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viernes, 23 de septiembre de 2016

CINE: FLORENCE FOSTER JENKINS de Stephen Frears

UK 2016
Meryl Streep. Hugh Grant. Simon Helberg. Nina Arianda. Rebecca Ferguson. Neve Grachev. Dilyans Bouklieva. John Kavanagh. Jorge León Martínez. Danny Mahoney. Paola Dionisotti. David Menkin. Tony Paul West. Philip Rosch. Sin Phoenix

Tiene gracia que todas las críticas que cuestionan cualquier película de Stephen Frears comienzan recordando lo provocativo de sus primeras películas y lo aparentemente acomodaticio de su producción posterior.
Es cierto que Mi hermosa lavandería o Abrete de orejas fueron rompedoras en su momento, pero ¿ lo serían hoy? obviamente no. Uno no puede pasarse la vida intentando ir un paso por delante. Además, Dangerous Liasons, alabada por todos, era ya un ejemplo ( muy buen ejemplo ) de clasicismo narrativo.
Cierto es que, en su temática, queda patente su ideología, como demostró en Philomena. Tal vez por ello, ante esta propuesta que nos ocupa, se esperaba una crítica feroz a una cierta aristocracia americana del periodo de entreguerras, muchas veces absurda y habitando, gracias a su dinero, un mundo ridículamente feliz.
Bien, Frears no lo evita. El cuadro está ahí.
Sin embargo, sorprendentemente, el director parece sentir una inmensa ternura por sus personajes. Y esto hace que lo que podía ser un panfleto terriblemente corrosivo se convierta en otra cosa; luego dice en que.
Florence Foster Jenkins es un personaje increíblemente real. Cuesta creer que una persona con una falta de talento tan absoluta para la música pudiese llegar a creerse capaz de llenar teatros con su voz y su técnica cantora.
Es difícil imaginarla sin convertirla en un ser ridículo, patético. Es difícil pensar en esta historia sin que genere risas.
Todo eso ocurre:
El personaje que, como siempre, borda Meryl Streep, se acerca muchas veces a lo grotesco, pero el director, que asume ese perfil ( negarlo sería imposible ) es capaz de detenerla siempre al borde y, ya lo he dicho, la mira con cariño; tal vez por la entrega de  su amor a la música, tal vez por su ingenuidad.
La cinta es en muchos momentos hilarante, divertida, aunque esa carcajada tenga a veces un puntito de tristeza.
Pero creo que el verdadero logro de Frears es otra decisión que antes inicié: no convierte esta historia en una crítica social corrosiva, sino en una maravillosa historia de amor.
De acuerdo que hay esquinas, que es necesario comprender a estos personajes tan perdidos por momentos, pero hay muchos momentos en que la moción que consigue es absolutamente pura, sincera.
Como es habitual en las producciones británicas, la dirección artística y el vestuario son una delicia, también la fotografía.
Meryl Streep, ya lo he dicho, está magnífica en un personaje lleno de registros, pero hay una sorpresa mayor . Hugh Grant. Sí, este comediante tan británico, encantador en cualquiera de sus intervenciones, parece haber encontrado eso que tantas veces se llama "el papel de su vida"; con una absoluta contención, su mirada y su sonrisa, su moción, su adoración y su tristeza, consiguen dar legitimidad a su esposa, es su amor lo que evita que la veamos como un payaso en muchas ocasiones. Su elegancia en cada movimiento, lo convierte en heredero de aquellos intérpretes del Hollywood clásico que tantas veces nos engancharon en infinidad de comedias y que, un buen día, resultaban fascinantes en personajes mucho más complejos. Hugh Grant es para m el verdadero triunfador de Florence Foster Jenkins y espero que los premios cinematográficos de este año se lo reconozcan.
Stephen Frears ha hecho una muy buena película con un muy buen guión. Posiblemente alguno de sus valores puedan servir a muchos para infravalorarla: un agradable entretenimiento. Para mi "agradable" y "entretenimiento" son palabras mayores.
Una gozosa muestra de cine.

Público

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