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sábado, 11 de febrero de 2017

CINE: FUEGO EN EL MAR de Gianfranco Rosi

Italia 2016
Documental.
Con la participación de.-
Pietro Bartolo. Samuele Caruana. Mattia Cucina. Maria   Costa. Maria Signorello. Francesco Mannino. Giuseppe Fragapane. Francesco Patterna

Cuando en el pasado Festival de Berlín, Meryl Streep, presidenta del jurado, anuncio el máximo galardón a esta película, creo recordar que hablo de cine necesario.
Lo cierto es que cualquier obra que nos enfrente a un drama tan inaceptable en nuestros tiempos como el de la inmigración ilegal y aquellos que sólo en forma de cadáver consiguen llegar a su destino, es algo necesario.
El documental se ha convertido en un género cinematográfico ya con carta de naturaleza. En los últimos años ha desarrollado además modelos diferentes y se ha convertido en uno de los principales métodos de denuncia que utiliza el séptimo arte.
A pesar de su requerido compromiso con la verdad, sí es cierto que siempre existe un posicionamiento de su director a la hora de decidir que se cuenta y que se omite, y como se cuenta. Donde poner el foco, la mirada.
En este caso. Gianfranco Rosi se convierte en cronista de la situación que vive la isla de Lampedusa al ser el primer destino de quienes buscan otra vida que les permita no morir en el infierno.
Y lo hace, optando por dos líneas de narración:
Por un lado, la vida cotidiana de la isla, centrada en un niño travieso y curioso, cuyo mayor problema es un ojo vago, y también en quienes le rodean, su padre, su abuela, un locutor de radio.... pequeños episodios que parecen ajenos al drama que se vive en su propio entorno. Un entorno donde todavía se siguen dedicando canciones en las ondas.
Por otro, la llegada y recepción de los inmigrantes, esa epopeya que uno de ellos nos narra y que se convierte en un canto casi mítico de un camino hacia la salvación; esas noches de azul oscuro que los convierte en una especie de fantasmas envueltos en oro. Esas palabras, rodeadas de canciones, parecen rasgar la placidez de las imágenes , y también de alguna manera, rasgar nuestras conciencias en ocasiones dormidas.
El acercamiento de la cámara a estos hombres oscuros y perdidos, también nos los muestra jugando al fútbol, tal vez el único nexo que podría unir a ambos mundos.
Son humanos. Aunque algunos quieren que parezcan bestias , así los tratan, y para otros alcanzan la cercanía al origen de las leyendas.
El mensaje es claro:
Existe.
Esto está ocurriendo a nuestro alrededor.
No nos preocupemos, hemos aprendido a convivir con estos horrores sin que esto apenas afecte a nuestras preocupaciones cotidianas.
Existen fronteras más importantes que las físicas.
Fuego en el mar es efectivamente una buena película y, por supuesto, necesaria.
Que el cine actúe con este nivel de compromiso frente a la Historia, es algo obligatorio.
En casos como este, cine valiente, cine honesto y cine bien hecho.
Que cada uno saque sus propias compulsiones.

Público

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