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miércoles, 30 de noviembre de 2016

TEATRO: LA COCINA de Arnold Wesker

Versión y dirección.- Sérgio Peris- Mencheta
Intérpretes.-
Ricardo Gómez. Paloma Porcel. Javier Tolosa. Ignacio Rengel. Oscar Martínez. Javivi Gil Valle. Mario Tardón. Fátima Baeza. Xenia Reguant. Carmen del Valle. Almudena Cid. Marta Solaz. Natalia Mateo. Diana Palazón. Aitor Beltrán. Pepe Lorente. Silvia Abascal. Patxi Preytez. Romans Suarez- Pazos. Nacho Rubio. Victor Duplá. Alejo Sauras. Xabier Murua. Roberto Alvarez. Luis Zahera. José Emilio Gimeno.

En Tempestad, mi primer encuentro con Perís- Mencheta como director , la escena de la tormenta en el mar estaba tan conseguida , que cuando esta concluía, el público detenía la función para aplaudir.
En La Cocina , sin los aplausos, ocurre algo parecido: la efectividad de la puesta en escena alcanza por momentos cotas de proeza escénica.
Nos encontramos en el periodo de entreguerras en un restaurante de Londres que sirve alrededor de mil comidas al día. Estamos en la cocina, como no, donde conviven más de una veintena de empleados con diferentes nacionalidades y perfiles, en un frenético día a día para , a cambio de su sueldo, sobrevivir.
Ese entorno se convierte en un microcosmos colorista de una Europa plural y alienada por un trabajo exigente , carente de cualquier nivel de motivación , mecánico hasta limites difícilmente soportables.
Pero el autor quiere recordarnos que todos los "habitantes" de este pequeño mundo son seres humanos ( lo que posiblemente haga más difícil admitir su situación ), y a golpe de pequeñas escenas o de movimientos corales, nos va trasladando sus inquietudes , sus miedos, sus pequeñas vidas , incluso recordándonos que ellos también sueñan aunque sus sueños hayan perdido, frente a la cruda realidad, la dimensión de la magia.´
Por eso sienten la opresión. La de un capital que tiene incluso el descaro de arrogarse al final nada menos que el papel de víctima.
Orquestar este conjunto, con veintiséis actores en muchos casos compartiendo el escenario en movimiento, es lo más parecido que he visto en teatro aun circo de tres pistas. Exige una coordinación coreográfica,  pero también el minucioso estudio del detalle, físico y emocional, para concitar sorpresa y sentimientos. Individualizar los conflictos menores no es fácil en una agrupación tan potente, sin embargo aquí asistimos a cada retazo de historia como si fuese única en ese momento.
Perís- Mencheta realiza en este sentido un trabajo inigualable , en el que , además consigue una interpretación perfectamente homogénea por parte de toda la troupe.
Es una experiencia abrumadora en la que por momentos, especialmente al final de la primera parte , es difícil no ponerse en pie. Es la perfección.
No sería justo, y por ello citaba al principio Tempestad, que un momento tan álgido perjudique el resto de la representación produciendo cierto desequilibrio. Es normal que tras una descarga tal de adrenalina, nos cueste entrar en territorios más íntimos, menos aparatosos. Que esperemos, en definitiva, que la espectacularidad se mantenga hasta el final.
En esa segunda parte , más cargada en lo humano, en lo interior, Mencheta opta por mantener un sesgo realista , prescindiendo de aderezar las escenas con ningún tipo de magia , que podría resultar una trampa. Así por ejemplo la escena del mendigo, sorprende por su vulgaridad , pero creo que es una elección que pretende dejar , de nuevo, la realidad en su nivel.
La Cocina es sin duda un gran espectáculo teatral.
Y es el paradigma del montaje que debe asumir un teatro público, aquel que para un empresario privado será siempre inabarcable.
Enhorabuena por lo tanto, por el riesgo y por el resultado.
Entre los intérpretes ya he dicho que el conjunto es excelente , desde todos los niveles. Destacar a cualquiera sería injusto. De todos modos , me resisto a no citar la alegría que me produce ver de nuevo a Silvia Abascal en escena, una mujer de la que no he olvidado su frágil y delicada Nina en La Gaviota. 
Al salir, escuche a una persona del público decir "no volveremos a ver esto en un teatro". Fácil no va a ser.

Público  

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