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miércoles, 29 de marzo de 2017

TEATRO: FURIOSA ESCANDINAVIA de Antonio Rojano

Dirección.- Victor Velasco
Intérpretes.-
Francesco Carril. Sandra Arpa. David Fernández. Irene Ruiz

Escribo este comentario desde el más absoluto desconcierto.
Desconcierto por el Premio Lope de Vega que ha merecido este texto; desconcierto por las críticas que tachan la representación de magnética, enigmática, puzzle inteligente.... desconcierto por los sonoros aplausos que coronaron la representación.
En definitiva, no comparto mínimamente este entusiasmo.
Mi respeto por el trabajo de quienes se dedican al teatro hace que me cueste decirlo, pero la verdad es que Furiosa Escandinavia, texto y propuesta escénica, me parece uno de los ejercicios más vacuos de artificiosidad que he visto en mucho tiempo.
Hay destellos mínimos que quizás en otra resolución podrían brillar más. Hay confusión y arbitrariedad en el desarrollo.
Ni siquiera cuando consigo establecer un hilo narrativo consigo interesarme. No me atrae siquiera como agitador de sensaciones.
Hay una escenografía sugerente pero mal resuelta para la sala pequeña del Teatro Español.
Hay un actor principal, Francesco Carril, potente, tanto cuando asume su personaje con sombrero tejano ( ? ) como cuando sin saber porque muta a gato procedente de Méjico DF. Llena, él sí, el escenario, con un humor que no encaja en el resto, no entiendo su epopeya ni porque empieza la obra desnudo ni porqué se desnuda al final. También la protagonista se desnuda, tampoco sé porqué. No cazo el simbolismo. Al otro actor lo obligan a quitarse y ponerse la camisa hasta la saciedad. Hay también una mujer, que es más bien una estatua. Hay, eso sí, una escena central, una cena a cuatro, muy bien escrita y resuelta. Y hay hora y media larga en que la llegada del final se me hace eterno.
Se habla de que la inspiración es la magdalena de Proust, supongo que transmutada en pastillas para olvidar y recordar de nuevo, creo que habla de esas realidades que mutan entre el tiempo y nuestra memoria. Vale.
Lo dicho.
Yo no he llegado.
Parece que muchos sí.

Público


domingo, 26 de marzo de 2017

CINE: MARÍA ( Y LOS DEMÁS ) de Nely Reguera

España 2016
Barbara Lennie. José Ángel Egido. Pablo Derqui. Vito Sanz. Julian Vilagran. María Vázquez. Rocío León

Queda claro desde el título y el uso de los paréntesis.
María ( y los demás ), más que una historia es un retrato.
María es una mujer sola en la treintena. Una mujer sola, con carencias emocionales en su vida de pareja, posiblemente más por su ansiedad que por su necesidad.
Tampoco en su vida profesional está a la altura de sus sueños.
Tal vez por todo esto, parece que María ha asumido la posición de pilar familiar, de compañera y vigilante de su padre y referente de sus dos hermanos. Como todos sabemos, lo de sentirse indispensable va  muchas veces contra ser verdaderamente valorado, aquello a lo que acostumbramos a los demás no tarda en convertirse en una obligación.
En ese equilibrio tan precario, cualquier acción que desde el exterior sorprenda, puede tener el efecto de un tsunami. Por ello, María no tarda en agudizar sus esquinas, perder su sentido del humor y convertirse en una mujer arisca, a la que compadecemos y comprendemos, pero que también en muchas ocasiones nos saca de quicio.
La película está escrita y filmada con una caligrafía muy sólida y delicada, capaz de transmitir una naturalidad totalmente identificable y de contemplar su desarrollo desde una distancia media muy adecuada. La directora sorprende en esta su primera propuesta por su sensibilidad y su inteligencia.
Por supuesto, un retrato fílmico, depende totalmente de la actriz que la interpreta. Barbara Lennie es ya una de nuestras cómicas con mayores posibilidad, técnica e instinto se unen en un juego lleno de matices donde maneja igual de bien la palabra y el silencio. Es ya una apuesta que nunca falla, nos lo ha demostrado ya muchas veces. Su presencia no sólo es garantía sino también disfrute. Aquí se le regala un personaje muy rico pero también muy difícil por su linealidad. Ella lo borda, convirtiendo su desarrollo interior en epopeya. Habría sido fácil convertir sus aparentes fracasos en situaciones patéticas, como ella lo interpreta y como su directora la observa, se sustituye este peligro por un fino humor cargado de ternura.
Como decía al principio, María ( y los demás ) es un retrato de esta mujer. Por asimilación lo es también de esos demás, de quienes le acompañan, de esa generación que va a dejar definitivamente una etapa de su vida.
Es un reflejo. Posiblemente se pueda decir que una muy buena crónica íntima.
No está lejos de El Porvenir, y sin embargo, su carrera ha sido totalmente diferente. Ya está en dvd y plataformas on line. Espero que esta segunda vida le otorgue parte del éxito sin duda merecido.

Público

sábado, 25 de marzo de 2017

CINE: LOS EXÁMENES de Cristian Mungiu

Rumanía 2016
Adrian Titieni. Vlad Ivanov. María Victoria Dragus. Ioachim Ciobanu. Gheorghe Ifrim. Emanuel Parvu. Valeriu Andriuta. Claudia Susanu. AdrianVancica. Liliana Mocanu

Hace unos años, apareció en las pantallas una historia brutal, transmutada en una película gigantesca, 4 Meses, 3 Semanas y 2 Días. Independiente de la posición personal frente al aborto, sobrecogía la visión de cárcel que transmitía del país.
Era  una crónica sincera y necesaria.
Después, Mas allá de las colinas, también afrontaba trasladar otras lacras de esa sociedad, esta vez el fundamentalismo, posiblemente una de las salidas frente a la dictadura comunista, que pronto se ha convertido en otra forma de dictadura.
Mungiu es sin duda una persona valiente y está totalmente comprometido, utilizando el cine como lenguaje para mostrarnos la realidad de su país, al que, por mucho que haya mejorado, le queda aun mucho por aprender. No es malo recordar el pasado o, al menos, tenerlo en cuenta para pensar en evolucionar, en renacer a un futuro necesario.
Ahora, en Los Exámenes, le toca el tiempo a la sociedad.
Ya no es necesario justificar los comportamientos por la imposición política. De hecho, esta está presente en el trasfondo de todo lo que ocurre, pero en ese marco, lo que coloca Mungiu y lo que esta vez le interesa, es el comportamiento de aquellas personas que toman sus propias decisiones.
El protagonista es un médico. él y su mujer han vivido en el exterior hasta que decidieron volver a vivir en su país con el objetivo de convertirse en motor del cambio. Sin embargo los años han cambiado, y lo único que parecen haber aportado, importado de su exilio, son las costumbres más condenables de la burguesía europea, tanto en lo que respecta en la lectura moral de la pareja, como en la opción de aceptar la inmovilidad y la depresión como respuesta ante la derrota.
El problema llega cuando un acontecimiento externo no previsto, hace necesario mover todavía un poco más la línea de lo moralmente aceptable, pasando ha hacerles convertirse en un reflejo de aquello que criticaban y frente a lo que se sentían superiores. Hacer partícipe de esto a su hija es enfrentar la derrota con la esperanza de una juventud que no necesita escapar para convertir el mundo en algo diferente. Ese plano final posiblemente deba de verse como un mensaje positivo por parte del director, hasta entonces hemos asistido a un meticuloso ejercicio de descubrimiento, de levantar las alfombras poco a poco para que podamos ir viendo poco a poco la suciedad escondida.
La mano de Mungiu es, una vez más, una herramienta sólida y rigurosa, narrando a través del detalle cotidiano, con serenidad y tensión, utilizando códigos personales fácilmente identificables, como la música de ópera que aísla el entorno del padre y la hija o esa amenaza latente nunca aclarada.
La narración es transparente. Clara.
Lo hace sobre todo, a través de piezas entre dos personajes, padre e hija, marido y mujer, amantes... sostenidos por unos diálogos magníficos cargados de verdad y transmitidos con la profesionalidad de unos excelentes intérpretes.
Ese fondo humano, transmite, anacrónicamente, una visión política compleja, representada en los miedos, los deseos, las angustias de sus habitantes.
Tal vez el final sea un poco deslavazado, frente al orden que ha imperado hasta entonces.
En cualquier caso, Los Exámenes es una película excelente, de un tipo de cine que ha decidido convertirse en una forma más de luchar por cambiar el mundo, desde la crónica porque es necesario, pero también sobre todo, desde la narración cotidiana como forma de que podamos entender.
Un cine que nunca deberá dejar de existir.

Público

viernes, 24 de marzo de 2017

CINE: LOCAS DE ALEGRÍA de Paolo Virzi

Italia 2016
Valeria Bruni Tedeschi. Micaela Ramzzotti. Luissana Messeri. Valentina Carnelutti. Tommaso Ragno. Anna Galiena.

Voy a ver esta película sin muchas ganas, simplemente por lo precario de la cartelera en estas fechas, hasta que lleguen las cintas españolas post Málaga.
Salgo enamorado hasta las trancas de estas dos mujeres maravillosas, llenas de heridas como cualquier buen soldado.
El título es terrible, nos terminaremos acostumbrando como nos acostumbramos, por ejemplo, a Con faldas y a lo loco.
Un título de comedia facilona.
Pero la cuestión es ¿ es Locas de alegría una comedia?.
Es una comedia dramática o un drama de sonrisa, pero que nadie se espere azúcar: desde las imágenes de la casa de reposo psiquiátrico, queda claro que el director no tiene pensado facilitarnos el viaje.
La película pivote en dos personajes, y la mezcla de géneros viene precisamente de la línea con la que se desarrolla la historia de cada una de ellas: la de Beatrice como una comedia algo estrambótica ( tanto como su personaje ), la de Donatella como un drama.
Además de la preciosa amistad que les une, tienen muchas cosas en común, las cicatrices que todavía supuran, la falta de amor que han sufrido y que posiblemente les haya llevado a su situación y la necesidad, como consecuencia, de ser queridas.
También hay cosas que las diferencian.
Una de ellas, la más importante, es la que hace que sus almas encajan como piezas de un medallón roto: una ama la vida con todos sus sentidos, brutalmente, la otra es incapaz de manejar su existencia, en la que sólo precisa del olvido.
Y cuando ese medallón se une y se completa, como ocurría en los cuentos mágicos, la alquimia genera un cuento vital, brillante y lleno de humor y de emoción.
La locura, que las ha llevado a conocerse, es en un inicio un lastre que queda claramente expuesto tanto en ellas y sus obvias carencias como en su alrededor, sus compañeras de encierro. Sin embargo, a medida que vamos conociéndolas y escuchando sus historias, no sólo las amamos, sino que también nos acercamos a comprenderías. Quizás, además de la tolerancia, una de las lecciones que nos ofrecen es lo difícil de delimitar la línea de la cordura.
Quizás por esa pretendida locura, la cinta sea epidérmica y las emociones se sucedan de forma continua a flor de piel.
Antes me preguntaba si era una comedia. Y es que si bien me he colgado de la sonrisa, he visto pocas escenas tan tristes y que me tocasen tanto el corazón como la conversación de Donatella con su padre, o la última escena en la playa.
Empezaba diciendo que me había enamorado de estas dos mujeres, quiero que les vaya bien, que sean felices.  Tiene mucho que ver en esto la interpretación de las dos actrices protagonistas. Ramzzotti es un precioso patito feo que termina convertido en cisne, excelente, pero quien verdaderamente levanta la película es Valeria Bruni Tedeschi, guapa, extravagante, vital, única. De ella, sobre todo, es esta historia.
Locas de alegría tiene un fondo que puede recordar a Thelma & Louise, esa mítica cinta que personalmente considero sobrevalorada. Esta no es una reivindicación feminista, es mucho más. Donde aquella jugaba con estereotipos, esta ofrece humanidad.
Para mi, sorprendentemente, una de las inesperadas películas del año.
Que disfrute.

Público

NOVELA: LA CANCIÓN DE LAS SOMBRAS de John Connolly

Alfaguara
448 páginas
También disponible en ebook.

El acercamiento de Connolly al género negro, en la saga del detective Charlie Parker, tiene una dimensión singular.
Y es que en esta colección de novelas, el verdadero protagonismo está en el Mal, con mayúsculas, o mejor dicho, en el Mal y la lucha del Bien por imponerse.
Pero tampoco el Bien de Connolly entra dentro de lo habitual. Su definición se vincula a una justicia atávica, plegada a los dioses del Antiguo Testamento, aquellos que reclamaban sangre como penitencia por los pecados cometidos.
Su subtrama, esa que envuelve al personaje principal y a sus familiares más cercanos, es por lo tanto más que una historia de fantasmas. Creaciones como El Coleccionista le da un pátina que lleva a navegar la novela de terror con la metafísica.
En lo que se refiere a la mera peripecia narrativa, es difícil encajar tramas tan complejas , con un conjunto de actores tan singulares como los incomparables Louis y Ángel o los que va incorporando en cada nueva novela. En especial, hay que recordar que creo que fue Hitchcock quien dijo que una historia de intriga valía lo que valían los antagonistas, en este sentido, Connolly es un maestro y , en La Canción de las Sombras , es difícil no temblar ante la entidad de los asesinos. El Mal tiene en esta historia ( como en todas las de su autor ) un carácter casi mitológico, y con ello, sus mensajeros se convierten casi en una colección de furias con una fuerza arrolladora.
De nuevo el entorno es un pequeño pueblo, una ciudad rural y tranquila de las que abundan en Estados Unidos. Pero la oscuridad puede llegar a cualquier lugar del planeta, y no tardará en aparecer en Boreas, de nuevo como una epidemia contagiosa a la que hay que detener para que el volumen de muertos no alcance límites de plaga.
El Mal siempre llega del pasado, un germen dormido que despierta para atacar de nuevo a la humanidad , extrayendo sus principales miserias para elevarlas a categoría asesina.
Charlie Parker, ese hombre que parece atraer las sombras a su alrededor. aquí más cansado, casi en un principio podría decirse que derrotado, se ve de nuevo convertido en pilar de la justicia. Aunque esto se convierta casi siempre en algo tan terrible como la venganza. Y es que el Bien puro no parece existir, quizás sea difícil, imposible, cuando hay que estar preparado para afrontar las grandes batallas.
Connolly es adictivo.
Para mi único. Una vez más.

Público  

sábado, 18 de marzo de 2017

CINE: LA LA LAND- LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS de Damien Chazelle

USA 2016
Ryan Gosling. Emma Stone

Por fin he visto la que se supone es la película del año.
Y, en pleno 2017,  se trata nada menos que de un musical.
Pero hay más:
Se trata de un musical absolutamente chapado a la antigua, planteado en el modelo más clásico e incluso utilizando como fondo la meca del cine y el jazz, referencias con aire de nostalgia.
La La Land es el ejercicio más retro que he visto en mucho tiempo. Creo recordar que desde The Artist, otro ejemplo sorprendente de regreso al pasado.
Tal cual, está, podría perfectamente haberse rodado en la época dorada del musical de Hollywood sin necesitar mucho más que eliminar los teléfonos móviles.
El caso es que creo que entonces, La La Land hubiese sido considerada posiblemente un bonita obra menor. Ahora es la película del año. Lo mismo habría ocurrido con la antes citada The Artist, que nos devolvía al cine mudo y en blanco y negro como esta nos devuelve al nacimiento del cinemascope cantado
¿ Que es lo que convierte un producto cuya única originalidad es el anacronismo de su existencia, en un acontecimiento?.
Pues la verdad es que creo que quien ha puesto esta película en el podium no ha sido la crítica sino el público, y eso es significativo.
La La Land, responde a la necesidad o las ganas que todos tenemos de disfrutar sin complicaciones, de poder admirar una belleza de postal sin sentirnos cursis ni complacientes, de emocionarnos con amores previsibles. Eso sí, siempre que esté bien hecho.
Porque uno de los valores de su director es asumir todos los principios del género, incluso los más cuestionables. Y conseguir uno de esos logros casi alquímicos, que son difíciles definir y cuya receta nadie puede escribir con seguridad, me refiero al encanto.
La La Land es encantadora. Haciendo familia con lo retro, deberíamos de decir "deliciosa".
Lo es la asumida ingenuidad de sus números musicales, su artificialidad tan propia de estas narraciones, su colorismo chillón, también, sobre, todo, sus dos protagonistas a los que es facilísimo querer.
Chazelle ya había construido alrededor de la música su película anterior, la excelente Whiplash, pero en esta se decide de forma expansiva, y demuestra que su mano firme se puede mantener incluso en un material tan blando.
Consigue en este ejercicio consciente, un producto bueno y por momentos muy bueno ( el número de apertura es genial ), y también algo importante, que muchas personas, durante dos horas, se olviden de lo que ocurre ahí fuera.
Eso es mucho.
Y una de las labores a las que el cine nunca debería de haber renunciado.
¿ Cual podría ser la conclusión?
Quizás que a disfrutar se había aprendido hacia ya mucho tiempo y que, en ocasiones, sólo hace falta respetar el pasado y acudir a él sin complejos.

Público

viernes, 17 de marzo de 2017

CINE: INCIERTA GLORIA de Agusti Villaronga

España 2017
Marcel Borrás. Oriol Pla. Nuria Prims. Bruna Cusí. Luisa Gavasa. Juan Diego. Terele Pávez. Fernando Esteso.

Posiblemente no favorezca a Incierta gloria el que pueda hablarse de ella como otra película de la Guerra Civil.
Sería una lastima que una narración tan potente y una producción tan grandiosa, quedase sepultada ante las suspicacias que, sin duda en ocasiones justificadas, pudiese generar lo sectario de muchas de las historias que nos cuentan de aquel infausto episodio.
Por otro lado, tampoco puede achacársele el cansancio de lo ya visto muchas veces. Incierta gloria es una cinta con pulso de clásico, pero la visión que nos narra del conflicto es, al menos para mi, totalmente diferente.
Los hechos transcurren en el frente de Aragón con alguna breve visita a Barcelona.
Un pueblo derruido que, como todos los que fueron sometidos por ambos bandos en esa guerra cruel, o en cualquier guerra, se ha cimentado sobre pecados del pasado, odio enterrados y secretos por todos conocidos.
Es ahí donde alrededor de una mujer única, dos amigos, casi hermanos, tendrán que vivir la tragedia a la que llevan las decisiones equivocadas y los sentimientos dolorosos.
Ya he dicho que la producción es excelente, y Villaronga extrae lo mejor de ruinas y paisajes con una cámara que es capaz de poner en primer plano lo más íntimo de sus personajes, convirtiéndolos en personajes casi mitológicos que encajan a la perfección en el marco que les rodea.
El guión de Incierta gloria se basa totalmente en ellos, en estos seres humanos que se ven zarandeados por el destino y que viven desconcertados por una vida que no consiguen domar, por sus impulsos más primarios pero también por acontecimientos externos. A fin de cuentas, esto es lo que ocurre en la tragedia y esta película es eso, una terrible tragedia de seres perdidos que luchan por sobrevivir.
Los elementos son los propios de cualquier drama clásico, la mujer sin escrúpulos capaz de cualquier cosa para no regresar a su mísero pasado, la amistad entre dos hombres por encima de la muerte, el amor no correspondido por tener que enfrentarse con la pasón incontrolable, la mujer araña y la mujer ángel.... y bajo estos temas expuestos con claridad y pulcritud, muchas líneas abiertas, para poder reflexionar sobre la religión en tiempos de necesidad, la inutilidad de la muerte, y en definitiva, la estéril crueldad de todas las guerras, donde muchas veces la posición y el bando depende sólo del lugar geográfico en que te encuentre la contienda.
Villaronga no toma partido, no es condescendiente con ninguno de los dos bandos, e incluso podría decirse que la parte política le importa tan poco que apenas está enunciada. No hay ideales que defender ni injusticias que condenar. No en esta película. Lo que crea aquí es un drama universal, sólido, en el que es capaz de retratar ,sin necesidad de exhibicionismo,  la oscuridad que forma parte de cualquier corazón, pero también la luz que nos permite añorar las estrellas.
Sus actores sin duda le acompañan en este aventura. Nuria Prims , hermosa y muy sugerente, borda el papel más agradecido, pero personalmente consigue conmoverme Oriol Pla , su entrega, su sueño inútil. Y que decir de los secundarios, a Terele Pávez se le puede aplicar esa frase tan manida sobre que no hay papeles pequeños para una actriz grande, pero lo que más destaca es sin duda la recuperación de Fernando Esteso, excelente en un papel dramático.
No soy admirador de aquellas películas de Villaronga que lo colocaron en el cuadro de honor del malditismo nacional; considero Tras el cristal sobrevalorada y no me aporta nada mas que desagrado la brutalidad y la crueldad gratuita de El mar. No soy un amante de lo sórdido ni de lo morboso y no me entusiasma que un creador se encalle en la necesidad de epatar.
Pero sin embargo, me atrapa el gran narrador que hay en este director, capaz de contar historias desde el corazón y la carne de las personas, de manejar una cámara viva y elegante y de trabajar con presupuestos que permiten grandes producciones. Ese es el Agustín Villaronga de Pa negre y, también, el de Incierta gloria.
Una película excelente sobre la que debería de volcarse la crítica para que no pase desapercibida y ocupe el puesto que merece, sin duda, entre las grandes películas españolas de 2017. Entre las grandes películas.

Público

miércoles, 15 de marzo de 2017

NOVELA: POR ÚLTIMO EL CORAZÓN de Margaret Atwood

Salamandra
418 páginas
También disponible en ebook.

No soy un estudioso de Margaret Atwood ni mucho menos. Me gusta, he leído alguna de sus novelas, pero no las suficientes como para establecer comparaciones. el general me parece una narradora sólida e inteligente.
Si recuerdo muy bien El cuento de la criada, una fábula de política ficción, alertando sobre el auge de los fundamentalísimos ( curiosidad ¿ como la escribiría ahora?), apasionante en su concepción y en el desarrollo de su trama, brutal en su representación moral.
El recuerdo de aquella, viene a la cabeza al comenzar esta.
Por último el corazón es también una historia anclada en el futuro, también dibujada dentro de un paisaje apocalíptico, quizás no muy diferente de lo que hoy día lamentablemente podemos ver en ciertos lugares.
Los protagonistas, una pareja hundida en la miseria, se presta a formar parte de un experimento urbano, para huir de su situación.
Una vez que va transcurriendo el tiempo dentro de Consilencia/ Positrón, un idílico y extraño lugar, donde la existencia implica estancias alternas en una cárcel, está claro ( y comparte aquí lugar común con otras obras del género ) que las cosas no son lo que parecen, y lo que era generosidad, se va convirtiendo en vigilancia.
Pues bien, la similitud entre El cuento de la criada y Por último el corazón, termina aquí.
De hecho, lo más interesante es que Por último el corazón es una novela que va mutando a medida que se desarrolla, eso sí, cumpliendo expectativas en todas las etapas.
Ya hemos comentado cual es el inicio, una intrigante y tensa novela de ciencia ficción apocalíptica.
El desarrollo es en esta parte conceptual, utilizar la metáfora como forma de mostrar situaciones que representan los peligros de esta sociedad, de la necesidad de seguridad y bienestar, de la búsqueda de una felicidad superficial por encima de todo.
Poco a poco se va desarrollando la historia, creando un mundo singular y, a través de la excelente capacidad creativa de su autora, convirtiéndose en una historia más convencional del género, donde se hace presente la acción.
Y la tercera y última parte el humor se convierte en protagonista, rozando en muchas ocasiones la farsa.
Da la sensación, de que la autora ha ido navegando por la narración, casi descubriéndola en lugar de creándola , viviendo una experiencia que traslada y comparte con el lector. Eso sí, una experiencia inteligente, como lo es siempre el humor verdadero.
Por último el corazón no es una obra maestra ni creo que pretenda serlo, pero es una muy buena novela y muy disfrutaba.
Y algo más, una sorpresa que Margaret Atwood nos tiene reservada para el final, ¿ como puede construirse una tan hermosa historia de amor en sólo media página?, con mucha inteligencia y mucho sentimiento, sin duda.

Público

sábado, 11 de marzo de 2017

CINE: EL VIAJANTE de Asghar Farhadi

Irán 2016
Shahabb Hosseini. Tareneh Alidoosti. Batak Karimi. Mina Sadati.

Hay una escena crucial en esta potente película.
Una escena vacía pero con un contenido inquietante. La mujer abre la puerta a quien cree que es su marido. Está en la ducha por lo que la deja abierta sin preocuparse en esperarle y asegurarse de que es él quien llega.
Esa puerta, posiblemente empujada por lo goznes, se va abriendo poco a poco sin que nadie aparezca detrás. La imagen es sobrecogedora sin que sepamos muy buen porque. Sólo somos conscientes de que algo va a ocurrir.
Hasta ese momento hemos conocido a la pareja protagonista, su dedicación al teatro, donde están a punto de estrenar nada menos que La muerte de un viajante de Arthur Miller; sus amigos, las clases que él imparte, de literatura. En la sociedad iraní, cruzada por el miedo, las normas y la censura, ellos, a pesar de estar adscritos a lo establecido, son un aire de vanguardia, de búsqueda de nuevos caminos a través de la cultura.
No parecen ser personas mediatizadas por la religión ni, consecuentemente, vinculadas a las tradiciones.
Ella parece una mujer más libre, considerada por su marido con un respeto europeo.
Pero se abre una puerta.
Y esa puerta va a dejar entrar un acontecimiento dramático que pondrá patas arriba el aparente orden en el que viven. en el que vivían hasta ese momento.
El viajante es de nuevo un relato con estructura de thriller para trasladarnos una crónica de la sociedad de su país y de lo que está ocurriendo en los últimos años; ya lo hizo en Nader y Simin, esta vez es más contundente.
Porque a partir de esa puerta abierta, los dos personajes principales desarrollan su comportamiento de manera diferente, aunque los dos asumen la lacra decidiendo no denunciar lo ocurrido, y por supuesto ambos tienen que pasar ese periodo de desconcierto que sigue a estos sucesos, más todavía en ese entorno, tan radical en lo referente a la posición de la mujer.
Uno de los dos, no puede evitar actuar de acuerdo con la que posiblemente haya sido su educación, con las referencias que posiblemente habría denostado en otras personas y que lo alejan de aquella imagen que parecía querer alcanzar.  Al final, parece que su oposición, su aparente revolución ante el inmovilizo tiene poca profundidad. La dureza de sus sentimientos y el arraigo de sus tradiciones salen a la superficie frente a la tensión.
El otro, tras sufrir e intentar comprender, y sin que su reacción sea en ningún caso totalmente ajena a la contaminación del entorno , es capaz de dejar de lado el dolor y la vergüenza, para admitir el perdón y la compasión como único camino para poder avanzar sin la violencia que ha existido hasta entonces a su alrededor, la paz y la misericordia como la única respuesta aceptable si quieren alcanzar un futuro diferente.
De todos modos, uno de los principales valores de la propuesta es la humanidad de sus personajes a pesar de la universalidad del debate. Rana y su marido no son arquetipos al servicio de una tesis, sino personas con todas sus esquinas. Seres singulares.
El viajante es un retrato crudo.
No pretende dulcificar ni justificar. Ni siquiera dar respuestas o posicionarse de forma clara. Aunque me cuesta no creer que, en un país abundado de silencios y secretos ( veo muy interesante el comportamiento de la familia del viajante ante aquello que no comprenden ), Farhadi no se decante por el perdón.
Un perdón que es capaz de hacer tan amplio, que incluso, parece querer decir la última escena, llega a perdonar a quien no perdonan.
El viajante es una película muy bien escrita, con un guión perfecto que, centrado en lo privado, abre las ventanas para que lo público enmarque perfectamente los acontecimientos. La realización cuenta con una caligrafía sólida, muy creativa visualmente, a la hora de trasladar la claustrofobia del relato.
El resultado, excelente, es una muestra más, no sólo de la capacidad de un director cada vez más interesante, sino también de la importancia del cine y su capacidad para obligarnos a reflexionar sobre un mundo que no es tan cercano como creeríamos. Del cine como notario, como agitador, como referente de la verdad, de verdades que a veces nos costaría reconocernos a nosotros mismos.

Público


CINE: LAS FURIAS de Miguel del Arco

España 2016
Mercedes Sampietro. José Sacristán. Carmen Machi. Pero Arguille. Gonzalo de Castro. Emma Suarez. Macarena Sanz. Barbare Lenie. Alberto San Juan. Elizabeth Gelabert. Gloria Muñoz.

Hace unos años, los teatreros fuimos sorprendido en el hall del Teatro Lara por una versión de cámara de los seis personajes de Pirandello titulada La función por hacer.
Fue un éxito rotundo, que a mi, personalmente, me atrapó por su teatralidad y su inteligencia escénica.
Nació ahí el fenómeno Miguel del Arco, un hasta entonces actor secundario, que estaba llamado a convertirse en uno de los referentes del sector dramático en nuestro país.
Desde entonces ha navegado con compañeros tan difíciles y enriquecedores como Nuria Espert, Helena de TroyaSteinbeck, Antígona.... y hasta ahora nunca ha naufragado. También ha presentado sus propios textos.
Este año, el barco ha recalado en uno de los proyectos más generosos y apasionantes que ha conocido Madrid, el Teatro Pavón Kamikaze.
Sin duda Miguel del Arco es un hombre que ama al teatro, y sin duda, sabe elegir a sus amigos.
Las furias es su primera película.
La expectativa era elevada.
Creo que todos acudíamos con un prejuicio inicial, teniendo en cuenta al director y viendo la cartera de actores en el reparto: será teatral. Y sí, es teatral, pero posiblemente no en la forma esperada. Hay mucho de nuevo en Las furias, y una de estas cosas es para mi un nuevo concepto de la teatralidad cinematográfica.
La cinta, escrita también por el director, es sobre todo un guión sólido y complejo de relaciones familiares. Un tipo de conflicto que en teatro abunda más que en el cine. En honor a su formación clásica, Del Arco, tiñe este conflicto de tragedia griega aunque finalmente decida que posiblemente las tragedias sean cosa de otro tiempo y decida que la familia merece tantas oportunidades como se le puedan dar. Ese añadido, presente desde el propio título, se coloca entre la solemnidad y el anacronismo.
Lo principal, y creo que es eso lo que convierte en más teatral la propuesta, son los personajes, y el director decide centrarse en ellos, dándoles a sus actores la posibilidad de desarrollarlos ante nuestros ojos con una perfección y una humanidad absolutas.
Algunos son miembros habituales de su equipo, como la siempre grande Carmen Machi y una Barbara Lenie que no sabe estar mal, incluso en contenidos pequeños para su capacidad; otros, ya veteranos, nunca han estado mejor. Consigue la creación entrañable del payaso triste de Gonzalo de Castro o el perfecto acompañamiento de Enma Suarez. También la distancia de Macarena Sanz en un personaje que tal vez se quede algo desenfadado del resto.
Las interpretaciones de Las furias son memorables. Es sin duda lo mejor de una propuesta que tiene mucho, muchísimo de bueno.
Eso es lo más teatral, como los escucha, como los mira, y como estructura cualquier escena, pequeña o coral.
Sin duda hay algunos aspectos en la cinta que me gustan menos. Uno es la acumulación, de conflictos, de dramas, de historias con un punto sórdido.... otra , el encaje de María, una niña al borde de la locura y cuyo mundo interior debería de estar más encajado en el conjunto. Tampoco me gusta la obviedad simbólica del final elegido.
Y sí me gusta el mensaje: la familia es una tribu que nadie elige, que puede tener y tiene muchas lacras, pero que, como un territorio mitológico, se convierte en ese lugar de referencia al que siempre podemos volver, aunque no siempre sea para alcanzar la felicidad, pero sí para tener un refugio que nadie nos negará.
Creo que este paso de Miguel del Arco al cine es importante.
Esperemos que no sea una experiencia única. Miguel del Arco es un hombre de teatro pero sin duda puede darnos muchas más cosas.
Se lo agradecemos. Las esperamos.

Público

martes, 7 de marzo de 2017

NOVELA: EL VERANO DE LOS JUGUETES MUERTOS de Toni Hill

De Bolsillo
388 páginas
También disponible en ebook

Los problemas del policia de origen argentino Hector Salgado, han comenzado antes que la novela. Pero es sólo el principio.
Ser objeto de una venganza relacionada con la magia negra parece que va a ser su mayor preocupación en su regreso a Barcelona.
Sin embargo, una investigación rutinaria de un aparente accidente va a enredarse hasta despertar terribles secretos del pasado.
Toni Hill, este escritor catalán con nombre tan británico, estructura una estupenda obra de género que cumple con el principal objetivo del género negro: crear un tenso entretenimiento que nos atrapa durante toda su duración.
Ya me había sorprendido con nuestro primer encuentro, los ángeles de hielo. Me sorprendió que alguien hoy día optase por el gótico de forma tan transparente con sus referentes clásicos. Él lo hacía y conseguía un libro muy interesante.
El verano de los juguetes rotos es claramente el principio de una serie, creo que una trilogía, y será una trilogía a la que ya me he enganchado.
Como ya he dicho antes, he pasado tres días entregado a la lectura, pero además de una trama muy bien desarrollada, consigue dibujar una colección de personajes perfectamente desarrollados y que estoy seguro que seguiremos viendo.
Es un muy buen libro, y es un libro que se disfruta.
Un muy buen referente dentro del género. Sin duda escrito por alguien que ha leído muchos clásicos de novela negra. Y ha sido capaz, está siendo capaz, de unir a esa colección sus piezas.
Lo dicho, no tardaré en encontrarme de nuevo con Hector Salgado.
Lo recomiendo. Mucho.

Público

sábado, 4 de marzo de 2017

CINE: EL GUARDIAN INVISIBLE de Fernando González Molina

España 2017
Marta Etura. Elvira Minguez. Carlos Librado. Francesc Orella. Itziar Aizpuru. Miquel Fernández. Colin McFarlene. Pedro Casablanc. Ramón Barea. Susi Sánchez.

Era lógico.
Un éxito literario como la Trilogía del Baztan, tendría su versión cinematográfica. Todos lo esperábamos.
Quiero creer que esta, El guardián invisible, que recoge la primera de las tres novelas, es también la primera de la serie.
En cualquier caso, lo que hay que analizar es el resultado, intentando también ponernos en la piel de aquellos que no han leído las narraciones de referencia.
El guardian invisible se centra en la investigación del asesinato ritual de varias niñas. El caso recae sobre una policía muy profesional pero también ligada al lugar de los hechos por terribles heridas personales que nunca han llegado a cerrarse.
El Valle del Baztán es un escenario rural que se sitúa en un mundo donde las leyendas conviven a  la perfección con la realidad. Esa magia oscura tiñe este drama haciéndolo espeso y terrible y anunciando un nivel de presencia del mal que aparecerá en las futuras entregas.
En la novela hay una gran densidad que empapa las páginas, un catálogo de sugerencias y evocaciones que poco a poco se irán cerrando. También se construye una saga familiar donde todos sus personajes cuentan con un desarrollo amplio y lleno de esquinas.
Mucho contenido, posiblemente, para menos de dos horas, y muchas sensaciones, no todas palpables.
El guardián invisible, película, cuenta con un guion bien estructurado en lo que se refiere a la trama. Se sigue con ligereza, y, si no se conoce la novela original, con sorpresa. También es cierto que, si no se ha leído la novela, no se echará nada de menos. Pero es diferente para aquellos que sí conocemos la versión papel.
Personalmente creo que a la cinta le falta personalidad y cuerpo. No sé bien como explicarlo pero me parece una sucesión de hechos que no se corresponden con un esqueleto global, sino que todo es pura estructura.
Sin duda hay que reconocerle que entretiene, pero, por decirlo de alguna manera, habría podido ser ( tenía los mimbres ) un "silencio de los corderos" , y sin embargo, a pesar de la similitud de algunas de las secuencias finales en las que Marta Etura emula a Jodie Foster en su búsqueda dentro de la casa oscura, está muy lejos de alcanzar el magnetismo de esta.
Repito: es entretenida y está bien hecha, aunque abusando un poco de lo nocturno y sobre todo de una lluvia omnipresente. Y estoy seguro, y me alegro, de que puede ser un taquillazo. Espero las segunda y tercera parte y sin duda las veré. Pero creo que con un mayor cuidado, menos eficacia y más estilo, podría haber llegado a ser algo grande.
No entendí en su momento la elección del director para un material tan jugoso. Lo cierto es que parecía especializado en éxitos económicos con material ajeno, de diferente tipo y siempre con base literaria. Creo que un producto de este tipo estaría mucho mejor en manos de un especialista en el género, capaz de destilar toda su perversión.
En su momento, la novela nos sorprendió. Apareció como una novedad apasionante y nos hizo esperar ansiosos cada continuación. La película está lejos. Posiblemente mejor valorada, por tanto, por quienes no tuvieron la suerte de perder el sueño por sus páginas, soñando con esa madre terrible, guardiana de un mundo donde sabemos que se esconden las peores amenazas.

Público

EXPOSICIÓN: NORTE de Fernando Manso

Galería Ansorena
Hasta el 20 de marzo.

El norte es para mi un territorio con una textura difusa.
Un lugar donde tiene cabida el pasado como un velo que cubre el presente, donde se mezclan los tiempos, y también, por ello, las historias.
Fernando Manso nos trae en esta exposición esos paisajes que parecen moverse entre la realidad y el sueño, que a pesar de la verdad fotográfica no dejan de remitir a la inmaterialidad de la pintura, de una obra evocada.
Paisajes vacíos, bien en el centro de un bosque, bien en la fuerza del mar y la costa o incluso en el artificio de un pazo, retratado con una integridad entre sus elementos que hace que parezca simplemente otro tipo de naturaleza más elaborada. Paisajes para las noches de relatos oscuros pero también para los cuentos.
La exposición es también crónica en aquellas piezas donde aparecen hombres y animales, crónica frontal de la que sorprende su fuerza en la sencillez de la composición.
Y por último, la elaboración más delicada, casi de pieza japonesa, de esas figuras sobre blanco, depuradas, despojadas, también trasunto de otra visión de ese Norte.
Como hombre del norte, he sentido ante esas imágenes que me asomaba a un mundo que conozco, en una pluralidad exenta de tópicos o simplificaciones, pero también con la mirada nueva que nos regala un fotógrafo que ha sabido ver.

Público

viernes, 3 de marzo de 2017

CINE: LA CHICA DESCONOCIDA de Jean- Pierre y Luc Dardenne

Bélgica/ Francia 2016
Adele Haenel. Jeremie Renier. Christelle Cornil. Olivier Gourmet

Los hermanos Dardenne ocupan un lugar destacado en el cine social de autor europeo. Creo recordar que cuentan con dos Palmas de Oro de Cannes y cintas como Rosetta o El Niño son referentes en su reflejo sin velos de los recodos menos visibles del viejo continente.
En sus dos últimas películas, parecían haberse decidido por contar sus historias de una forma más luminosa. Tanto El niño de la bicicleta como Dos días, una noche, seguían tratando sus temas habituales, pero lo hacían de una forma más asequible e incluso contando con la participación de estrellas ( que Marion Cotillard estuviera nominada al Oscar por un Dardenne film, era algo inimaginable años antes ). Esto pareció acercarles a más público e incluso la crítica aplaudir el avance. A mi, gustándome especialmente la segunda, me pareció que habían perdido parte de lo que los convertía en singulares y hacía su cine especialmente creíble.
Sorpresa. Con La chica desconocida, vuelven a su textura original.
Esa no es la sorpresa. La sorpresa para mi es que, con ello, han obtenido las valoraciones más pobres de su carrera.
No puedo estar menos de acuerdo.
La chica desconocida tiene las mejores virtudes de sus autores, tanto en la forma como en su contenido.
Una joven doctora, comprometida pero consciente de sus posibilidades de carrera, tiene que enfrentarse a un error que cambiará su destino, haciendo que la culpa se integre en su conciencia como un tumor.
A partir de ahí se desarrollará una narración con mecanismos de thriller pero en un estadio más cercano a Simenon que a Agatha Christie.
En cualquier caso, lo relevante no es la resolución del conflicto, lo relevante es lo que existe alrededor de esa pequeña comunidad, de nuevo ese paisaje de una Europa donde sus habitantes vagan perdidos a la búsqueda de la solidaridad que les ayude a sobrevivir; pero en esta ocasión, creo que más que en ocasiones anteriores, hay también un paisaje interior, el desarrollo íntimo para sentir el perdón o asumir que es sólo una palabra.
Porque la Doctora Davin, uno de los personajes mejor creados que ha dado el cine en los últimos tiempos, deberá de descubrir que nada va a borrar el pasado, pero que quizás esa obsesión en su culpa es también otra forma de soberbia.
No hay juicios.
Ni siquiera preguntas.
Hay situaciones reales que debemos admitir, aceptar. Como reaccionemos ante ellas y que decisiones tomemos es cosa nuestra. Pero hagámoslo siendo conscientes de las consecuencias.
También conviene recordar que, en nuestros entornos cercanos, debajo de la superficie en la que nos movemos, existen verdaderas tragedias relacionadas con temas tan crueles como la prostitución, la trata de blancas, la pobreza, el abandono....
Los Dardenne han vuelto a su textura despojada, a una narrativa y a una caligrafía transparentes que le sientan muy bien a este relato, también a la ternura que les producen todos sus personajes ( probablemente todos los seres humanos, algo que nos muestran en la forma de mirarlos.
Con ellos, y con la soberbia interpretación de Adele Haenel, hada madrina de los desfavorecidos a la que la vida recuerda que es humana, nos asomamos una vez más, sin dramatismo ni excesos, a un mundo que nunca deberíamos de olvidar.
Un muy buen cine, digan lo que digan, y un cine necesario.

Público

jueves, 2 de marzo de 2017

NOVELA: EL REGRESO de Hisham Matar

Salamandra
272 páginas
También disponible en ebook

Hay ocasiones en que a un escritor hay que agradecerle su generosidad.
No es fácil contar una historia desde el corazón, desde lo más íntimo de nuestros sentimientos, compartiendo con los lectores, a fin de cuentas desconocidos en su mayoría, aquello que marcó sus vidas.
De acuerdo que en ocasiones puede haber motivos como el exorcismo del pasado, o la necesidad de hacer pública una realidad, pero aun así, existen otras maneras de alcanzar esos objetivos.
Cuando un escritor se abre ante nosotros, se produce una conexión única sobre la que , repito, creo que sólo cabe el agradecimiento, y en casos como el que nos ocupa, la admiración.
El regreso es un relato de la vuelta al lugar de origen después de muchos años. Pero creo que en este caso, es también el regreso de Hisham Matar a la historia de su familia, a los acontecimientos que pudieron destrozarla y que, en cualquier caso, la convirtieron en una unidad para siempre diferente.
Bajo la dictadura de Gadafi, Libia era más una cárcel que un país.
Como en cualquier prisión siempre existían disidentes, el padre del autor era uno de ellos y como tal, fue encarcelado por el régimen. Tras algunos contactos esporádicos y furtivos, se perdió su rastro. Nunca se llegó a saber si realmente había muerto y, asumiendo ese final como el único lógico, nunca se llegó a saber como y donde.
En estas páginas , no demasiado largo el relato, Matar consigue trasladar una densidad para la que sólo le hace falta la verdad.
Él como personaje, nos transmite su juventud y su posterior relación con la injusticia y con el absurdo, a través de su búsqueda de respuestas en el laberinto de mentiras y de falsas esperanzas de los burócratas.
También pinta un cuadro plural a través de otros parientes y conocidos, capaz de trasladar la brutalidad que existía en tiempos donde se suponía que el mundo conocido ya había alcanzado un grado de civilización que habría hecho exigible la libertad y la justicia.
Siempre es él quien nos guía, incluso cuando cuenta lejanas historias o retazos de política que le fueron transmitidos por otros. También por supuesto cuando comparte la necesidad de materializar sus sentimientos en comportamientos cotidianos, bien sea en la visita a un museo, bien en su necesidad de escribir.
Creo que hasta ahora , nunca había llegado a percibir el grado de pérdida que produce una ausencia desconocida , una desaparición como algo tan cruel que siempre deja viva una mínima llama de esperanza aunque en nuestro interior sepamos que es un intento ridículo que contribuye a alargar la agonía.
Hisham Matar construye en esta novela, que es mucho más que eso, una epopeya interior y exterior, valiente y certera, que capta nuestra atención evitando cualquier necesidad de justificación o cualquier introspección particular. Su dolor es universal y por eso nos llega, también lo es su rabia, su miedo, su angustia.
Consigue que nos identifiquemos, que nos sintamos cerca, consigue cambiar nuestra visión del mundo, estar alerta sobre aquello que no podemos creer que esté ocurriendo.
Consigue tocarnos.
Le agradezco, de nuevo su generosidad. Me gustaría transmitirle algo de un consuelo imposible. Sólo este comentario. Nunca suficiente frente al horror.
¿ Cuantas veces tendremos que decir nunca más?.

Público