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viernes, 24 de marzo de 2017

CINE: LOCAS DE ALEGRÍA de Paolo Virzi

Italia 2016
Valeria Bruni Tedeschi. Micaela Ramzzotti. Luissana Messeri. Valentina Carnelutti. Tommaso Ragno. Anna Galiena.

Voy a ver esta película sin muchas ganas, simplemente por lo precario de la cartelera en estas fechas, hasta que lleguen las cintas españolas post Málaga.
Salgo enamorado hasta las trancas de estas dos mujeres maravillosas, llenas de heridas como cualquier buen soldado.
El título es terrible, nos terminaremos acostumbrando como nos acostumbramos, por ejemplo, a Con faldas y a lo loco.
Un título de comedia facilona.
Pero la cuestión es ¿ es Locas de alegría una comedia?.
Es una comedia dramática o un drama de sonrisa, pero que nadie se espere azúcar: desde las imágenes de la casa de reposo psiquiátrico, queda claro que el director no tiene pensado facilitarnos el viaje.
La película pivote en dos personajes, y la mezcla de géneros viene precisamente de la línea con la que se desarrolla la historia de cada una de ellas: la de Beatrice como una comedia algo estrambótica ( tanto como su personaje ), la de Donatella como un drama.
Además de la preciosa amistad que les une, tienen muchas cosas en común, las cicatrices que todavía supuran, la falta de amor que han sufrido y que posiblemente les haya llevado a su situación y la necesidad, como consecuencia, de ser queridas.
También hay cosas que las diferencian.
Una de ellas, la más importante, es la que hace que sus almas encajan como piezas de un medallón roto: una ama la vida con todos sus sentidos, brutalmente, la otra es incapaz de manejar su existencia, en la que sólo precisa del olvido.
Y cuando ese medallón se une y se completa, como ocurría en los cuentos mágicos, la alquimia genera un cuento vital, brillante y lleno de humor y de emoción.
La locura, que las ha llevado a conocerse, es en un inicio un lastre que queda claramente expuesto tanto en ellas y sus obvias carencias como en su alrededor, sus compañeras de encierro. Sin embargo, a medida que vamos conociéndolas y escuchando sus historias, no sólo las amamos, sino que también nos acercamos a comprenderías. Quizás, además de la tolerancia, una de las lecciones que nos ofrecen es lo difícil de delimitar la línea de la cordura.
Quizás por esa pretendida locura, la cinta sea epidérmica y las emociones se sucedan de forma continua a flor de piel.
Antes me preguntaba si era una comedia. Y es que si bien me he colgado de la sonrisa, he visto pocas escenas tan tristes y que me tocasen tanto el corazón como la conversación de Donatella con su padre, o la última escena en la playa.
Empezaba diciendo que me había enamorado de estas dos mujeres, quiero que les vaya bien, que sean felices.  Tiene mucho que ver en esto la interpretación de las dos actrices protagonistas. Ramzzotti es un precioso patito feo que termina convertido en cisne, excelente, pero quien verdaderamente levanta la película es Valeria Bruni Tedeschi, guapa, extravagante, vital, única. De ella, sobre todo, es esta historia.
Locas de alegría tiene un fondo que puede recordar a Thelma & Louise, esa mítica cinta que personalmente considero sobrevalorada. Esta no es una reivindicación feminista, es mucho más. Donde aquella jugaba con estereotipos, esta ofrece humanidad.
Para mi, sorprendentemente, una de las inesperadas películas del año.
Que disfrute.

Público

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