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sábado, 30 de diciembre de 2017

CINE: EL GRAN SHOWMAN de Michael Gracey

USA 2017
Hugh Jackman. Michelle Williams. Zac Efron. Zendaya. Rebecca  Ferguson.  Diannah Carroll. Fredric Lehne. Isaac Eshete. Jonh Druzba. Ethan Coskay. Jamie Jackson. Shawn Contois

El género musical ha pasado hace mucho sus años dorados. Cuando entraba dentro de lo aceptable que los personajes de una historia transmitiesen sus sentimientos cantando.
Supongo que pocas opciones se habrán visto tan enfrentadas al concepto realista de las nuevas corrientes en el séptimo arte.
Lo cierto es que es un género que llegó a estar casi desaparecido. En el mejor de los casos se consideraba un remedo del pasado, casposo.
Pero últimamente aparecen de cuando en cuando muestras que, en algún caso como Moulin Rouge y La La Lan llegan  a alcanzar el éxito de crítica y público. Lo hacen con espíritu renovado, sostenido precisamente en conformarse como ejercicios retro. Casi una curiosidad, con su propia coartada.
Pocas veces, de todos modos, los nuevos musicales cinematográficos se llevan a cabo con la actitud y objetivos de otros tiempos: sorprender y divertir a un público amplio.
Por ello encuentro importante que existan propuestas como El Gran Showman, un musical con todas las de la ley, asumiendo sin complejos las características que convirtieron el género en uno de los más importantes desde el punto de vista cinematográfico, explotando todas las posibilidades de la pantalla.
Es eminentemente teatral en su caligrafía.
Maneja a la perfección la elipsis narrativa que nos acompaña en los adecuados saltos en el tiempo.
Pero, sobre todo, es na gozada desde el punto de vista estético.
El Circo Barnum , la historia de este empresario, mezcla de visionario y suicida, es una base excelente para un alarde pirotécnico de formas y colores, de movimiento en unas coreografías fastuosas y brillantes, y una banda sonora más que adecuada.
Mezclar el espectáculo que debe de ser un buen musical con el que fue considerado el mayor espectáculo del mundo, es un gran acierto.
Hay números fastuosos, totalmente hipnóticos. Aunque me gustan más los de grupo, el de Efron con la trapecista es difícil de superar.
La historia de este soñador y su extraña familia, se desarrolla en un guión que nos transmite perfectamente una historia a la que no le hacen falta muchos matices para engancharnos rodeada de los aditamentos más decorativos. Hay cierta moraleja, siempre es bueno poner en todo algo de corazón, pero exigirle un desarrollo profundo sería como  hacerlo, por ejemplo a James Bond.
En definitiva, hoy día este tipo de proyectos son más habituales en teatro que en cine, y esta película podría trasladarse tal cual a las tablas para ser una propuesta que rompería taquillas.
En el centro, como columna vertebral de todo ello, Hugh Jackman, un actor formado en el género pero que a partir de ahí ha hecho muchas más cosas. De todas maneras , se ve claramente que es aquí donde se siente más cómodo.
Lo dicho, todo el nivel de espectáculo, todo el disfrute, una experiencia gozosa y absolutamente recomendable. No todo va a ser pensar.

Público

miércoles, 27 de diciembre de 2017

CINE: MUCHOS HIJOS, UN MONO Y UN CASTILLO de Gustavo Salmerón

España 2017
Documental
Intérpretes.- Familia Salmerón

Julia Salmerón es la madre del hasta ahora actor y desde ahora también singular director Gustavo Salmerón. Madre de seis hijos, ocurrente, caprichosa, inclasificable y descarada, atesorando en sus ochenta años de vida la brutal experiencia de cualquier mujer, madre, esposa, junto con infinidad de recuerdos materiales, eso sí, muy bien guardados en cajas perfectamente etiquetadas. Podría ser, y así lo citan varias criticas, un personaje al que Berlanga y Almodovar habrían adorado.
Posiblemente esto pueda llevarnos a reflexionar sobre la riqueza intrínseca de nuestra idiosincrasia y el hecho de que muchas de las creaciones que fuera de nuestro país ( e incluso dentro ) parecen sorprendentes, no son más que reflejos de la realidad.
El caso es que, durante ochenta minutos, acompañamos a esta adorable mujer, su marido ( un santo ) y sus hijos, en una búsqueda demencial de las vértebras de su abuela, así como en el abandono del que fue el último de sus tres sueños conseguidos, muchos hijos, un mono y el castillo.
En este nivel, la película, un documental desde el momento en que está construida sobre materiales reales, puede disfrutarse como una comedia algo delirante, absolutamente original y muy divertida.
Pero hay algo más.
Y estoy seguro de que el subtexto es totalmente buscado por Salmerón.
Si vemos la película en su conjunto, asistimos a una radiografía muy importante de la evolución de la sociedad de nuestro país, desde la institución que se ha mantenido como el pilar en el que se asienta: la familia.
Los Salmerón fueron pues una familia numerosa de clase media en los años del desarrollo, un modelo a imitar, capaz de vivir bien con sus ingresos, doble salario, y empeñados en filmarlo todo como recordatorio de esa felicidad. Es estupendo en ese sentido todo lo que aportan los home movies que acompañan la cinta y la cierran.
Lo que se conocía como personas decentes, sin aspiraciones desmedidas ( si dejamos de lado el castillo ), y para quienes la política se limitaba a la adscripción al gobierno vigente.
El salto a la segunda fase es más extravagante de lo habitual: una herencia y la compra de un castillo. Esta singularidad aporta a la obra una extraña imaginería visual que, en algún punto roza a Buñuel, como cuando ese cordero y ese pavo real pasean ante la pantalla.
Pero al margen de los niveles, el resultado es el que lamentablemente sufrieron muchas familias españolas como consecuencia de la crisis: tras un periodo de increíble bonanza consumista en que se regalaba el dinero, la ruina que llega a obligar a los hijos ya mayores a regresar al hogar paterno que, de este modo, se convierte en una especie de pensión con camas en la biblioteca.
Hace décadas ser una familia numerosa era una bendición, muchos son incapaces de entender como muto en maldición ese estado.
Posiblemente Julia Salmerón sea una de esas personas que todavía no ha conseguido comprender lo ocurrido.
Siempre hemos oido que una ópera prima es la obra más personal de su autor. En este sentido, la cantidad de material filmado, sin duda significa que el director llevaba tiempo pensando en este proyecto, pero sobre todo hay que alabar su total generosidad a la hora de poner en abierto nada menos que a su familia y compartirla con nosotros. Generosidad pero también amor y ternura.
Hay muchas más cosas en esta película en apariencia fácil.
Como en la vida, que es lo que nos cuenta.
Gracias de nuevo pues a su autor.
Yo la he disfrutado, mucho.

Público

lunes, 25 de diciembre de 2017

CINE: EL AUTOR de Manuel Martín Cuenca

España 2017.-
Javier Gutierrez. Antonio de la Torre. Adelfa Calvo. María León. Adriana Paz. Tenoch Huerta. Rafael Téllez. Craig Stevenson. Miguel Angel Luque. Carmelo Muñoz Adame. Domi del Postigo

Manuel Martín Cuenca es un cineasta que me interesa mucho.
Me alegra que con esta película parezca acceder a más público del habitual. Su nivel habitual de riesgo, lo hacía ser minoritario desde el primer planteamiento de sus historias. Las últimas, un Canibal narrado como si fuese una pintura de Antonio López y un incesto recordando a Antonioni ( La mitad de Oscar ).
Dos cintas, por otro lado, donde los personajes principales eran seres tocados por la aberración, por la ruptura.
No sé si esas propuestas anteriores eran guiones originales o estaban basados en material previo.
En el caso que nos ocupa, parte al parecer de un relato breve de Javier Cercas.
He hablado varias veces de este escritor, aficionado a la metaliteratura , magnético en su capacidad de introducir historias en historias, irónico.
Pues bien, la combinación entre ambos da como resultado una película, sin duda extraña pero mucho más asequible que lo que hasta ahora habíamos visto de su autor.
Alvaro es un hombre obsesionado con ser escritor. Tal vez este deseo tenga algo que ver con el éxito literario de su mujer. El caso es que se ha convertido en un reto personal y para alcanzarlo estará dispuesto a la manipulación, no ya para captar la realidad de sus vecinos convirtiéndolos en personajes sino también para influir en su desarrollo sin ningún tipo de escrúpulo moral sobre el resultado.
Lo que ocurre a partir de ahí sería terreno de spoiler.
Lo que convierte a El autor en una película más abierta que, por ejemplo, Canibal, es que a pesar de su compleja estructura deja respirar y es entretenida y divertida, dos adjetivos, sobre todo el segundo, nuevos para su director.
Y esto a pesar de que su protagonista, otra aberración, es mucho más negativo que los de sus películas anteriores, incapaz de producir ningún gramo de empatía. Su parte oscura no viene, como en los otros casos, de una tara. Aquí es sólo su egoismo y una mediocre ambición que sabemos que nunca llevará a nada.
El autor tiene mucho de juego intelectual, de ejercicio inteligente y, sobre todo, de narración.Pero por encima de todo es cine, con una caligrafía visual excelente capaz de crear momentos de gran tensión.
Una sorpresa sin duda.
Una muy buena sorpresa en que el cine español hace un ejercicio genuino, alejado de cualquier referencia o copia, no encasillable. Propio.
Y, sobre todo, muy conseguido.
Muy buen cine que tiene mucho que ver con la capacidad de contar de su creador pero también, fundamentalmente, del material de referencia.

Público

viernes, 22 de diciembre de 2017

CINE: WONDER WHEEL de Woody Allen

USA 2017
Kate Winslet. James Belushi. Justin Timnerlake. Juno Temple

La última escena de esta nueva entrega anual de Allen podría perfectamente corresponder a una pieza de teatro americano de la época de Eugene O'Neill o incluso Tenesse Williams.
Las películas de este director son frecuentemente unidades independientes que funcionan como homenajes a distintos creadores y estilos de la cultura internacional, fundamentalmente, aunque no sólo, cinematográficas. La inspiración se pasa por su dedo ligero, capaz de otorgar levedad aparente a cualquier historia.
Así, podemos encontrar en su catálogo por supuesto a Bergman, también a Fellini, los clásicos griegos y el cine musical, el falso documental, el neorealismo alemán, el jazz.....
En Blue Jazmine ya se había acercado a los personajes femeninos atormentados que tienen su zenit en la Blanche Dubois de Un tranvía llamado deseo,
Ahora la inmersión es total.
En un paisaje colorista, retratado con la maravillosa fotografía de Storato cargada de colores saturados y con una plástica que le permite mutar en diferentes momentos de la narración, es donde Allen sitúa esta vez su historia. Es Coney Island, posiblemente un lugar donde la artificialidad del parque de atracciones y la naturaleza devastada en una masificada playa, son el refugio de un desencanto interior, de una sociedad perdida que pretende autoengañarse con el falso brillo.
Allí, lo que parece comenzar como una comedia y avanzar en un melodrama clásico, de raíz en películas como las de Douglas Sirk, pero en su tramo final, estamos en esas tragedias sordas de los dramaturgos ya citados, donde lo más duro es lo que nunca llega a estallar, y que siempre se acompaña del extrañamiento de personajes que parecen pertenecer a otra dimensión, en este caso el niño pirómano.
Antes hablaba de Blue Jazmine. Aquí, de nuevo, hay una mujer que intenta escapar de una vida real hacia sus sueños, o eso es lo que cree, porque posiblemente necesitaría escaparse de si misma, condenada o necesitada del drama, epidérmica. La única deriva posible es la locura que parece rozar en los últimos minutos.
Kate Winslet hace suyo el personaje con una interpretación grande y compleja. Es cierto, y no extrañará dado lo que he escrito antes, que Wonder Wheel es una película muy teatral, incluso trufada de casi monólogos a cámara; para afrontar un proyecto así hacen falta actores muy capaces. Todos lo son y una vez más Allen saca de ellos o mejor. Pero sería injusto que Winslet no estuviese nominada a los principales premios del país. A su alrededor bascula todo, ella es el eje de esta rueda maravillosa.
Woody Allen sigue fiel a su compromiso de entrega anual.
Posiblemente sea cierto que ha perdido un poquito de fuerza: ahora no nos regala una obra maestra tras otra. Sólo muy buenas películas.
Wonder Wheel lo es. Una historia que huele a siempre. Hermosa por dentro y por fuera.

Pública

CINE: VERÓNICA de Paco Plaza

España 2017
Sandra Escaneda. Ana Torrent. Bruna González. Claudia Placer. Iván Chavero

Con Jaume Balaguero, Paco Plaza marcó un hito al convertir el terror patrio en trilogía con Rec, una excelente aproximación a como fusionar los lugares comunes más clásicos del género con lo  castizo.
Balaguero también continuó con esa línea, aunque en un modelo más alejado de lo sobrenatural, en aquel thriller oscuro y desasosegador que se titula Mientras duermes.
Paco Plaza se queda más pegado a su experiencia juntos.
Sigue sin cambiar el paisaje, interior y exterior. Vallecas, retratado casi de forma hiperrealista, se convierte en el escenario para esta historia de posesión, sus personajes son seres a los que podemos cruzarnos en la calle todas las mañanas, pronto sentimos la incomodidad de que unas niñas en uniforme de colegio, convivan en su camino diario con habitantes del barrio que nos harían cruzar de acera.
Pero eso no es el mal.
Verónica es una niña de quince años con ciertos retrasos en lo referente a la pubertad. Nos sorprende su entrega casi infantil a sus hermanos, su bondad, por ello su experimento con la ouija no es más que un juego.
O era un juego.
A partir de ahí, asistimos a la aparición del Mal, ahora sí, con mayúsculas , en un entorno cotidiano. Al terror que produce la destrucción de todas las certezas y de nuestra capa de seguridad.
Paco Plaza acierta en muchas cosas:
En primer lugar filma muy bien, su caligrafía es precisa y está llena de imágenes sugerentes en un montaje que consigue siempre lo mejor.
Además, de una forma hipnótica, mezcla dos niveles, en uno, podemos pensar en esta pesadilla como un paso a la adolescencia, como una muestra de la dificultad de asomarse al mundo real de Verónica, inmersa aun en una vida de cuento gris. Son, pueden ser, sus miedos los que crean al monstruo. Pero al mismo tiempo, utiliza elementos como el eclipse, el sótano o la monja ciega para recordarnos que estamos ante una historia de terror, real y con mucho de inexplicable.
Pero lo más importante es su prudencia.
Todo está medido, con coherencia y una extraña elegancia. Y lo que podía haber sido una muestra de gore nacional, se convierte en terror del bueno porque es peor lo que sugiere que lo que muestra.
Verónica puede calificarse de obra menor, si tal cosa existe. No sería justo.
Es buen cine en un género donde, lamentablemente, abundan otras cosas.

Público 

miércoles, 20 de diciembre de 2017

TEATRO: TEBAS LAND de Sergio Blanco

Director.-
Natalia Menéndez
Intérpretes.-
Israel Elejalde. Pablo espinosa

Desde el punto de vista de las referencias clásicas , es normal emparentar cualquier referencia al parricidio con el mito de Edipo.
De todas maneras , en este inteligente texto, pienso que el reflejo es realmente la magnífica novela de Truman Capote, A Sangre Fría.
Hay un crimen, horrible, hay un asesino, un joven atractivo, con mucho de ángel negro en su aparente inocencia, cuando lo sabemos capaz del horror. Y hay un escritor interesado en producir una obra a partir del suceso sangriento, que termina fascinado con el muchacho. Un Pigmalión confundido, que no acaba de atreverse a hacerse la pregunta sobre quien está obteniendo más de los encuentros entre ambos.
En Tebas Land también conocemos al actor que va a interpretar al asesino. Se convierte en otro vértice dentro de la construcción de la obra y, en definitiva, de la construcción del relato metateatral que se representa.
La investigación, en la que el autor pretende indagar sobre quien está detrás del parricida y sus motivaciones, se convierte realmente en una investigación emocional donde , en muchas ocasiones nos vemos obligados a pensar que estamos hablando de nosotros mismos y, muy especialmente de nuestras dudas.
Son muchos los temas que aparecen entre sus frases, pero no más que los que cualquier ser humano puede llegar a plantearse cuando se atreve a pensar sobre sus aspectos oscuros.
Al margen de la puesta en pie que nos ofrece el Pavón Kamikaze ( posiblemente el proyecto teatral más apasionante en Madrid ) de la que luego hablaremos, me fascina el texto de Sergio Blanco.
Funciona como un juego de espejos, navega entre la realidad y la ficción con una precisión absoluta salpicada de referencias casi mágicas, pero lo que más me impresiona es que esa perfección formal en ningún caso ahogue el alma de sus personajes, que van desnudándose ante nuestros ojos hasta llegar a una de las escenas más complejas y hermosas que recuerdo haber visto últimamente, y que podría calificarse como algo parecido a una escena de amor.
Tebas Land , ya lo he dicho, me parece fascinante, además de atraparme en su laberinto interior, me emociona.
Y gran parte de la culpa la tiene esta función:
En un escenario perfecto y sobrio de Alfonso Barajas ( nunca falla ), Natalia Menéndez consigue la precisión de un reloj, pero siempre, ya lo he dicho, dejando que se filtre el aire, que los personajes, y con ellos el público, respiren.
La necesidad de dos intérpretes perfectos es siempre un riesgo. De Israel Elejalde hay poco que decir que no haya dicho ya, es sin duda uno de los grandes de nuestro teatro, que aúna su capacidad interpretativa con riesgo y compromiso, siempre ajeno a cualquier exceso. Y en este caso es muy generoso con su compañero. No conocía a este joven actor, PabloEspinosa. Su papel le exige un desdoblamiento que no siempre es fácil. Pues bien, lo borda, con técnica, con frescura, con inocencia y violencia. Es imposible no compadecer a su Martín, no sentir la necesidad de abrazarlo y ayudarle a buscar un lugar en el mundo, no sentir su dolor y terminar con el corazón encogido pensando en su futuro.
Tebas Land es , una vez más, un acierto de los Kamikaze.
Una propuesta teatral magnífica,que, como siempre ocurre en este teatro, tiene mucho de sorprendente.
Pensar y sentir, todo en apenas una hora y cuarenta minutos.
Como debería de ser siempre el teatro, una experiencia personal en la que intervienen mente y corazón.

Público

jueves, 14 de diciembre de 2017

NOMINACIONES PREMIOS GOYA 2018

Lo sé: no está nominada.
He decidido acompañar esta entrada de la que es para mi una de las ausencias más incomprensibles en las nominaciones de los Goya 2018, la interpretación soberbia de Marián Álvarez por su trabajo en morir. Una creación precisa y llena de matices.
Podía haber elegido otras, lamentablemente, es especial La vida y nada más, la que es para mi la mejor película española del año y ausente en todas las categorías. Tampoco Morir está en las candidaturas principales. Está claro que los ejercicios de riesgo no gustan a una Academia que pretende ser innovadora.
Intento no hablar ni valorar películas que no he visto pero me chocan Javier Bardem y Penélope Cruz por una cinta tan denostada como Loving Pablo, me suena más a búsqueda de glamour.
Algo que también me ocurre con la Emily Mortimer de La Librería. Siempre tenemos querencia por potenciar la participación de cualquier estrella extranjera, sea Juliette Binoche o Benicio del Toro, entonces ¿ no habría tenido más sentido acordarse de Regina Williams?, lo dicho: glamour.
También podría estar Nuria Prims por Incierta Gloria, cualquiera de sus intérpretes en otras categorías e incluso optar a  la Mejor Película como producción más que digna.
No he visto Perfectos Desconocidos pero me choca la poca valoración de su éxito y que en su larga lista de intérpretes no se considere a ninguno digno de premio.
No he visto tampoco El Autor aunque las referencias no pueden ser mejores. Valoro que un esfuerzo de producción como Handia encuentre reconocimiento y que una película de género extraño a este tipo de galardones como Violeta, esté ahí.
Luces y sombras. Aunque las sombras me parecen mucho más potentes.
Y a fin de cuentas..... es sólo mi opiniòn.

Público   

domingo, 10 de diciembre de 2017

NOVELA: UN LIBRO DE MARTIRES AMERICANOS de Joyce Carol Oates

Alfaguara
880 páginas
También disponible en ebook.

No he leído muchas novelas de ala inabarcable colección de esta autora. Una narradora con una capacidad visceral de contar historias y un obvio compromiso con la literatura.
Con lo que conozco, la identifico con el perfil de grandes novelistas norteamericanos, capaces de construir grandes historias plurales que retratan su país en diferentes épocas, que permiten conocer además la cara oculta y no siempre vistosa del que pretende ser el país más seguro del mundo.
Obras en las que entrar para quedarse largo tiempo y llegar a compartir con sus personajes la vida que transcurre ante nuestros ojos, para entrar en sus dilemas y sufrir sus dramas.
Son, por otro lado, obras que se extienden en el tiempo.
Largas, ya lo he dicho, largas y anchas narraciones.
Un libro de mártires americanos encaja totalmente en este modelo.
Como en las otras novelas de su autora que he leído, hay un hecho central, un suceso que convierte en tragedia la vida cotidiana. También , al tiempo que las destroza, les da otra dimensión, la singulariza del resto. Los hace diferentes. Los hace protagonistas.
Los hace representantes de la América que nos quieren contar.
A partir de ahí, ese momento, ese hecho, actúa creando una onda expansiva que afectará durante el resto de su vida a todos los personajes involucrados.
El suceso es aquí un crimen a sangre fría, el de un médico abortista y su chófer por parte de un fanático religioso.  El tema podría tener mucho de debate moral, y este perfil está incluido sin duda en el libro. Pero francamente creo que este está muy lejos de ser una pieza de tesis.
Lo que este planteamiento permite a su autora es, por un lado, ser de nuevo cronista de algo que ocurrió allí, de un episodio largo y doloroso que supuso enfrentamientos entre dos formas de entender la libertad, especialmente la referente al control de natalidad.
En segundo lugar, derivad de lo anterior, le permite hacer un díptico perfectamente paralelo entre dos derecha e izquierda, o más bien, entre fundamentalistas agarrados a una creencia y liberales necesitados de vinculas una estética moral a su vida.
Posiblemente su autora esté más cerca de la tesis que parece ( a mi entender errada ) defender los derechos femeninos, pero aun así, es bastante equilibrada a la hora de criticar ambas posturas.
Hay muchas esquinas, muchas lecturas, muchos afluentes.
Y es que, escrita con la solidez de su autora,  Un libro de mártires americanos, es una novela inmensa.
He pasado dentro casi diez días, o más, que para mi media de lectura, es tiempo. Y me ha producido, entre otras muchas sensaciones, una eterna, la que más valoro: disfrutar en la lectura.
Como sólo consiguen los grandes novelistas.

Público

viernes, 8 de diciembre de 2017

CINE: LA VIDA Y NADA MAS de Antonio Méndez Esparza

España/ USA 2017
Regina Williams. Andrew Bleechington. Robert Williams.

Me encanta esta película.
Declaración inicial, personal, sin dudas.
Y comenzamos:
Sin duda, el titular es la sorpresa que produce que el director y guionista de una cinta tan identificable dentro del cine independiente americano, sea español.
Anclada en un barrio marginal de Florida, retrata un tiempo en la vida de una mujer negra, madre soltera, camarera de un fast food, y de su hijo de catorce años, un muchacho conflictivo de buen corazón.
Es reconocible el paisaje, pero siempre lo habíamos visto desde una mirada autóctona. Lo más llamativo de la mirada del extranjero es que tiene la misma sinceridad.
Pero una vez ubicada, película y autor, pasamos a disfrutarla de forma autónoma, sin coartadas. Porque no le hacen falta.
La vida y nada más es una película excelente.
Pero, lo repito, una película excelente que a mi, personalmente me encanta.
Siempre que se habla de mera observación, se referencia a Chejov. Posiblemente fue el primer autor en comprender que no hacían falta dramatismos, que con observar la vida era más que suficiente para apasionarnos, que las tormentas interiores eran mucho más dramáticas que muchas batallas. Seguramente remitir tanto a él es una generalización que amalgama extraños compañeros de viaje.
En cualquier caso. Méndez Esparza sería uno de los aprendices aventajados en esta forma de contar. Aquí lo importante son los personajes. Esos seres humanos que se hacen reales y a los que se nos permite acercarnos.
La odisea está en su interior, y lo que ocurre es la vida, nada más.
Pero lo que más me impresiona en este caso, lo que me roba el alma y hace que me sienta tan unido a esta cinta, es su transparencia, ese tono de verdad, esa naturalidad tan difícil y que parece tan sencilla, tan limpia.
Tiene mucho que ver una escritura certera y precisa, capaz de caminar entre pequeñas acciones generando un todo, también el amor que sin duda pone el autor en sus protagonistas lo que nos hace también amarlos a nosotros y sentir hacia ellos una infinita ternura, y por supuesto la caligrafía: podría parecer que el director se limita a "mirar" pero ese es algo muy difícil, es el quien guía sin ninguna voluntad de estilo que perjudique a la historia, nuestra mirada. Su realización es un acto de generosidad con nosotros, también de humildad y de coherencia, poniendo su obra por encima de cualquier otra pretensión. Su caligrafía es sutil, se muestra en las distancias elegidas y en los primeros planos pero sobre todo en la valentía de las pausas y en los silencios, dando la sensación de que se dibuja con el corazón.
Cuando hablamos bien sea de libros, bien de películas, teatro etc todos tendemos a calificar. Ya he escrito en otras ocasiones que creo que cualquier calificación es subjetiva. No sé lo que es una obra maestra, pienso que siempre es necesaria la perspectiva del tiempo. Para mi lo es aquella que me llega, que siento cercana, que me emociona, que me interesa. La vida y nada más es eso para mi, la siento propia.
Respiro el aire que corre entre sus fotogramas, esa posibilidad de participar, de completar, de sentirme parte y no atrapado como me ha ocurrido a veces en cintas, posiblemente más perfectas pero también más soberbias ( y por ello posiblemente menos inteligentes ).
Y por supuesto, no puedo terminar sin mencionar a Regina Williams, esta actriz debutante que puede sostener por si sola esta y cien historias.
Ya he dicho, lo sabemos, que no parece una película española sino netamente americana. Espero que esto no confunda a muchos. Quiero decir con esto que, aunque es obvio por ubicación que Méndez Esparza no debe de pertenecer a ninguno de los lobbies de la industria, espero que tenga el reconocimiento merecido en los premios de nuestro cine, como ya lo ha tenido en los Independent Spirit Awards.
Se merece eso y más. Mucho más.

Público

jueves, 7 de diciembre de 2017

CINE: ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS de Kenneth Bragnah

USA. 2017
Kenneth Branagh. Michelle Pfeiffer. Willem Dafoe. Johnny Depp. Judi Dench. Penélope Cruz. Daisy Ridley. Josh Gad. Tom Baterman. Derek Jacobi. Lucy Boynton. Miranda Raison. Chico Kenzari. Manuel García Ruffo. Leslie Odom Jr.

Agatha Christie, además de una mina para las editoriales de novela negra, ha sido una excelente proveedora de argumentos para cine y televisión.
Hace años, pareció surgir un casi género con producciones de calidad y repartos corales formados por estrellas, en algún caso en fase de jubilación. Así surgieron la muy digna Muerte en el Nilo, y otros productos correctos como Muerte bajo el sol o El espejo roto.
Antes, Sidney Lumet había proporcionado una película que estaba un escalón por encima, precisamente una versión de Asesinato en el Orient Express.
Ahora Bragnah, aquel que pareció en su día un nuevo Orson Welles , ofrece otra propuesta con el mismo material.
Lejos está el autor que revisitaba a Shakespeare con seguridad y frescura, aquel que era capaz de acercar al dramaturgo inglés al público masivo.
Tras fracasos más o menos justos y años de silencio, parece haberse convertido en un artesano correcto.
Esta novela de Agatha Christie se enmarca en el tradicional proceso de búsqueda del culpable en paraje exótico, pero también ofrece un subtexto explotable sobre la justicia.
La propuesta actual es impecable desde el punto de vista estético, impresionante en su parte paisajística. La colección de figuras funciona, en capacidad actoral y en glamour. Pero el guion es algo torpe. Existe cierta desorganización, los personajes están poco más que esbozados y el subtexto sólo aparece en las declaraciones finales.
Este Asesinato en el Oriente Express es sólo un entretenimiento de calidad.
Esperaría de Branagh director que hubiese estado a la altura de Branagh actor, que compone un interesante Hercules Poirot.
Pero lo cierto es que debemos a esta película algo que ya se inicio con Madre, la recuperación de Michelle Pfeiffer. Esperemos volver a verla con la asiduidad de otros tiempos.

Público

miércoles, 6 de diciembre de 2017

EXPOSICIÓN: FLUCTUACIONES de Daniel Canogar

Sala Alcalá 31
Comisaria.- Sabine Himmelsbach
Hasta el 28 de enero.

¿ Que color tienes los datos?.
¿ Cual es la textura de la información?.
¿ Como se ven los intercambios de decisiones?.
Las instalaciones que Canogar presenta en esta exposición nos muestran un diálogo entre todo aquello que en estos momentos ha pregnado, sin freno ni horizonte, nuestra sociedad en todos sus ámbitos ( social, económico, político y cultural ), con el hombre contemporáneo, ese que, por muy pegado que esté a la modernidad, siempre tiene un pie, un recuerdo, en el pasado más sensorial, el que le obliga a percibir por los posiblemente arcáicos cinco sentidos.
Ese diálogo lo establece a partir del arte y, para no perder las referencias, a través de la arqueología, pero una arqueología que consigue mostrarse obsoleta aunque pertenece a un pasado muy reciente: piezas como dvds, mandos a distancia, calculadoras, teléfonos móviles....
Y el arte que surge es un arte en movimiento, en cambio constante por su constante estado de alimentación. Un arte que se compone de datos e información pero se traslada en movimiento y colores.
Posiblemente sea banal decir que es un vistazo al futuro.

Público

EXPOSICIÓN: KOREAN DREAMS de Nathalie Daoust


Fotografía
Círculo de Bellas Artes- Madrid
Hasta el 28 de Enero de 2018

Hay un país que no existe en nuestro mundo.
Un territorio que sólo puede ser imaginado desde las fábulas apocalípticas en las que el ser humano deja de tener una entidad real.
Donde libertad  justicia son palabras vacías, o quizás demasiado llenas porque únicamente pueden ser entendidas como sueños.
Un país de autómatas.
Un país de muerte.
Se llama Corea del Norte.
Nathalie Daoust la ha fotografiado en un alarde de valentía y luego ha teñido su mirada con el velo que existe entre la realidad que vivimos y esta inimaginable. Sólo con esa distorsión podemos creer lo increíble, lo que debe formar parte de una pesadilla.
Entre estas imágenes trágicamente hermosas, lo que destaca son los textos que acompañan a  cada instantánea y que las interpretan. Sólo la fusión de ambas puede darnos la dimensión del horror.
Visito esta exposición por casualidad. He acudido al Círculo a sonreír con Fellini. Es por tanto una sorpresa, oscuramente hermosa. Una experiencia que no me atrevo a calificar de gozosa pero sí de necesaria.

Público

EXPOSICIÖN : FELLINI SUEÑO Y DISEÑO

Círculo de Bellas Artes- Madrid
Comisario.- Gianfranco Angelucci
Hasta el 21 de enero de 2018

No estoy muy puesto en Fellini, la verdad.
Y lo cierto es que no entiendo porqué.
Me gusta su surrealismo realista, su capacidad de plasmar sueños en realidad y su inteligente onirismo, su vena infantil y su ligera crueldad. Creo que es difícil escribir y sobre todo rodar una escena tan vital como el final de Las noches de Cabiria, aunque también consiguen repugnarme algunos excesos de su Casanova, y valoro sobre todo ese canto a la memoria lleno de ternura que es Amarcord.
Me atrae su mundo e incluso puedo encontrarme en su barroquismo y su amor, pero no he ido más allá, misterios de la vida.
Esta exposición es breve, concreta y muy interesante.
Muestra tres anuncios que Fellini dirigió y rodó para la Banca di Roma, rodeados de dibujos y fotos de su producción.
Tres breves cortos con un nexo común : el sueño de un empresario y su visita posterior al psicoanalista ( nuestro Fernando Rey ).
Al parecer, los tres surgen de un diario maravilloso que sólo una mente genial podía alimentar: El libro de los sueños, y como complemento a la exposición, nos permiten ojear el propio libro. Tengo la sensación de acceder a un secreto. De acercarme a la realidad de un creador, a su ámbito privado, generoso. No puedo olvidar los Sueños de Akira Kurosawa, otro regalo de otra mente lúcida, única  capaz de entender la existencia de otras realidades en función de como consigamos pintar la nuestra.
Salgo con una sonrisa, la que me dibuja un autor gamberro, inteligente, brillante, absolutamente libre y que nunca dejó de ser un niño, aquel que se asoma a la cerradura de las puertas cerradas para atisbar lo prohibido y luego plasmar en colores su recuerdo.

Público

sábado, 2 de diciembre de 2017

CINE: EL SACRIFICIO DE UN CIERVO SAGRADO de Yorgo Lanthimos

UK. 2017
Colin Farrell. Nicole Kidman. Barry Keoghan. Raffey Cassidy. Sunny Suljic. Alicia Silverstone. Bill Camp. Denise Dal Vera. Jerry Pope

A pesar de que en esta ocasión trabaje bajo bandera británica, parece que el origen griego de su director hace que se piense en la mitología clásica como referencia argumental.
Es cierto que existen muchas historias clásicas, y no sólo Iphigenia, que remiten al sacrificio del inocente como forma de justicia por los pecados ajenos, generalmente de su progenitor, pero esta iconografía no es privativa de la mitología griega ni mucho menos. También la Biblia y estoy seguro que muchos otros libros sagrados, integran en el núcleo familiar las mayores tragedias y los más grandes pecados.
No cabe duda de la potencia de generar un conflicto en el lugar e institución donde en principio debemos de sentirnos más protegidos.
El sacrificio de un ciervo sagrado, comienza con el retrato de una familia modélica cruzada por una relación extraña que tardamos en comprender, el padre, un médico reputado, se ve en secreto con un muchacho con acné al que en un momento dado decide acercar a los suyos.
A partir de ahí, asistimos a un descenso a los infiernos, una pesadilla brutal.
Es cierto que la cinta tiene mucho de mito. Pero sobre todo tiene mucho de Lanthimos.
Desde que este director sorprendió con Canino, aquella fábula cruel, donde se atrevía a fusionar cotidaneidad y absurdo, hasta alcanzar la perfección narrativa en forma de parábola con Langosta, sabemos varias cosas de él:
Por un lado que no tiene límites ni miedos.
En segundo lugar que su caligrafía es potente, plástica, intrusiva.
Y el tercero, que necesita enfrentar al espectador con aquello que quiere mostrarle, sin importarle el nivel de crueldad necesario.
Aquí, utiliza el mito para hablarnos una vez más de su escepticismo sobre lo que se supone que son los cimientos de nuestra sociedad, sobre su extrema fragilidad, y para ello no duda en dinamitarlos de una forma frontal.
Hay un núcleo central, alrededor de la sinceridad del amor, de la profundidad de las relaciones, del andamiaje de una familia, pero a su lado asoman muchas otras mediocridades. Lo que al principio nos aterra es la amenaza exterior, lo que nos aterra más adelante es el comportamiento de los miembros del clan, el interior. Más allá de las durísimas imágenes de los niños arrastrándose, lo que llega a ser repugnante son las diferentes estrategias de cada uno para conservar la vida, para ser el elegido, a cualquier precio.
Pero aun hay más, las coda de la tragedia posiblemente sea la facilidad con la que se restaura el equilibrio una vez que desaparece la amenaza, lo rápido que desaparece la memoria de las víctimas. Al final todo consistía en miedo.
Lanthimos nos cuenta esta historia con estridencia, en el movimiento de la cámara que parece obligarnos a seguirla y a tener extraños puntos de vista, sobre todo en la música invasiva, también en la propia amenaza que llega desde ninguna parte y sin ninguna explicación ( Lanthimos nunca da explicaciones sobre sus decisiones dramáticas ).
Esa actitud, ese brillo, esa epidérmia, puede causar rechazo en muchos espectadores. Otros aunque no lo quieran, se sentirán repelidos por sus imágenes.
Asumir las virtudes de El sacrificio de un ciervo sagrado tiene mucho de decisión.
Yo decido asumirlas. Una obra singular, potente, impactante.
Pieza única. Peligrosa, arriesgada, lograda.

Público

TEATRO: LA DAMA BOBA de Lope de Vega

Versión y Dirección.-
Alfredo Sanzol.
Intérpretes.-
Jimmy Castro. David Soto Giganto. José Fernández. Daniel Alonso de Santos. Marcal Bayona. Georgina de Yebra. Cristina Arias. Paula Iwasaki. Kev de la Rosa. Silvana Navas. Miguel Angel Amor. Pablo Bejar.
La Joven Compañía.

Si hubiese que definir este espectáculo con una palabra, esa sin lugar a dudas sería para mi, energía.
Si me dejasen sitio para dos, la segunda sería felicidad.
Subimos a la quinta planta del Teatro de la Comedia para encontrar la sala Tirso de Molina, un pequeño espacio que, en este caso, está ordenado en círculo y cuyo único elemento de atrezzo es una escalera.
Nos reciben los jóvenes actores, que no sólo recogen los abrigos sino que también charlan con el público, hablan entre ellos, cantan.... son la viva imagen de la alegría, la de aquellos que en pocos minutos estarán haciendo aquello que más les gusta en el mundo, actuar.
Cuando comienza la representación, con vestuario actual y nula escenografía ( la escalera ), aparece la energía, desde el primer verso, y su fuerza no ceja hasta que la obra llega a su fin.
Estoy seguro de que Sanzol se lo ha pasado estupendamente con esta troupe.
Para mi es uno de los genios actuales del teatro y una de las razones es la juventud de su espíritu, transparente y vital. Encontrarse con este elenco, ha debido de ser un regalo.
Y seguro que juntos no les ha costado poner en pie el texto, darle saltos, carreras y expresiones plásticas que lo convierten en un divertidísimo espectáculo muy físico.
Pero lo que más tenemos que agradecer es lo bien que tratan el verso. Las palabras de Lope de Vega, están enteras, hermosas, vivas y brillantes. Muy bien entendidas y muy bien dichas.
Gracias a ello podemos disfrutar de esta comedia que, escrita hace siglos, nos sorprende por su modernidad, por todo lo que nos cuenta y por lo que nos muestra.
Entrar en la sala Tirso de Molina para ver La Dama Boba es sin duda disfrutar mucho.
Es una experiencia compartida, de teatro cercano, casi de amistad.
Espero que a estos chicos, a quienes debemos esta hora y media de sonrisas, no tardemos en verlos en la  sala de abajo. Todos lo merecen.
Y a Sanzol que sigamos contando con él, uno de esos creadores que, una vez que se apagan las luces, consigue hacer magia. Teatro.

Público

SERIE TV: VERGUENZA de Juan Cavestany y Alvaro Fernández Armero

Movistar
Directores.-
Juan Cavestany. Álvaro Fernández Armero
Intérpretes.-
Javier Gutierrez. Malena Alterio. Miguel Rellán. Lola Casamayor. Vito Sanz. Estrella Olariaga. Francisco Reyes. Malcom T Sitte. Enric Benavent.
Duración:-
10 capítulos
25 minutos c.u.

No es muy español este modelo de comedia sitcom en capítulos de apenas media hora.
Pero lo que sí es "nacional" en el caso de esta serie singular es el contenido:
La vergüenza y el ridículo.
Un matrimonio joven y sin hijos, parece estar invadido por un extraño virus, el que les hace meter la pata continuamente y quedar en ridículo siempre, por encima de lo imaginable.
Da igual el momento y el lugar, da igual con quien, no importa incluso que parezcan surgir momentos en los que ha desaparecido el maleficio: ellos siempre superan cualquier expectativa.
Ella se acerca al frikismo patoso, sus errores, son una mezcla de ingenuidad y patosería.
Lo de él, es terrible. Un personaje miserable, manipulador, vanidoso, de la peor calaña, y siempre entrando de lleno en cualquier charco que lo convierta en un ser absolutamente patético y moralmente repugnante.
Verguenza es un título perfecto.
No sólo por lo que les sucede a los personajes principales sino porque es tan física la propuesta, nos consiguen integrar de tal modo en la trama haciéndola cotidiana y reconocible, que llegamos a pasarlo mal con las peripecias de estos dos especímenes. Verguenza la que sienten ellos pero también la que sentimos nosotros, aunque sea ajena.
Posiblemente, algunos de los sucesos que ocurren durante esos diez breves capítulos no estén muy alejados del landismo, pero sí en la actitud, así lo que hace años era ingenuidad e ignorancia, es ahora consecuencia de un estúpida obsesión arribista, de una amoralidad creciente.  Un signo sin duda de lo que han cambiado los tiempos.
Y de lo que hemos cambiado nosotros.
Porque Verguenza tiene mucho de esperpento, de espejo deformante. Si bien los comportamientos de Jesús pueden parecer extremos, no lo son tanto los de los personajes que les rodean y que nos recuerdan que todos, en algún momento, tenemos nuestro momento payaso.
La serie está muy bien escrita y excelentemente interpretada. Malena Alterio derrocha su extraño encanto de perdedora y Gutierrez es el perfecto canalla. Los dos son capaces de que incluso por momentos nos sintamos cerca de su historia de amor.
Verguenza puede parecer sólo una serie cómica de capítulos cortos, puede tener esa lectura sin problemas.
Pero creo que es mucho más.
Atrevida en su capacidad de llevarnos a enfrentarnos con una parte de nuestra realidad que nos gusta muy poco y valiente a la hora de llevar la experiencia al extremo.
No termino de tener claro si lo que produce son sonrisas o muecas.

Público

viernes, 1 de diciembre de 2017

TEATRO: UN TERCER LUGAR de Denise Despeyroux

Dirección.-
Denise Despeyroux
Intérpretes.-
Jesús Noguero. Vanessa Rasero. Giovanni Bosso. Sara Torres. Pietro Olivera. Lorena López

Tengo la sensación de que cualquier obra escrita por Denise Despeyroux genera buen rollo.
Puede hablar de relaciones dramáticas, da igual, es tal la ternura que vuelca en sus personajes, tal el humor con el que asume sus comportamientos, siempre desde la comprensión y la empatía, que es difícil sustraerse de su encanto.
Despeyroux es una especie de Miguel Mihura actual, capaz de reconocer un romanticismo que a veces puede parecer ingenuo, hacerlo sin complejos y empaparlo en humor.
Que gozada cada una de sus piezas.
Un Tercer Lugar hace referencia a ese espacio que dos individualidades deben de construir para estar juntos.
Lo hace a través de tres parejas, personajes que tienen en común es mixtura compleja entre la libertad y la necesidad y que sin duda genera comportamientos neuróticos, frutos de la inseguridad y el dolor.
Seguimos sus encuentros, de dos a dos, a través de quince escenas tituladas con bellas frases a través de una pantalla. Cada una podría ser un sainete, incluso podrían dividirse en tres obras, pero juntas componen un conjunto que consigue divertir y emocionar, sin que ello supongan que siempre tienen un final feliz ¿o sí?.
En lo que respecta a la dirección, no tengo muy claro que esta obra no pudiese sustituir su propuesta mínima por una sala grande, entidad tiene más que suficiente, pero, en cualquier caso, esta propuesta de cámara es perfecta.
La propuesta, un poco metateatral, mima el texto, lo exprime en todos sus detalles, lo maneja a la perfección. A ello contribuyen sin duda seis magníficos actores en estado de gracia, que difícil poner alma en un gag, ellos lo consiguen. Destacar a cualquiera sería injusto.
La obra dura casi dos horas que se pasan en un suspiro.
Es, ya lo he dicho, una gozada.
Entre tanto drama, nuestro teatro necesita comedia de calidad, humor, una forma de ver los problemas de nuestra existencia con la suficiente distancia como para reírnos de nosotros mismos.
Es Denise Despeyroux. Una sonrisa con luz.

Público


sábado, 25 de noviembre de 2017

CINE: EN REALIDAD, NUNCA ESTUVISTE AQUÍ de Lynne Ramsay

USA 2017
Joaquín Phoenix. Alessandro Nivola. John Doman. Judith Anna Roberts. Alex Manette. Ekaterina Samsonov. Kate Easton.Jason Babinsky. Frank Pando. Ryan Martin Brown. Scott Price. Dante Pereira Olson. Jonathan Wilde. Leigh Dunham. Vinicius Damasceno

Son muchas las críticas ( y , de una forma un poco tramposa, su publicidad ) que han comparado esta película con Taxi Driver.
Es cierto que pueden tener muchos puntos en común, Ese ex combatiente marginado en su regreso al hogar y moviéndose entre la basura. Una niña en el centro de la corrupción, un alma a la que salvar. La necesidad de empatizar con ese antihéroe.
En definitiva el viaje a los infiernos que se esconden en nuestro entorno.
Pero personalmente veo En realidad, nunca estuviste aquí ( título que me gusta mucho y luego explicaré porqué ), como una reinterpretación de esos viajes a la oscuridad en clave nada menos que de cuento.
Lo cierto es que la película es sucia, sórdida, tanto en contenido como en continente. La directora opta por una realización encadenando puñetazos al espectador y empapada en sangre.
Su línea de narración es directa y coherente. Hay referencias en forma de flashbacks, pero es eficaz y nos ahorra todo aquello que ya sabemos, dejándolo sólo enunciado: ya hemos visto muchas historias de excombatientes, conocemos el sufrimiento de los hijos de padres violentos. Lo que interesa aquí es sólo el extraño encuentro.
Pero con todo ello, vuelvo a decirlo, la película es un cuento.
Lo es por su duración, apenas 85 minutos, también por la frontalidad de lo que narra y la claridad de los sentimientos que sostienen los comportamientos de los protagonistas.
Y, sobre todo, por conseguir, de una forma increíble, que, saltándose cualquier barrera moral, esta historia termine teniendo un final final.
Pocas escenas tan importantes, extrañas, contundentes y tiernas, como la de estos personajes ( ¿dos niños, al final?) en una mesa repleta de vasos de batidos de diferentes sabores. Leía el otro día que algún crítico cuestionaba la justicia del Premio al Mejor Guion otorgado en Cannes, pues bien, sólo por ser capaz de escribir esta escena, me parece más que merecido, como también merece el aplauso Ramsey por ser capaz de rodarla.
Joaquín Phoenix es el centro, la columna vertebral de la propuesta. Irreconocible pero capaz de sostener un personaje tan difícil . The Master, Her...... una muesca más a sumar a su excelente carrera.
Antes he dicho que me gustaba mucho el título. Es cierto. Me parece que habla de la distancia, de las cosas que ocurren y no ocurren, de esta historia como una pesadilla de la que esperamos que el hombre triste y la niña rubia despierten para mirar al futuro con otros ojos. Que sean felices. Que encuentren la luz entre tanta oscuridad.
La mesa vacía, ese plano extraño y sostenido que cierra la cinta, nos dice que es posible, que a lo mejor de verdad nunca estuvieron allí.
Su emoción y su dolor es nuestro después de ver En realidad, nunca estuviste aquí.
Este cuento que nos han susurrado a gritos en una sala oscura.

Público

CINE: EL TERCER ASESINATO de Hirokazu Koreeda

Japón 2017
Masaharu Fukuyama. Koji Yakusho. Suzu Hirose. Yuki Saito. Kotaro Yoshida. Shinnosuke Mitsushima. Izumi Matsuoka. Mikako Ichikawa. Isao Hashizume

Posiblemente en estos momentos Koreeda sea de los directores de cine que más me interesan y que me regalan mejores momentos.
Desde la delicadeza de Still Walking a la aparente ligereza chejoviana de Nuestra Hermana Pequeña o la precisión emocional de Después de la Tormenta o De Tal Padre Tal Hijo.
Siempre alrededor del núcleo familiar, con una mirada absolutamente natural, transparente y cálida. Sus historias son maravillas de orfebrería utilizando como mimbres los sentimientos y empapándolos de fragilidad. Pero también ejercicios narrativos de una fluidez líquida.
Son verdad hasta donde puede serlo una obra de ficción.
Ahora, con El Tercer Asesinato, aparece una muy buena noticia, y es que parece que el director cambia de registro, y es capaz de hacerlo manteniendo todas sus capacidades.
Cualquier comentario sobre esta película excelente, difícil, hipnótica, comienza enunciando que Koreeda, hasta ahora cronista de la familia, se ha pasado al thriller.
Es correcto pero no del todo.
Es verdad que, en una lectura fácil podría calificarse la cinta como cine de género, thriller judicial.
Sin embargo, las constantes que el autor mantiene están ahí:
Aunque el cuadro sea de otro tipo, los elementos son los mismos. Lo que subyace en la historia que nos cuenta, es un melodrama familiar. Quizás más oscuro que otras veces, mantenido en un segundo plano, pero la familia está ahí, incluso la tangencial del abogado protagonista.
Precisamente ese abogado tiene la entidad de muchos de sus protagonistas, ese hombre que mantiene la familia a cierta distancia pero que parece que, precisamente por ello, se acerca al perfil de los niños perdidos.
Todo comienza con un asesinato. Se nos cuenta de forma frontal. somos testigos de esa parte de la verdad. El culpable resulta tener un pasado carcelario por otros crímenes. Precisamente el hijo del juez que en su día juzgó su caso, será su defensor. Lo que en principio parece un caso rutinario, gris, va impregnando todo de dudas, principalmente por la inconstancia del acusado en sus declaraciones y la aparición de un personaje de la familia de la víctima.
El material se convierte en una reflexión sobre el bien y el mal, sobre la verdad, y, en definitiva, sobre la capacidad de la justicia para responder a la realidad que vivimos.
Lo hace con una realización preciosa y precisa, una caligrafía llena de metáforas visuales muy hermosas, insultantes primeros planos que nos sumergen en el interior de los personajes.
Es difícil no quedarse enganchado, incluso fascinado, por sus imágenes.
Creo que lo que realmente ha cambiado no es tanto la mirada del director, ya que su forma de contar sigue siendo lenta, premiosa, tomándose siempre su tiempo para que podamos ver lo necesario sin prisas. Creo que lo que ha cambiado es su propuesta al espectador, a quien ahora deja la historia abierta, le permite rellenar los huecos y le hace partícipe de la aventura. Exige un esfuerzo. Uno puede perderse o extrañarse si no tiene los cinco sentidos en captar todas las aristas de esta historia, que son muchas, sin esperar que, como tantas veces, la escena final, un diálogo, una frase, ponga en orden que necesitamos.Aquí no es bueno necesitar el orden , y si lo necesitamos, lo ponemos nosotros,
Puede dar la sensación, de lo que he dicho hasta ahora, de que Koreeda ha puesto al público enfrente. No es así. Sigue siendo un creador cercano y respetuoso, entrañable. Y por ello, como en anteriores ocasión, nos regala pistas para asomarnos a otra dimensión, para otorgar a la cotidianeidad magia, belleza y espiritualidad. Como esa mariposa que en Still Walking iba cargada de alma. Aquí también, porque siempre: esperanza y luz.

Público

jueves, 23 de noviembre de 2017

TEATRO: BODAS DE SANGRE de Federico García Lorca

Director.-
Pablo Messiez
Intérpretes.-
Gloria Muñoz. Francesco Carril. Julián Ortega. Carlota Gaviño. Estefanía de los Santos. Guadalupe Alvarez Luchia. Claudia Faci. Carmen León. Pilar Gómez. Juan Ceacero. Fernando Delgado Hierro. Pilar Berges. Oscar G. Villegas

Siempre he pensado que Bodas de Sangre es una obra casi imposible de representar a la altura del texto.
Es tal su nivel poético, su base de tragedia griega, que sólo puedo imaginarla en un estado de éxtasis constante, de altura sensual, onírica, que dejase traspasar la belleza física de la palabra entre las imágenes.
La película La Novia fue una buena aproximación que depuraba la trama y el entorno, convirtiendo las tierras andaluzas en un lugar sin Dios. Aun así no la alejaba del color local.
Ahora Pablo Messiez nos trae una propuesta totalmente diferente.
Lo primero hay que decir de esta versión irregular es que se posiciona en un lugar de riesgo, y cuando el riesgo se asume con talento, debe de haber un aplauso inicial.
Ahora el resultado.
Messiez comienza con el prólogo de Comedia sin Título. Una mujer desnuda con melena de plata. La Muerte. Entre tres paredes blancas. Una extraña forma de buscar la poesía. Fría.
A partir de ahí, nos encontramos con una cierta vulgarización estética, puede entenderse como actualización, sacar la obra de su tiempo y también de su entorno. No se puede evitar que, en un principio, las palabras que Lorca dibujo con delicadeza creando esos bellos diálogos, choquen, no terminen de empastar con lo que ocurre en el escenario.
Poco a poco voy entrando.
Llegamos a la boda.
La ceremonia es larga, se adorna con música y poesía. Está bien coregrafiada y también vale desde el punto de vista cromático ( dentro de la vulgaridad antes citada ).
Llega el vals de Leonard Cohen. Y ahí, la voz y el gesto de Guadalupe Alvarez Luchia por fin nos eleva al nivel de emoción al que intentábamos subir, montados en las palabras, pero donde no terminábamos de llegar.
Desde ese punto, puede ser cuestionable el trío a la luz de la luna que, por otro lado, cuela cierta sensualidad al conjunto, pero lo cierto es que nos quedamos enganchados en ese grado de emoción, nos untamos en la poesía del autor y nos mantenemos en ese nivel hasta las últimas palabras de Gloria Muñoz, pasando por el ligero homenaje a El Público, tanto en las dos limpiadoras como en el aire de metateatro de la última escena.
Gloria Muñoz. Que gran actriz. Es ella quien otorga a la representación la grandeza. Ella y Estefanía de Santos, esa hija de la Poncia, son las mejores interpretaciones en un conjunto que, aunque homogéneo, no pasa de lo correcto. Pero el dolor de esa madre, nos traspasa.
La propuesta de Messiez , ya lo he dicho, es arriesgada, y el resultado irregular. No acaba de tener unidad, pero si momentos muy buenos junto a otros más convencionales.
Sin duda merece la pena verla.
Pero Bodas de Sangre sigue sin tener una versión que esté a la altura de lo que escribió el poeta. No es fácil.

Público

domingo, 19 de noviembre de 2017

NOVELA: BERTA ISLA de Javier Marías

Alfaguara
552 páginas
También disponible en ebook

Que satisfacción poder hablar de un libro que me ha gustado tanto.
Y que responsabilidad por estar a la altura.
A ver, a la altura de Marías no voy a estar, y menos con Berta Isla, pero vamos a intentar por lo menos que no sea enorme el desequilibrio.
Porque, ya lo digo desde el inicio, no quiero ser categórico al decir que es esta la mejor novela de su autor pero sí, seguro, una de las grandes en su extenso catálogo.
Berta Isla es una joven ligeramente cosmopolita de su tiempo, como también lo es Tom, su prontamente compañero y destinado a ser su marido.
El cambio que la vida de este tomará como consecuencia de un duro episodio en sus años de Oxford, va a convertir lo que en principio podrían llegar a ser unas vidas normales, en material de novela.
En paralelo, aunque el autor hace protagonista, más protagonista, a Berta al concederle sólo a ella dirigirse al lector en primera persona, en paralelo, decía, vamos avanzando en las dos líneas narrativas:
Con ella, primero el extrañamiento y luego la ausencia, la construcción de una vida sobre la falta de información, sobre la ausencia de una verdad que ni siquiera está sustituida por la mentira.
Con él, sobre lo endeble de la identidad, sobre la mutabilidad de la propia vida, de todas las vidas, y ,en definitiva, sobre el paso del tiempo.
Javier Marías, sin perder su estilo personal, su capacidad de darle entidad a las palabras y de fusionar de una forma alquímica la narración con la reflexión y la búsqueda, es en este caso más novelista que nunca, y consigue, más que nunca, apasionarnos. Él que siempre ha estado cerca de la novela negra, en especial del género de espionaje, no es la primera vez, en esta ocasión hace algo tan complejo como contarnos la trastienda, el desarrollo íntimo de los personajes como andamiaje de aquello que sucede.
Alrededor, algo lógico en una novela donde el paso del tiempo tiene una importancia crucial, se va dibujando la Historia, más concretamente en España pero también, por circunstancias lógicas en lo que nos cuentan, de un mundo en movimiento constante.
Al final, hemos asistido a la larga vida de dos personajes reales, poliédricos, pero también hemos gozado de la palabra, de la literatura.
Y, por supuesto, nos quedamos con mucho para pensar, sobre la imposibilidad de conocer totalmente al otro, a pesar de una vida compartida. Sobre los secretos como una realidad. Y sobre muchas otras cosas en esta novela escrita  desde la inteligencia.
Una gran obra sobre el ser humano.

Público

CINE: LA LIBRERÍA de Isabel Coixet

España 2017
Emily Mortimer. Patricia Clarkson. Bill Nighy. Honor Keneafsey. James Lance. Harvey Bennet. Michael Fiztgerald. Jorge Suquet. Hunter Tremayre. Frances Barber. Gary Piquer. Lucy Tilett. Nigel O'Neill. Toby Gibson. Charlotte Vega

No hay duda de que Isabel Coixet, además de tener el catálogo de películas con títulos más hermosos, es nuestra directora más cosmopolita, habiendo accedido desde hace mucho tiempo a localizaciones e intérpretes internacionales.
También su carrera es de una pluralidad sorprendente y así, junto a títulos alimenticios, pocos, ha navegado desde propuestas tan radicales como Ayer no termina nunca, hasta proyectos tan ambiciosos como Nadie quiere la noche. Desde el modelo indie americano mimético, a obras tan personales como Mapa de los sonidos de Tokio.
En cualquier caso, lo que está claro es que nunca ha sido una creadora identificada con el modelo nacional, con una gran capacidad de adaptar estilo y lenguaje al producto que tiene entre manos.
Ahora bien, si ha habido un nexo más o menos común, creo que ha sido su deseo de contar historias, posiblemente nacido de la lectura. Parece haber en Coixet uno de esos corazones que cuentan mucho porque les gustan contar y porque les han contado, personas que quieren conservar esa etapa de la niñez que se desarrolla en la capacidad de viajar a otros mundos. También, posiblemente fruto de ese bagaje, hay un romanticismo triste y anticuado, aquel que sólo puede aprenderse de los libros , que está tan presente en su obra.
Y en ese sentido, La Librería es posiblemente la película con la que más se puede identificar.
La protagonista es una mujer joven y viuda que decide montar una librería en una antigua casa abandonada de un pueblo de la campiña. Su antagonista, otra mujer, esta de la alta sociedad local. Su único apoyo, un hombre solitario, con el que compartirá silencios y la escena más emocionante, por contenida, del film.
Coixet ya ha usado otras veces la voz en off, pero pocas veces tan justificada como en este caso.
Con ello, despliega ante nosotros la historia, renunciando a la tensión narrativa por la suavidad de los cuentos que se nos narran al oído.
Lo importante no es tanto la lucha como el poder de las palabras, la calidez de las páginas, el mundo que puede abrirse entre cuatro paredes y la capacidad de soñar. También el coraje y el miedo.
Con esto, La Librería se convierte en un producto delicado y singular, lento y extraño en tiempos donde lo que se pide es otra cosa y, por eso mismo, de gran valor.
La directora lo ha hecho de nuevo: su película sabe a literatura y huele a producción británica. Exquisita.
Exenta de la artificialidad que lastraba alguna de sus otras obras. Sincera en su coherencia.
Tal vez sólo encuentro alguna referencia, dentro de su catálogo, en su muy olvidada A los que aman, tenía su lentitud pero no su encanto.
Comparto además esa pasión lectora, esa invitación al descubrimiento, con lo que me siento muy cerca de autora y protagonista.
También me siento cerca de Isabel Coixet cuando se atreve a hablar de otras cosas, cuando arriesga su tranquilidad, cuando pide cordura a pesar de saber lo que recibirá a cambio, cuando asume la defensa internacional de su país. Pero eso sería otro blog.
Enhorabuena, por todo.

Público

miércoles, 15 de noviembre de 2017

SERIE TV: NATIONAL TREASURE de Marc Munden

UK .- 2016
Director.- Marc Munden
Escrita por.- Jack Thorne
Intérpretes.-
Robbie Coltrane. Julie Walters. Andrea Riseborough. Tim McInnermy. Babou Ceesary. Mark Lewis Jones. Nadine Marshall. Kate Hardie. Susan Lynch. Graeme Hawley.
Channel 4
Duración.-
4 episodios- 50' c.u.
Disponible en Filmin.

Sorprende que a veces la ficción se adelante a la realidad.
Un año antes de los escándalos de acoso sexual que están agitando el mundo del cine, Channel 4 estrenaba esta serie.
En ella, un cómico reconocido como una eminencia en su país, es acusado por una violación ocurrida muchos años antes. Pronto , otras mujeres se incorporan a la demanda, trasladando la parte trasera, nunca vista, de una vida de éxito.
En cuatro capítulos, esta producción nos va desgranando el retrato de una moral oscura, de unos comportamientos donde los cimientos, de una sordidez absoluta, van quedando a la luz para mostrarnos su cara oculta. Pero no son sólo esos comportamientos, sino sus consecuencias posteriores en todos aquellos que de alguna manera están involucrados, sea por acción, sea por silencio.
Hay dos aspectos del excelente guion que la convierten en un producto singular:
Por un lado, la definición de los personajes principales, en especial ( aunque no ellos únicamente ) los tres que componen la familia. La cámara se pega a sus rostros de forma que consiguen trasladarnos su interior. El realizador los enmarca en muchas ocasiones como si fuesen iconos, convirtiendo a cada uno en centro y responsable de sus decisiones, elevándolos a seres casi mitológicos. Haciendo de ellos monstruos aunque se trate en ocasiones de monstruos dolientes. Ayuda las excelentes interpretaciones, totémica la de Coltrane aunque personalmente me quedo con una Julie Walters perdida entre la espiritualidad y la justicia humana, en entender si lo que siente es verdaderamente amor y cual es su nivel de responsabilidad en el drama.
En segundo lugar, en un modelo que me recuerda a la escritura de Harold Pinter, la relación de los hechos nunca es completa ni unívoca. Hay mucho sobre lo que el público debe decidir, mucho por completar a través de las pistas que nos van mostrando ¿ existe una relación difusa entre el protagonista y su hija? ¿ porque se ha convertido esta en una outsider ? ¿ han existido realmente todas las violaciones, alguna, ninguna ?. Incluso lo importante no es lo que ha sucedido sino cual es nuestra visión, nuestro juicio, si es que juzgar está de nuestra mano. Quizás esa sea otra de las preguntas ¿ somos nosotros muy diferentes?.
National Treasure nos muestra un catálogo de horrores. Si buceamos en lo que podría haber ocurrido, y en las reacciones ante los hechos, las víctimas y los verdugos, es casi una tragedia griega lo que tenemos ante nuestros ojos. Sin embargo, lo vemos como un thriller judicial, como un suceso confuso. Tal vez una de las consecuencias de la pérdida de valores de nuestra sociedad sea esa: minimizar el horror.
Por lo demás, la hipnótica caligrafía de su director consigue trasladar una inquietud constante, con un resultado visual y sonoro muy atractivo y que convierte este drama humano en un relato apasionante en su densidad.
Una serie rápida, ágil, impactante e importante en su contenido.

Público       

sábado, 11 de noviembre de 2017

CINE: THE SQUARE de Ruben Ostlund

Suecia 2017
Claes Bang. Elizabeth Moss. Dominic West. Tery Notary. Christopher Laesso. Marina Schiptjenko. Elijandro Edouard. Daniel Hallberg. Martin Sooder. Linda Anborg. Emelie Beckius. Peter Diaz. Sarah Giercksky. Jan Lindwall.
Palma de Oro Festival de Cannes.

Había pensado esperar.
Posiblemente todavía tenga mucho que pensar sobre esta obra para finalmente creer que he atrapado The Square, que la he hecho mía, como ocurre con aquellas piezas que posibilitan un diálogo particular entre creador y espectador y que se convierten en experiencias íntimas, posiblemente intransmisibles.
The Square ha abierto esa línea.
Desde la lejanía de su inicio, en el que me cuesta entrar, encontrar una puerta. Posiblemente hasta que no me queda más remedio que asistir.
Enganchado poco a poco en lo difuso de la trama, las tramas, sabiendo que no son más que pinzas de las que colgar el gran lienzo que quiere dibujar su director.
Fascinado y divertido por sus gélidas imágenes, perfectamente encuadradas en una mirada muy inteligente y siempre habitadas por un punto de extrañamiento, esté este representado por un bebe o por un pequeño orangután.
Atrapado por el conjunto. Por este compendio de cine e instalación, de ensayo y novela, de crítica y de comedia, de complacencia y de rabia.
Y entonces me doy cuenta de que posiblemente lo que se me pide es que piense, que lo haga con todos los materiales que con generosidad pero también cierta violencia, se me están entregando. Que piense con la mente abierta, sin prejuicios y, sobre todo, sin pretender ser políticamente correcto porque la vida no lo es.
Hay muchos apuntes pero sobre todo, dos temas a tratar:
Por un lado el arte contemporáneo. Su posición en el mundo actual, sus obligaciones si estas existen, y también su definición, lo que verdaderamente puede considerarse como tal. No podemos olvidar que The Square nace de una instalación creada tres años antes por el propio Ostlund en compañía de otra artista. Dentro de este capítulo, queda también abierta la difusión sobre la libertad de expresión, y esto enlaza con el bloque siguiente.
Porque The Square habla también, sobre todo, de Europa. De este continente viejo y de su nivel de injusticia, de un lugar donde incluso se ha franquiciado la postura de los mendigos. Donde el altruismo es sólo un adjetivo y donde nos atrevemos a crear obras de arte que reclaman la bondad. Es aquí, en esta violencia continua, donde debemos de plantearnos si lo importante es lo que se expresa y no lo que ocurre. Posiblemente ese sea el referente de una Europa hipócrita y extraña, que ha perdido totalmente el aroma de la ciudadanía.
Todo esto se estructura alrededor de un personaje central, el director artístico de un museo, que representa los vicios del hombre contemporáneo, como también su imposibilidad para alcanzar la felicidad. La mirada de sus hijas tampoco arroja una esperanza mayor.
The Square transcurre durante dos densas horas y media, pero lo hace con una agilidad absoluta, que hace que en ningún momento me pesen sus imágenes.
Como ya he dicho, salgo con la seguridad de que regresaré muchas veces.
Leo críticas que la acusan de no dejar respirar, de ser radicalmente artificial, de agresividad, de excesos intelectuales y pretenciosidad.
No veo nada de eso.
Sí la complicidad con el espectador que quiera.
No sé si es una obra maestra. No lo es en el sentido tradicional, es imperfecta pero tengo la sensación de que también es grande, importante.
Pensaba darme tiempo para pensar y me he lanzado.
Quizás....
Cuando sea mía.
......
Regreso. dije que regresaría. Sigo pensando en ella. En que posiblemente la crítica al arte contemporáneo sólo exista como metáfora de esa sociedad que necesita crear un simulacro de realidad suficientemente avalada, quizás escondida bajo la definición de arte y un modo de vida epidérmico y "comprometido" con algo tan imposible de negar como la cultura, para cubrir, como un velo, la realidad que subyace debajo de esas vidas tan atractivas, la verdad, el mundo en definitiva.

Público

TEATRO: LA DAMA DUENDE de Calderón de la Barca

Dirección.- Helena Pimenta.
Intérpretes.-
Marta Poveda. Rafa Castellón. Álvaro de Juan. Nuria Gallardo. David Boceta. Joaquín Notario. Paco Rojas. Cecilia Solaguren
Compañía Nacional de Teatro Clásico

Creo que la CNTC está renaciendo en manos de Helena Pimenta.
En un momento en que son, lamentablemente, muchos los teatros públicos que parecen flotar en un limbo indefinido, con el objetivo o la consecuencia de alejar al público, es fantástico encontrar a alguien que opta por lo contrario.
Pimenta piensa en el público, mucho, y el público, a adivinar por la reacción ante sus últimos espectáculos, lo percibe y lo agradece.
Lo que Pimenta está haciendo con nuestro Siglo de Oro, es acercarlo de una forma sólida, firme, profesional y lúcida. Sin necesidad de convertir estos clásicos en algo diferente. Bastante es ya lo que son.
Al igual que ocurría la temporada anterior con El perro del hortelano, creo que hay dos palabras que cuadran a la perfección para describir esta versión de La dama duende: elegancia y humor.
La única libertad que se permite la directora es trasladar la acción a la época romántica. No tiene más consecuencia que permitir una estética cuidada y seguramente más acorde con la esencia de la obra que aquella en la que se escribió. Una vez más, Pimenta cuenta con una cuidada producción en vestuario, decorados, iluminación y música, componiendo un precioso caramelo.
La versión la ha llevado a cabo Álvaro Tato, uno de los componentes de Ron Lala.  Posiblemente no termina de resolver bien la parte final algo precipitada ( no tengo tanto conocimiento del original como para saber lo que le corresponde a Calderón, pero sí recuerdo otras propuestas, una hace años de la misma compañía, bajo la dirección de José Luis Alonso, y creo que esa parte era más "limpia" ).
Lo que sin duda consigue, es potenciar el humor de una forma clara, epidérmica, componiendo una comedia muy cercana y que alcanzará a un público mucho más amplio.
En lo que se refiere a la interpretación, la CNTC comienza a tener ya sus fieles. Joaquín Notario y Nuria Gallardo han estado en muchos de sus montajes. David Boceta creo que surge de la Joven, y Marta Poveda, como ya hizo en El perro del hortelano, conquista con su expresividad y su voz de arena. Están todos muy muy bien, pero en esta ocasión quien me sorprende, supongo porque no recordaba haberlo visto nunca, es Álvaro de Juan, componiendo un criado capaz de teñir el modelo habitual de este tipo con la pátina de un Chaplin gamberro.
En definitiva, una propuesta muy agradable y muy aplaudida.
Es cierto que también existen otras posibilidades y estoy deseando ver en breve lo que propone Sanzol con La dama boba, pero considero que la CNTC debería asegurar todos los años al menos un espectáculo de este tipo, elegante, abierto, y transparente.
Para todos.

Público


viernes, 10 de noviembre de 2017

CINE: A GHOST STORY de David Lowery

USA 2017
Casey Affleck. Rooney Mara

Las encantadoras esquinas curvas de la pantalla pueden dar una pista, pero cuando el fantasma protagonista aparece por primera vez, cubierto con una sábana y con dos agujeros para los ojos, todo está claro: nos encontramos ante una película vintage, un cuento de fantasmas que podría haber imaginado un niño, posiblemente el niño que fue el director.
Para ser exactos, no es una historia de fantasmas sino la historia de un fantasma.
Ese joven enamorado que muere en un accidente y regresa a su último hogar que no tarda en convertir en una casa encantada.
Ese espectro que entra en una espiral donde el tiempo tiene la solidez que ha perdido para él el espacio. Ese ser  solitario cuya sábana se va cubriendo por la suciedad y el polvo y que también parece aterrarse ante el futuro estridente.
Sólo me sobra una etapa, la de los pioneros, aquella que me parece alarga una propuesta que en otro caso sería casi perfecta.
Hasta entonces, ni siquiera me molesta la lentitud exasperante ni el silencio, es una elección arriesgada, convertir a este fantasma en casi un personaje de Chejov, pero es perfectamente coherente para , más que hacernos comprender, transmitirnos su angustia, su aburrimiento, en una propuesta que llega a acercarse al existencialismo más radical, algo inimaginable en un ser que se compone bajo una sábana blanca.
A ghost story es atrevida, arriesgada, inteligente, ingenua y sabia a un tiempo.
Pero sobre todo es extrañamente hermosa y consigue desde su sencillez crear imágenes totalmente fascinantes en el recorrido del protagonista. Verlo caminar en las salas de reuniones ocupadas es tan fascinante como adivinar los pliegues de su vestimenta.
También lo es hacer una lectura, siempre particular, del devenir de esta historia.
Una propuesta que tiene mucho de obra pictórica, casi de instalación.
Hipnótica.
Y posiblemente una de las películas más inclasificables de este año.

Público