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sábado, 11 de marzo de 2017

CINE: LAS FURIAS de Miguel del Arco

España 2016
Mercedes Sampietro. José Sacristán. Carmen Machi. Pero Arguille. Gonzalo de Castro. Emma Suarez. Macarena Sanz. Barbare Lenie. Alberto San Juan. Elizabeth Gelabert. Gloria Muñoz.

Hace unos años, los teatreros fuimos sorprendido en el hall del Teatro Lara por una versión de cámara de los seis personajes de Pirandello titulada La función por hacer.
Fue un éxito rotundo, que a mi, personalmente, me atrapó por su teatralidad y su inteligencia escénica.
Nació ahí el fenómeno Miguel del Arco, un hasta entonces actor secundario, que estaba llamado a convertirse en uno de los referentes del sector dramático en nuestro país.
Desde entonces ha navegado con compañeros tan difíciles y enriquecedores como Nuria Espert, Helena de TroyaSteinbeck, Antígona.... y hasta ahora nunca ha naufragado. También ha presentado sus propios textos.
Este año, el barco ha recalado en uno de los proyectos más generosos y apasionantes que ha conocido Madrid, el Teatro Pavón Kamikaze.
Sin duda Miguel del Arco es un hombre que ama al teatro, y sin duda, sabe elegir a sus amigos.
Las furias es su primera película.
La expectativa era elevada.
Creo que todos acudíamos con un prejuicio inicial, teniendo en cuenta al director y viendo la cartera de actores en el reparto: será teatral. Y sí, es teatral, pero posiblemente no en la forma esperada. Hay mucho de nuevo en Las furias, y una de estas cosas es para mi un nuevo concepto de la teatralidad cinematográfica.
La cinta, escrita también por el director, es sobre todo un guión sólido y complejo de relaciones familiares. Un tipo de conflicto que en teatro abunda más que en el cine. En honor a su formación clásica, Del Arco, tiñe este conflicto de tragedia griega aunque finalmente decida que posiblemente las tragedias sean cosa de otro tiempo y decida que la familia merece tantas oportunidades como se le puedan dar. Ese añadido, presente desde el propio título, se coloca entre la solemnidad y el anacronismo.
Lo principal, y creo que es eso lo que convierte en más teatral la propuesta, son los personajes, y el director decide centrarse en ellos, dándoles a sus actores la posibilidad de desarrollarlos ante nuestros ojos con una perfección y una humanidad absolutas.
Algunos son miembros habituales de su equipo, como la siempre grande Carmen Machi y una Barbara Lenie que no sabe estar mal, incluso en contenidos pequeños para su capacidad; otros, ya veteranos, nunca han estado mejor. Consigue la creación entrañable del payaso triste de Gonzalo de Castro o el perfecto acompañamiento de Enma Suarez. También la distancia de Macarena Sanz en un personaje que tal vez se quede algo desenfadado del resto.
Las interpretaciones de Las furias son memorables. Es sin duda lo mejor de una propuesta que tiene mucho, muchísimo de bueno.
Eso es lo más teatral, como los escucha, como los mira, y como estructura cualquier escena, pequeña o coral.
Sin duda hay algunos aspectos en la cinta que me gustan menos. Uno es la acumulación, de conflictos, de dramas, de historias con un punto sórdido.... otra , el encaje de María, una niña al borde de la locura y cuyo mundo interior debería de estar más encajado en el conjunto. Tampoco me gusta la obviedad simbólica del final elegido.
Y sí me gusta el mensaje: la familia es una tribu que nadie elige, que puede tener y tiene muchas lacras, pero que, como un territorio mitológico, se convierte en ese lugar de referencia al que siempre podemos volver, aunque no siempre sea para alcanzar la felicidad, pero sí para tener un refugio que nadie nos negará.
Creo que este paso de Miguel del Arco al cine es importante.
Esperemos que no sea una experiencia única. Miguel del Arco es un hombre de teatro pero sin duda puede darnos muchas más cosas.
Se lo agradecemos. Las esperamos.

Público

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