombre.
Personajes que alcanzaron grandes gestas alrededor de conceptos tan poderosos como la libertad o el respeto a la vida. Héroes.
La posición personal del actor/ director, y su verborrea, le han granjeado sonoras antipatías que, creo, en muchos casos, impregnan las críticas.
Se le pueden achacar sin duda posiciones cuestionables y falta de sutileza, lo que no puede es negársele su fuerza visual ni la ambición de sus proyectos.
Hasta el último hombre narra la epopeya de un joven que se decide  a alistarse en la Segunda Guerra Mundial, pero con la condición de no tener que empuñar nunca un arma y dedicarse a la atención médica. Superar el rechazo de confundir sus creencias con cobardía es sólo el primer episodio antes de llegar al infierno.
La cinta se estructura claramente en dos partes perfectamente diferenciadas.
En la primera, todavía un muchacho, asistimos a su involucración en el conflicto, a su historia de amor y, sobre todo, en su etapa de entrenamiento a su lucha por el respeto de sus ideales.
Aquí Gibson opta por una narración clásica en fondo y forma, incluso en los colores y la textura que recuerdan el cine más amable de un Ford.
La inmersión en la guerra es otra cosa.
Se le puede echar en cara cierto exhibicionismo en la expresión, y el contraste de esta decisión con el mensaje en apariencia pacifista de la historia. Sin embargo, también se puede pensar que nada más efectivo frente al horror que mostrarlo con toda su crueldad. En cualquier caso, visualmente es una de las recreaciones más potentes e impactantes que nunca se han visto en pantalla de un conflicto bélico.
El milagro, esa hazaña sobrehumana que afronta el protagonista, está enfocada sin ningún complejo a la ayuda de la fe, como único camino de alcanzar esa dimensión. Desde mi punto de vista  y mis creencias, nada que objetar ni mucho menos.
Tal vez lo más cuestionable sería ver esta media hora final como una especie de Cruzada donde se demoniza al enemigo. Es una lectura posible y peligrosa. Personalmente me quedo con la idea de que Mel Gibson, y por su boca, Desmon Doss, lo que nos recuerdan es que nadie vence en el horror de la guerra.
En cualquier caso, en la visión más epidérmica, se puede disfrutar de Hasta el último hombre como una excelente película bélica, ahondando más, como forma de conocer una historia que nos transmite una edificante visión de la humanidad. Si queremos seguir avanzando, como un alegato a favor de la paz, desde el horror. A partir de ahí, entra el tiempo del debate.

Público