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sábado, 25 de febrero de 2017

CINE: MANCHESTER FRENTE AL MAR de Kenneth Lonergan

USA. 2016
Casey Affleck. Michelle Williams. Kyle Chandler. Lucas Hedges. Gretchen Mol. C.I. Wilson

Tengo un problema con Manchester frente al mar.
Y digo, tengo un problema, porque cuando una cinta tan alabada, y en la que lo cierto es que no encuentro nada negativo, admito que puede ser un problema personal, de percepción. A fin de cuentas, todo es subjetivo.
En Manchester frente al mar, no sólo es que no encuentre nada negativo ( o demasiado negativo ), es que hay muchas cosas que me gustan.
Me gusta el uso que el director hace de esos largos planos del lugar, bellos, me gusta su sensibilidad a la hora de utilizar la música para acompañar alguno de los episodios de la historia, me gusta su agilidad, en especial esa inclusión de los flashbacks que consigue no interrumpir en ningún caso el tiempo de la narración. Me gusta su serenidad y su respeto por sus personajes, también esa ausencia de cualquier asomo de pornografía sentimental, algo que hubiese resultado muy fácil en este caso.
También encuentro que está bien escrita, con estructura y con tiempo, demorándose en desarrollar la trama con tranquilidad y sin renunciar a nada, a pesar de que eso le lleve a una peligrosa duración, superior a las dos horas.
Pues bien, con todo esto, mi problema es que la historia no me llega a emocionar en ningún momento. La percibo desde una comprensión racional, pero siento que una narración como esta es necesario que de algún modo alcance el corazón, algo que a mi no me ocurre. Envidio la sensibilidad de una mujer sentada a mi lado, que comenzó a llorar a media cinta y ya no paró hasta el final.
Por mi parte, tengo que reconocer que incluso hubo algún momento de cierto cansancio, y también de antipatía hacia sus personajes.
Manchester frente al mar es una película triste.
Tal vez incluso una película sobre la tristeza y las diferentes maneras de afrontarla.
El protagonista es un joven en condición de autoexilio, físico y emocional, que por el fallecimiento de un familiar tiene que regresar a su lugar de origen, allá donde, no tardaremos en saber, sucedió la tragedia que marco su vida.
A partir de ahí tendrá que reaccionar para ocuparse de su sobrino, un adolescente en pleno proceso de descubrimiento.
Pero también deberá de asumir que hay tristezas que es imposible superar. Que hay dolores que encallan en nuestros huesos para siempre.
Como ya he dicho antes, Lonergan dirige con una mano que tiene mucho de magnético, es fácil seguirle y, sobre todo, se le agradece que no se acerque a esas caligrafías tan manidas del cine independiente.
También hay que valorar las interpretaciones, la de Casey Affleck, columna vertebral de toda la cinta, y también Michelle Williams que con apenas tres escenas nos muestra de lo que es capaz.
Tengo la sensación, y la considero una cinta importante.
Sencillamente, no he tenido la suerte de poder apreciarla en su plenitud, de sentirla. Lo siento. Pero así os lo tengo que contar. Quizás vosotros tengáis más suerte.

Público

viernes, 24 de febrero de 2017

NOVELA: YERULDEGGER. MUERTOS EN LA ESTEPA de Ian Manook

Salamandra
488 páginas
También disponible en ebook.

Mongolia.
Un país para mi ( y supongo que para muchos ) desconocido, más allá de las leyendas que remiten a Ghengis Khan.
Allí es donde transcurre esta historia sangrienta, apasionante y apasionada.
Comienzo desde ya diciendo que Muertos en la estepa es una gran novela, una de esas en las que es difícil despegarse de las páginas.
Los motivos son varios:
Por un lado, la trama . Compleja pero perfectamente orquestada y sin ningún hilo que quede suelto. Ni desde el punto de vista humano ni desde el punto de vista policial. De hecho, los dos casos que se cruzan y conviven , lo hacen teniendo dos perspectivas totalmente diferentes: uno de raíces marcadamente políticas y, el otro, una tragedia familiar.
En segundo lugar , los personajes.
Con las características propias de su entorno, Yeruldelgger es un policía inolvidable, trasunto de cualquiera de los clásicos, capaz de cubrir su humanidad con capas de titanio y de dolor. La maestría del autor, nos invita a conocerlo en profundidad , a identificarnos absolutamente con él, a comprenderlo y a quererlo. Un pasado sólido y un presente real. Su fuerza, su ansia de justicia, su sangre... todo se funde para crear a uno de esos especímenes de quien esperamos conocer mucas más historias.
Pero no es el único.
Y es que Muertos en la estepa está compuesta precisamente alrededor de personas, todas ellas , incluso las más episódicas, perfectamente definidas. Cada ser humano que cruza estas páginas , y son muchos, goza de su nivel de protagonismo, es un ser complejo y completo que nos traslada parte de su propia historia.
Aun hay mucho más.
Siempre he dicho que el género negro, en sus buenas obras, es verdaderamente el género literario más social, al ser capaz de construir desde la miseria y, consecuentemente , trasladarnos los vicios, pecados y miedos de una comunidad. Aquello que la hace real desde su punto lamentablemente más oscuro.
Volvemos a citar Mongolia.
Un país que desde su pasado de grandeza , es al parecer ahora una región perdida , invadida en diferentes ocasiones de forma bélica, y ahora de manera "legal" en base a una globalización hambrienta que es capaz de terminar con las raíces con tal de incrementar su riqueza. Un país de renuncias.
Ese es otro de los regalos de esta novela.
Recuperar ese pasado, convertirse en un homenaje a las estepas , a las tribus que mantienen las costumbres ancestrales, a otra forma de vivir. Manook destila la esencia de esas tradiciones y empapa con ella su historia. Es así como poco a poco, somos conscientes de que hemos entrado en algo diferente, en un lugar con la textura de la magia que surge de la tierra y que convierte en semidioses a las personas, siempre que estas sean capaces de admirar su grandeza.
Muertos en la estepa está cargada de inteligencia y de amor, dos cosas que no siempre conviven.
Pero sobre todo, y quiero que quede muy claro, esta elegía a un paisaje, este canto emocionado a unas almas, es una novela absolutamente apasionante que se devora.
En los últimos años hay editoriales que se han especializado en la búsqueda de novelistas del género negro procedentes de los cuatro puntos cardinales. Cada vez más exóticos.
Lo que comenzó con los nórdicos, se extendió a Islandia, llegó a China , nos regala ahora un territorio desconocido y evocador.
Espero que nos den la oportunidad de seguir descubriendo Mongolia con nuevas novelas de su autor. Y si es teniendo como guía a Yeruldegger, mucho mejor.

Público

sábado, 18 de febrero de 2017

CINE: LA GRAN MURALLA de Zhang Yimou

China 2017
Matt Damon. Pedro Pascal. Willem Dafoe. Andy Lau. Jing Tan

La carrera de Zhang Yimou es digna de un psicoanalista. En cualquier caso, da verdadera carnaza a cualquier periodista cinematográfico.
Quien fue el descubrimiento de un Festival de Berlín con Sorgo Rojo, nos regaló durante los siguientes años crónicas fascinantes sobre la historia de China; Judou, La linterna roja o La joya de Shanghái se convirtieron en referencias del cine en versión original de aquellos años. Más allá del exotismo, el director era capaz de integrar lo singular en géneros clásicos como el cine negro o el melodrama.
Además, de vez en cuando, se acercaba a la China contemporáneo para, con claro espíritu crítico, mucha ternura y un neorrealismo capaz de recordar a Rosellini, mostrarnos la verdad de lo que allí había ocurrido en los últimos años. Camino a casa, Ni uno menos, Qui Ju....
En la época en que se puso de moda la fantasía épica oriental, Yimou se apuntó con una trilogía que comenzó con Hero. Asumía una dinámica visual que estaba en las antípodas de lo que había hecho hasta entonces, pero alcanzaba grandeza mediante un desarrollo casi shakespereano de las tramas y un dominio de la imagen absoluta.
Hasta ese punto, le teníamos que agradecer no sólo su cine, sino también habernos presentado a su musa, Gong Li.
Asumiendo que es un director en constante mutación podíamos esperar cualquier nuevo giro, pero la verdad, nunca este.
Porque al margen del valor de la cinta, la pregunta que a todos nos viene a la cabeza es ¿ que hace Zhang Yimou manejando este material?.
La gran muralla tiene todos los ingredientes de una función americana de tarde y palomitas, salvo no estar hecha por los maestros, los americanos. Ellos saben cual es el toque de humanidad necesaria, la cadencia de la información, el control de la tensión, la necesidad de involucrar al espectador...
Mucho de esto falta.
Hay una estética sorprendente, imágenes de una grandeza innegable, realizadas para el 3d.Y que a veces huelen un poco demasiado a digital.
Pero un monumento con la  muralla china merecía algo más que una película de monstruos y soldados, por mucho que hay que reconocerlo, resulte entretenida.
La trama es ingenua, el desarrollo básico, los personajes casi inexistentes.
Da la sensación de que nos encontramos con un intento oriental de emular la técnica de la superproducción, aprovechando para publicitar la superioridad tecnológica histórica del país, y utilizando a un director de reconocido prestigio internacional, con el objetivo de hacerlo reconocible y llegar a un público más amplio. También puede dar la sensación, aunque me cuesta aceptarlo, de que el director antes crítico con el régimen, ha decidido plegarse al dinero del poder.
Pero falla el planteamiento inicial de la propuesta: los bichos de sangre verde no encajan con todo esto, no se pueden tomar muy en serio.
En fin, repito, entretenida, pero una pena de derroche.
Y la pregunta que todos nos hacemos ¿ debemos olvidarnos de Zhang Yimou, un director que tanto nos gustó en su momento y de quien tanto esperábamos?, ojala no.

Público  

BIOGRAFIA/ LITERATURA: MI PATRIA ERA UNA SEMILLA DE MANZANA de Herta Muller/ Angelika Klammer

Siruela
268 páginas
También disponible en ebook.

Pocos Premios Nobel de Literatura me han parecido tan justos y de agradecer como el de Herta Muller.
De agradecer porque lanzó en nuestro país a una autora hasta entonces desconocida.
Justo porque existen pocas prosas tan ricas, tan sorprendentes, tan hermosas y tan evocadoras, como las de sus obras. También pocos compromisos tan potentes contra la dictadura y la injusticia, forma tan inteligente de rebelión. A la belleza de sus novelas se une la inteligencia de sus ensayos.
El libro que ahora nos ocupa es un regalo para aquellos que admiramos a su autora.
Lo he calificado como biografía y literatura porque es una obra difícil de definir.
Se estructura en varios bloques. En todos ellos, lo narrado se articula en forma de larga entrevista entre Muller y Angelika Krammer.
En ellas hablan de muchas cosas y se nos ofrece una visión amplia y sincera de la escritora, de su infancia en un entorno brutal y salvaje, tanto desde el punto de vista geográfico como moral, de su dura experiencia bajo la dictadura de Caucescu, de su huida y de su obra, de su proceso de búsqueda y de descubrimiento.
Comprender no es el objetivo.
El objetivo es para mi acercarme más a una mujer que considero uno de esos elementos únicos que muy de vez en cuando habitan el mundo.
Sólo desde la singularidad puede entenderse ese largo viaje, increíble, de la niña que conseguía en el infierno, tener una mirada llena de magia, una mirada que alcanzaba una dimensión desconocida para todos los demás, y que conseguía convertir ese trozo del planeta en un territorio mitológico e inabarcable.
Ese viaje que cruza un país inmerso en la prisión de un socialismo naciente y falso. De una guerra soterrada con las armas del terror. Difícil creer que no nos encontramos ante una novela de ciencia ficción, cuando escuchamos esas historias que incluso a Orwell le habría costado imaginar en sus peores pesadillas.
Que llega a un mundo de palabras, allí donde estas son herramientas físicas capaces de modificar la historia.
He disfrutado este libro como todo lo que he leído de Herta Muller. Me fascina y me empapa. Me hace pensar pero también me invita a simplemente disfrutar de la belleza.
Lo dicho, un libro singular.
Un regalo sincero y valiente.

Público 

jueves, 16 de febrero de 2017

TEATRO: LOS GONDRA ( UNA HISTORIA VASCA ) de Borja Ortiz de Gondra

Director.- Josep Maria Mestres
Intérpretes.-
Marcial Álvarez. Sonsoles Benedicto. María Hervás. Iker Lastra. Borja Ortiz de Gondra. Francisco Ortiz. Juan Pastor Millet. Pepa Pedroche. Victoria Salvador. Cecilia Solaguren. José Tomé

Siempre he considerado muy difícil aplicar la narrativa al teatro.
Me refiero a esas propuestas en que el género dramático parece acercarse a la novela.
Borja Ortiz de Gondra no sólo se enfrenta a un proyecto de este nivel sino que además lo extiende en el tiempo. Su objetivo es una saga familiar, claramente la de su familia, en un desarrollo temporal inverso.
Son tres etapas.
La primera, la más larga y creo que la más sólida, nos enfrenta a la convivencia en el País Vasco con el terrorismo de ETA.
La segunda se remonta a la Guerra Civil , a las venganzas que siguieron a la contienda.
La última, llega hasta las consecuencias de las Guerras Carlistas.
En cada tramo, el autor consigue que la acción se extienda entre recuerdos y contiendas, abarcando mucho más de lo que sucede en el escenario, componiendo con ello ese nivel narrativo que citaba en un principio.
En los tres casos, estos conflictos, crueles y empapados en sangre, están anclados en la estructura familiar. Un árbol fuerte pero lleno de ramas capaces de enfrentarse hasta el odio más cruel.
El mensaje es extraño, difícil de afrontar. Tal vez su autor quiera contarnos que la historia vasca, de la que él mismo decidió escapar, se ha anclado desde hace siglos en el odio y en la incapacidad del perdón, y que todo esto, concentrado en estructuras cerradas, en familias endogámicas pegadas al concepto equivocado de patria, sólo puede producir muerte. Tal vez quiera decirnos que sólo abriendo las ventanas y reconociendo que el mundo es grande, se puede caminar hacia la paz. Tal vez no quiera decirnos nada sino sólo contarnos una historia, varias historias, y que seamos nosotros los que saquemos nuestras propias conclusiones.
El texto es necesariamente difícil.
Por ello estoy dispuesto a considerarlo excelente, aunque me parezca tan potente la primera parte que me desequilibra ligeramente el peso de los demás, aunque en algún momento cueste encajar a la perfección el árbol genealógico, aunque el final no termine de llenarme.
A cambio, es impresionante como consigue manejar esa colección de personajes tanto en escenas corales ( las más ) como íntimas. También su capacidad para dibujar personajes con una definición extrema. Consigue contar y emocionar. Consigue implicarnos.
Está claro que el autor está contando una historia que le toca muy de cerca, y , generosamente, nos la regala con sinceridad. Nos atrapa.
Por lo que respecta a la producción, sortea con inteligencia la dificultad de moverse entre diferentes escenarios. Lo hace con pocos elementos, la pared de un frontón y unas excelentes proyecciones que nos guían y nos completan la narración ( pocas veces el actual abuso de las imágenes de video están tan justificadas ).
También, o especialmente, es perfecta la coreografía, los movimientos del grupo, esos bailes con los que se adorna la historia acercándolas mucho más al entorno étnico en el que se enmarca, su base cultural.
La interpretación merece comentario aparte:
Diez actores ( y un autor ), se transmutan en el escenario en una colección plural de personajes, enlazados en la sangre pero totalmente diferentes. Son tan perfectos que es fácil identificarlos sin que nos produzca ninguna confusión. Aunque me cuesta mucho, voy a comprometerme con no decir ningún nombre, no citar a ninguno. Sería injusto. Porque lo cierto es que no sólo no hay ninguno que desentone sino que todos componen con infinidad de matices los personajes que les han tocado en suerte.
Esta obra coincide este año, en el ámbito cultural con Patria, la excelente novela de Fernando Aramburu que comenté aquí hace poco. Me parece importante, muy importante que se haya terminado el silencio. Pero sobre todo, debemos de aprovechar la sinceridad de estos dos creadores para evitar reducir el conflicto que tanto dolor ha causado, a una imagen de las noticias; detrás hay seres humanos, mucho dolor y mucha historia.
Gracias, sin duda, a quienes se atreven a hablar.
Gracias a quienes nos entregan su vida y la de los suyos.
Gracias a quienes quieren la paz.

Público

miércoles, 15 de febrero de 2017

NOVELA: EL GIGANTE ENTERRADO de Kazuo Ishiguro

Anagrama
380 páginas
También disponible en ebook.

Ishiguro es un escritor de los que nunca dejo de lado.
Su prosa es delicada e inteligente , su narrativa precisa y atenta a los detalles, de origen nipón, no puedo evitar pensar en Henry James por ejemplo cuando estoy inmerso en el extraño tempo lento que siempre consigue dar a sus historias.
Pero sobre todo, es un escritor capaz de sorprender desde la base de sus propuestas.
El recorrido por su obra empieza con dos novelas ubicadas en su país de origen, Japón ( Palida luz de las colinas y Un artista en el mundo flotante ) que remitían a la cotidianeidad de un Ozu, capaz de palpar el aire y el alma de sus personajes, de materializar el tranquilo paso de los días. Un Chejov oriental.
Su siguiente obra, su mayor éxito tanto literario como en su versión cinematográfica , Los restos del día, utilizaba la misma textura pero se atrevía con un tema absolutamente británico. La narración del día a día en una gran mansión campestre y con una visión tan certera que sólo la ternura hacia sus personajes la alejaba del drama , de la estructura de clases, no dejaba entrever por ninguna de sus costuras que no estaba escrita por un inglés.
El salto posterior fue sin red , a creaciones que se movían en el surrealismo, Los inconsolables y Cuando fuimos huérfanos, y los resultados excelentes.
Para continuar asomándose nada menos que a la ciencia ficción con Nunca me abandones , posiblemente una de las novelas más bellas y más tristes que se han escrito en los últimos tiempos.
Ahora de nuevo un giro, y es que Ishiguro nos sorprende adentrándose en la fantasía medieval en territorios británicos, casi el olor de El Señor de los Anillos, pero como si El Señor de los Anillos lo hubiese escrito una Jane Austen anciana y nostálgica.
Para empezar , la historia bascula alrededor del viaje de dos ancianos y la búsqueda está en la recuperación de los recuerdos, de un pasado que posiblemente no fue tan heroico como se quiere contar.
Hay caballeros ,que formaron parte de la corte de Arturo , y se encuentran ahora al final de sus vidas, sin más compañía que un famélico caballo.
Hay un monasterio que ha perdido su pureza.
Hay un dragón que termina incitando a la compasión.
También hay mucha fantasía , pero todo ello arroja un sentimiento, una textura , de conclusión.
Porque El gigante enterrado es la primera muestra de una novela del género, crepuscular. Y en ello hay mucho fondo, el de un mundo que se arroja a su final, en que se han perdido los héroes, en que es necesario el perdón.
No sé si Ishiguro afronta esta novela con un matiz de visión del mundo en el que nos movemos hoy día, de la encrucijada que nos lleva a pensar que las cosas han comenzado a ser diferentes y que la mirada hacia atrás tendría siempre un importante contenido de arrepentimiento.
Puede hacerse esa lectura.
También la lectura de una hermosa y muy entretenida novela de aventuras y fantasía , triste cuando y como pocas de este género lo son, y con la suavidad y la inteligencia de su autor.
Ishiguro tiene una condición personal en su escritura de artesano meticuloso y en búsqueda de la belleza de la palabra y de que esta le sirva como pincel para dibujar estampas cotidianas incluso en los entornos más alejados de este modelo narrativo, así era en Nunca me abandones y así es aquí de nuevo, donde la historia de amor entre los dos protagonistas es tan importante y se cuenta con tanto mimo como cualquier lucha de espadas.
Es de nuevo un regalo.
Sin duda el de alguien que goza escribiendo y contando y que así hará gozar a quien disfrute leyendo y entregándose a sus historias.

Público      

domingo, 12 de febrero de 2017

NOVELA: TU NO ERES COMO OTRAS MADRES de Angelika Schrobsdorff

Periférica & Errata Naturae
587 páginas

Cuando leo Tu no eres como otras madres, no puedo dejar de acordarme de El olvido de seremos, novela que creo haber comentado aquí hace tiempo.
En ambas, el autor/ autora, relatan la biografía de uno de sus progenitores, quizás intentando entenderlos, quizás como homenaje a todo aquello que en su día no fueron capaces de compartir.
Acercarse a quien sólo mirábamos desde la exigencia, cuando se llega a entender su vertiente de ser humano. Asumir el cruce de caminos de la vida, tan a menudo.
Los dos tienen la generosidad de trasladarnos retratos íntimos, donde no se esconden las partes menos edificantes. En el caso que ahora nos ocupa, la generosidad llega al nivel de cerrar la obra con una colección de cartas privadas, que en ningún momento son explicadas, corregidas o justificadas, sino que muestran con absoluta transparencia los últimos meses de su personaje.
También los dos hablan del amor, de ese que llega antes o después y que nos lleva a ser conscientes de que , dejando de lado relaciones extremas, siempre depende de nosotros quedarnos con lo mejor o con lo peor de quienes han vivido a nuestro lado.
Angelika Schrobsdorff, avanza además en otra vía para mi muy importante, y es en como buscar una forma de narrar la Historia al margen de los canales oficiales.
Su madre, Elsie, una mujer de origen judío, se lanza a la vida en el periodo de entreguerra en Alemania. Allí vive una juventud ajena a cualquier tipo de preocupación, bastante libertaria en sus relaciones, y dirigida a su propia felicidad, más bien placer por su inmediatez.
Mientras a su alrededor el monstruo va creciendo, ella y sus amigos, se limitan a destinar sus esfuerzos a no enterarse de nada, a minimizar cualquier riesgo.
Pero la realidad siempre se impone.
Desde la frivolidad y el derroche a la miseria, el recorrido de Elsie, Angelika y el resto de su familia, se corresponde seguro, con el emprendido por muchas personas durante esos años.
Su narración en primera persona nos permite una visión sincera y sin fisuras.
Como decía antes, una nueva forma de acercarnos a la Historia, aquella que sufren en su entorno cotidiano tantos y tantos seres humanos y que no siempre se puede percibir en las descripciones enciclopédicas.
Tu no eres como otras madres, con su estructura que oscila entre la narración directa de la autora y una voz neutra, consigue hacernos presente el dolor, el desconcierto, el drama, la ruina en la que tuvo que hacer inmersión todo un país para hacerse perdonar los horrores de una guerra, para admitir la derrota con una absoluta humillación que, paradojas del destino, no sólo afectaba a aquellos que habían sido culpables sino también a las víctimas, que volvían  a serlo de nuevo.
La autora consigue hacer convivir a la perfección el paisaje externo, físico y político, con la epopeya íntima de sus personajes.
Con ello, nos proporciona el conocimiento de lo ocurrido, y también la emoción, más sincera al ser conscientes de la verdad que guardan estas páginas.

Público

sábado, 11 de febrero de 2017

CINE: FUEGO EN EL MAR de Gianfranco Rosi

Italia 2016
Documental.
Con la participación de.-
Pietro Bartolo. Samuele Caruana. Mattia Cucina. Maria   Costa. Maria Signorello. Francesco Mannino. Giuseppe Fragapane. Francesco Patterna

Cuando en el pasado Festival de Berlín, Meryl Streep, presidenta del jurado, anuncio el máximo galardón a esta película, creo recordar que hablo de cine necesario.
Lo cierto es que cualquier obra que nos enfrente a un drama tan inaceptable en nuestros tiempos como el de la inmigración ilegal y aquellos que sólo en forma de cadáver consiguen llegar a su destino, es algo necesario.
El documental se ha convertido en un género cinematográfico ya con carta de naturaleza. En los últimos años ha desarrollado además modelos diferentes y se ha convertido en uno de los principales métodos de denuncia que utiliza el séptimo arte.
A pesar de su requerido compromiso con la verdad, sí es cierto que siempre existe un posicionamiento de su director a la hora de decidir que se cuenta y que se omite, y como se cuenta. Donde poner el foco, la mirada.
En este caso. Gianfranco Rosi se convierte en cronista de la situación que vive la isla de Lampedusa al ser el primer destino de quienes buscan otra vida que les permita no morir en el infierno.
Y lo hace, optando por dos líneas de narración:
Por un lado, la vida cotidiana de la isla, centrada en un niño travieso y curioso, cuyo mayor problema es un ojo vago, y también en quienes le rodean, su padre, su abuela, un locutor de radio.... pequeños episodios que parecen ajenos al drama que se vive en su propio entorno. Un entorno donde todavía se siguen dedicando canciones en las ondas.
Por otro, la llegada y recepción de los inmigrantes, esa epopeya que uno de ellos nos narra y que se convierte en un canto casi mítico de un camino hacia la salvación; esas noches de azul oscuro que los convierte en una especie de fantasmas envueltos en oro. Esas palabras, rodeadas de canciones, parecen rasgar la placidez de las imágenes , y también de alguna manera, rasgar nuestras conciencias en ocasiones dormidas.
El acercamiento de la cámara a estos hombres oscuros y perdidos, también nos los muestra jugando al fútbol, tal vez el único nexo que podría unir a ambos mundos.
Son humanos. Aunque algunos quieren que parezcan bestias , así los tratan, y para otros alcanzan la cercanía al origen de las leyendas.
El mensaje es claro:
Existe.
Esto está ocurriendo a nuestro alrededor.
No nos preocupemos, hemos aprendido a convivir con estos horrores sin que esto apenas afecte a nuestras preocupaciones cotidianas.
Existen fronteras más importantes que las físicas.
Fuego en el mar es efectivamente una buena película y, por supuesto, necesaria.
Que el cine actúe con este nivel de compromiso frente a la Historia, es algo obligatorio.
En casos como este, cine valiente, cine honesto y cine bien hecho.
Que cada uno saque sus propias compulsiones.

Público

SERIE TV: REMEMBER ME de Ashley Pearce

Reino Unido.- 2014
BBC
Duración 170 minutos
Disponible en Filmin
Guión.- Gwyneth Hughes
Intérpretes.-
Michael Palin. Jodie Corner. Julia Sawalha. Mak Addy. Sheila Hancock. Mina Anwar. Jamie Rooney West. Ubayd Rehman.

Tradición británica, el género de terror gótico , se ha visto influido a o largo de los tiempos por un tipo más efectista, gore, que con el objetivo de ganar nuevos públicos ha perdido cualquier asomo de sutileza. Y de interpretación por parte del público que ahora recibe el producto totalmente cocinado y para rápido consumo.
No queda ya nada de Wilkie Collins o de Poe, ni de mujeres de negro o secretos en el desván.
Por eso es tan gratificante encontrar una serie que recupera se modelo y nos permite recuperar también nosotros ese grado de ingenuidad, con mucho de inocencia y de descubrimiento, que personalmente me produce tanta ternura.
Esa es la manera en que me gusta asustarme.
Un hombre anciano, falsea su situación ante los servicios sociales para que le trasladen a una residencia. Con lo que no contaba era con que la maldición bajo la que se encuentra, fuese a seguirle hasta allí y a afectar peligrosamente a las personas a las que está aprendiendo a querer.
La historia tiene mucho de Inglaterra, de su pasado colonial y de sus cielos grises, de sus casas encantadas y de sus lugares inquietantes. Con una fotografía saturada , se consigue una textura densa y casi irreal, conformando una atmósfera en la que es fácil sentir ansiedad. Las apariciones del fantasma, perfectamente medidas, así como las pesadillas, consiguen dotar al terror de una magnética belleza.
Remember me atrapa, y lo hace en perfecto equilibrio y homenaje a un género y a un estilo que siempre fue británico. Algo parecido contaba hace poco sobre otra miniserie, What remains.
Esperemos que creen escuela.

Público

viernes, 10 de febrero de 2017

CINE: MOONLIGHT de Barry Jenkins

USA. 2016
Trevante Rhodes. Mahershala Ali. Naomi Harris. Janelle Monae. Andre Holland

Moonlight nos cuenta tres etapas de la vida de un personaje que, aunque nos parezca singular, seguramente pueden ser muchos.
Chiron es un niño que comienza a ser consciente de su diferencia, algo especialmente difícil en un entorno marginal. Frente a una madre adicta al crack, las figuras de referencia, sus únicas fuentes de cariño, pasan a ser un traficante que se cruza en su camino y su novia.
Las dos etapas siguientes nos lo muestran en una dura adolescencia de acoso escolar y, finalmente, de adulto, mimetizando a quien en su infancia lo trató como un padre.
Este recorrido de búsqueda y crecimiento, está marcada, como un ligero e invisible cordón, por una sutil relación platónica que guionista y director consiguen convertir en algo más grande e íntimo de lo que podría ser una mera relación homosexual.
Todo avanza hacia un final que es sin duda lo mejor de la película; también de las tres etapas, la última es la mejor, la que da sentido a todo el conjunto.
Lo que se atisbaba hasta entonces, una sensibilidad capaz de apostar por encima de los lugares comunes, se muestra de forma abierta, traspasando si se quiere cierta lógica, pero elevando cualquier existencia a la categoría de singular.
Singular ese muchacho que, hasta el reencuentro, no ha sido capaz de acercarse a nadie más , y que en este, recupera principalmente las pocas dosis de algo parecido al amor que pudo recibir a lo largo de su vida.
Pero me gustaría hablar sobre la posición que ha alcanzado Moonlight como película, con posibilidades a alzarse con el principal Oscar de este año.
Nos encontramos ante una cinta que tiene muchas de las condiciones para ser considerada un descubrimiento de culto:
Se enclava en una comunidad marginada, trata con cierta apertura temas en apariencia sórdidos para el cine de masas, ha conseguido alcanzar a un público generalmente alejados de este tipo de películas, y su director tiene cierta vocación de estilo en alguno de los recodos de su narración.
De todos modos, personalmente creo que esta valoración/ coartada no le beneficia.
Otra vez : el problema de la creación de expectativas.
Moonlight es sin duda una buena película, muy buen en su tercio final.
Está muy bien contada con agilidad y consigue momentos de una belleza sensible, también está muy bien interpretada y, en conjunto como idea es interesante.
No es a mi entender ni una película única, ni la mejor del año, ni una obra que pueda golpearnos en nuestra sensibilidad.
No por ello deja de ser una obra que puede ser considerada diferente , no tanto de lo que se cuenta en cuanto al material, como de la exploración que decide hacer el director de lo que tiene , ya hemos hablado alguna vez de la mirada , y en este caso, más que la forma de la mirada es hacia donde decide mirar.
En cualquier caso, repito, para mi no llegaría al diez aunque sí alcanzaría el ocho.
Es una cinta bella, relevante y que consigue emocionarnos. Eso es mucho. No dejemos que las trompetas de gloria nos lleven al efecto péndulo. Seamos justos.

Público

jueves, 9 de febrero de 2017

TEATRO: EL CARTÓGRAFO de Juan Mayorga

Dirección.-
Juan Mayorga
Intérpretes.-
Blanca Portillo.
Jose Luis García Pérez

Las obras de Juan Mayorga son cada vez más grandes, más perfectas, en su dramaturgia.
Verdaderas narraciones complejas, muchas veces de fondo histórico y siempre con un punto de parábola, construidas con inteligencia, reflexión y poesía conceptual.
Generalmente me ponen sobre aviso esas obras que, se dice, "te hacen pensar"; sin embargo, en los textos de Mayorga, y muy especialmente en el que nos ocupa, a uno se le regalan muchos elementos para pensar, se le invita a la aventura de pensar sobre temas que nunca se había planteado.
En este caso, simplificando, sobre los mapas, o mejor dicho sobre como se puede "mapear" cualquier cosa, incluso un corazón.
El autor regresa a la Segunda Guerra Mundial, esta vez al Gheto de Varsovia.
A través de una exposición fotográfica, una mujer herida, que se encuentra en la ciudad por el trabajo diplomático de su marido, entra en contacto con un cuento de esa época y de la importancia de la cartografía.
Ante nuestros ojos se va desplegando esta historia del pasado, de un pasado cruel, junto con la búsqueda de esta mujer, difícil búsqueda ya que se convierte en la necesidad de encontrarse a si misma y a su pareja, de ser capaz de dibujar su vida ( "mapearla" ), y de convivir con sentimientos como la culpa.
Como he dicho antes, Mayorga es un gran dramaturgo, un gran estructurador, y así consigue que una historia abierta a muchos frentes, sea perfecta y totalmente transparente en su narración. La pieza se compone de unas veinte pequeñas escenas que soportan a la perfección los saltos en el tiempo, e incluso el punto de metateatro en que los actores se dirigen directamente al público para contarnos aquello que no se puede mostrar.
Este texto, es, ya lo he dicho, un baúl de temas sobre los que reflexionar, de nuevos caminos para el pensamiento, pero también es una historia cargada de emoción.
En este caso, como ya hizo con La lengua en pedazos y con Reikiavik, el Mayorga autor se convierte en Mayorga director.
Parece que nadie mejor que quien la ha escrito para entender su propia obra.
El cartógrafo admite muchas representaciones.
Una sería sin duda la de una amplia producción, con diferentes escenarios que van desde varias casas a parques, salas de interrogatorios, museos... así como un nutrido grupo de actores.
Sin embargo, el Mayorga director ha tomado la arriesgada situación de plantear un montaje despojado en rojo, un montaje que se refiere a la artesanía del teatro.
Sólo dos actores.
Unas líneas en el suelo y algunos útiles, todo ello en un rojo brillante y agresivo. También una fantástica iluminación y breves pero perfectas acotaciones musicales.
Con estos mimbres, el equipo es capaz de crear la realidad de lo que se narra, por supuesto sin esconder las costuras pero generando un continuo movimiento plagado de aciertos. Un ejercicio continuo de lucidez que hace que nos sentamos inmersos en la apasionante historia que se nos cuenta, sin notar el peso de un solo minuto en las más de dos horas que dura.
Para ello, no sólo hay un gran texto y un muy buen director.
Confiar todo en dos actores que están todo el tiempo en escena representando diferentes personajes casi sin más ayuda que su voz y su figura, encargados también de la mutación del escenario, obliga a contar con dos monstruos de las tablas.
De Blanca Portillo queda muy poco que decir que no se haya dicho ya.
Pero nunca había visto a José Luis García Pérez en un papel tan exigente. Simplemente decir que está al mismo nivel que su pareja.
El cartógrafo es un ejemplo de teatro, de magia escénica que consigue trasladarnos a otro mundo sin movernos de nuestras butacas.
Es lo que ocurre cuando se mezclan genio, inteligencia, talento y corazón. Y muchas veces, como esta, de la mezcla sale la poesía.

Público

martes, 7 de febrero de 2017

NOVELA: LA PARTIDA DE LOS MÚSICOS de Per Olov Enquist

Nórdica
400 páginas
También disponible en ebook.

Nos encontramos en la Suecia de principios del siglo anterior, en los pueblos del norte del país.
Territorios desolados donde la miseria es una forma de vida , imbuida de una religiosidad exacerbada que mezcla el conformismo con la intolerancia.
Tiempos salvajes en los que el nacimiento de los movimientos obreros se ve enfrentado a la ignorancia y al miedo.
Per Olov Enquist nació y se crió en ese entorno, y este libro es, de alguna manera, un homenaje a esos tiempos. Así, intenta transmitirnos el alma y la grandeza de unos seres humanos que, de otro modo, quedarían enterrados para siempre en el olvido, bajo el hielo y la nieve.
Él es ese narrador indefinido que sólo cobra presencia en algunos momentos de la última parte de este libro. Y es importante señalar que , en alguno de los puntos lo hace casi para disculparse: el pretendía escribir sobre uno de los personajes, Nicanor, y sin embargo, poco a poco, otras figuras y otros sucesos, han ido alcanzando su lugar en estas páginas.
Para lo bueno y para lo malo, esa dispersión es lo que para mi define La partida de los músicos.
Hay una muy buena plástica narrativa , también una excelente creación de personajes. Los sucesos se narran desde la comprensión interior de sus protagonistas.
Pero lo cierto es que entre uno y otro capítulo tenemos la sensación de saltar de un lugar a otro, como si nos encontrásemos casi ante un conjunto de relatos referidos a un escenario común.
Reiterar que la textura de la obra es perfecta en su capacidad para transmitir la atmósfera, tanto social como física , las fuerzas de la naturaleza y las bases de la injusticia, la pavorosa sensación de ausencia de futuro.
Sin embargo, alguno de los retazos son más interesantes que otros , y se echa de menos, en aquellos que más nos enganchan, un desarrollo mayor. También me habría gustado que la Historia tuviese mayor peso en la narración.
En cualquier caso, son apreciaciones particulares que , en ningún caso, merman la maestría de su autor ni su capacidad para crear un cuadro lleno de sensaciones y de imágenes que , sin duda, nos acercan a un pasado no tan lejano en el tiempo, aunque parezca responder casi a la edad media.

Público