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miércoles, 26 de julio de 2017

SERIE TV: THE CHURCHMAN ( Ainsi Soeient- Ils) TEMPORADA 1 de Rodolphe Tissot/ Elizabeth Marre/ Olivier Pont

Francia 2012
Directores.-
Rodolphe Tissot. Elizabeth Marre. Olivier Pont
Intérpretes.-
Thierry Gimenez. Julien Bouanich. Samuel Jouy. Clement Manuel. Jean Luc Bideau. Nicolas Beaucaire. Celine Cuignet. Clement Roussier. Gauthier Baillot. Jacques Bonaffe
Duración.-
8 capítulos 50 minutos c.u.
Disponible en Filmin

El punto de partida es sin duda sorprendente. Creíamos que estábamos acostumbrados a que hubiese series de televisión sobre cualquier temática. Pero no era así.
La francesa The Churchman reúne las condiciones generales del género episódico, la coralidad en los personajes, las tramas paralelas, la integración entre lo íntimo y lo público....
Pero el paisaje de fondo es, nada menos, que la Iglesia Católica.
El seminario de Los Capuchinos parece haberse convertido en la élite de la confesión religiosa. Su selección a la hora de admitir seminaristas, deja reducido a cinco el número de candidatos. Será a ellos, a su vocación y sus dudas, su convivencia entre la fe y el mundo, a los que seguiremos, afrontando una muy interesante visión sobre la lectura que en la actualidad merecerían las Santas Escrituras.
Problemas como los sin techo, la emigración ilegal, el aborto o la homosexualidad, se presentan en un desarrollo cotidiano muy bien escrito y realizado, también la parábola del camello y el ojo de la aguja tiene aquí su traslación narrativa.
Este nivel, una vez asumida la extrañeza de ver en este modelo, algo que, posiblemente de forma errónea, nos parecía intocable, está muy bien planteado. No es fácil ser valiente, obligarnos a asumir la necesidad de equilibrar tradición y actualidad, ver de otra manera nuestro compromiso con Jesucristo, y hacerlo desde el respeto, escapando de soluciones fáciles. Tampoco está teñido de falta espiritualidad.
Sin embargo, la serie tiene otro nivel, más global, relacionado con el mantenimiento de la propia congregación en los límites de lo legal, y también sobre las luchas de poder en la cúspide de la Iglesia en Francia y su extensión nada menos que al Vaticano como consecuencia de un conflicto diplomático con China.
Es aquí donde me pierde el proyecto.
Si bien las visitas a Roma , exteriores e interiores, se filman con una grandiosidad renacentista que otorga un nivel estético y referencial importante, el acompañamiento roza la burla al hablar de cardenales que parecen mafiosos y un Papa que se dibuja en caricatura.
Por lo tanto se produce un contraste que no me convence: por un lado, el debate abierto sobre la actualidad de las doctrinas cristianas y como deben de convivir sus mensajes con la sociedad actual, por otro, la crítica gruesa.
Supongo que tendrá que ver el hecho de que yo sea católico practicante, pero en cualquier caso, estoy dispuesto a admitir la duda humanista, precisamente desde la humanidad y la traslación de las dudas que cualquier corazón y mente inquietos debe de tener. Sin embargo, me cansa y me parece injusta la visión de pastiche que sólo se queda en lo superficial.
En cualquier caso, sí me han enganchado los personajes, en especial los cinco seminaristas. Hasta importarme su futuro.
Posiblemente me asome a la segunda temporada.
Seguiremos comentando.

Público


lunes, 24 de julio de 2017

CINE: DUNKERQUE de Christopher Nolan

USA/UK 2017
Tom Hardy. Mark Rylance. William Murphy. Kenneth Bragnanh. JamesDarcy. Harry Styles

Decía en una de sus entrevistas Nolan que siempre le había extrañado que no se hubiese hecho ninguna película sobre Dunkerque, algo que achacaba posiblemente al hecho de que fuese un importante fracaso militar.
Está claro que eran muchas las actitudes que podrían haberse tomado a la hora de contar este trozo de historia.
Nolan ha optado posiblemente por la más valiente y sincera, aunque eso no suponga en ningún caso que la desnude de poesía.
La primera escena, que pronto se rompe en un tiroteo, nos muestra con lentitud a un grupo de soldados de espaldas mientras caminan por una calle desierta y les rodean panfletos de propaganda que parecen pájaros de papel.
Creo que es una declaración de principios: está claro que nos va a contar la guerra desde la experiencia interior, y esta, en un entorno tan brutal, tiene mucho de pesadilla inmaterial, de posicionamiento en otra dimensión.
Pronto conocemos cuales van a ser los tres pilares de la trama: el mar, el aire y el espigón.
Cada uno de ellos se corresponde, o se puede corresponder, con una pieza narrativa, dentro de un  todo en el que todo termina encajando. Pero hablar de narrativa no es exacto en el modo tradicional, ya que Nolan escribe un guión con muy pocas palabras y tal nivel de estilización que, en algunos momentos, podría hablarse de abstracción, no tanto por la ausencia de sucesos ( en Dunkerque ocurren muchísimas cosas ) como por la mirada.
Lo cierto es que Dunkerque me parece la película definitiva sobre la guerra. No hay ningún tipo de limitación a la verdad. Sí hay grandeza en muchos de los comportamientos que se nos muestran, pero también hay mucha miseria abonada por el miedo y la desesperación. Y por supuesto está el horror, de los bombardeos, de morir ahogado, de estar rodeado de cadáveres, de aquellos momentos en que se roza la locura.
Dunkerque es de una fisicidad experiencial .
Quizás es también esa fisicidad la que consigue que, a pesar de la estilización que antes hemos citado, la película llegue a producir una emoción plena que va creciendo a medida que avanza la cinta y que a mi personalmente me ha acercado a la lágrima.
Y por último, un valor absoluto del film es su plasticidad, por un lado, en un montaje frenético pero siempre claro, y por otro, en su belleza. Goya demostró en sus pinturas que en el horror también puede haber belleza, lo que Nolan consigue es pura poesía, en paisajes tan anacrónicos con lo que entendemos por tal como una playa llena de soldados, un avión cruzando el cielo o la noche en el mar en llamas.
En ningún caso he dicho que Dunkerque es una película perfecta, tiene algún punto poco encajado a mi entender en los tiempos de las piezas. No importa. Dunkerque no es una película perfecta, es mucho más que eso. Es una experiencia tallada en sangre y fuego.
Pensaba al salir del cine esta tarde que era extraño que en fechas como esta, inicios de verano, nos llegue una película tan potente. No tarde en responderme que no es habitual que se estrenen películas tan potentes, en ninguna fecha.
Excelente.

Público

domingo, 23 de julio de 2017

NOVELA: ESE MUNDO DESAPARECIDO de Dennis Lehane

Salamandra
500 páginas
También disponible en ebook

Las obras de Lehane beben de o más clásico del género negro de gánster.
Su textura a nobleza y delincuencia, su color añejo y unas tramas donde los conflictos personales adquieren un tono shakespereano en la estructura de las relaciones, donde la sangre es algo más que el parentesco, donde conviven la traición y la máxima lealtad, bajo el paraguas de un destino, del fatídico devenir del movimiento de un poder que va más allá de la ambición.
Me recuerda al Scorsese de Infiltrados, de Casino, de Uno de los nuestros. 
Si sus obras fuese películas deberían de estar coloreadas en blanco y negro.
Sin embargo, creo que esta es la primera donde aparecen fantasmas, desde la aparición del muchacho rubio en el prólogo hasta la excelente secuencia coral con la que termina la novela.
Creo que eso es una señal, una señal que convive a la perfección con el título.
Ese mundo, efectivamente, ha desaparecido, como tantas épocas por las que el ser humano ha ido caminando hasta llegar al siguiente escalón, la siguiente etapa que también en su día será olvidada.
Pero hay fragmentos de la Historia que se recordarán con más cariño y admiración que otros, aunque, como en este caso, estén llenos de sangre y de dolor. O tal vez sería más adecuado decir que hay épocas que han tenido la suerte de contar con cronistas que las engrandecen.
Lehane es sin duda un excelente narrador, tanto en lo que se refiere a hacer asequibles unas tramas que en otras manos podrían ser muy complejas ( ¿Janes Ellroy?), como en la creación de personajes de todos los niveles y colores.
Pero hay más.
En esta obra hay más.
Como decía, título y fantasmas, hacen pensar, anuncian, lo que sin duda es el crepúsculo.
Ya han pasado lo mejores tiempos, ahora incluso muchos de los protagonistas, en concreto Joe Coughlin, se ha vuelto humano. Posiblemente tener un hijo tenga mucho que ver, también haber crecido perdiendo en el camino compañías irremplazables como la de su esposa, o tal vez sea simplemente el cansancio ante una vida muy dura.
El caso es que la guardia está bajada.
Y algún día tendrá que llegar la despedida.
Esa nostalgia de quien ha llegado a amar a sus personajes,tieñe de principio a fin Ese mundo desaparecido.  Con ello provoca una distancia que sublima gran parte de los sentimientos y mitifica ciertos actores: la asesina, el demonio, la amante....
El conjunto es un clásico re visitado, un clásico contado desde la pena de saber que su tiempo ha pasado, pero sin convertirlo en una pieza de museo.
La pluma da en este caso vida al pasado. Lo convierte en un tiempo a recordar. Lo engrandece.
Podría estudiarse como una muestra de narrativa histórica.
Pero también como una novela excelente que espero nadie infravalore por su adscripción al género.

Público

domingo, 16 de julio de 2017

NOVELA: EL JUEGO DE LA LUZ de Louise Penny

Salamandra
448 páginas
También disponible en ebook

Dentro de la proliferación del género negro de los últimos años, parecen abundar los lugares fríos.
La generación nórdica no es la única que se desarrolla en paisajes nevados.
Louise Penny nos lleva a Canadá.
Hace como uno o dos años, se publicó Enterrad a los muertos, una historia en la que destaqué su generosidad ya que no eran una sino tres las tramas que se enredaban para componer una propuesta apasionante y variada.
El juego de la luz sigue con esta dinámica utilizada por ejemplo por Camilla Lacberg de escribir como si fuese una serie, donde cada novela continua a la anterior, algo que últimamente se está popularizando y que no acabo de tener claro que me guste. Mankell o Connolly son capaces de utilizar al mismo protagonista y seguir su evolución sin que por ello sus series sean dependientes
En cualquier caso, lo que sorprende en este caso no es esto, sino la variación con respecto a su anterior propuesta : si allí hablábamos de seguridad, en este caso la historia está absolutamente concentrada y la referencia es sin duda Agatha Christie.
El pueblecito donde convives sus personajes principales puede compararse con la campiña donde intenta retirarse Miss Marple.  Allí es donde, por supuesto, aparece una noche un cadáver, y cualquiera de los presentes puede ser el asesino.
Al margen de la trama policiaca, la autora maneja muy bien el trasfondo psicológico de sus personajes y los mueve con una coreografía cotidiana perfecta en su aparente ligereza.
La novela es sin duda entretenida y tiene su color y cierto nivel interior, simplemente tengo la sensación de que no aporta mucho de nuevo.
Louise Penny con Enterrad a los muertos me parecía que iba a ser alguien de quien podía esperarse algo diferente.

Público

viernes, 7 de julio de 2017

CINE: WONDER WOMAN de Patty Jenkins

USA 2017
Gal Gadot. Chris Pine. David Thewlis. Danny Huston. Elena Anaya. Ewen Bremmer. Connie Nielsen. Robin Wright. Lucy Davis. Said Taghmaoui

Sin complejos.
El verano, además de para las bicicletas, es ideal para este cine en el que no hay mucho que pensar. Después de un año laboral y la cercanía de las vacaciones, es necesario limpiar el cerebro. Necesario eliminar cualquier complejo y pensar que tenemos por delante varias semanas donde divertirse será nuestra más importante obligación.
Es cierto que en esta época también acuden a las pantallas cintas minoritarias que no tienen hueco en fechas mejores. Descubrimientos. Pero definitivamente el cine de verano es este.
Y también puede haber descubrimientos aquí.
Wonder Woman lo es.
El cine de superheroes da para todo.Los extremos serían, por un lado la trilogía filosófica que componen los Batman de Nolan, y por otro lado, el tebeo claro y asumido que supone esta.
Porque Wonder Woman es eso, nada menos que eso, un muy divertido tebeo que bebe de las fuentes de la mitología y se sitúa en un Londres en guerra con una textura de calidad.
La narración es fluida en un guión inteligente pero sobre todo es el ritmo, la estética y los efectos perfectamente medidos, lo que convierte a esta cinta en especial.
Y asumir lo que es sin complejos.
Un anacronismo que siempre me ha llamado la atención es que, cuando las críticas consideradas de calidad ( referencio en este sentido por ejemplo a Caiman Cuadernos de Cine, algunos de cuyos críticos otorgan  un 8 a esta producción ) , sea parte del público ( gran parte ) quien, aunque disfruten de estas propuestas, decidan que no pueden ser consideradas dentro del "cine serio". Lo dicho: complejos, esos complejos que siempre han hecho que la comedia sea considerado un género menor, ya no te digo el cine de superheroes...
Pues bien, uno de los logros de Wonder Woman es darse cuenta de que este tipo de creaciones, forman parte de la cultura popular y son el tipo de productos que han jalonado la formación básica de todos nosotros. Asumirlas con sus condiciones de partida supone no sólo inteligencia y respeto, sino un acercamiento no exento de ternura, a nuestro equipaje histórico.  
Y yo encuentro, mucho respeto e inteligencia en este regalo. Ya lo he definido como tebeo, pero un tebeo con mucho de añejo y que destina gran parte de su poderío económico en alcanzar ese nivel de realismo emocional, de calidad visual al margen de efectos más o menos epatantes o de grandiosidad impostada.
Eso es lo que la convierte en singular: su vertiente emocional considerada seguramente como un objetivo para comulgar con un tipo de público.
De nuevo: sin complejos.
No los tengamos tampoco  nosotros y  a disfrutar.

Público

jueves, 6 de julio de 2017

RELATOS: GEORGE ORWELL FUE AMIGO MIO de Adam Johnson

Seix Barral
312 páginas
También disponible en ebook

Hace unos años el Premio Pulitzer de novela calló en El Huérfano, una narración sorprendente tanto en contenido como en forma.
La historia tenía lugar en Corea del Norte, hablaba del país como de un infierno kafkiano donde citar la vulneración de los derechos humanos puede resultar anacrónico ya que lo que allí ocurre alcanza otra dimensión. La anulación no ya de la libertad sino del uso de la razón, es algo difícil de comprender para el resto de la humanidad.
Crear un protagonista que pasa de la brutalidad y la ignorancia a la cima, en un trayecto no exento de picaresca, precisa de grandes dotes de fabulador para que todo lo que se cuenta no suene a falso, al ser creado desde la distancia y no desde una inmersión local. Se consigue con creces.
Y en lo que se refiere al estilo, la recuerdo como una especie de aguafuerte en colores chillones, que exigía cierto esfuerzo para entrar pero producía un efecto cercano a la borrachera.
Vuelve ahora con una colección de cuentos.
Yo esperaba algo parecido a lo anterior.
Pues no. Salvo el hecho de que la última pieza la protagonicen dos disidentes de Corea del Norte en sus primeros tiempos en Corea del Sur.
Hay dos aspectos a destacar en esta colección:
En primer lugar la pluralidad temática. Hay una historia de amor futurista, un antiguo funcionario de prisiones en la Alemania del Este que tiene que aceptar el nuevo mundo que ha aparecido tras la caída del muro, un especialista en ordenadores con problemas de abusos a menores, el fantasma de una mujer fallecida de cáncer, los coreanos citados anteriormente y un camionero que debe de decidir cual será su futuro y el de su hijo e pocos meses. Seis paisajes interiores  exteriores totalmente diferentes. Y sí, tengo que reconocer que acabo de encontrar un lugar común con El Huérfano: todos huelen a verdad.
Pero el segundo aspecto es el que más me importa y también el que más me va a costar explicar. Se refiere a la solidez  narrativa. No sé si el andamiaje, la claridad y la precisión de la prosa, la densidad de las tramas y los personajes.... Lo cierto es que hacía mucho que alguien no me recordaba tanto a los clásicos norteamericanos, y estoy refiriéndome a autores de la categoría de Steinbeck o de Faulkner.
El resultado es una colección de relatos ( me gusta llamarles cuentos, como a los clowns payasos ) en los que cada uno de ellos se podría leer independientemente alcanzando la categoría de una novela, ya que nunca se centra en la anécdota sino que da siempre una perspectiva global que abarca gran parte de la vida.
Lo dicho, Adam Johnson y su anterior éxito no fueron fruto de la suerte o de la alquimia. Tampoco es ya una promesa. Mucho más. Uno de los grandes, en breve.

Público
 

sábado, 1 de julio de 2017

CINE: VERANO 1993 de Carla Simon

España 2017
Lara Artigas. Paula Robles. Bruno Cusí. David Verdaguer. Isabel Rocatti. Fermí Reixach

Posiblemente lo importante, lo verdaderamente importante en esta vida, ocurre bajo la superficie, sentimientos que marcarán nuestras vidas y que no explotan en acontecimientos dramáticos, sino que corren por dentro como corrientes subterráneas.
En una narración, se transforman en pequeños olas que destacan en lo cotidiano pero que en realidad tienen la fuerza de grabarse hasta el futuro.
Si además la mirada es la de una niña,  esos sentimientos son más puros pero también tiene un nivel de indefinición tanto en el reconocimiento de los propios como ven la identificación de los de los adultos, lo que convierte en este caso la película en una película mucho más rica, que precisa de la complicidad del espectador al tempo que se mueve en una especie de nivel liquido, sutil.
Los padres de Frida han fallecido, sabremos poco a poco que víctimas del SIDA ( no es un spoiler, lo cuentan todas las críticas ). Ella se traslada a vivir al campo con sus tíos y una sobrina un poco más pequeña. Vamos a compartir con ella descubrimientos pero también , y sobre todo, la búsqueda del duelo entre lo que entiendo son sensaciones interiores posiblemente confusas y contradictorias.
Sólo desde la verdad se puede filmar con tanta sencillez, sinceridad y ternura.
No en vano, la directora se atreve a contar su propia historia.
Me cuesta por regla general creerme las películas con años, salvo si me encuentro con una protagonista como Lara Artigas desde cuya mirada nace y se desarrolla la historia. Su capacidad de expresión desde la contención es impresionante. Contemplar su rostro y adivinar lo que se queda en el interior se convierte en una apasionante aventura.
Verano 1993 es una cinta delicada, un ejercicio de observación, una historia compartida más que contada, susurrada al oído.
Un estudio sobre las contradicciones de cualquier ser humano, sobre la dificultad de acotar de una forma precisa cada sentimiento, en definitiva, sobre la vida.
Remite a muchos maestros, Erice, Ozu, Bresson.... y lo hace con una firmeza tal que parece increíble que nos encontremos ante una ópera prima. Porque además de todo lo dicho anteriormente, hay algo más que hace esta cinta tan especial, esa magia que no sabemos como se consigue y que, casi de forma alquímica, aparece  de repente en algunas obras, regalándoles el alma, convirtiéndoles en una especie de Pinochos que adquiriesen vida. Son esas obras que, sin ninguna razón aparente, llegan a nuestro corazón para quedarse.
Una preciosa muestra de cine en la que siento que hay que dar las gracias por su grado de intimidad.

Público

viernes, 30 de junio de 2017

CINE: COLOSSAL de Nacho Vigalondo

USA. 2016
Anne Hathaway. Dan Stevens. Jason Sudeikis. Austin Stockwell. Tim Blake Nelson. Agam Darshi. Hannah Cheramy. Christine Lee

Nacho Vigilando me parece una de las voces más singulares de nuestro cine.
Me sorprendió inesperadamente ese jeroglífico, complejo juego de espejos que era Los Cronocrímenes, Me divertí mucho con Extraterrestre. Colossal está a la altura de sus antecesoras.
Vigalondo es algo así como un chef capaz de mezclar sabores que pocas veces se habían visto juntos.
Podría calificarse su cine dentro del género de ciencia ficción y sin embargo, partimos siempre de un entorno diferente, bien sea la comedia castiza, bien el cine indie americano. Pero no sólo el paisaje sino también la textura.
Lo fantástico se cuela de una forma totalmente natural, sin pedir credibilidad ni dar explicaciones, pero no por ello modifica la base. Los personajes siguen siendo de nuestro entorno cotidiano y manteniendo sus inquietudes y comportamientos. El contraste resulta a menudo extravagante pero, sobre todo, singular.
También se permite la mezcla de géneros; así Extraterrestre era una comedia de situación modelo castizo ( en otros tiempos podía haberla protagonizado Oscar Ladoire )y en este caso Colossal pasa por el thriller psicológico y el melodrama de reencuentro con el pasado.
Estéticamente podría siempre hablarse de serie B, pero mucho más por el perfil de sus personajes y el limitado uso de efectos especiales que por su vocación. Ya en Los Cronocrímenes demostró como hacer ciencia ficción de la buena con muy pocos recursos, aquí , supongo que más holgado de presupuesto ( es su primera producción americana y estoy seguro de que no será la última ) vuelve a conseguirlo.
La protagonista es una joven algo desbocada y con problemas con el alcohol.
Buscando cierta escapatoria  y sobrevivir sin recursos económicos regresa a su pueblo, donde un amigo de su infancia se convierte en su principal sostén.
Coincidiendo con este cambio en su vida, un monstruo gigantesco ataca Seul. No tardaremos en saber la relación entre esos dos personajes que en principio parecen en las antípodas. Un extraño efecto mariposa.
Pero, como siempre, no esperemos muchas explicaciones. Vigalondo es sobre todo un excelente narrador y lo que importa en sus historias es el "que" no el "porqué". Lo que ocurre a partir de ahí no puede dejar de sorprendernos, pero no tanto por la carga fantástica sino por los giros que va dando el estupendo guión.
Por supuesto, a que la cinta funcione contribuye mucho Hathaway, una actriz con una expresividad abierta y transparente.
Se puede achacar a Colossal, que confíe demasiado en la complicidad del espectador, dispuesto a emprender el viaje tal y como se lo proponen. También alguna punta de incoherencia. Sería rizar el rizo.
Es un entretenimiento de altura, una película muy bien escrita , muy bien contada y muy bien hecha.
Creo que existe un cine para disfrutar y que, muchas veces, debemos de aprender a disfrutar sin complejos y eso sin duda es lo que se nos pide aquí.
Fuera pedantería.
Colossal merece muchísimo la pena.
Y además, no se parece a nada.

Público

jueves, 29 de junio de 2017

NOVELA: LA PARTE SOÑADA de Rodrigo Fresán

Literatura Random House
595 páginas
También disponible en ebook

Recuerdo la apasionante aventura de leer La Parte Inventada de Rodrigo Fresán.
Era como entrar en un bosque intelectual, complejo y tupido en su belleza plural y acumulativa, lleno de fugas, de historias mutiladas o multiplicadas, de descubrimientos.
Entre torrentes de palabras asomaban narraciones o pensamientos que sublimaban la libertad y la imaginación.
Tesoros a encontrar.
Para ello era necesario asomarse sin miedo a sus páginas, no pedir sino recibir, no esperar que nos lo expliquen todo ni buscar nuestra propia explicación, sólo pensar que la forma de placer está muy relacionada con aceptar.
Las sensaciones que producía eran también plurales: emoción en algunos momentos, tensión e intriga en otras, sonrisas....
La lectura de este libro era algo tan importante como una experiencia divertida.
Tengo la sensación de que La Parte Soñada da un paso más allá.
Sueño versus narraciones. Todo es más hetéreo, Creo que hay más niebla, más bruma, más niveles que cruzar hasta llegar a los puntos de anclaje reconocibles que dan un respiro. Pero no por ello se pierde la genialidad, la creación de escenarios, paisajes e incluso mundos propios.
Hay personajes y tramas que ya estaban en la anterior. Se podría seguir una línea argumental pero sería perder su riqueza, esa que salta desde un drama familiar al estudio de Nabokov o la versión personal de los personajes de Cumbres Borrascosas. Y muchas cosas más. Es casi imposible hacer una sinopsis, pero además ¿para que?.
La mejor referencia que he leído al respecto es que es el Island Empire de Fresán. Lo es.

Público

SERIE TV: FEUD de Ryan Murphy

USA 2016.
Creador.-
Ryan Murphy.
Directores.-
Ryan Murphy. Gyneth Horder-Payton. Liza Johnson. Helen Hunt. Tim Minear
Intérpretes.-
Jessica Lange. Susan Sarandon. Judy Davis. Alfred Molina. stanley Tucci. Alison Wright. Jackie Hoffman. Sarah Parlson. Dominic Burguess. Catherine Zeta- Jones. Kathy Bates. Seridan Swan.
Duración.-
8 episodios , 50 minutos c.u.

Serie de televisión que tiene como epicentro la enemistad entre dos leyendas de Hollywood, nada menos que Bette Davis y Joan Crawford, especialmente alrededor del rodaje que compartieron en la ´película ¿Que fue de Baby Jane?, Feud es una curiosa propuesta bien resuelta que admite varias lecturas , a mi entender , tres en concreto:
En primer lugar , la más obvia , es la lectura mitómana. Pero en este caso una mitomanía doble, por llamarla de algún modo, una mitomanía refleja: ver en pantalla el comportamiento fuera de las cámaras de dos divas de antaño, es muy atractivo, pero además, en este caso, existe el añadido de comprobar como dos divas más recientes, del nivel de Lange y Sarandon, afrontan estos papeles. Pues bien, en este primer nivel, hay que dejarse sorprender por la identificación que ambas actrices hacen de sus referentes, excelentes interpretaciones que , además, nos las acercan incluso físicamente sin que en ningún momento nos sintamos decepcionados. La caracterización es tan buena que nos llama la atención no habernos dado cuenta antes de la similitud entre las miradas dañinas de Davis y Sarandon.
El segundo nivel es el de la crónica de una época con no poco nivel de cotilleo. Aunque tal vez eso fuese lo más importante entonces. Son muchos los personajes del Hollywood dorado con participaciones más o menos episódicas y muchas las referencias a sus vidas, siempre desde la sordidez que ya desde hace años se asocia a ese entorno. Funciona en este nivel también aunque posiblemente se pueda echar de menos una mayor involucración en lo que se cuenta. Se habla de machismo, de avaricia, de humillación, pero sólo se habla.
Personalmente, el tercer nivel es el que más me interesa. es el nivel que habla de los monstruos. De esas personas que de la nada se veían convertidas en dioses, que hacían ese recorrido a fuerza de sobrevivir a batallas cruentas y a ausencias totales de escrúpulos. Que precisamente sobrevivían por tener más fuerza que los demás, más inteligencia, más necesidad y más hambre ( de éxito, de cariño, de reconocimiento, ese espejismo del amor ). Y a los que esa superioridad hacía menos asumible la decadencia. Monstruos terribles pero que llegan a producir compasión y ternura en sus últimos tiempos. Especialmente mujeres, para ellas todo era mucho más difícil, tuvieron que entregar mucho más en el camino y sus heridas eran más dolorosas y tardaban más en cicatrizar.
Crawford es un personaje más obvio en este nivel. Sin duda Davis sufrió también pero posiblemente, nos dice la serie, era más inteligente y sus mochilas de pasado iban menos cargadas. Seguro, ella es sólo la referencia de muchas otras . Podrían contarse las víctimas de aquellos años como las de Vietnam.
Feud se abre con unos fantásticos títulos de crédito hitchkontianos. Posiblemente al resto se le pueda achacar, como ya he dicho, cierta superficialidad y una duración excesiva, así como un cierto gusto por el guiñol que a veces puede rozar la caricatura. A cambio, es una producción colorista y elegante muy entretenida, que sin duda nos proporciona placeres de mirón curioso y además, si miramos más allá, una radiografía del dolor, de la irrealidad como forma de vida, de la cara oculta de los mitos.
No sé si habrá nuevas temporadas con otro fondo de leyendas.
En cualquier caso, esta ha cumplido su función.

Público          

martes, 20 de junio de 2017

CINE: MIMOSAS de Oliver Laxe

España 2016
Ahmed Hammond. Shakib Ben Omar. said Aagli. Ikram Anzoudi. Ahmed El Othemani. Hamid Fardjad. Margarita Albores

Hay películas, obras en general, que nos cruzan como experiencias. Que más allá de su presencia narrativa o su originalidad , consiguen alcanzar una dimensión de contacto con quien se abre a disfrutarlas, que roza ( no quiero ser pedante ) lo milagroso.
Son cintas difíciles de explicar. Pero muy fáciles de sentir.
Pero también es verdad que son obras que requieren la complicidad del espectador. A mi personalmente me parece que la complicidad es algo tan sencillo como sentarse a observar con los ojos bien abiertos y no intentar pedir explicaciones al creador; estar dispuesto a recibir y a colaborar , a crear nuestra propia historia asumiendo que no exista algo tan radical como la versión cierta.
Tengo la sensación de que Mimosas surge del amor de su creador hacia un país, unos paisajes y unas gentes, un amor tan respetuoso que convierte la tradición en mitología y sólo entiende el presente integrándolo en el pasado, hasta no distinguir los tiempos.
Marruecos. Un grupo cruza las montañas acompañados de dos buscavidas. Un anciano fallece en el trayecto y estos se comprometen a llevar su cuerpo hasta su tierra para enterrarlo allí. Les acompañará un joven que parece venido de otro tiempo, también encontrarán otros compañeros. Extraño western espiritual, lento viaje.
La narración recuerda la oralidad, la inclusión de relatos a modo de tapiz, la textura de las piedras y el polvo, también de la nieve y de las manos.
Puede ser la epopeya de unos hombres llamados a ser grandes ,aunque sólo ellos lleguen a saberlo, puede ser la historia del rescate de una princesa, puede ser el sueño de un conductor que lleva impresas en su memoria las leyendas de sus antepasados.
Una de las cosas que destaca Mimosas es que , como todos los buenos relatos, puede ser muchas cosas, las que queramos.  
Sin duda el amor al paisaje que antes citaba, se entiende al contemplar la grandiosidad del entorno natural. Lo importante aquí es la capacidad del director a la hora de trasladarlas a la pantalla, impactantes no sólo por su propia esencia sino también por la forma de mirarlas. La salida conjunta del grupo de taxis en el desierto, que parecen un grupo de guerreros en la niebla es un claro ejemplo del nivel visionario de Oliver Laxe. En general el uso de esos autos destartalados a los que imprime la pátina de jinetes del desierto.
Mimosas bebe de los cuentos orales y de las leyendas, puede ser un sueño, una alucinación, un viaje entre dos lugares interiores. Ya lo he dicho. Muchas cosas.
También del cine clásico de aventuras o de la literatura de pérdida como El cielo protector o El corazón de las tinieblas. 
En cualquier caso es una hermosisíma experiencia de absoluta libertad. La muestra de que cualquier viaje externo, conlleva también un viaje interior.
Contemplarla con la ingenuidad y la lucidez con la que uno puede atreverse a contemplar la vida, será una gozosa experiencia.
Una muestra de un cine diferente que debería de ser apoyado y difundido y no dejarlo relegado al margen de la industria como película de festivales ( de los que, por cierto, Oliver Laxe siempre ha salido con las manos llenas ).

Público      

domingo, 18 de junio de 2017

NOVELA: SONATAS de Ramón María del Valle Inclán

Memorias del Marqués de Bradomín
Incluye:
  • Sonata de Primavera
  • Sonata de Estío
  • Sonata de Otoño
  • Sonata de Invierno
Diversas editoriales.
También disponible en ebook.

No sé como se hace. No sé como se puede conseguir que, en el colegio, seamos capaces de leer y disfrutar de los libros que se nos imponen como obligación, traspasando lo negativo que implica cualquier deber para poder disfrutar de ellos. Tal vez sea mucho pedir, quizás la forma de introducirnos en la lectura deba de ser otra, más cercana a nuestro entorno cotidiano; crear la afición en esos años. Entonces la duda se extiende a más adelante ¿ como conseguir que a edades más avanzadas nos asomemos a los clásicos? no, no lo digo por mantener vivas unas obras desde un planteamiento casi museístico. 
Todo lo contrario.
Mi pregunta viene del mero disfrute.
Porque cada vez que dedico tiempo a leer esos recuerdos el pasado ( no me refiero al pasado en que fueron escritos, sino a mi propio pasado, aquel en que, en los pupitres del colegio, buscaba cualquier trampa para eludir estas lecturas ), siempre recibo una agradable sorpresa en forma de literatura.
Sí. 
Tengo que reconocer que, gallego y superando los cincuenta, no había leído las Sonatas de Valle.
Conozco ( y adoro ) prácticamente todo su teatro, leído y representado. Pero nunca me había sentido atraído por su prosa. Hasta ahora. No sé porqué.
Saldo mi deuda con estas Memorias del Marqués de Bradomín.
Poco puedo decir ni aportar a una obra de sobra conocida y sobre la que abundan los estudios, más que mi opinión, la sensación que  me producen estas cuatro estampas. 
Sí el teatro de Valle tiene mucho de expresionismo , algo de guiñol, no están exentas estas piezas de esa sensación de cartón , de artificialidad, de moverse entre el cuento de chimenea y la novela para un largo viaje. Sus personajes, al margen del señor marqués, no son del todo reales, teniendo en su adn cierto matiz de madera, de marionetas. 
El conjunto que se consigue es encantador.
No sólo por lo colorista de la prosa y su capacidad de vincular los sentimientos que transmite con su forma de trazar los decorados, sino también por hacer que esos sentimientos se manifiesten siempre en un nivel cercano que les otorga cierta ingenuidad.
Siento que mis comentarios podrían trasladar una imagen infantil de la propuesta, tal vez añeja. Nada más lejos de la verdad. Este Don Juan "feo, católico y sentimental" como se le describe y se describe el mismo, salta también a una moralidad abierta, sorprendente en la época en que fue escrita, y que vincula el comportamiento de este aristócrata a los personajes que en Divinas Palabras o las Comedias Bárbaras representaban las costumbres nacidas de la tierra.
Además, en una caligrafía de una riqueza envolvente, el autor consigue generar una textura casi poética, la del tiempo que se va, la de la decadencia, la del final de una sociedad, de unas costumbres, de una forma de vida. Estas cuatro piezas huelen y saben a despedida de una época. A nostalgia.
A las Sonatas le ocurre lo mismo que a La Iliada, o Madame Bovary o las obras de Lope de Vega, que no son modernas sino eternas.
Merece la pensa. Ahondar en los baúles de la literatura, no dejarse llevar por la idea de que leer a los clásico es de otro tiempo.
Hay un inmenso regalo esperando sólo que lo cojamos. Mejor dicho, un millón de regalos.
Quizás sea más adecuado ahora. Además estoy seguro: la cultura rejuvenece.

Público
  

jueves, 15 de junio de 2017

CINE: CERTAIN WOMEN de Kelly Reichardt

USA 2016
Laura Dern.Michelle Williams. Kristen Stewart. Lily Gladstone. Jared Harris. Rosanna Arquette. Rene Auberjonois. James Le Gros. John Getz. Ashile Atkinson. James Jordan. Edelen McWilliams. Sara Rodier. Gabriel Clarck

Creo que cuando surgió la corriente que se conoció como Cine Independiente Americano, sus señas de identidad no estaban tanto en su sustento económico ( que si bien al principio estaba por debajo de la media, encandilo al capital en cuanto lo consiguió con el público ), como en su contenido.
Hablaban de otra América y de otros americanos, aquellos lugares que a nadie habían interesado para convertir en paisaje fílmico y aquellas personas cuyas vidas en apariencia anodinas nunca habrían llegado a protagonizar una obra cinematográfica si no fuese por estos nuevos directores.
La mirada también era diferente, no buscada dramatismos sino verdad.
Esto fue lo que sirvió para distinguir a los impostores, que los hubo como siempre que algo se convierte en moda y deja de ser genuino. Fue entonces cuando el modelo se convirtió simplemente en un estilo. Recuerdo con no mucho agrado, los remedos de Isabel Coixet en este sentido ( Cosas que nunca te dije y Mi vida sin mi, me parecen ejercicios vacíos de emulación ), pero no fue sólo ella ( tan alejada por otro lado del paisaje emocional que retrataba ), hubo muchos más.
Pasaron los años.
Los directores que crearon el movimiento se hicieron mayores y algunos siguieron brillando, como Jim Jarsmuch, no perdieron la libertad, que había sido una de sus mayores conquistas,  y dejaron la base y el espacio para un tipo de creación alejada de las grandes producciones y de nacer con la taquilla como principal objetivo.
Kelly Reichardt, directora y guionista según los relatos de una tal Maile Meloy ( ¿tal vez una especie de Alice Munro más joven? ), aparece como dignísima heredera de aquel grupo.
Su película Certain Women, reúne todos los códigos que buscaba este cine entonces y lo hace con maestría narrativa y, sobre todo, con verdad.
Su película no pretende contarnos la vida de tres mujeres, sino un momento en la vida de esas tres mujeres, momentos en apariencia intrascendentes pero que sirven para hacernos llegar con total claridad y transparencia, el fondo de unas existencias que parecen no llevar a ninguna parte, la soledad y la falta de expectativas, como mirar, como moverse, como actuar cuando el futuro sólo tiene un fondo gris.
El escenario es un pequeño pueblo en el Noroeste de los Estados Unidos, esos territorios que abundan en ese inmenso país, que ni siquiera guardan la singularidad de haberse quedado ancladas en el pasado. No está lejos el espacio en que se movía otra de las buenas cintas de este año, Comanchería. lugares en los que la belleza del entorno natural, no termina de ser el lugar adecuado para el desarrollo de los seres humanos.
Y llegamos a la mirada.
Tengo la sensación de que Reichardt pertenece a allí. Su corazón está en los cuadros de interiores y exteriores a los que consigue elevar en un nivel pictórico sin que en ningún momento suene artificial. A ello se un una caligrafía visual lúcida y llena de hallazgos.
En muchos momentos, la obra de esta creadora me parece mucho más cercana a la poesía que al cine.
No hay ninguna trampa. No intenta facilitarle el camino al espectador, sólo ayudarle en la contemplación. No intenta crear principios ni finales para sus historias. Son así, y seguirán así, estas mujeres seguramente envejecerán en esos lugares, luego vendrán otras, y otras y otras. Y lo único que cambiará es que habrá personas capaces de mirar de una manera que les permita percibir la belleza allí donde otros sólo ven desesperanza.
La autora comparte el proyecto con cuatro actrices que, seguro, han entendido la propuesta y su lenguaje, y por ello sólo transmiten verdad.
Está película, calificada como primera del Cuadro Crítico del último Caimán Cuadernos de Cine, ha saltado olímpicamente la distribución cinematográfica para llegar directamente al dvd o a otras plataformas. Hay que asumir, como ya he dicho en los últimos varias veces, que el cine, la forma de verlo, ha cambiado, si no, nos estaríamos perdiendo películas como esta, una de las más interesantes de esta temporada.

Público

miércoles, 14 de junio de 2017

SERIE TV: CHARITE deSonke Wortmann

Alemania 2017
Alicia Von Rittberg. Maximilian Meyer- Bretschneider. Justus Von Dohnanyi. Matthias Koeberlin. Ernst Stotzner. Matthias Brenner. Thomas Loibl. Emilia Schule. Ramona Kunze- Libnow. Tanja Schleiff. Monika Oschek. Daniel Straber. Klara Deutschmann. Rosa Enskat. Runa Greiner. Christoph Bach. Lucas Prisor. Yusuke Yamaski. Sebastian Kowski. Vaclav Chalupa. Stella Hilb. Holger Kunkel. Christian Kerepeszki. Dagmar Sachse. Amy Mubul. Claudia Vasekova. Roland Wolf
Duración.-
6 capítulos
50 minutos c.u.

Berlín, Siglo XIX.
Charité es una clínica que combina la acogida de enfermos con la investigación y la enseñanza. En un tiempo donde la curiosidad y el ansia de superación del ser humano llevó a convivir entre sus paredes a nada menos que tres futuros Premios Nobel. Quizás el objetivo que se perseguía en esos logros no fuese del todo el esperado, exento de altruismo frente a la necesidad de buscar escaleras con las que subir en una rígida estructura social. En cualquier caso, una  impresionante riqueza de conocimiento y un lugar a recordar.
Todo ello, sin olvidar ni suavizar la miseria de la época fuera de las clases pudientes, las inhumanas condiciones laborales, la falta de consideración a la mujer y la xenofobia. No podía desembocar más que en el nazismo que claramente asoma en los últimos capítulos.
Son varias las historias que se tejen alrededor de la columna vertebral, la historia de Ida Lenze, una muchacha que por su condición, termina accidentalmente como enfermera en el centro y que se rebelará contra los límites que le imponen. A la vera de su narración, ocurren, como he dicho antes, un gran número de historias paralelas, unas más densas, otras más breves, pero todas ellas contribuyen a crear un microcosmos humano apasionante, tan apasionante como la propia época que relata, no en vano prólogo de acontecimientos que cambiaron totalmente Europa.
La serie ha ido un éxito con nivel de acontecimiento en Alemania y no me extraña.
La producción es impresionante en todos y cada uno de sus detalles.
Está fantásticamente escrita y muy bien dirigida e interpretada.
Pero sobre todo, una de las razones que creo la han convertido en tan popular en su país, es su capacidad para enfrentarse con su historia, sin paliativos, sin complejos, asumiendo sus propios pecados pero sin necesidad de un perdón constante.
Somos fruto de lo que fuimos. Y hay pueblos que lo entienden mejor.

Público

martes, 13 de junio de 2017

NOVELA: A LA INTEMPERIE de Aline Pettersson

Alfaguara
120 páginas
También disponible en ebook

Empiezo contando que he leído este libro por equivocación.
Hace poco, un suplemento cultural recomendaba A la intemperie, novela creo que británica de una escritora emparentada en fondo, forma y convivencia con el Grupo de Bloomsbury, Rosamond Lehman. Pues bien, busco en kindle, compro el primero y... sorpresa, me encuentro con una escritora mejicana.
Mi habitual disciplina me obliga a por lo menos intentar leerlo ¿ será que el destino a puesto en mis manos un descubrimiento inesperado?, en cualquier caso, es breve, si no me gusta tampoco va a ser duro.
Comienzan varios capítulos en forma de apuntes breves de la propia autora que reflexiona sobre el transito a la tercera edad.
Reflexiones, eso sí, lúcidas en su capacidad para diseccionar las llamadas de atención, los cambios.
Nos avisa que comienza un relato en el que crear un personaje de edad más avanzada que se encuentre ante la obligación de afrontar esos cambios. Un escritor. Y poco después le lleva a comenzar, él también, otro relato, esta vez con un hombre más joven como protagonista. En medio de este juego de muñecas rusas,  no dejan de aparecer de vez en cuando la autora para guiarnos o más bien acompañarnos en este juego.
Porque lo cierto es que la propuesta me traslada eso, un juego ligero, inteligente y con lúcidas reflexiones.
El problema es el que siempre pueden tener estas obras que alcanzan una ligereza semejante y que tienen parte de su valor en su propia estructura: por un lado, la intrascendencia, por otro, quedarse al nivel de un bosquejo.
No. no ha sido un descubrimiento. Pero bueno, tampoco ha estado mal.
Interesante.
Ahora me queda la de Lehmann, esta vez sin fallos.

Público

sábado, 10 de junio de 2017

NOVELA: RECURSOS INHUMANOS de Pierre Lemaitre

Alfaguara
400 páginas
También disponible en ebook

Ya desde su título, esta novela deja clara su posición.
Posiblemente podríamos definirla como una obra coyuntural, pegada a la crisis económica que Europa sufre desde hace una década. Especialmente , las consecuencias en el empleo y en el cambio de concepción actual frente al "trabajo para toda la vida", y, envolviéndolo todo, la falta de valores que posiblemente haya sido tanto causa como efecto.
Lemaitre es un buen escritor y como ha demostrado sobre todo en su saga del agente Verhoeven, un escritor efectista que sabe como dosificar tanto la información como los sucesos.
Por ello, no debemos de pensar en Recursos Inhumanos como una crónica realista del antaño directivo de éxito y hoy parado de larga duración, aunque en el principio pueda parecer que eso es lo que nos va a ofrecer.
Lemaitre es un buen escritor de género negro y eso implica entretenimiento y emoción. Ambas características están aquí, para configurar un thriller perfectamente reconocible en el esquema más clásico de justicia social.
La novela está claramente dividida en tres partes:
La primera es la más realista, la que podría haber sido extraída de cualquier periódico. La tragedia de un hombre que ha perdido el sentido de su vida y la repercusión en su familia, Cuando parece aparecer una oportunidad, todo se focaliza en esta, incluso cuando parece no ir más allá de una broma cruel. Esta bajada a los infiernos tiene total credibilidad. Lamentablemente total credibilidad.
La segunda es la crónica narrada por otra voz. Casi un relato periodístico de un ejercicio de selección de personal, que termina con una toma de rehenes. Seguimos pensando que, lamentablemente, tampoco es algo que nos extrañe.
La tercera es la que conforma el thriller, aquí sí con las convenciones del género, muy bien narrado y con las sorpresas necesarias y el ánimo de justicia que cualquier lector reclamaría.
Recursos Inhumanos es una novela muy entretenida, también puede verse como base para la reflexión sobre una realidad actual. Sin grandes profundidades porque no son necesarias, la situación es clara y sus consecuencias contundentes. Todo el desorden que genera está presente, y se puede hablar de la desesperación, de la falsa valentía, de la cadena de dolor, y por último, de la confusión que nos lleva a olvidarnos de los que es verdaderamente importante.

Público

SERIE TV: ARTHUR & GEORGE de Stuart Orme

UK. 2015
Basada en la novela del mismo título de Julian Barnes.
Director.- Stuart Orme
Intérpretes.-
Martin Clunes. Arsher Ali. Charles Edwards. Art Malik. Hattie Morahan. Emma Fielding. Alan McKenna. Conleth Hill. Pearl Chanda. Hilary McLean. Matthew Marsh. Timothy  Watson
Duración.-
3 episodios
45 minutos c.u.

Recuerdo con satisfacción la lectura de Arthur and George, de Julian Barnes. Su autor pertenece al grupo de escritores británicos que, tuteados por Anagrama, publican con regularidad e inmediatez sus obras en nuestro país. Dentro de ese grupo ( en el que, como ya he comentado alguna vez, no siempre me resulta fácil en la memoria no confundir tutorías ), creo que Barnes es el que más veces vuelve la cabeza al pasado para hablar de los cimientos del Imperio y su reflejo en la actualidad.
Tengo un recuerdo bastante global de esta, pero, ya lo he dicho, satisfactorio. Creo que era una pieza amplia en sus ambiciones, conseguida. Creo recordar también que tocaba la infancia de ambos personajes y, esto es a lo mejor un error de la memoria, que la moda espiritista de la época tenía cierto protagonismo. También la tengo como una descripción muy precisa de la sociedad y sus lacras, muchas de ellas aun hoy día presentes en la isla.
Sin embargo, encuentro muy poco de ello en esta serie.
Es cierto que ya desde el principio me produjo mucha extrañeza su corta duración, cuando la novela espera las quinientas páginas.
Y es que guionista y director se centran en la peripecia dramática detectivesca, aquella que une a Arthur Conan Doyle a las actividades de su personaje, Sherlock Holmes, con un Doctor Watson de sustitución y inexplicables sucesos en la campiña inglesa que podían muy bien recordarnos a los que protagonizo el perro de los Barkersville.
Bien, no hay razón para que esta apropiación literaria reducida nos escandalice. Salvando las distancias no podemos olvidar que la alabada película Al este del Edén, ocupaba no más de un cuarto de la novela de Steinbeck.
El objetivo en este caso está claro. Desde el punto de homenaje que incluía la novela de Barnes, el director decide continuar por ese camino, y lo hace creando una aventura que , al margen de que esté basada en un caso real, podrían haber protagonizado perfectamente autor o personaje. La producción es excelente, la narrativa ágil y asoman apuntes sobre el racismo o la rigidez de la sociedad victoriana.
El resultado es tan eficaz y agradable como cualquiera de esas series de Agatha Christie que existen multiplicadas ya sea alrededor de Poirot o de Miss Marple.
Disfrutaba y de calidad. Quizás el problema sea esperar una versión de la excelente novela. Olvidando el origen es un muy buen producto, uno más dentro de un género ya habitual en la producción audiovisual británica. Modelo clásico.

Público

miércoles, 7 de junio de 2017

SERIE TV: THE STAIRCASE de Jean Xavier de Lestrade

Francia 2004
Documental.
Duración:
8 capítulos
50 minutos c.u.

He comenzado a ver esta serie sin saber que era un documental.
Mi impresión era que me encontraba ante una narración de género negro, contada de una forma original, con un modelo de docudrama.
Sin embargo, a partir del capítulo tercero, me informo convenientemente: no hay ficción, todo lo que ocurre es cierto. Ha ocurrido.
Lo que antes era admiración ante un producto que me estaba pareciendo apasionante, se convierte también en sorpresa.
Los hechos:
Una madrugada, la policía recibe la llamada desesperada, un hombre informa que su mujer ha sufrido un accidente callándose por las escaleras y se encuentra grave. Al llegar la ambulancia, se encuentran el cadáver rodeado de sangre. Poco después, el hombre, que resulta ser el conocido escritor Michael Peterson, es acusado de asesinato. A partir de ahí asistimos a la preparación de su defensa y a un juicio mediático que, como ya sabemos, terminará en condena.
Lo primero que sorprende es la calidad y la intimidad del material utilizado. Es de tal nivel, que en muchos momentos, cuesta creer que no esté teatralizado. Supone la existencia de una cámara omnipresente , pero sobre todo, supone una actitud que, a mi entender, implica un alto nivel de exhibicionismo.
Comprendo que no debería de sorprender en el mundo donde triunfa Gran Hermano u otro tipo de reality shows.
Pero esto quizás me parece un punto extremo. Ya no tanto porque se presten todos a ser grabados, a que esta historia donde son personajes principales o secundarios, se convierta en crónica. Sino por las actitudes y situaciones que se muestran. De hecho, hay que reconocer la generosidad y la sinceridad de todos ante la cámara.
Hay dos aspectos que convierten el documento a mi entender en único:
Por un lado, mostrar la defensa y, consecuentemente la justicia, como un ejercicio teatral. Un dilema sólo vinculado al dinero que se pueda destinar a ello ( y aun así sin garantías ). Un ejercicio de malabarismo absolutamente descarado y que no tiene nada que ver con la verdad. Incluso utilizando como irónico epílogo las palabras del abogado a quien el veredicto lleva nada menos que a cuestionar los valores de esa sociedad.
En segundo lugar, la realidad como capas que se superponen. Lo que más desconcierta en las continuas reuniones entre acusado y su familia y/o abogados, es el tono jocoso continuo. Tal vez sea una forma de reacción ante el miedo, pero ¿ donde ha quedado el dolor por la pérdida?. Pronto, la muerte de la madre, se convierte casi en un mero recuerdo. En este sentido es importante darse cuenta de que el foco de interés pivota desde que es lo que le ocurrió a ella ( la víctima ), hacia que es lo que le ocurrirá a él ( el acusado ).
Por todo ello,y mucho más,  The Staircase es más que una serie de televisión, es casi una experiencia, material de primer orden para la reflexión, un debate moral sobre la justicia pero también sobre nuestra posición ante ella,
Pero también  es una historia singular y apasionante, que puede enmarcarse entre los muy buenos relatos del género negro y judicial. El director, un artesano metículoso y lúcido, se ha decidido por un modelo difícil y que en principio no parecía muy adecuado a este tipo de narración, ya que, además de las limitaciones materiales, exige un equilibrio continuo para no caer en la tentación de tomar partido.  Consigue en continente y contenido un excelente resultado.
Al final va a resultar que la realidad es, sí, mucho más atractiva que la ficción.

Público

sábado, 3 de junio de 2017

NOVELA: LA VIDA NEGOCIABLE de Luis Landero

Tíquets
336 páginas
También disponible en ebook.

Desde su aparición estelar y sorprendente con Juegos de la edad tardía, no he dejado de leer ninguna de las obras de Luis Landero.
Un escritor heredero de Cervantes y por lo tanto muy español, capaz de convertir nuestra sociedad y nuestra cultura en el paisaje de todas sus novelas, hablando siempre de lo conocido. Haciéndolo desde un realismo que consigue su distancia en cierta ironía y con un lenguaje literario de una riqueza que devuelve a nuestra cultura gran parte de su legado.
Una literatura con cierto sabor añejo, y lo digo en positivo porque es también lo que le emparentar a otros autores como Quevedo, Pío Baroja, Galdós o, en otras disciplinas, a Berlanga.
Como decía al principio he leído todas sus novelas, todas con gozo, pero lo cierto es que no soy capaz de recordar cuantas ni de separarlas en mi memoria.
Y es que Landero siempre opta por un mismo objetivo: nada menos que narrar la vida, eso sí, en niveles más cercanos a la minería que a la holgura, y siempre desde un nivel cotidiano que nos enseña que la existencia de cualquiera puede encerrar aventuras, dramas o incluso tragedias a las que, por razones del entorno, se les hurta la grandeza.
La Vida Negociable, redonda narración, nos cuenta en primera persona la vida de Hugo Bayo, desde su infancia hasta, ya en la madurez, otra de las encrucijadas a las que parece ir guiándole el destino.
Hijo único de una pareja desigual en sus aspiraciones, los primeros capítulos nos llevan a su confuso y desorientado despertar , de terribles consecuencias.
Más tarde, va caminando de vana ilusión en fallido proyecto, tanto desde el punto de vista sentimental como profesional, no lejos del desengaño de la picaresca, mientras se va construyendo interiormente como un hombre amargado, cruel, incompleto, lo más cercano a lo que siempre podremos describir como un fracasado.
Importante señalar que ese fracaso, está menos relacionado con la realidad que con su actitud de aceptación de la misma. Así un final que podría estar lleno de esperanza, se convierte una vez más en una especie de terrible sentencia.
La Vida Negociable es una novela triste.
La obra de los que no consiguieron ni siquiera acercarse remotamente a sus sueños, fundamentalmente porque tampoco hicieron nada real para conseguirlos, ni nunca fueron capaces de asumir sus responsabilidades.
Una vida gris porque no es capaz de dotarla de color, esperando simplemente que, por arte de magia, se cambie por otra.
En cualquier caso, Landero, su ironía, consiguen dotarla de cierto nivel de astracán en su desarrollo, de un humor que crea pasajes verdaderamente divertidos. También El Verdugo contaba una historia terrible y sin embargo conseguía hacernos reír.
Seguiré siempre leyendo a Landero, es uno de los mejores escritores que tenemos. Un cronista sincero y nada efectista, con la serenidad de la inteligencia y la verdad.
Y, sobre todo, con una pluma que abraza, que cuenta, que dibuja.

Público

viernes, 2 de junio de 2017

CINE: LA MUERTE DE LUIS XIV de Albert Serra

Francia/ España 2016
Jean Pierre Leaud. Patrick d'Assumcao. Marc Susini. Bernard Belin. Irene Silvagni. Vicenc Altao

Por fin lo he conseguido.
Pocas películas han tenido una vida en las pantallas tan complicada y errática como La muerte de Luis XIV, saltando por salas de arte y ensayo ( que siguen existiendo ) y cinematecas, de ciudad en ciudad, en horarios poco compatibles.
Casi una pieza de museo.
Eso sí, con la leyenda de obra maestra, de cine diferente que había conseguido convencer incluso a los críticos más esquivos en este modelo de creación.
Pues bien, tras mi persecución, por fin, gracias a Filmin, he conseguido verla.
Lo digo ya:
Una joya, una obra ( creo que le encaja más esta definición que la de película ) singular, única. Tan valiente como coherente, tan arriesgada como conseguida.
Desde Honor de Caballería, protagonizada por Don Quijote, Albert Serra nos ha reiterado que su interés es acercarse a las leyendas, no tanto desde la desmitificación sino la identificación, ya que lo que hace es acompañarlos en su vida cotidiana, en aquellos aspectos que los hacen humanos y los alejan de la figura. Visita y nos lleva a visitar la trastienda, lo más alejado de la representación.  Y lo hace, extrañamente, desde la propia representación, una caligrafía medida y perfectamente orquestada.
Después de Don Quijote, vinieron los Reyes Magos, Casanova y Drácula. Ahora le toca el turno a Luis XIV de Francia, por primera vez un personaje histórico pero rodeado de la parafernalia de una monarquía caduca y teatral, por la que mereció el nombre de Rey Sol.
Se centra en los últimos días de su vida, en el intento por parte de los médicos de buscar una solución, que termina siendo inútil, en su corte desconcertada sin saber como comportarse y manteniendo unos rituales estéticos ridículos como vácuos.
Se ocupa de observar con minuciosidad y calma, esos momentos donde la ruina se sube a lomos de la propia decadencia de la institución, que intenta sobrevivir en su anacronismo. Y anacronismo e incluso absurdo es en lo que se convierte la ceremonia cuando la miramos desde dentro, sin la admiración de un público entregado, o sin la pompa necesaria que ha desaparecido por causa de la enfermedad.
La muerte de Luis XIV es una cinta sorprendente en su coherencia.
Estoy seguro de que desde el principio está tomada la decisión, no ya de encerrarnos con el monarca y sus doctores en esas pocas habitaciones, sino de hacernos sentir que somos parte de la corte que de vez en cuando se asoma y participa en la escena. El sonido, especialmente ese reloj que va marcando el lento paso del tiempo, las luces de las velas que parecen ser la única fuente de iluminación, la música que sólo en momentos contados se incorpora....
Y sobre todo, la lentitud real de la vida que se va. La morosidad con la que el director se mueve, sin perder el ritmo en ningún momento. La narración casi física de la enfermedad y de como va afectando al monarca.
Estéticamente, nos encontramos ante un monumento a la belleza, que no siempre es sinónimo de hermosura. La película parece estar compuesta de forma que cada escena es un cuadro con la  textura de los clásicos. Hasta alcanzar ese momento en que el protagonista mira directamente a la cámara: lo que habitualmente son retratos regios, se pervierte aquí para ofrecernos su contrario, lo que nunca se muestra pero que quizás sea mucho más real.
Cierro este comentario sorprendido y agradecido con el autor, recordando la ceguera no sólo de los distribuidores sino de nuestra comunidad cinematográfica. La muerte de Luis XIV debería haber ocupado una posición de cabeza en los últimos Goya; quizás eso hubiese avivado su carrera y la de cierto tipo de cine. Ni considerarla. Fácil después culpar de nuestros males a ¿ el cine americano, el IVA cultural, la piratería... ?
Albert Serra ha creado una obra artística que sólo ha sido valorada realmente en su grandeza fuera de nuestro país.
En cualquier caso, no desesperemos. Habrá más. Empiezo a creer que este hombre es un genio. Un hombre que disfruta con la creación.

Público

jueves, 1 de junio de 2017

CINE: FENCES de Denzel Washington

USA. 2016
Denzel Washington. Viola Davies. Stephen Henderson. Jovan Adepo. Mykell Williamson. Russell Hornsby. Saniyya Sidney

Fences, de August Wilson, es dentro del teatro americano casi un clásico contemporáneo.
Su autor, especialmente vinculado a trasladar la historia de su comunidad negra en su país, consiguió con esta obra su mayor éxito. Su reposición el pasado año en Broadway, supuso para Denzel Washington el Tony al mejor actor. Supongo la decisión de este de adaptarla al cine y dirigirla tiene mucho que ver con su mimetismo con este personaje y su deseo de hacer llegar a más público su grandiosa interpretación.
La obra se centra en una familia negra en los años 50. A pesar de su situación precaria, viven con cierta estabilidad, posiblemente debido al instinto de supervivencia y lucha del patriarca. Esa necesidad de sacar adelante a su familia, le hace también desarrollar un carácter autoritario que dificulta la convivencia. A todo ello, hay que sumar el racismo latente en el exterior y el machismo latente en el ámbito familiar.
Es un texto sólido.
Heredero del naturalismo más clásico , de Arthur Miller o Eugene O'Neill.
Quizás un poco antiguo, pero creo que es necesario empezar a considerarlo desde el punto de vista histórico, más que buscar equivalencias con la situación actual.
Washington aporta una dirección firme y coherente. Huye de esa maldición en los adaptadores de obras teatrales de intentar por todos los medios que no se note su origen. El centro de la historia es la casa familiar, y ahí ocurre todo lo importante, ni siquiera necesario recorrer las distintas habitaciones; fiel a la concepción original todo transcurre entre la planta baja y el jardín trasero. Las salidas al exterior , suponen gotas de aire en la densidad narrativa, pero no pretenden nada más y contribuyen a aligerar el peso y marcar el paso del tiempo.
Por decirlo de alguna manera, utiliza la cámara no para traicionar el origen del material sino para potenciarlo, permitiendo a sus actores gozar de primeros planos ( algo muchas veces difícil de alcanzar a percibir desde las butacas de un teatro ), y tiñe toda la atmósfera de un color añejo que huele a jazz.
Por otro lado, un texto como el que nos ocupa, permite grandes interpretaciones, y esa es otra de las bazas que juega el director, permitiendo que todos ( no se cuantos procedentes de la versión teatral ) tengan su espacio  lo desarrollen a la perfección. Ya he dicho que él está inconmensurable, pero quien más me fascina es Viola Davies, una mujer capaz de decirlo todo con una mirada, en un papel que es un regalo.
Fences , ya lo he dicho, habla del racismo, de las difíciles relaciones familiares, de la herencia del pecado de padres a hijos. Pero también habla de comprensión y perdón.
En este caso, en su versión cinematográfica es un sólido ejemplo de traslación del teatro al séptimo arte.
Tal vez nos guste más a quienes disfrutamos del género dramático.
En mi caso así ha sido.

Público

martes, 30 de mayo de 2017

NOVELA: CÁSCARA DE NUEZ de Ian McEwan

Anagrama
244 páginas
También disponible en ebook.

Ian McEwan es posiblemente el más coherente en el equipo de escritores ingleses que comenzó a destacar hace unas décadas y que Anagrama incorporó rápidamente en su catálogo, Barnes, Kureishi, Amis, Swift.... Creo que McEwan es el único al que no le reconozco una obra que no me haya despertado algún interés, y a cambio, me ha dejado obras tan potentes como Solar, Expiación o Sábado, y dilemas morales tan complejos e inteligentes como La Ley del Menor.
Por supuesto, él también tiene derecho a jugar.
Y ni siquiera cuando juega pierde el nivel de ser Ian Mc Ewan.
Cáscara de Nuez me parece un juego.
Pero un juego de este autor está por encima de muchas novelas pretendidamente serias de otros.
Trudy y Claude, una pareja adultera, ella embarazada de su marido, hermano de su amante, y el plan de un asesinato.
¿ Nos suena?¿ Gertrudis y Claudio nos sonarían más?.
Lo que convierte esta sórdida historia negra en una algo irreal mezcla entre una comedia y una elucubración, es  que la historia está narrada desde el feto y su percepción de lo que está ocurriendo en el exterior.
Así, esta especie de Hamlet no nato, nos va guiando por los recodos y los sentimientos de un conflicto universal de codicia, celos y lujuria. Con una visión confundida en la parcialidad de la percepción y en el descubrimiento de lo desconcertante de su propia sensibilidad.
He leído alguna crítica capaz de profundizar en la propuesta.
A mi, ya lo he dicho, me parece un juego, logrado y divertido; una propuesta ingeniosa y muy bien resuelta. No sé si una obra menor, pero en cualquier caso una obra muy válida y apreciable.
Lo dicho, Ian McEwan.

Público

lunes, 29 de mayo de 2017

SERIE TV: TABOO de Steven Knight

UK. 2017.
Directores.-
Steven Knight. Kristofer Nyholm. Anders Engstron
Intérpretes.-
Tom Hardy. Oona Chaplin. Leo Bill. David Hayman. Michael Kelly. Jonathan Pryce. Stephen Graham. franka Potente. Jessie Buckley. Edward Hogg. John Pettifer. James Greaves. Jefferson Hall
Duración.-
8 capítulos
59 minutos c.u.

Hay tres aspectos importantes que han cambiado la percepción de las series de televisión :
1.- En primer lugar la calidad de la producción. Ya no funcionan como productos televisivos con menor exigencia que el cine, sino todo lo contrario.
2.- En segundo lugar, el visionado. Ya no hace falta esperar semana a semana a que llegue el capítulo correspondiente. Uno puede pegarse un atracón en dos días sin ningún problema. Esto cambia también la percepción.
3.- Por último, la existencia de temporadas. Cualquier serie que se precie y que tenga cierto éxito, cuenta con que podrá continuar. Esto está creando en los guionistas cierta sustracción de información, supongo que con vistas a desarrollos futuros.
Taboo parte de una historia muy atractiva:
1814, Londres A la muerte de su padre, un hombre al que todos daban por muerto, regresa tras diez años perdido en África. Se ha convertido en algo muy parecido a un salvaje, tal y como atestiguan sus tatuajes, su asociabilidad y unos poderes que nunca terminan de estar claros. Ligado a un pasado oscuro, parece haber vuelto para cerrar heridas, abrir venganzas y recuperar el amor.
A partir de ahí se desarrolla una compleja trama en la que la Corona de Inglaterra, la Compañía de las Indias y los Estados Unidos de América se entrelazan en una maraña creada por el protagonista alrededor de un pequeño territorio heredado en el confín del mundo.
Mientras tanto la sociedad británica, asume con miedo, y vértigo, esa figura a la que identifican con el mismísimo demonio. Una prueba de la hipocresía de una civilización que, contando con posesiones en todo el globo, se desestabilizaba cuando alguien procedente del exterior pretendía incorporarse a su sal sin atenerse a sus costumbres.
Taboo tiene muchas cosas buenas para que uno se enganche.
En primer lugar una producción fastuosa, que si bien puede pecar en momentos de oscura, recrear a la perfección esa metrópolis sumida en la miseria. También una realización capaz de equilibrarse entre lo onírico y lo físico.
Tiene clima, esa negritud que la vincula al gótico inglés, a la estética externa  interna de Dickens y a las historias  que tan bien escribieron narradores como Wilkie Collins.
Es además muy eficaz en su narrativa, nos atrapa aunque en ocasiones no sea difícil perderse ligeramente. Dosifica muy bien los hechos, la tensión, y consigue crearla de manera continuada.
De todas maneras, echo de menos en Taboo mucha información, muchas explicaciones que serían mínimamente necesarias. El hecho de que muchas de las escenas que se han utilizado para promocionar la serie no estén finalmente en esta temporada, me lleva a pensar en lo que comentaba en el punto tres de la introducción.
Por otro lado, he escrito, conscientemente, que es eficaz. esto es, nos atrapa, pero una vez que concluye, son muchas las preguntas que nos surgen sobre la credibilidad de la trama.
Por decirlo de alguna manera, Taboo me parece sólo un entretenimiento de gran calidad visual pero si hay segunda temporada no dudaré en verla.

Público

domingo, 28 de mayo de 2017

SERIE TV: THE CROWN de Peter Morgan

Netflix
Creador.- Peter Morgan.
Directores.-
Stephen Daldry. Phillip Martin. Julian Jarrold. Benjamin Caron.
Intérpretes.-
Claire Foy. Matt Smith. Vanessa Kirby. Ellen Atkins. Jeremy Northan. Victoria Hamilton. Ben Miles. Greg Wise. Jared Harris. John Lithgow. Harriet Walter. Alex Jennings. Lia Williams
Duración.-
10 episodios
56 minutos c.u.

Cualquier serie, película o novela histórica que se centre en personajes y acontecimientos aun vivos, cuenta con la dificultad añadida de tener que competir con la versión personal que cada uno tenemos de ello, así como con la realidad aun vigente.
También es difícil comprometerse sin caer en el juicio.
Cuando el tema central es una de las instituciones más conocidas del mundo y más valoradas por mucha gente, especialmente en su país, la dificultad se multiplica.
No es fácil adoptar un equilibrio entre posiciones que serán sin duda criticables. Desde la zalamería al ataque ideológico, desde el intento de comprender a la elucubración íntima.
Pues bien, The Crown se atreve nada menos que con la monarquía inglesa, con la Reina Isabel, Felipe de Edimburgo, la Princesa Margarita.... personajes de todos conocidos aunque casi siempre desde la distancia.
Películas como The Queen, habían hecho ya un acercamiento, pero desde un hecho muy concreto. La visión de The Crown es mucho más amplia, y su objetivo es llegar a la Institución desde la intimidad de sus personajes.
Cada uno de los diez capítulos que la componen, tiene un epicentro concreto, ya sea de carácter político, ya de carácter humano, en todos hay pequeñas referencias al pasado que nos ayudan situarnos, pero sobre todo, hay un desarrollo evolutivo de los seres humanos que estaban detrás de las más o menos icónicas figuras.
Lo hace sin miedo. Con una sinceridad que hasta ahora desconocíamos en este ámbito. No es pudorosa a la hora de hablar de temas tan delicados como las dificultades de aceptar el perfil público o de la escasa formación que recibían los miembros de la Familia Real.
Y lo cierto es que, desde la ausencia de dramatismo innecesarios o de efectismo de prensa rosa, consigue un retrato amplio, coherente, complejo. Un retrato que tampoco se edulcora en aras a la empatía, sino un retrato veraz y creíble.
Para alguien que, como es mi caso, no se considera monárquico, es también una forma de percibir el valor de la institución, su significado y su, me cuesta decirlo, necesidad en algunos casos.
The Crown es una serie estupendamente escrita.
También excelentemente realizada.
Se ha repetido hasta la saciedad la siempre correcta producción de las series inglesas, hasta el punto de haberse convertido en un tópico. Pues bien, The Crown está en esa línea, máxime cuando utiliza escenarios reales.
A ello hay que añadir un nivel interpretativo tan elevado como es habitual allí, especialmente destacable la para mi desconocida Claire Foy que compone, capítulo tras capítulo, el personaje de una mujer que, poco a poco , desde un estado en el que siempre existía un punto de desconcierto, aprendió la necesidad de crear el carisma desde la contención y el rigor.
The Crown se desarrolla con elegancia, en un ritmo pausado, tranquilo, donde las corrientes internas, duras en muchas ocasiones, no necesitan subrayarse.
Es un producto de magnífica factura pero también, y sobre todo, una excelente crónica para entender una parte importante de la historia de Europa, de uno de los países más relevantes del continente y de su principal institución, atreviéndose a resaltar que detrás de todo ello, siempre ha habido seres humanos.

Público

sábado, 27 de mayo de 2017

NOVELA: EL GRAN IMAGINADOR de Juan Jacinto Muñoz Rengel

Plaza & Jamés
480 páginas
También disponible en ebook.

El título de esta novela es , sobre el papel, una descripción de su protagonista, un joven griego que en el siglo XVI nace con un destino tan plural que parece acaparar gran parte de los territorios y aventuras de la literatura universal.
Personalmente creo que El Gran Imaginador es, verdaderamente, el autor de estas casi quinientas páginas, un hombre capaz de utilizar las palabras para crear una masa flexible, una especie de arcilla alquímica que nos permitirá viajar con alas de sueño a los años en que la sorpresa era algo que se escondía en cada libro.
Está claro que Muñoz Rengel es un hombre que fue un niño que leyó mucho y desde muy pequeño, también posiblemente disfrutase de otras formas de que nos cuenten historias, como el cine.
Lo imagino como un niño de Sesión de Tarde, expresión que ya he usado anteriormente y que se refiere a aquellos que nos hemos criado dejándonos invadir por piratas, cuatreros, indios, vampiros o cualquier cosa que asomase a la pantalla.
Vamos a ver, para  hacernos una idea, en la novela que nos ocupa asistimos a:
La Batalla de Lepanto, convirtiendo a Miguel de Cervantes en un personaje relevante del libro.
Un monasterio perdido falsificador de reliquias.
Estambul en su época dorada.
El primer vuelo de un ser humano.
Una invasión extraterrestre propia de H.G. Wells.
El nacimiento de la leyenda de los vampiros.
La Condesa Sangrienta.
El rabino de Praga y el Golem.
Y algunos más que seguro me olvido.
Lo fabuloso del autor es que consiga una extravagancia que une todos esos elementos sin que se noten las costuras y trasladándonos de nuevo a nuestros años de sorpresa, de gozosa lectura.
Lo difícil, el hecho de que, como cualquier acumulación, puede haber momentos de exceso, es difícil mantener el mismo nivel en todos los tramos , y un final algo veloz.
De todos modos, El Gran Imaginador es, además de un buen libro, un libro generoso, que estoy seguro, responde a la vocación de un lector voraz para compartir los placeres que le proporciona la palabra escrita.

Público

jueves, 25 de mayo de 2017

CINE: ALIEN COVENANT de Ridley Scott

USA 2017
Michael Fassbender. James Franco. Katherine Waterston. Billy Cudrup. Danny MacBride. Carmen Ejogo. Amy Seimetz. Demian Bichir. Nathaniel Dean. Tess Haubrich. Callie Hernández. Alexander England.

Alien El Octavo Pasajero sin duda marcó un hito en el cine de terror.
Tuvo tres secuelas, muy diferentes, firmadas por tres directores importantes ( no tanto entonces ), Cameron, Fincher y Jeunet.
Las tres eran diferentes y las tres tenían su espacio Puede preferirse una u otra pero a ninguna se le puede negar su personalidad.
Hace unos años, Ridley Scott decidió recuperar la franquicia con una cinta , Prometheus en la que, a modo de precuela, prometía llegar al origen del monstruo.
Atractiva en su inicio ( derivada nada menos que a la búsqueda del Creador del Universo ), terminaba siendo confusa y demostrando que tal vez filosofía y acción no terminaban de casar bien.
Ahora nos ofrece la continuación de aquella.
Posiblemente haya que considerar que esta es una de esas obras que tiene que luchar con las altas expectativas que genera, pero en cualquier caso, no está a ala altura.
El planteamiento inicial, empieza a ser ya conocido: nave de colonos perdida en el espacio, recala en un planeta que resulta ser una trampa mortal. A partir de ahí, lo único que esperamos es cuando y donde aparecerá el monstruo, y cuanto tardará en terminar con toda la tripulación.
Uno de los problemas en este caso, aparte de un guión carente de sorpresas y de la casi absoluta oscuridad que lo envuelve todo y que convierte la visión de la cinta en un fatigoso ejercicio de adivinación, es la falta de entidad de los personajes que parecen una colección de actores de serie B. En concreto, la muchacha del poster, que al parecer pretende ser heredera de la colección de mujeres fuertes que inauguró la Teniente Ripley, suena a broma.
Sólo Michael Fassbender tiene peso, actor y personaje. Pero su posición de búsqueda, relación con el mal y traición, no está bien escrita ni contada, cuando podía haber sido un núcleo interesante.
Las escenas de acción están bien filmadas pero son pocas y ya no sorprenden.
No hay nada nuevo aquí. Si bien el pequeño prólogo parece que va a conectarla con las ambiciones metafísicas de su inmediato precedente, el desarrollo se queda en una peli de paso, ni siquiera muy entretenida.
El final abierto hace pensar en que habrá más. Tal vez sea el momento de que Scott vuelva a dejar su criatura en otras manos.

Público