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domingo, 19 de noviembre de 2017

NOVELA: BERTA ISLA de Javier Marías

Alfaguara
552 páginas
También disponible en ebook

Que satisfacción poder hablar de un libro que me ha gustado tanto.
Y que responsabilidad por estar a la altura.
A ver, a la altura de Marías no voy a estar, y menos con Berta Isla, pero vamos a intentar por lo menos que no sea enorme el desequilibrio.
Porque, ya lo digo desde el inicio, no quiero ser categórico al decir que es esta la mejor novela de su autor pero sí, seguro, una de las grandes en su extenso catálogo.
Berta Isla es una joven ligeramente cosmopolita de su tiempo, como también lo es Tom, su prontamente compañero y destinado a ser su marido.
El cambio que la vida de este tomará como consecuencia de un duro episodio en sus años de Oxford, va a convertir lo que en principio podrían llegar a ser unas vidas normales, en material de novela.
En paralelo, aunque el autor hace protagonista, más protagonista, a Berta al concederle sólo a ella dirigirse al lector en primera persona, en paralelo, decía, vamos avanzando en las dos líneas narrativas:
Con ella, primero el extrañamiento y luego la ausencia, la construcción de una vida sobre la falta de información, sobre la ausencia de una verdad que ni siquiera está sustituida por la mentira.
Con él, sobre lo endeble de la identidad, sobre la mutabilidad de la propia vida, de todas las vidas, y ,en definitiva, sobre el paso del tiempo.
Javier Marías, sin perder su estilo personal, su capacidad de darle entidad a las palabras y de fusionar de una forma alquímica la narración con la reflexión y la búsqueda, es en este caso más novelista que nunca, y consigue, más que nunca, apasionarnos. Él que siempre ha estado cerca de la novela negra, en especial del género de espionaje, no es la primera vez, en esta ocasión hace algo tan complejo como contarnos la trastienda, el desarrollo íntimo de los personajes como andamiaje de aquello que sucede.
Alrededor, algo lógico en una novela donde el paso del tiempo tiene una importancia crucial, se va dibujando la Historia, más concretamente en España pero también, por circunstancias lógicas en lo que nos cuentan, de un mundo en movimiento constante.
Al final, hemos asistido a la larga vida de dos personajes reales, poliédricos, pero también hemos gozado de la palabra, de la literatura.
Y, por supuesto, nos quedamos con mucho para pensar, sobre la imposibilidad de conocer totalmente al otro, a pesar de una vida compartida. Sobre los secretos como una realidad. Y sobre muchas otras cosas en esta novela escrita  desde la inteligencia.
Una gran obra sobre el ser humano.

Público

CINE: LA LIBRERÍA de Isabel Coixet

España 2017
Emily Mortimer. Patricia Clarkson. Bill Nighy. Honor Keneafsey. James Lance. Harvey Bennet. Michael Fiztgerald. Jorge Suquet. Hunter Tremayre. Frances Barber. Gary Piquer. Lucy Tilett. Nigel O'Neill. Toby Gibson. Charlotte Vega

No hay duda de que Isabel Coixet, además de tener el catálogo de películas con títulos más hermosos, es nuestra directora más cosmopolita, habiendo accedido desde hace mucho tiempo a localizaciones e intérpretes internacionales.
También su carrera es de una pluralidad sorprendente y así, junto a títulos alimenticios, pocos, ha navegado desde propuestas tan radicales como Ayer no termina nunca, hasta proyectos tan ambiciosos como Nadie quiere la noche. Desde el modelo indie americano mimético, a obras tan personales como Mapa de los sonidos de Tokio.
En cualquier caso, lo que está claro es que nunca ha sido una creadora identificada con el modelo nacional, con una gran capacidad de adaptar estilo y lenguaje al producto que tiene entre manos.
Ahora bien, si ha habido un nexo más o menos común, creo que ha sido su deseo de contar historias, posiblemente nacido de la lectura. Parece haber en Coixet uno de esos corazones que cuentan mucho porque les gustan contar y porque les han contado, personas que quieren conservar esa etapa de la niñez que se desarrolla en la capacidad de viajar a otros mundos. También, posiblemente fruto de ese bagaje, hay un romanticismo triste y anticuado, aquel que sólo puede aprenderse de los libros , que está tan presente en su obra.
Y en ese sentido, La Librería es posiblemente la película con la que más se puede identificar.
La protagonista es una mujer joven y viuda que decide montar una librería en una antigua casa abandonada de un pueblo de la campiña. Su antagonista, otra mujer, esta de la alta sociedad local. Su único apoyo, un hombre solitario, con el que compartirá silencios y la escena más emocionante, por contenida, del film.
Coixet ya ha usado otras veces la voz en off, pero pocas veces tan justificada como en este caso.
Con ello, despliega ante nosotros la historia, renunciando a la tensión narrativa por la suavidad de los cuentos que se nos narran al oido.
Lo importante no es tanto la lucha como el poder de las palabras, la calidez de las páginas, el mundo que puede abrirse entre cuatro paredes y la capacidad de soñar. También el coraje y el miedo.
Con esto, La Librería se convierte en un producto delicado y singular, lento y extraño en tiempos donde lo que se pide es otra cosa y, por eso mismo, de gran valor.
La directora lo ha hecho de nuevo: su película sabe a literatura y huele a producción británica. Exquisita.
Exenta de la artificialidad que lastraba alguna de sus otras obras. Sincera en su coherencia.
Tal vez sólo encuentro alguna referencia, dentro de su catálogo, en su muy olvidada A los que aman, tenía su lentitud pero no su encanto.
Comparto además esa pasión lectora, esa invitación al descubrimiento, con lo que me siento muy cerca de autora y protagonista.
También me siento cerca de Isabel Coixet cuando se atreve a hablar de otras cosas, cuando arriesga su tranquilidad, cuando pide cordura a pesar de saber lo que recibirá a cambio, cuando asume la defensa internacional de su país. Pero eso sería otro blog.
Enhorabuena, por todo.

Público

miércoles, 15 de noviembre de 2017

SERIE TV: NATIONAL TREASURE de Marc Munden

UK .- 2016
Director.- Marc Munden
Escrita por.- Jack Thorne
Intérpretes.-
Robbie Coltrane. Julie Walters. Andrea Riseborough. Tim McInnermy. Babou Ceesary. Mark Lewis Jones. Nadine Marshall. Kate Hardie. Susan Lynch. Graeme Hawley.
Channel 4
Duración.-
4 episodios- 50' c.u.
Disponible en Filmin.

Sorprende que a veces la ficción se adelante a la realidad.
Un año antes de los escándalos de acoso sexual que están agitando el mundo del cine, Channel 4 estrenaba esta serie.
En ella, un cómico reconocido como una eminencia en su país, es acusado por una violación ocurrida muchos años antes. Pronto , otras mujeres se incorporan a la demanda, trasladando la parte trasera, nunca vista, de una vida de éxito.
En cuatro capítulos, esta producción nos va desgranando el retrato de una moral oscura, de unos comportamientos donde los cimientos, de una sordidez absoluta, van quedando a la luz para mostrarnos su cara oculta. Pero no son sólo esos comportamientos, sino sus consecuencias posteriores en todos aquellos que de alguna manera están involucrados, sea por acción, sea por silencio.
Hay dos aspectos del excelente guion que la convierten en un producto singular:
Por un lado, la definición de los personajes principales, en especial ( aunque no ellos únicamente ) los tres que componen la familia. La cámara se pega a sus rostros de forma que consiguen trasladarnos su interior. El realizador los enmarca en muchas ocasiones como si fuesen iconos, convirtiendo a cada uno en centro y responsable de sus decisiones, elevándolos a seres casi mitológicos. Haciendo de ellos monstruos aunque se trate en ocasiones de monstruos dolientes. Ayuda las excelentes interpretaciones, totémica la de Coltrane aunque personalmente me quedo con una Julie Walters perdida entre la espiritualidad y la justicia humana, en entender si lo que siente es verdaderamente amor y cual es su nivel de responsabilidad en el drama.
En segundo lugar, en un modelo que me recuerda a la escritura de Harold Pinter, la relación de los hechos nunca es completa ni unívoca. Hay mucho sobre lo que el público debe decidir, mucho por completar a través de las pistas que nos van mostrando ¿ existe una relación difusa entre el protagonista y su hija? ¿ porque se ha convertido esta en una outsider ? ¿ han existido realmente todas las violaciones, alguna, ninguna ?. Incluso lo importante no es lo que ha sucedido sino cual es nuestra visión, nuestro juicio, si es que juzgar está de nuestra mano. Quizás esa sea otra de las preguntas ¿ somos nosotros muy diferentes?.
National Treasure nos muestra un catálogo de horrores. Si buceamos en lo que podría haber ocurrido, y en las reacciones ante los hechos, las víctimas y los verdugos, es casi una tragedia griega lo que tenemos ante nuestros ojos. Sin embargo, lo vemos como un thriller judicial, como un suceso confuso. Tal vez una de las consecuencias de la pérdida de valores de nuestra sociedad sea esa: minimizar el horror.
Por lo demás, la hipnótica caligrafía de su director consigue trasladar una inquietud constante, con un resultado visual y sonoro muy atractivo y que convierte este drama humano en un relato apasionante en su densidad.
Una serie rápida, ágil, impactante e importante en su contenido.

Público       

sábado, 11 de noviembre de 2017

CINE: THE SQUARE de Ruben Ostlund

Suecia 2017
Claes Bang. Elizabeth Moss. Dominic West. Tery Notary. Christopher Laesso. Marina Schiptjenko. Elijandro Edouard. Daniel Hallberg. Martin Sooder. Linda Anborg. Emelie Beckius. Peter Diaz. Sarah Giercksky. Jan Lindwall.
Palma de Oro Festival de Cannes.

Había pensado esperar.
Posiblemente todavía tenga mucho que pensar sobre esta obra para finalmente pensar que he atrapado The Square, que la he hecho mía, como ocurre con aquellas piezas que posibilitan un diálogo particular entre creador y espectador y que se convierten en experiencias íntimas, posiblemente in transmisibles.
The Square ha abierto esa línea.
Desde la lejanía de su inicio, en el que me cuesta entrar, encontrar una puerta. Posiblemente hasta que no me queda más remedio que asistir.
Enganchado poco a poco en lo difuso de la trama, las tramas, sabiendo que no son más que pinzas de las que colgar el gran lienzo que quiere dibujar su director.
Fascinado y divertido por sus gélidas imágenes, perfectamente encuadradas en una mirada muy inteligente y siempre habitadas por un punto de extrañamiento, esté este representado por un bebe o por un pequeño orangután.
Atrapado por el conjunto. Por este compendio de cine e instalación, de ensayo y novela, de crítica y de comedia, de complacencia y de rabia.
Y entonces me doy cuenta de que posiblemente lo que se me pide es que piense, que lo haga con todos los materiales que con generosidad pero también cierta violencia, se me están entregando. Que piense con la mente abierta, sin prejuicios y, sobre todo, sin pretender ser políticamente correcto porque la vida no lo es.
Hay muchos apuntes pero sobre todo, dos temas a tratar:
Por un lado el arte contemporáneo. Su posición en el mundo actual, sus obligaciones si estas existen, y también su definición, lo que verdaderamente puede considerarse como tal. No podemos olvidar que The Square nace de una instalación creada tres años antes por el propio Ostlund en compañía de otra artista. Dentro de este capítulo, queda también abierta la difusión sobre la libertad de expresión, y esto enlaza con el bloque siguiente.
Porque The Square habla también, sobre todo, de Europa. De este continente viejo y de su nivel de injusticia, de un lugar donde incluso se ha franquiciado la postura de los mendigos. Donde el altruismo es sólo una postura y donde nos atrevemos a crear obras de arte que reclaman la bondad. Es aquí, en esta violencia continua, donde debemos de plantearnos si lo importante es lo que se expresa y no lo que ocurre. Posiblemente ese sea el referente de una Europa hipócrita y extraña, que ha perdido totalmente el aroma de la ciudadanía.
Todo esto se estructura alrededor de un personaje central, el director artístico de un museo, que representa los vicios del hombre contemporáneo, como también su imposibilidad para alcanzar la felicidad. La mirada de sus hijas tampoco arroja una esperanza mayor.
The Square transcurre durante dos densas horas y media, pero lo hace con una agilidad absoluta, que hace que en ningún momento me pesen sus imágenes.
Como ya he dicho, salgo con la seguridad de que regresaré muchas veces.
Leo críticas que la acusan de no dejar respirar, de ser radicalmente artificial, de agresividad, de excesos intelectuales y pretenciosidad.
No veo nada de eso.
Sí la complicidad con el espectador que quiera.
No sé si es una obra maestra. No lo es en el sentido tradicional, es imperfecta pero tengo la sensación de que también es grande, importante.
Pensaba darme tiempo para pensar y me he lanzado.
Quizás....
Cuando sea mía.
......
Regreso. dije que regresaría. Sigo pensando en ella. En que posiblemente la crítica al arte contemporáneo sólo exista como metáfora de esa sociedad que necesita crear un simulacro de realidad suficientemente avalada, quizás escondida bajo la definición de arte y un modo de vida epidérmico y "comprometido" con algo tan imposible de negar como la cultura, para cubrir, como un velo, la realidad que subyace debajo de esas vidas tan atractivas, la verdad, el mundo en definitiva.

Público

TEATRO: LA DAMA DUENDE de Calderón de la Barca

Dirección.- Helena Pimenta.
Intérpretes.-
Marta Poveda. Rafa Castellón. Álvaro de Juan. Nuria Gallardo. David Boceta. Joaquín Notario. Paco Rojas. Cecilia Solaguren
Compañía Nacional de Teatro Clásico

Creo que la CNTC está renaciendo en manos de Helena Pimenta.
En un momento en que son, lamentablemente, muchos los teatros públicos que parecen flotar en un limbo indefinido, con el objetivo o la consecuencia de alejar al público, es fantástico encontrar a alguien que opta por lo contrario.
Pimenta piensa en el público, mucho, y el público, a adivinar por la reacción ante sus últimos espectáculos, lo percibe y lo agradece.
Lo que Pimenta está haciendo con nuestro Siglo de Oro, es acercarlo de una forma sólida, firme, profesional y lúcida. Sin necesidad de convertir estos clásicos en algo diferente. Bastante es ya lo que son.
Al igual que ocurría la temporada anterior con El perro del hortelano, creo que hay dos palabras que cuadran a la perfección para describir esta versión de La dama duende: elegancia y humor.
La única libertad que se permite la directora es trasladar la acción a la época romántica. No tiene más consecuencia que permitir una estética cuidada y seguramente más acorde con la esencia de la obra que aquella en la que se escribió. Una vez más, Pimenta cuenta con una cuidada producción en vestuario, decorados, iluminación y música, componiendo un precioso caramelo.
La versión la ha llevado a cabo Álvaro Tato, uno de los componentes de Ron Lala.  Posiblemente no termina de resolver bien la parte final algo precipitada ( no tengo tanto conocimiento del original como para saber lo que le corresponde a Calderón, pero sí recuerdo otras propuestas, una hace años de la misma compañía, bajo la dirección de José Luis Alonso, y creo que esa parte era más "limpia" ).
Lo que sin duda consigue, es potenciar el humor de una forma clara, epidérmica, componiendo una comedia muy cercana y que alcanzará a un público mucho más amplio.
En lo que se refiere a la interpretación, la CNTC comienza a tener ya sus fieles. Joaquín Notario y Nuria Gallardo han estado en muchos de sus montajes. David Boceta creo que surge de la Joven, y Marta Poveda, como ya hizo en El perro del hortelano, conquista con su expresividad y su voz de arena. Están todos muy muy bien, pero en esta ocasión quien me sorprende, supongo porque no recordaba haberlo visto nunca, es Álvaro de Juan, componiendo un criado capaz de teñir el modelo habitual de este tipo con la pátina de un Chaplin gamberro.
En definitiva, una propuesta muy agradable y muy aplaudida.
Es cierto que también existen otras posibilidades y estoy deseando ver en breve lo que propone Sanzol con La dama boba, pero considero que la CNTC debería asegurar todos los años al menos un espectáculo de este tipo, elegante, abierto, y transparente.
Para todos.

Público


viernes, 10 de noviembre de 2017

CINE: A GHOST STORY de David Lowery

USA 2017
Casey Affleck. Rooney Mara

Las encantadoras esquinas curvas de la pantalla pueden dar una pista, pero cuando el fantasma protagonista aparece por primera vez, cubierto con una sábana y con dos agujeros para los ojos, todo está claro: nos encontramos ante una película vintage, un cuento de fantasmas que podría haber imaginado un niño, posiblemente el niño que fue el director.
Para ser exactos, no es una historia de fantasmas sino la historia de un fantasma.
Ese joven enamorado que muere en un accidente y regresa a su último hogar que no tarda en convertir en una casa encantada.
Ese espectro que entra en una espiral donde el tiempo tiene la solidez que ha perdido para él el espacio. Ese ser  solitario cuya sábana se va cubriendo por la suciedad y el polvo y que también parece aterrarse ante el futuro estridente.
Sólo me sobra una etapa, la de los pioneros, aquella que me parece alarga una propuesta que en otro caso sería casi perfecta.
Hasta entonces, ni siquiera me molesta la lentitud exasperante ni el silencio, es una elección arriesgada, convertir a este fantasma en casi un personaje de Chejov, pero es perfectamente coherente para , más que hacernos comprender, transmitirnos su angustia, su aburrimiento, en una propuesta que llega a acercarse al existencialismo más radical, algo inimaginable en un ser que se compone bajo una sábana blanca.
A ghost story es atrevida, arriesgada, inteligente, ingenua y sabia a un tiempo.
Pero sobre todo es extrañamente hermosa y consigue desde su sencillez crear imágenes totalmente fascinantes en el recorrido del protagonista. Verlo caminar en las salas de reuniones ocupadas es tan fascinante como adivinar los pliegues de su vestimenta.
También lo es hacer una lectura, siempre particular, del devenir de esta historia.
Una propuesta que tiene mucho de obra pictórica, casi de instalación.
Hipnótica.
Y posiblemente una de las películas más inclasificables de este año.

Público

CINE: EN CUERPO Y ALMA de Ildikó Enyedi

Hungría 2017
Alexandra Bordely. Morcsanyi Geza. Ervin Nagy. Pal Macsat. Julia Nyako. Tamas Jordan. Gusztav Molnar. Istvan Kolos. Annamaria Fodor

Cuando el cine de los países de Europa del Este comenzó a acceder de forma generalizada a las pantallas de todo el mundo, principalmente a través de festivales, sorprendió muchas veces con la dureza de su crónica. Un cine realista que nos mostraba una sociedad que muchos creíamos superada, no exenta en muchos casos de sordidez.
Ha pasado el tiempo.
Ese realismo inicial ha dejado paso, sin perder su esencia, a nuevas formas, a búsquedas que se han materializado en productos tan solventes como, por ejemplo, Sieranevada, pero también, por otro lado, se ha actuado sobre el contenido.
Esos paisajes de noche larga y bosques eternos, han sido en muchas ocasiones, escenarios de cuentos y fantasías; son miles las leyendas que adornan su historia. Por eso no es extrañar que el sustrato del cuento se haya introducido en sus narraciones.
El año pasado, El Tesoro, sorprendió por su capacidad de escribir una fábula que, sin alejarse de lo cotidiano y sin la necesidad de incluir elementos fantásticos, dibujaba un cuento tan tradicional como reconocible, a pesar del extrañamiento del entorno.
En Cuerpo y Alma va más allá, porque aquí la fantasía es la base.
Lo más logrado es precisamente encajar esa fantasía en un escenario que en ningún momento abandona su condición hiperrealista, su dureza, representada por un matadero en el que asistimos al sacrificio de las reses sin ningún paliativo. Es ahí donde, con absoluta naturalidad, se coloca una fábula que, desde su inicio, nos remite a otro tipo de historias muy diferentes.
Hay un héroe tullido y hay una princesa ausente y afásica que arrastra una maldición. Pronto son conscientes de que sus sueños coinciden, de que viven juntos una dimensión diferentes donde recorren, en forma animal, bosques cargados de nieve.
Comienzan, sin buscar explicaciones, una relación tan extraña como hermosa y magnética.
A partir de ahí, y hasta llegar al final que cerrará el círculo, la cinta tiene que alejarse de la magia para hacerse patente, para poder avanzar. Podemos entonces echar de menos lo onírico pero el director ya nos ha hecho querer a sus personajes y, a cambio, nos proporciona humor y ternura. Sobre todo, en ningún momento pierde la coherencia en lo que nos cuenta, a pesar de la dificultad de transitar en un límite difuso entre dos atmósferas, precisamente, conseguir que ese límite sea difuso es, creo, uno de sus mayores logros.
La caligrafía, cuidada y puntillosa, consigue alcanzar la belleza cuidada, delicada, transmitiendo una obra con un carácter poético, posiblemente ajena a las modas y siempre hipnótica. Tengo la sensación de que el director la cuida como una pieza delicada, y así, con ese mimo y la seguridad de estar haciendo algo único, nos la entrega.
En Cuerpo y Alma es una película preciosa, que no engaña a la hora de mostrar el tiempo en el que se mueve pero que nos eleva invitándonos a pensar que la magia puede existir en cualquier lugar.
Soñemos.

Público       

martes, 7 de noviembre de 2017

NOVELA: LOS PACIENTES DEL DOCTOR GARCÍA de Almudena Grandes

Tusquets
788 páginas
También disponible en ebook

Ambiciosa, titánica la tarea que ha asumido Almudena Grandes.
A imagen de su admirado Galdós, aquellos Episodios Nacionales ( de muchos ellos hemos hablado en este blog, epopeya literaria no suficientemente reconocida y valorada ), crea hace unos años su proyecto, Episodios de una Guerra Interminable.
Creo que ya comenté alguna vez que no me gusta el concepto, que cuando algo tan terrible como una guerra se termina, hay que celebrarlo asumiendo las heridas pero bendiciendo el hecho de que no haya más.
No comparto el guerracivilismo, a pesar de reconocer que, si los vencedores hubiesen sido más generosos, posiblemente menos sería la carga de rencor.
Pero en cualquier caso, hay que reconocerle varias cosas a Grandes:
Ya lo he dicho, la ambición del proyecto.
Su organizada estructura, anunciada ya desde el inicio.
Y por supuesto, lo más importante, su condición de novelista, su compromiso con la narración al nivel de los clásicos contadores de grandes historias,  como el ya citado Galdós, y muchos más de esta saga que posiblemente nació con Cervantes.
Las primeras novelas de su autora, recuerdo Malena, Mapa de la geografía humana o Los aires difíciles, tenían esa base narrativa y esa capacidad de crear tramas, pero se pegaban a la realidad. Con los Episodios, Grandes se ha convertido en una novelista histórica, incluso, dado su nivel de ventas, podría decirse que en una autora de best selles históricos. Sus obras están excelentemente documentadas y sólo en alguna ocasión, tengo la sensación de algún pequeño anacronismo.
Pero no nos confundamos: el objetivo en estos casos es ideológico.
Almudena Grandes desmenuza y destapa la Guerra Civil y sobre todo la postguerra, lo que ella convierte en una guerra que todavía no ha acabado.
Puede ser cuestionable, en cualquier caso está en su derecho. Lo que se le puede exigir es rigor, creo que lo hay ( aunque es sólo, siempre, la versión de una parte ), y literatura.
En este caso, el objetivo es la colaboración del régimen de Franco con los criminales de guerra nazis, unido a la trama Argentina.
Como hemos dicho, Grandes no se pone límites, es generosa con el lector y por ello inicia su historia mucho antes, durante los bombardeos de Madrid, y concluye en la España democrática, una vez que Videla ha obligado a los dos protagonistas a volver a reunirse. Además, llena estas vidas de pequeñas historias, de personajes paralelos a los que otorga siempre entidad, aunque eso pueda hacer que por momentos exista la sensación de que la línea argumental se detiene o se despista. Grandes no se da prisa. Por eso sus piezas superan las setecientas páginas y por eso también sumergirse en ellas supone entrar, acceder a uno de los mayores placeres que existen, el de la lectura, con un largo horizonte temporal que, en cualquier caso, no disuade a sus admiradores.
En general Los pacientes del Doctor García es muy entretenida, también tiene un valor importante como crónica, trufando la narración con informaciones reales, y, sobre todo, está muy bien escrita.
No coincido ideológicamente con su autora, ni en su decisión revisionista, ya lo he dicho antes. Pero no por ello dejo de admirar su calidad y su compromiso con los lectores.
Es una novelista, ya lo he dicho, en toda la densidad de la palabra.
Y estoy seguro de que , aunque algunos de sus contenidos me pesen, seguiré estos Episodios.
Es justo.

Público

sábado, 4 de noviembre de 2017

CINE: NO SE DECIR ADIOS de Lino Escalera

España 2017
Nathalie Poza. Juan Diego. Lola Dueñas

Tenía muchas ganas de ver esta película.
No pude hacerlo en cines donde duró diez minutos, a pesar de su paso con éxito por el Festival de Málaga.
Ahora Iberia la ha incluido en su programación del mes de noviembre. No creo que seamos muchos los que elijamos volar con esta deprimente historia, pero es otra oportunidad, de agradecer a quien se ocupa de programar el entretenimiento a bordo.
Es cine familiar, drama. Dos hermanas que viven alejadas y un padre con una enfermedad terminal a quien vemos decaer poco a poco. No esperen catarsis, no va por ahí. Tampoco grandes emociones. No  se decir adiós se limita a atrapar en el tiempo estos retazos de vida de unos personajes sin pasado ni futuro, con una realización meticulosa y prudente, en esencia simple en la que sólo sorprenden sus abruptos fundidos en negro. Es un cine de la verdad que no se disfraza de hiperrealismo.
Más que correcta, No se decir adiós no es una gran historia, sin embargo hay algo que la convierte en un cine a recomendar: su interpretación. Superlativa.
Nathalie Poza es una actriz a la que ya conocía de cine y teatro y siempre bien. Creo que tiene una de las mejores caligrafías vocales que conozco. Aquí hace suyo un personaje que podría fácilmente caer en el exceso. Pero en sus manos, esta mujer perdida y llena de amor y dolor, concentra en un sólo gesto o en una mirada toda la rabia y la desolación que cabe en un alma sin grandeza, en un ser humano vulgar que necesitaría ser grande. Está impresionante.
De  Juan Diego hay poco que contar, sólo que aquí no se parece a Juan Diego. Un actor a menudo brusco, llena de matices su proceso de extrañamiento, de lejanía con el mundo que le rodea. Magnífico.
Lola Dueñas tiene el personaje menos agradecido y consigue con muy poco, darle una entidad total, demostrar que no hay personajes secundarios sino actores grandes.
El resto del elenco, en papeles menores, parece contagiarse de esta maestría. Nadie desentona.
Supongo que podría escribir sobre que No se decir adiós habla de la familia como estructura imperfecta pero necesaria, de la fuerza de amar que será siempre lo que nos salve y nos haga trascender nuestra mediocridad, del paso del tiempo y su mochila de frustraciones.... en definitiva, de lo que podemos percibir sólo con mirar a nuestro alrededor.
He preferido hablar de ellos, de estos tres. Espero que se acuerden de ellos en los Goya de este año y que eso le de otra oportunidad a la cinta. Lo merecen, lo merece.

Público

CINE: LA GRAN ENFERMEDAD DEL AMOR de Michael Showalter

USA. 2017
Kunai Nanjani. Zoe Kazan. Holly Hunter. Ray Romano

No conozco otras comedias producidas por Apatow.
Tenía la sensación de que se trataba de un cine gamberro que tenía como mérito ( y en los tiempos que corren lo digo en positivo ) no admitir lo políticamente correcto, frente al hecho de buscar un humor muy epidérmico. De algún modo, hablamos de recuperar ese cine de caídas y tartazos que tanto nos divirtió.
De todos modos, este es un caso no encuadrable en esas líneas. No se muy bien si puede hablarse de evolución o, sencillamente, de ampliar el campo.
The big sick es una comedia romántica. Un joven de origen pakistaní que mezcla su vocación de monologuista cómico con un empleo como chofer para uber, conoce a una chica blanca. Pronto comienzan una relación lastrada por las diferencias sociales. Sorprende que en este caso, la parte más reacia a aceptar a la pareja es la que, en otras circunstancias conoceríamos como minoría. Pero lo racial es aquí sólo un apunte destinado a explorar otra vía cómica. Lo importante es que la chica entra en coma y él, como muestra de un amor que se hace grande frente a su apariencia ligera, permanecerá a su lado y no tardará en ganarse a sus padres.
No es Love Story. Repito que aquí la apariencia de ligereza es continua. Es, una comedia que se  reconoce como tal. Una comedia romántica que busca toda la ternura y el encanto del género. Lo transmite.
Además, derivado del oficio de comediante el protagonista, el guion está trufado de golpes de ingenio en sus diálogos, de réplicas inteligentes. De apuntes.
En definitiva, y supongo que esto es reconocible en el cine de este grupo, un producto para disfrute directo e inmediato sin que ello lo lleve a ser considerado un producto menor, sino muy de agradecer.  

Público

sábado, 28 de octubre de 2017

CINE: ¡LUMIERE! COMIENZA LA AVENTURA de Thierry Frémaux

Francia 2017
Documental
Creado y comentado por Thierry Fremaux

De los Hermanos Lumiere sólo conocía su reconocimiento como pioneros del cinematógrafo, y escasamente dos obras cuyos nombres apenas recordaba únicamente por su contenido: una salida de un grupo de obreros de una fábrica y la llegada de un tren a su estación.
En el prólogo de esta joya, llega la primera sorpresa, y es que el número de obras de estos hermanos estuvo cerca de las 1.500.
La propuesta de Fremaux es darnos a conocer este catálogo torrencial a través de 108 piezas comentadas por él y ordenadas de forma temática.
Los comentarios son precisos, cercanos, llenos de humor pero sobre todo, de cariño hacia la obra comentada y del amor al cine.
Pero lo que verdaderamente es impresionante es esa colección.
Salgo convencido de que los Lumiere no eran unos inventores sino unos creadores. Verdaderos directores de cine, patriarcas del cuerpo de calígrafos con cámara.
Y es que en este conjunto de piezas está todo¿.
Técnica, inventiva visual, manipulación de la  mirada, fondo, narración, observación, comedia, tensión, surrealismo, en definitiva, maravilla. Todo ello en estampas de no más de cincuenta segundos cada uno.
No sé si me atrapa más ese tren con tres niveles de narración, los primeros planos de los marineros del ballenero, los bailes de los soldados, el desayuno del bebe, el humo de los incendios, el coche de caballos que se incorpora a la salida de la fábrica.... ya he dicho que son más de cien, difícil aprehenderlas pero imposible no disfrutarlas.
El cine adquiere aquí el carácter de milagro que tal vez habíamos perdido.
Lo hace desde la crónica, un perfecto reflejo de la realidad, retrato de una época que desde un inicio costumbrista , van avanzando hasta ofrecernos la posibilidad de traspasar esas miradas que en ocasiones llegan al primer plano o de interpretar esas costumbres que nos muestran.
Y es que al final, lo que nos consiguen transmitir estos genios, y su mediador Thierry Fremaux, es que la magia está en lo cotidiano. Aprendamos a mirar.
Una gozada absoluta e inesperada.
Se la debo, una vez más, a los comentarios de Carlos Boyero.

Público

EXPOSICIÖN: LAS FORMAS DEL ALMA comisariada por Susana Blas

Instituto Cervantes- Madrid
Hasta el 27 de noviembre de 2017.
Incluye piezas de los siguientes artistas:
Chechu Álava. María Bueno. Soledad Córdoba. Antonio FAlvira. Santiago Lara. Mireya Martín. Vicky Méndiz. Paula Noya. Mapi Rivera. José Luis Serzo. SUSO33. Yolanda Tabanera. Marina Vargas. Juan Zamora.

Tras acompañar ayer al Agente K en su búsqueda del alma, hoy visto esta extraña, sugerente y evocadora exposición en el Instituto Cervantes. Está claro que tengo un fin de semana espiritual,
Difícil explicar lo que me aporta este conjunto plural de obras diferentes, este conjunto de búsquedas acompañando con textos breves en los que es fácil encontrarse, porque son palabras que intentan plasmar algo tan complejo o tan sencillo como el entendimiento del alma.
Si tuviese que definir mi pensamiento al abandonarla, más allá de la agradable sensación de atisbar otros mundos a través de códigos que no siempre entiendo, tendría que hablar de la reflexión, de sumarme a la duda de estos artistas, de compartir con ellos....
.... que el alma es una experiencia singular, particular
.... que es intangible pero se nos asoma en muchas ocasiones sin que nunca podamos atraparla
.... que nunca se presentará con definición suficiente para que tengamos referencias para describirla
.... que para percibirla hay que eliminar cualquier barrera, incluso el pensamiento, con lo que la búsqueda consciente y dirigida está condenada al fracaso.
Y sobre todo:
Que todos tenemos una.
Que es lo que nos hace eternos, únicos.
El Agente K la sorprendía en el tacto de la nieve en sus manos. Pero posiblemente lo que le sorprendía era apreciar ese tacto.
Seamos capaces de sentir el alma. Esta exposición nos anima a ello.

Público

CINE: BLADE RUNNER 2049 de Denis Villeneuve

USA 2017
Ryan Gosling. Harrison Ford. Ana de Armas. Jared Leto. Sylvia Hoeks. Robin Wright. Mackenzie Davis. Carla Juri. Lennie James. Dave Bautista. Barkhad Abdi. David Dastmalchian. Hiam Abbass. Edward James Olmos. Loren Peta. Vilma Szecsi. Istvan Goz.

Desde que se comunicó la puesta en marcha de este proyecto, todos los que adoramos el Blade Runner originario nos pusimos en posición de alerta. lo reconozco.
A partir de ahí, estaba claro que la película iba a contar con el handicap de luchar contra los tópicos ( esos que se repiten machaconamente por quienes, en muchos casos, no son precisamente cinéfilos). ¿ Cuantas veces hemos oído que la novela es mucho mejor que la película, como si no existiese Vértigo. De entre los muertos?. ¿ Y cuantas, que las segundas partes siempre son peores, a pesar de El Padrino II?.
Blade Runner, en los años ochenta, os sorprendió por su visión desoladora de un futuro urbano, por su thriller de fondo filosófico y sobre todo, por esa pátina de poesía que hacía eclosión en el discurso del último replicante.
Está claro que era difícil, sino imposible, emular la sorpresa y la novedad.
No así la calidad del producto.
Pues bien, Blade Runner 2049 es en mi opinión una magnífica película que, no sólo está a la altura de su precedente sino que en algunos aspectos puede llegar a superarla.
La historia no es nada premiosa en su inicio. No tardamos en tener clara la línea argumental. Los replicantes siguen en su función de esclavos y sólo es necesario eliminar a algunos modelos obsoletos, de lo que por supuesto, este nuevo Blade Runner se ocupa. Por circunstancias de una captura, aparece el rastro de un milagro. A partir de ahí la odisea comienza, y serán muchas las visicitudes que tendrá que afrontar el protagonista antes del triste final. En el camino, una parada para encontrarnos con el pasado junto con un ya caduco Harrison Ford.
Blade Runner, el original, creó su propia mitología. Esto es algo que también consigue esta versión, con una gran riqueza de personajes, enmarcados en unos paisajes fastuosos, de una hermosura y una textura sobrecogedora, todo gracias a una fantástica dirección artística y a un diseño de producción muy generoso.
También coinciden en algunas de las palabras con las que podría adornarse cualquier comentario: tristeza, melancolía.... En lo referente a la poesía, quizás la de esta versión sea más visual. Pero hay dos aspectos en los que, más allá del desarrollo que con el tiempo han alcanzado los efectos visuales, como ya he dicho antes, valoro más en esta propuesta:
En primer lugar, en su faceta de cine de entretenimiento. Blade Runner 2049 es una apasionante montaña rusa que, aunque otorga el tiempo necesario para la reflexión, no da tiempo de descanso.
En segundo lugar, en su contenido. Es imposible hablar de ello sin caer en el error de destripar parte de su argumento. Sin embargo, baste decir que podría dedicar horas a analizar todos los matices y las facetas de desarrollo de este viaje interior en definitiva hacia la búsqueda del alma.
Por lo demás, Gosling tiene el carisma adecuado para darle entidad propia a su personaje. Ver de nuevo a Ford siempre es una gozada con un punto de nostalgia, y el resto están perfectos en su creación de esta colección de "monstruos".
Villeneuve sigue ampliando su catálogo con nuevos géneros y sigue demostrando que se le da bien, por ahora todo.
Vuelvo al inicio. Blade Runner 2049 me parece magnífica. Si la primera me hipnotizó con su pálida belleza y su sensibilidad, está me apasiona. Quizás el hecho de que exista la precedente, crea cierta vinculación emocional, que podría haber sido una comparación negativa. Repito, no lo es en mi caso.
Blade Runner 2049 es una gran obra por derecho propio.

Público



domingo, 22 de octubre de 2017

CINE: HANDIA de Aitor Arregui y Jon Garaño

España 2017
Joseba Usabiaga. Eneko Sagardoy. Ramón Agirre. Iñigo Aramburu. Alia Kruse. Iñigo Azpitiarte

Hace varios años, me sorprendió la perfección narrativa y el sustrato poético de la ópera prima de dos directores vascos, Loreak.
A pesar de estar rodada en euskera, apoyada económicamente por el Gobierno Vasco y desarrollarse claramente bajo el cielo húmedo de esa tan querida y conflictiva región, no había en ella ninguna referencia política, ninguna alusión tendenciosa, nada que la apartase de ser una historia de vocación universal.
Vuelven de nuevo el mismo equipo.
Pero esta vez se enfrentan a una narración histórica.
De nuevo está absolutamente ligada a esa tierra, la historia real del gigante de Altzo, un muchacho que nunca dejó de crecer y que terminó convirtiéndose en una atracción de feria que recorrió media Europa.
Y de nuevo la afrontan con esa vocación universal, sin ningún mensaje autóctono, más allá del costumbrismo que enmarca toda la narración.
Lo primero que quiero señalar es lo excelente de la producción. Hace ya tiempo que el cine español que recreaba tiempos pasados, dejó de parecer de cartón piedra, es cierto, pero en Handía no sólo la dirección artística y el vestuario son exquisitos, sino que el uso que hacen de ellos, la caligrafía, es singular.  Contribuye a ello una mirada extrañada, compuesta en un montaje atrevido y eficaz y, sobre todo, en una fotografía magnífica. Gracias a todo ello, Handía es una película muy hermosa estéticamente. Cuidada con mimo hasta su último detalle, donde cada escena es casi una pintura.
Pero la elección de la mirada no es sólo estética, sino cuestión de clima.
Tras las primeras explicaciones, la introducción temporal,  el protagonista se enfrenta a una tumba vacía, una imagen  que regresará al final, dando un carácter circular a la narración. En cualquier caso ese cuadro, bajo un cielo plomizo y con fondo de cementerio rural, tiene mucho  de evocador, de referencia literaria, y es que, no en vano, la película está estructurada en capítulos, como si se tratase de una novela.
Más que una novela, Handía es un cuento.
No tanto por su longitud, una epopeya que recorre décadas y países, sino por su tono y sus personajes, y sobre todo, la pureza de los sentimientos que invoca. Es a fin de cuentas una historia real alrededor de un monstruo tierno, aquel que sólo tangencialmente se aprovecha de sus condiciones, el que quiere ser normal. Un hombre elefante, un frankenstein, un alma herida, un niño al que le crece todo menos la maldad y el conocimiento.
Es difícil no quedarse con las ganas de abrazarle, protegerlo, ofrecerle el refugio que seguramente sólo recibió en su hermano.
Son ellos dos, su relación y su lucha por sobrevivir el puntal de la historia que podía haber elegido muchos otros, seguramente más crueles y efectistas, pero optar por la relación fraternal quiere decir mucho sobre el tono deshonestidad y de limpieza, de humanidad en definitiva, que los directores quieren utilizar.
El aliento visual del que antes hablaba, le otorga a toda la cinta un aire de leyenda antigua con algo de gótico, un tono que produce cierto nivel de distancia pero que le sienta a la perfección a esta historia.
Handia es un cuento triste.
Un poema visual sobre la diferencia y el miedo.
Una historia de amistad.
Y, con todo ello, es una excelente película de un gran nivel.
Cine vasco. Cine español. Cine.
Revisando el comentario que en su día escribí sobre Loreak, me encontraba con que alaba su ambición frente al minimalismo reinante en cierto tipo de cine. Pues bien, esa ambición sigue creciendo. El resultado, ya lo he dicho, está a la altura, y sólo nos queda esperar que esta pareja de directores siga ofreciéndonos grandes cosas, y por supuesto, recordándonos que el cine, como cualquier otra forma de arte, es un regalo universal sin tener que renunciar por ello a ser local.

Público

sábado, 21 de octubre de 2017

NOVELA: PERROS QUE DUERMEN de Juan Madrid

Alianza Editorial
468 páginas
También disponible en ebook.

Juan Madrid lo he leído de forma irregular.
Creo que es un buen escritor de novela negra que en algunos casos intenta trascender el género, en el ámbito de lo social y la crónica.
Recuerdo algunas de sus páginas con la suciedad propia de muchos clásicos urbanos de esa literatura que habla de las profundidades del ser humano.
Perros que duermen se presenta como su novela más ambiciosa.
Su vocación negra se introduce nada menos que en nuestra Guerra Civil. Creo que, por primera vez, puede decirse que se sumerge en el género histórico.
Comienza la narración con un encuentro imprevisto, presente y pasado se cruzan en una necesidad de saber, de comprender la importancia y el motivo de un extraño legado.
A partir de ahí, nace una historia en tres tiempos, una de ellas bélica, otra romántica y por último, la definitiva, alrededor de la investigación de un horrible crimen.
Pues bien, cuanto antes lo diga antes me lo quito de encima:
Perros que duermen no me gusta nada o me gusta muy muy poco.
Por un lado, veo un desequilibrio grande entre las partes que lo componen. Parece que existe cierto interés en asistir a ciertas descripciones de ambiente aunque estas nos alejen de la línea principal.
La colección larga de personajes no acabase tener entidad, ninguno de ellos, ni positivos ni antagonistas, llega a alcanzar el nivel icónico, la personalidad que es necesaria para sostener las tramas que propone. Otros aparecen y se volatilizan sin llegar a ocupar un espacio. Los más, son claramente guiados por la pluma del autor y no por la coherencia.
No apasiona algo que deberá apasionar. Personalmente pierdo el interés. No me llega a enganchar ninguna de las subtramas, y cuando alguna lo hace, queda rápidamente sepultada por la siguiente.
Pero hay algo peor. Algo que a mi entender descalifica toda la propuesta: hay, ya lo he dicho, un crimen repugnante. Y hay una clara insinuación. Tan repugnante como el propio crimen por improbable.
Finalmente nos damos cuenta.
El problema de Perros que duermen es que no es una novela sino un ajuste de cuentas.
Poca literatura y mucha amargura.
Falta reposo, reflexión.
No seré yo quien niegue que en un guerra tan terrible como la que vivió nuestro país es difícil que los vencidos fuesen tratados con generosidad, no lo fueron, y muy difícil pensar en los años que siguieron.
Puede que sea imposible cerrar la herida para siempre.
Pero estoy seguro de que hay otras maneras de reivindicar el dolor de los antepasados.

Público

sábado, 14 de octubre de 2017

CINE: LA SUERTE DE LOS LOGAN de Steven Soderbergh

USA 2017
Channing Tatum. Adam Driver. Farrah Mackenzie. Riley Keough. Daniel Craig. Katie Holmes. Charles Hatford. Seth MacFarlane. Jack Quaid. Brian Gleeson. Katherine Waterston. Dwight Yoakum. Sebastian Stan. Robert Fortner. Hillary Swank. David Dennam.

La aparición de Soderbergh como director fue estelar. Nada menos que la Palma de Oro en Cannes.
Había sorprendido con uns película ligera y agradable, a mi entender sobrevalorada, que reunía todos los códigos del cine independiente americano que causaba entonces furor, pero con una estética más limpia y cierto descaro temático. Era Sexo, Mentiras y Cintas de Video.
A partir de ahí, su carrera fue lo contrario de lo que se podría esperar.
No abandono la capacidad de trabajar en proyectos tan extraños y marginales como Bubble, pero los combina con otros totalmente vinculados al star system de Hollywood y a su modelo de producción más comercial como la saga de Ocean's Eleven, Erin Brokovicz que sirvió un oscar a una actriz tan estrella como Julia Roberts, o Contagio, que recordaba a las cintas de catástrofes más tradicionales.
No quiero con esto dar la impresión de una valoración negativa.
Soderbergh hacía todo esto y lo hacía bien. Se había conformado como un creador camaleónico que, en ocasiones podía incluso recordar a otros aunque siempre con su toque singular. Un creador que, por otro lado, de vez en cuando anuncia una retirada que, por suerte, finalmente no se produce.
Ahora nos llega una nueva obra.
Tiene las características más reconocidas de su autor: ligereza, humor, caligrafía clara, elegancia.
Pero además, tiene también mucho de película personal, de declaración de principios:
La base puede ser tradicional. Una familia de perdedores en la America suburbial, planea el atraco perfecto. Para ello tiene que buscar la ayuda de otros delincuentes de poca monta. El conjunto no ofrece muchas esperanzas de éxito.
Está el dibujo de un país que tiene partes traseras que no siempre se ven. El sueño americano convertido ni siquiera en pesadilla sino en mal sueño para quienes tuvieron en algún momento la posibilidad del triunfo. La tierra sin horizontes donde todo huele a caduco, a feo.
Está el atraco, en los límites de la credibilidad que siempre tienen estas aventuras, aquellas en las que el guión va por delante sin hacernos sentir inútiles, porque a fin de cuentas es una de esas películas por y con su público.
Bien.
Pero el tono es singular.
Desde el principio está claro que estamos más cerca de los Cohen que de Sidney Lumet. Es difícil moverse en ese nivel tan cercano al absurdo y con un movimiento casi de cómic sin por ello distanciarse de la realidad que lo hace creíble.
Además, la historia va parándose a veces en el borde del camino o asomándose a otros senderos.
En general todo es diferente, con una mixtura entre lo sucio y lo chirriante, entre lo ridículo y lo inteligente.
Y sobre todo, estas casi dos horas son un entretenimiento muy muy divertido. Y mucho cine.
Cine en cada minuto, cine como entretenimiento, como espectáculo, como contador de historias con la libertad de moverlas a su gusto.
Para sacar adelante una propuesta como esta, es necesario que el director no este solo, que forme su troupe, algo que los Cohen han hecho muy bien. Soderbergh consigue aquí lo mismo, con un grupo de actores
Estoy convencido de que todos se lo pasaron tan bien como nos lo hacen pasar a nosotros.
No en vano,  el director les regala a todos un final de Feelgood Movie.
Lo compartimos.

Público

NOVELA: TRILOGÍA NEGRA DE PEKÍN de Diane Wei Liang

Incluye:
El Ojo de Jade
Mariposas para los Muertos
La Casa del Espíritu Dorado
Siruela Policiaca
688 páginas
También disponible en ebook.

No había oído hablar de esta autora china hasta la publicación conjunta de esta trilogía, aunque las novelas que la componen ya había sido editadas de forma independiente.
No conozco las razones de recogerlas en un sólo volumen ni si se ha repetido en otros países o es idea de Siruela.
En cualquier caso, me parece un acierto absoluto que sin duda da otra dimensión a cada pieza como parte de un conjunto.
Es muy interesante asistir a la evolución que, tanto en continente como en contenido, nos ofrece la lectura continuada del trío.
El Ojo de Jade, la primera, es una pieza corta. Apenas nos sirve para conocer a la protagonista, Wei Wing, antigua funcionaria que acaba de embarcarse en montar una agencia de detectives, así como situarla en su entorno familiar. La trama permite una pincelada breve de Pekín, una ciudad dura y compleja, así como de una sociedad lastrada por secretos del pasado.
La segunda, Mariposas para los Muertos, va mucho más allá.
Desde una estructura paralela, mucho más generosa con los personajes secundarios, se desarrolla una trama más completa también, desde el punto de vista histórico, mucho más crítica con algunos de los sucesos sobre los que se cimenta el país, en especial la matanza de Tianamén. La duda entre aquellos que decidieron no luchar frente a quienes dejaron su vida en el asfalto de aquella plaza es el pilar moral en el que se construye una obra que se atreve a cuestionar lo acomodaticio del pueblo chino actual.
Pero es la tercera, La Casa del Espíritu Dorado, la que va a sorprendernos de verdad.
Por un lado, nos encontramos ante una propuesta densa, más del doble en volumen de la primera y casi un tercio más larga que la segunda. Esta ambición, se corresponde con una trama compleja, en diferentes direcciones, y donde los acontecimientos personales se integran en el thriller. Es, de las tres, la que más se parece al modo clásico del género que hoy abarrota las librerías, salvando la diferencia de su exotismo.
Pero lo que es verdaderamente sorprendente es la visión crítica y despiadada de la estructura que sustenta la sociedad china contemporánea, de su capitalismo enamorado de los signos externos de lujo, de la corrupción endémica, de la imposición frente a la justicia.
Siempre he dicho que el género negro es en realidad un espejo de la realidad social. En este caso más valientemente que nunca.
Como decía al principio, creo que este volumen conforma un todo muy positivo. Me interesan menos las tramas ( la segunda es la que considero más perfecta desde ese punto de vista ) que la crónica, donde hay que destacar la ausencia de utilización turística del exotismo.
No creo que como referencia del género sea una obra maestra, pero sí conforma una literatura necesaria y, por supuesto, muy bien escrita y trabajada.
Repito, la mejor definición es la de una lectura muy interesante que actúa como actúa la mayoría de las veces la cultura: abriéndonos las puertas del mundo.

Público

jueves, 12 de octubre de 2017

SERIE : WOLF HALL de Peter Komisky/ Hilary Mantel

UK . 2017-
BBC
Mark Rylance. Damian Lewis. Claire Foy. Jonathan Pryce. Bryan Dick. Alex Heaney. Michael Jams Swan. David Bradley. Richard Dillane. Xavier Laurent. Jonathan Aris. Richard Banks. Joanna Whalley Kilmer
Duración- 6 capítulos de 60’ c.u.

Hilary Mantel nos tiene esperando a la tercera parte de su trilogía sobre Thomas Cromwell. Las dos primeras novelas, Wolf Hall y Una reina sin cabeza, fueron ambas merecedoras del Booker Prize. Son sin duda una muestra excelente de literatura histórica rigurosa y no podían tardar en pasar a imágenes, bien como película bien como serie de televisión.
Lo importante, una vez confirmado el proyecto de la BBC era como serían sus creadores capaces de afrontar la traslación de esa prosa densa, abigarrada, y esa estructura narrativa profunda y compleja.
Un vez más, la forma de conseguirlo ha sido separarse del original para conseguir lo mejor del mismo.
Wolf Hall la serie no intenta contar todos los pormenores que están presentes en las dos novelas. Habría sido una tarea imposible, no sólo por la cantidad de acontecimientos sino también por sus matices. A cambio, el aparente desorden del referente literario, se estructura alrededor de seis tramas, cada una protagonizando un capítulo, que, enlazadas entre ellas, hacen avanzar la narración global. Para encuadrar cada bloque, todos los capítulos se inician con un texto introductorio breve que sitúa a la perfección el entorno y los intereses que confluyen en el mismo.
Pero lo más importante es un guion perfecto y capaz de captar lo esencial para que no se pierda nada de la riqueza que podía contener el libro. Siempre que estemos atentos, es infinito aquello que nos ofrece este producto.
Lo que se respeta por encima de todo es el contenido. Lo que hace especialmente interesantes las novelas de Mantel, no es tanto el trasfondo histórico ya muchas veces revisitado por la ficción, sino su forma de abordarlo, desde un doble análisis: el íntimo y el social.
El íntimo se presenta con un análisis minucioso de los principales personajes, en especial de alguien tan titánico como Cromwell, un hombre de origen humilde y castigado por la vida hasta que logra auparse como uno de los más poderosos de la Inglaterra de su época inteligente, esquivo y en apariencia poco escrupuloso, aunque con un fondo ideológico muy comprometido en lo que se refiere a las reformas de la iglesia.
Ante ese fascinante ser , que es sin duda el motor del interés de la escritora, se presentan también retratos de personajes tan popularizados como Enrique VIII y Ana Bolena, ausentes de cualquier mitificación, recordándonos que la soberbia, la ambición, la codicia o la lujuria, sin otras justificaciones, son motores que en muchas ocasiones han movido el mundo. El abrazo final del monarca a quien ha cumplido sus deseos, es muy elocuente.
Pero con respecto a Cromwell, y para enlazar con la otra visión, es importante recordar que, como nos muestra de forma constante esta narración, nunca consiguió alcanzar el status de noble, a pesar del poder antes citado y de ser posiblemente la persona de la corte que se encontraba más cerca del Rey. Esto nos sitúa en el análisis de una sociedad de clases rígida, estructurada alrededor del nacimiento y tan férrea como las castas hindús. Una pirámide que sin duda generó también una sociedad injusta y rencorosa.
Por lo que se refiere a la producción, a la adecuación británica habitual en estos productos, hay que añadirle una sobriedad casi realista. El director entiende el peso de los personajes y de sus motivaciones y es a ellos a quienes observa de cerca. Por eso es tan importante conseguir una interpretación como la del shakespiriano Rylance, capaz de poner todo en una mirada. Sorprende también, por no haberlo pensado antes, el parecido de Lewis con la imagen icónica de Enrique VIII. Foy es de nuevo reina y de nuevo está perfecta. Veteranos como Pryce sólo podían sumar al conjunto.
Sé que también se ha convertido Wolf Hall en obra de teatro, algo que me parece todavía más difícil. Me encantaría poder verla.
Mientras alguien se decide por proyectarla o traerla a España o tengo la oportunidad de volver a Londres, me contentaré con haber disfrutado de esta excelente serie de televisión, capaz de demostrar los buenos productos que se pueden hacer de buenas novelas, sin que las dos fuentes entren en colisión.
Y por supuesto, a esperar la tercera parte de la trilogía de Mantel, algo que espero, no se haga esperar demasiado.

Público

CINE: CHURCHILL de Jonathan Teplitzky

UK. 2017
Brian Cox. Miranda Richardson. John Slattery. Jaes Puferoy. Julian Wadham

El título de esta película puede llevar a cierta confusión. Y es que Churchill no pretende ser una biografía del político inglés, sino una estampa de un hecho temporal concreto: la actuación del Primer Ministro ante el desembarco de Normandía previsto por los aliados norteamericanos en la Segunda Guerra Mundial.
La cinta se estructura en varios días en los que vemos el desarrollo de los acontecimientos y, sobre todo, asistimos a ellos desde la perspectiva de un anciano incapaz de olvidar tragedias del pasado, en especial, la batalla de Galipolli que terminó en tragedia para tantos soldados británicos.
En este sentido, la primera escena, la más onírica en una caligrafía visual peculiar, es muy contundente. El viaje vamos a realizarlo, desde el interior del personaje, y así conoceremos su tozudez, su capacidad estratégica, su socarronería y su inteligencia, también su soberbia y su humanidad. Así como sus difíciles relaciones, en especial con su mujer pero también con quienes nunca habían dejado de admirarle y con quienes creían que su tiempo a había pasado. Importante punto a tener en cuenta, el paso del tiempo como huracán que puede relegar a los héroes al recuerdo.
Estéticamente la propuesta es muy bella al tiempo que muy gráfica, mostrando en varias ocasiones la pequeñez del ser humano ante la Historia. La fotografía cuidada y la dirección artística al nivel de este tipo de películas.
Churchill puede ser pequeña, pero es más que correcta. Tiene sensibilidad y se muestra como una hermosa recreación de como acontecimientos que cambiaron el curso del planeta se mueven en una esfera personal.


Público 

PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2017

Después del affaire Bob Dylan del año anterior, todo el mundo esperaba un valor seguro como Nobel de Literatura 2017. De todos modos la Academia Sueca es poco dada a demostrar arrepentimiento plegándose al sentir popular. Sin ser rompedor, necesitaban un candidato que siguiese generando cierta sorpresa. No era por lo tanto el año Murakami ( gracias al cielo), ni Auster ( una pena ), ni Marías. Entre las sorpresas, ya he dicho muchas veces que a mi me habría encantado Anne Tyler.
En cualquier caso. Sorpresa. Ishiguro. Un viejo conocido que, que yo sepa, nunca había estado en ninguna lista, ni ahora ni en ejercicios anteriores.
¿Y?.
Pues la verdad, siento que mi percepción no es justa. Encajo a este autor de origen japonés, y cuya obra conozco casi en su totalidad, como parte del grupo de escritores británicos de la cartera de Anagrama. Y entre ellos, creo que Ian MacEwan por ejemplo me parece con una obra más completa.
Sin embargo, no conozco una novela de su autor que no me guste, nunca me ha decepcionado la elegancia y la serenidad de su prosa, y hay que reconocerle una capacidad de búsqueda que le ha llevado , desde las chejovianas Pálida luz de las colinas o Un artista en el mundo flotante, al surrealismo absurdo de Los inconsolables, pasando por la íntima perfección y análisis social de Los restos del día. En su asomo a la ciencia ficción está su, para mi, obra más lograda, Nunca me abandones. Su última aportación, El gigante dormido, utiliza de nuevo un género británico, en este caso la novela de leyenda medieval, para una triste crónica sobre el paso del tiempo, la memoria y el olvido.Por que Ishiguro es un inmigrante respetuoso y agradecido, el más británico de los no británicos.
Tengo que aceptar que, para muchos, este premio pueda tener el nivel de descubrimiento que para mi tuvo Alice Munro, Herta Muller, Pactrick Modiano…. Y en m caso, agradecer que alguien que me ha regalado tan buenos momentos, tan imaginativos y tan elegante, reciba su recompensa.
Enhorabuena pues.

Público.

miércoles, 11 de octubre de 2017

CINE: MORIR de Fernando Franco

España 2017
Marian Álvarez. Andrés Gertrudix

Debe de ser muy difícil narrar lo cotidiano con una mirada absolutamente sincera y capaz de no intervenir.
Que complejo que parezca sencillo huir totalmente de las tentaciones del melodrama. Que arriesgado lanzarse a atrapar la verdad.
Fernando Franco sorprendió hace pocos años con La Herida.
Ahora avanza por la misma senda. Con material aun más extremo. Y no ya con la misma coherencia, sino asumiendo una posición más radical.
Está claro que esa búsqueda de Fernando Franco es casi una vocación, la de contar historias destilándolas, eliminando todo lo superfluo. Encontrar la esencia y regalárnosla, si somos lo suficientemente inquietos para alcanzarla.
Luis y Marta son una pareja joven, con un enamoramiento cómplice. No pasan muchos minutos de película hasta que aparece la enfermedad, un proceso que pronto se convertirá en una condena a muerte. La decisión de él de no compartir su estado con nadie más, encierra a la pareja en su propia odisea íntima, una odisea en un presente absoluto, pegado al transcurso del tiempo.
No tienen pasado, tampoco nadie que gire a su alrededor más que muy tangencialmente, y el futuro es algo obviamente incierto.
Podemos quedarnos en la superficie. Si lo hacemos con la mente abierta, podemos dejarnos llevar por la extraña agilidad con la que el director consigue que fluya este final de romance.
Podemos intentar ahondar más.
Cuando es la esencia lo que se queda, podemos elevar a los personajes y otorgarles una dimensión casi mítica, la de una humanidad llevada al límite que nos muestra una capacidad de amar que se torna en entrega y condena, un descenso al abandono de la mano del miedo, la infinidad de esquinas que tiene cualquier relación y que aquí están al límite.
Es un doloroso viaje interior, una aventura íntima sin concesiones. El atrevimiento de ponernos ante nuestros ojos la posibilidad de un espejo que todos querríamos evitar.
La cinta pivota de forma absoluta sobre los dos personajes. Y consecuentemente de sus dos actores principales.
Andrés Gertrudix, a quien conocía poco, está perfecto y recorre el camino del dolor ante nuestros ojos.
Marian Alvarez ya le regaló a Franco en La Herida una interpretación que vale por si sola una película. Aquí lo hace de nuevo. Su interpretación es difícil calificarla como tal porque es difícil creer que no se corresponde con la realidad, tal es la cantidad de matices con los consigue transmitirnos toda la entidad de Marta, cargada de dudas, de voluntad, de errores y de aciertos.
He leído que la taquilla no está respondiendo. Espero que si lo hagan la crítica y los premios y que eso sirva para alargar sus posibilidades. Sin duda puede parecer un cine difícil, sin duda no es agradable contemplar la decadencia. Pero también es cierto que yo no miré el reloj en ningún momento.
Morir es muy buen cine. Amargo, sin concesiones.
Merece la pena sufrir un poco. De verdad.

Público

sábado, 30 de septiembre de 2017

NOVELA: TIERRA DE CAMPOS de David Trueba

Anagrama
408 páginas
También disponible en ebook.

En El Monarca de las Sombras, Javier Cercas utiliza para varios  episodios, seguramente reales, a David Trueba. Al margen de su involucración en esa ficción documental, el autor dedica también como contrapartida, algunas páginas al hablar de este a quien considera un buen amigo. La descripción es la de una persona que es ejemplo del buen rollo.
Esto es algo que yo deducía a través de su obra y de sus pocas apariciones públicas ( en especial en la gala de los Goya donde sorprendentemente venció con Vivir es fácil con los ojos cerrados ).
Su imagen es para mi la del tierno perdedor, la del compañero que nunca se lleva a la más guapa pero sí a los mejores amigos, la del intelectual triste y cotidiano con un gran corazón, la de la persona que es capaz de reírse de si misma y no de reírse de los demás.
Es divertido, inteligente, melancólico, lírico, generoso. En resumen, un buen tío.
Alguien sin duda muy de barrio, muy ligado a la calle y al entorno urbano. Sin embargo, con referencias literarias de quien ha leído mucho desde su infancia y es capaz de integrar sus influencias en la obra no como copia sino como homenaje.
Tierra de Campos comienza con un personaje que será protagonista absoluto, un músico en su segunda fase del éxito. Su padre acaba de morir y ha decidido enterrarlo en su pueblo. Para ello emprende un viaje que terminará en un cómico homenaje rural. Pero durante estas jornadas habrá también otro viaje, el suyo al pasado, lo que le llevará a rememorar su azarosa vida y compartirla con nosotros.
Así, conocemos un largo itinerario que comienza en un colegio de curas, a lomos de una guitarra y con un excéntrico acompañante, una especie de Puck de asfalto, y derrapa por carreteras que recorren toda la geografía española para llegar nada menos que a Japón.
En esta larga rememoración hay mucho material para una crónica física y espiritual del desarrollo de nuestro país en los últimos años. Con una sobriedad y una capacidad de análisis que permite el reconocimiento inmediato.
En la parte espiritual, el autor tiene un bisturí que disecciona para compartir con nosotros  una visión muy lúcida que tiñe con una sonrisa siempre.
Trueba acierta en ese sentido.
Como también acierta en ese lenguaje algo pastoso, denso en significados y metáforas que basculan siempre entre el humor y la poesía. Un lenguaje muy cercano pero admirable.
En lo único que encuentro cierta pesadez es en la falta de foco. El libro es una especie de autobiografía que, en demasiadas ocasiones, peca de didáctica, de confundir acción y contenido y darle cierta lentitud y reiteración. Parece como si la historia pudiese detenerse en cualquier momento sin que se perjudique el conjunto; de hecho su final no es lo más logrado del libro.
Por último, citar que, si antes hablaba de las referencias clásicas, en Trueba, como en todos los narradores que se esfuerzan en contar historias, veo ecos de Dickens, incluso temáticos, adornando la epopeya con misterios secretos, viajes exóticos e incluso una muerte susceptible de ser investigada.
Empecé este comentario hablando del buen rollo que parece generar David Trueba.
No sé si gustan todos sus libros, pero tengo la seguridad de que gustan que gusten. Cada vez que tengo un libro suyo entre las manos, me encantaría que fuese una obra maestra.
Eso tiene importancia a la hora de la crítica donde todos han sido muy condescendientes.
Me pasa lo mismo.
Como he dicho, Tierra de Campos me parece una obra con muchos valores, pero está lejos de ser una gran obra.
Probablemente sea la obra más personal de su autor hasta que no es difícil identificar con Daniel Mosca, el protagonista. No es fácil trabajar con material personal. es demasiado cercano. Pero además, se quieren contar demasiadas cosas.
Pecados que no lastran lo positivo pero que tampoco consiguen tapar totalmente sus defectos.
En cualquier caso, su autor ha conseguido, con su actitud y la posición que toma como narrador, que queramos amarlo.
Eso también es un valor a reconocer.

Público

viernes, 29 de septiembre de 2017

CINE: MADRE¡ de Darren Aronofsky

USA. 2017.
Jennifer Lawerence. Javier Bardem. Ed Harris. Michelle Pfeiffer. Brian Gleeson. Domhall Gleeson

Había leído mucho sobre esta película. Criticas que la adoraban y otras que llegaban a la agresividad. Interpretaciones diversas. Intentos de ajustarla a algo conocido...
Pero no estaba preparado para esto.
Empiezo diciendo que, si bien Madre¡ no me ha gustado nada, no me posición entre quienes la odian. Esto supondría otorgarle cierta categoría de cine maldito o de riesgo fracasado que no merece. A mi entender es sólo y simplemente un delirio bastante tonto de alguien a quien se le han desbocado los límites de la soberbia y las ganas de pasar a la historia.
Y puede pasar a la historia, como una de las propuestas más ridículas de la década.
Todo comienza en una casa solitaria con un matrimonio que obviamente no pasa por su mejor momento. Es en esta parte de la cinta donde se consiguen los mejores momentos y se conciben esperanzas que luego quedarán frustradas. Es verdad que ya sorprendes apuntes que se pasan la coherencia por el arco de triunfo, como que nuestra joven protagonista no se sorprenda demasiado porque una casa sangre, le envíe mensajes o por descubrir un extraño objeto en el inodoro y nuevas habitaciones escondidas. O que no se sorprenda lo suficiente como para contárselo a su marido. Vale, digamos que lo asumimos como las rarezas de un director estrafalario y que esperamos entenderlo en algún momento.
Es en esa etapa también donde comienzan a aparecer personajes extraños, y aquí contamos con la perfección de Ed Harris y con una  Michelle Pfeiffer que nos recuerda, excelente, porque la echamos tanto de menos.
Hasta aquí tenemos un inquietante thriller psicológico que mantiene un buen nivel de tensión.
Pero aparecen los hijos ( nota: para alguna de las críticas que interpretaban esta obra nada menos que como una versión libre de la Biblia, esta pareja de jóvenes enfadados, se identifica con Cain y Abel.... me guardo mi opinión ).
A partir de aquí, el director parece haberse metido en un baño de LSD, y no digo yo que bajo el efecto de sustancias psicotrópicas Madre¡ no pueda ser un viaje inolvidable, pero en estado normal, sólo consigue una mezcla de hilaridad y cabreo ante tamaño desatino.
Sin hacer demasiada memoria, voy a enumerar todas aquellas cosas y referencias que, de modo desordenado aparecen desde entonces:
La Semilla del Diablo, El Resplandor, restos de apocalipsis, la trata de blancas, la crisis de la emigración, los falsos profetas y los nuevos dioses, canibalismo ( en una escena difícil de olvidar ), El Ansia, vampirismo, el sentido circular de la existencia, la falacia del éxito, la necesidad de ser amado...
Es un caos. Pero no un caos atractivo, inteligente, hipnótico. No. Un caos vacío.
Algunos hablan de su argumento ( y encaja con las palabras del director en el programa de mano ) como una metáfora de la devastación de la naturaleza. Pues bien, desde este punto de vista, la metáfora es entonces absolutamente pueril.
Llego al final de este comentario reconociendo que hay, como ya he dicho, una primera hora interesante, también interpretaciones muy buenas ( sufrida Lawerence, magnífica Pfeiffer ), fuerza visual en las imágenes.  Pero todo esto, siendo generoso, se viene abajo estrepitosamente por una narración, lo digo de nuevo, ridícula.
Francamente, no puedo entender que le han visto quienes la califican de obra maestra. Obviamente son más generosos que yo. Posiblemente más lúcidos. Pero para la gente normal: no se acerquen a este bodrio malsano y profundamente desagradable. No merece la pena.
Ni por ser modernos....

Público

miércoles, 27 de septiembre de 2017

CUANDO UN PREMIO ES JUSTO: KAMIKAZE

Hay premios de todo tipo.
Algunos nos sorprenden , aunque la sorpresa puede ser opuesta, positiva o negativa.
Otros nos extrañan , nos molestan, nos pueden llegar a enfadar.
Asumiendo la subjetividad de toda valoración, lo mejor es cuando un premio nos alegra, no sólo porque nos parece justo sino porque apreciamos personalmente a los premiados, aunque, como en este caso, no tenga el placer de conocerlos.
Se ha otorgado el Premio Nacional de Teatro a Kamikaze.
Una panda de soñadores que emprendieron un arriesgado proyecto personal, con local incorporado, donde la experimentación convive con el clásico, donde se recuperan delicias como el Teatro al Oído y se nos acercan textos como La voz humana, al tiempo que se estrenan propuestas tan interesantes como Idiota.
Miguel, Israel, Aitor, personas que podían haber seguido triunfando en sus profesiones, con éxito, sin la necesidad de meterse en algo que debía de ser tan marciano para ellos como convertirse en empresarios.... pues también lo han hecho bien.
Personas que entienden que el respeto no convierte algo en sagrado, y por eso con respeto se puede manipular Antígona o Hamlet o El Misántropo, para hacerlo más cercano.
Personas, en definitiva, con quien me une su amor al teatro.
A la Compañía Kamikaze la admiro, le estoy agradecido, y le deseo una larga vida.
Un premio feliz.
Enhorabuena¡

Público     

sábado, 23 de septiembre de 2017

CINE: LA REINA VICTORIA Y ABDUL de Stephen Frears

UK. 2017
Judi Dench. Ali Fazal. Eddie Izzard. Adeel Akhtar. Tim Pigott Smith. Robin Soans. Jonathan Harden. Sukh Ojla. Michael Gambon. Olivia Williams

El éxito de las primeras obras de Frears, vino a coincidir con la consolidación del cine de época de James Ivory.
Recuerdo una entrevista donde el joven rebelde capaz de escandalizar a la sociedad británica, se mofaba del veterano y de su interés por la decoración.
Viendo esta Victoria & Abdul, no puedo evitar preguntarme que ha cambiado para que, quien nos ofrezca ahora una estampa histórica aparentemente convencional sea el otrora director de Mi hermosa lavandería . Y ha cambiado, sin duda la edad. De jóvenes todos somos rebeldes. También, posiblemente, la voluntad de lucha.
Ya en sus últimas películas, se había ido acercando poco a poco a la industria, pero creo que esta supone la consolidación de ese proceso, más british que nunca.
Y ojo, Frears me sigue pareciendo uno de los directores más interesantes de Gran Bretaña.
Las críticas han sido duras con esta película, una vez vista, creo que muy duras, injustas incluso. Eso me lleva a pensar que hay cierto rechazo a lo acomodaticio de esta evolución, tal vez decepción ante el conformismo.
Pues bien, personalmente no estoy de acuerdo.
Victoria & Abdul habla de una extraña amistad, la de una reina y un súbdito procedente de las colonia, el escándalo y la incomodidad que supuso en una corte poco abierta al exterior y en proceso de espera a un cambio esperado. Es cierto que quizás el Frears de otros tiempos hubiese sido más agresivo y hubiese convertido el film en un discurso contra la colonización.
Pero no por ello, deja de cumplir su acidez aunque la vierta de otro modo. Lo que asume es que contar es suficiente. que ante un asunto como este, no es necesario guiar a nadie para que vea lo que nos está mostrando.
El racismo, el clasismo y la xenofobia que imperaba en una sociedad que vivía de explotar a sus súbditos menos privilegiados. El servilismo que se trocaba en aprovechamiento disfrazado a su vez de amistad. La monarquía como institución injusta y caduca, también como un símbolo vacío que muchos solo respetaban por el lucro personal. La cobardía de quienes estaban dispuestos a humillarse antes de renunciar a su posición cerca de la corona. La podredumbre de algunos personajes públicos.
Victoria &Abdul puede verse como un cuento triste lleno de ternura, pero debajo de la superficie, se constituye como una crítica feroz de la estructura que constituía los cimientos del Imperio Británico.
Sí coincido con las críticas en los dos aspectos que todas describen como positivos.
Una Judi dench. De nuevo reina. De nuevo perfecta. Su capacidad de matizar es de una hermosura íntima.
En segundo lugar, la producción y la corrección de la realización que no creo nunca deba verse como algo negativo.
Frears es ya mayor. De acuerdo que no ha envejecido como Ken Loach, pero eso no quiere decir nada. Sigue haciendo productos magnéticos, siempre interesantes en su contenido, y con el manejo del humor que dan la distancia y la inteligencia.
Disfrutemos de esta hermosa estampa histórica y seamos capaces de encontrarle en la sincera oscuridad que alberga en su interior.
Y démosle, sobre todo, el derecho a hacer el tipo de cine que quiera en cada momento.

Público