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lunes, 16 de enero de 2017

RELATOS: MANUAL PARA MUJERES DE LA LIMPIEZA de Lucía Berlín

Alfaguara
432 páginas
También disponible en ebook.

Lucía Berlín ha venido a incorporarse en 2016 a los descubrimientos literarios que nos regalan de vez en cuando editoriales internacionales.
Escritores olvidados o muchas veces nunca lo suficientemente reconocidos ( dato, muchos de ellos escritoras ) que, por circunstancias particulares, y siempre ya fallecidos, saltan al éxito tardío. Ocurrió por ejemplo con Irene Nemirovski hace unos años. Parece que la sensación del momento es Lucía Berlín, escritora de cuentos publicados en diferentes medios a lo largo de su azarosa vida.
Alcohólica, nómada, de vida fronteriza, a pesar de varios matrimonios y unos cuantos hijos, Berlín puede sumarse a la cuadrilla que Pedro Almodovar intentaba homenajear en La flor de mi secreto; mujeres como Djuna Barnes o Virginia Wolf, malditas, capaces de una obra singular en una vida extrema.
Tengo la sensación de que esta colección de más de cuarenta relatos de diferente longitud, tienen mucho, muchísimo de su autora. Demasiadas referencias como para que no sean reales. Incluso hay una especie de tela de araña que enlaza unos con otros y que transmite la sensación de que , más que una colección de cuentos, estamos leyendo una especie de novela desordenada.
Entrar en el principio de este volumen produce cierta extrañeza que pronto se supera , creo que es debido a la precisión descriptiva y a la cercanía que consigue , siendo un paisaje y un entorno tan diferente.
Poco a poco vamos escalando en estos retazos perfectos sobre seres imperfectos, sobre la vida imperfecta. Y lo hacemos gracias al anclaje del humor , de esa ironía a veces cercana a la autoparodia, que que tanto nos ayuda. Gracias a ello podemos asumir historias incluso terribles y, como ya he dicho, vamos percibiendo un personaje de una fortaleza sorprendente en su aceptación de las duras circunstancias que le han tocado vivir.
No sé si le corresponde al editor el orden en el que se colocan/ ofrecen los relatos, o es algo puramente cronológico. Lo cierto es que la construcción va perfectamente dirigida , desde los inicios y los descubrimientos hasta la constatación del fracaso, la necesidad de aceptar la tristeza como parte de la alegría.
Los cuentos, los dibujos, las historias, se van haciendo más lentos, más densos, también más melancólicos: ya no queda tiempo para la sorpresa que nunca va a llegar, tampoco para los milagros. Queda seguir observando al mundo con esa inteligencia que permite a su autora quedarse con la seguridad de haber sido capaz de apurar la vida , de apostarlo todo, y saber que de su actitud y de su ánimo va a depender considerar si ha ganado o ha perdido.
De todo lo que he dicho anteriormente tal vez he trasladado una obra que tiene un gran valor como documento íntimo, al tiempo que nos traslada a la perfección las características de una sociedad que se veía obligada a asomarse a sus heridas.
Pero no puedo dejar de lado el hecho importante de que en las piezas de Lucía Berlín hay mucha y muy buena literatura.
No sólo su prosa es precisa y cuidada. Maneja una capacidad para crear imágenes que genera metáforas totalmente gráficas y hermosas , sorprendentes , brillantes. Las narraciones se mueven por estas figuras con una agilidad plástica y muy transparente.
Además , cada relato tiene entidad en si mismo, en la elección del narrador, en la perspectiva, en la estructura.
Manual para mujeres de la limpieza es una importante experiencia de lectura. Sorprendente, sí, triste, también, humana, sobre todo.
a su calot, podríamos escribir un tratado sobre la inmensidad de textos que andan por el mundo buscando quien los descubra o los recupere.
También sobre aquellas personas que fallecieron sin poder disfrutar del reconocimiento merecido a su obra.
Por ahora nos quedamos aquí.
Lucía Berlín, que nos veas desde donde estés, estoy seguro de que lo harás con una sonrisa. Gracias.

Público  
 

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