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viernes, 30 de septiembre de 2016

CINE: SING STREET de John Carney

Irlanda 2016
Ferdia Walsh- Peelo. Lucy Boynton. Jack Reynor. Aidan Gillen. Maria Doyle Kennedy. Don Wycherley. Kelly Thornton. Kyle Bradley. Lydia McGuinness. Mark McKenna. Padraig J Dunne. Ian Kenny

Cierto que hay pocos géneros tan artificiales como el musical clásico. Hay que asumir ese artificio para admitir que los personajes, de repente, se pongan a cantar y a bailar. Ojo, no es una crítica, el género me encanta y he disfrutado y disfruto mucho del mismo, tanto en cine como en teatro.
Uno de los pasos de su renovación, vino dado por la intervención de directores en principio tan ajenos como Lars Von Trier y temáticas tan en las antípodas de lo habitual como la de Bailando en la oscuridad.
Pero creo que el verdadero cambio ha venido de aquellos que se han atrevido a unir el musical con el cine realista, empezando por incluir las canciones como algo vinculado de forma natural a la historia. Eso implica, en la mayoría de las ocasiones, que los protagonistas sean músicos, claro.
Nos encontramos en Irlanda en los ochenta. El país, sus habitantes, sobre todo los jóvenes,  miran a Inglaterra, y en especial a Londres, como la Tierra Prometida. Un lugar donde escapar de la miseria y, sobre todo, de la cerrazón provinciana de un catolicismo más fanatismo que religión. Un lugar donde buscar la luz, la novedad, la libertad.
La vida del joven Conor, es como la de muchos otros allí: una familia con problemas económicos y estructurales, un hermano referencial sobre lo que es el fracaso, un cambio de colegio a un entorno mucho más agresivo, y una obsesión por una chica preciosa y un poco peligrosa, en principio difícil de alcanzar.
La música es primero una afición, luego un camino de encontrar el éxito amoroso, y finalmente, una herramienta de superación, de alcanzar la posibilidad de luchar por los sueños.
El nacimiento de este grupo, Sign Street, es la construcción de la madurez, sobre todo para su protagonista principal pero estoy seguro que para todos sus componentes.
He leído , siempre en positivo, que muchos encajan esta película dentro de ese género denominado "feelgood movies", que consiguen apelar a nuestros sentimientos más felices y hacernos salir de la sala con una sonrisa.
Sin embargo, yo creo que es mucho más.
En primer lugar, sin duda es una preciosa historia de amor, delicada y creíble, capaz de alcanzar y provocar nuestra emoción.
Pero también es una reflexión, en primer lugar, sobre la felicidad y, como se dice en algún momento, de la necesidad, para ser feliz, de asumir la tristeza como parte de la vida. También de la decisión personal como timón de nuestras vidas. Y de los sueños, perseguirlos y convertir esa persecución en el objetivo, el camino a Itaca, los resultados ya serán otra cosa.
Sign Street es todo menos una película pequeña aunque pueda parecerlo por su asumida sencillez y humildad. Cuenta con una excelente realización y un guión fantásticamente escrito, un conjunto de personajes perfectamente dibujados hasta el corazón, y, por supuesto, una banda sonora absolutamente electrizante.
Hay que aplaudir también el homenaje del director al musical más tradicional, con una escena jovial, divertida y referencial con las luces y la coreografía más clásica. Es un regalo más dentro de una película excelente, disfrutable, gozosa y llena de momentos, que va creciendo poco a poco, con tranquilidad, hasta llevarnos a esos últimos planos, fantásticos, en el mar, cuando ya ha conseguido que nos entreguemos en cuerpo y alma.
Creo que el mayor valor, por encima de los antes citados, lo que convierte esta cinta en especial, es el amor que John Carney, su director, ha puesto en ella.
Una obra maestra,y además una sesión que se puede compartir sin problemas con los menores. Yo la vi con una de mis hijas y salió tan entusiasmada como yo.

Público

martes, 27 de septiembre de 2016

NOVELA: LA PRESA de Irene Nemirovski

Salamandra
220 páginas.

Irene Nemirovski es uno de los mayores descubrimientos literarios de los últimos años.
A partir de la publicación de Suite Francesa, que no dejó a nadie indiferente, se han ido recuperando con una periodicidad sostenida, todas sus novelas. Una forma de comprobar que las alabanzas que recibió entonces, no eran fruto de la casualidad.
La producción de esta narradora tantos años olvidada es de una calidad, que no puede sino dejar de sorprender dicho olvido.
Esta colección de piezas no muy extensas, ofrece un tapiz plural y complejo de la Europa de entreguerra, de una sociedad en proceso de cambio pero sin tener todavía claro cual era el camino que iba a seguir.
No existe descripción localizada porque para ella es presente, pero sí una capacidad de dibujar entornos y costumbres con la precisión de un cronista.
Pero no todo es exterior.
Nemirovski también es capaz de bucear en el interior de sus personajes, de entender y transmitir sus íntimos deseos, sus miedos, sus esperanzas.... Personajes que viven en la misma incertidumbre que les rodea.
La Presa cuenta con lo mejor de su autora.
Una historia de gran dureza. La de un joven que crece en la necesidad del éxito, y en el abandono del calor humano. Seguramente un modelo bastante habitual en aquellos desiguales tiempos de miseria. Verle alcanzar el cielo, o rozarlo, y caer , porque es imposible que el hombre renuncie por entero a su alma.
Y a su alrededor, los que le acompañan en su viaje hasta la oscuridad, los que le sostienen , los que le admiran , los que no le comprenden. Todos formando un catálogo voraz y descarnado de ese pequeño mundo.
Un relato perfectamente construido, como siempre, tanto desde el punto narrativo como desde el psicológico. Capaz de integrar con precisión acciones y sentimientos.
Tan real, que, lejos de la novelística histórica, tenemos una constante y sorprendente sensación de  verdad. Como si su autora no sólo nos contase una historia, sino que nos permitiese mirar por una ventana, entrar en un hogar, incluso en un corazón.
Otra muestra de su excelencia.

Público

sábado, 24 de septiembre de 2016

TEATRO/ CLOWN: SLAVA'S SNOWSHOW de Slava Polunin

Creado por.-
Slava Polunin.
Dirigido por.-
Slava Polunin y Viktor Kramer
Intérpretes.-
Artem Zhimo. Aelita West. Yury Musatov. Chris Lynam. Dima Merashchi. Bradford West. Francesco Bifano. Alexandre Frish

Clown, ese payaso triste y tierno, ese mimo de colores que convierte la poesía en sonrisa, que bebe directamente del corazón. Ese niño grande. Ese hombre ingenuo.
Charlot, Charlie River, ... cuantos nos han hecho reír y sobre todo, nos han hecho amarles.
Tengo la sensación de que en los últimos años, se ha producido una recuperación de esta disciplina. No puedo olvidar la versión de Brecht en la que Hernan Gene utilizó un grupo de clowns para acercar una de las obras del dramaturgo alemán.
El clown es algo muy serio.
Un arte al mismo nivel que cualquier otro modelo de interpretación dramática, aunque posiblemente menos valorado.
Slava Polunin está considerado, al parecer, uno de los mejores clowns del mundo.
No me extraña viéndolo en el escenario. Cada movimiento, cada mirada, cada gesto, apunta directamente al niño que todos tenemos dentro.
Aquí crea un espectáculo que empieza desde la tristeza más clara, nada menos que un absurdo intento de suicidio. A partir de ahí, el protagonista acompañado de un grupo de acólitos, simpáticos y patosos, parecen intentar entender que es lo que merece la pena para evitar ese final ( ¿ es mucho pensar en un giro colorista de El sabor de las cerezas de Kiarostami ? ). Para ello, se suceden una colección de divertidas escenas musicadas en las que nos guían en este hermoso espectáculo donde aprendemos, entre otras cosas, que el invierno no tiene porque ser frío si se calienta con la estufa del corazón y de la risa.
Un recorrido jovial. Festivo. Pero al mismo tiempo, delicado, pequeño, capaz de atraer nuestra mirada con los detalles.
Parece ser que Slava  se  ha formado en el Circo del Sol.
Está claro que de esos años ha aprendido al menos dos cosas:
En primer lugar lo teatral.  Así, hay pequeñas piezas que consiguen encarnar historias evocadas, apuntadas, sugeridas. Algunas tienen la magia del abrazo con el abrigo ( que genialidad tan absoluta¡). Otras el nivel de hermoso apunte. Pero todas gozan de entidad para poder ser consideradas singulares, a pesar de que aquí están perfectamente engarzadas en el conjunto.
En segundo lugar, ha aprendido sin duda el sentido del espectáculo. Como utilizar una producción potente para generar en el público una experiencia única. La primera parte termina con una tela de araña que cubre a todo el público, pero el punto álgido sin duda se alcanza con una increíble tormenta de nieve y la fiesta final con pelotas de colores.
Hay recursos, pero sobre todo, están muy bien utilizados.
Slava's Snowshow es un espectáculo gozoso, vital, tierno y hermoso. También un gran espectáculo.
Una experiencia teatral de primer orden.
Sin duda: un regalo para todos. Siempre que seamos capaces de disfrutar, merece la pena. Al final, no es difícil darnos cuenta que todos nosotros hemos recibido también, durante esa hora y media, una pequeña llama en nuestro corazón. De nosotros dependerá mantenerla o dejar que se apague.

Público

viernes, 23 de septiembre de 2016

CINE: FLORENCE FOSTER JENKINS de Stephen Frears

UK 2016
Meryl Streep. Hugh Grant. Simon Helberg. Nina Arianda. Rebecca Ferguson. Neve Grachev. Dilyans Bouklieva. John Kavanagh. Jorge León Martínez. Danny Mahoney. Paola Dionisotti. David Menkin. Tony Paul West. Philip Rosch. Sin Phoenix

Tiene gracia que todas las críticas que cuestionan cualquier película de Stephen Frears comienzan recordando lo provocativo de sus primeras películas y lo aparentemente acomodaticio de su producción posterior.
Es cierto que Mi hermosa lavandería o Abrete de orejas fueron rompedoras en su momento, pero ¿ lo serían hoy? obviamente no. Uno no puede pasarse la vida intentando ir un paso por delante. Además, Dangerous Liasons, alabada por todos, era ya un ejemplo ( muy buen ejemplo ) de clasicismo narrativo.
Cierto es que, en su temática, queda patente su ideología, como demostró en Philomena. Tal vez por ello, ante esta propuesta que nos ocupa, se esperaba una crítica feroz a una cierta aristocracia americana del periodo de entreguerras, muchas veces absurda y habitando, gracias a su dinero, un mundo ridículamente feliz.
Bien, Frears no lo evita. El cuadro está ahí.
Sin embargo, sorprendentemente, el director parece sentir una inmensa ternura por sus personajes. Y esto hace que lo que podía ser un panfleto terriblemente corrosivo se convierta en otra cosa; luego dice en que.
Florence Foster Jenkins es un personaje increíblemente real. Cuesta creer que una persona con una falta de talento tan absoluta para la música pudiese llegar a creerse capaz de llenar teatros con su voz y su técnica cantora.
Es difícil imaginarla sin convertirla en un ser ridículo, patético. Es difícil pensar en esta historia sin que genere risas.
Todo eso ocurre:
El personaje que, como siempre, borda Meryl Streep, se acerca muchas veces a lo grotesco, pero el director, que asume ese perfil ( negarlo sería imposible ) es capaz de detenerla siempre al borde y, ya lo he dicho, la mira con cariño; tal vez por la entrega de  su amor a la música, tal vez por su ingenuidad.
La cinta es en muchos momentos hilarante, divertida, aunque esa carcajada tenga a veces un puntito de tristeza.
Pero creo que el verdadero logro de Frears es otra decisión que antes inicié: no convierte esta historia en una crítica social corrosiva, sino en una maravillosa historia de amor.
De acuerdo que hay esquinas, que es necesario comprender a estos personajes tan perdidos por momentos, pero hay muchos momentos en que la moción que consigue es absolutamente pura, sincera.
Como es habitual en las producciones británicas, la dirección artística y el vestuario son una delicia, también la fotografía.
Meryl Streep, ya lo he dicho, está magnífica en un personaje lleno de registros, pero hay una sorpresa mayor . Hugh Grant. Sí, este comediante tan británico, encantador en cualquiera de sus intervenciones, parece haber encontrado eso que tantas veces se llama "el papel de su vida"; con una absoluta contención, su mirada y su sonrisa, su moción, su adoración y su tristeza, consiguen dar legitimidad a su esposa, es su amor lo que evita que la veamos como un payaso en muchas ocasiones. Su elegancia en cada movimiento, lo convierte en heredero de aquellos intérpretes del Hollywood clásico que tantas veces nos engancharon en infinidad de comedias y que, un buen día, resultaban fascinantes en personajes mucho más complejos. Hugh Grant es para m el verdadero triunfador de Florence Foster Jenkins y espero que los premios cinematográficos de este año se lo reconozcan.
Stephen Frears ha hecho una muy buena película con un muy buen guión. Posiblemente alguno de sus valores puedan servir a muchos para infravalorarla: un agradable entretenimiento. Para mi "agradable" y "entretenimiento" son palabras mayores.
Una gozosa muestra de cine.

Público

NOVELA: LOS ÚLTIMOS DÍAS DE ADELAIDA GARCÍA MORALES de Elvira Navarro

Literatura Random House Mondadori
128 páginas
También disponible en ebook.

Aun recuerdo El silencio de las sirenas como un libro con cierto halo icónico para una generación; era una de esas obras nuevas que pasaba a convertirse en uno de nuestros propios clásicos frente a los heredados de nuestros padres.
Desde la contraportada , nos miraba una mujer muy bella pero con una mirada en que nunca supe distinguir si había distancia , lejanía o soberbia. Seguí su obra. En ocasiones revalide el interés, en otras pensé que había perdido ese matiz mágico que había sabido imprimir en lo cotidiano, y que el despojamiento llegaba a ser excesivo.
Aun así, no se si por el momento en que me llegó o por esa fotografía, nunca llegó el olvido.
Hace un año, más o menos, me sorprendí con una necrológica. Y aquí escribí mi pequeño homenaje con mucho de nostalgia.
Leí más tarde que su final había rozado la miseria y la locura. Y no me extrañó, de nuevo esa fotografía que la convertía en singular.
Los últimos días de Adelaida García Morales es un libro hermoso y extraño. Una novela sobre un hecho real, sobre una aparición que precede la muerte y la necesidad de buscar un personaje.
Es ficción.
Dos mujeres diferentes intentan acercarse a esa mirada.
Una de ellas desde la ignorancia total, otra desde los recuerdos de lo que significó para ella su obra.
Y este díptico compone un cuadro delicado que , alrededor de la figura de esta mujer , de este misterio, puede hacernos pensar sobre el arte , lo efímero de la fama, la imposibilidad de aprehender el interior de un ser humano.
Hermoso, ya lo he dicho, y merecido homenaje:
Elvira Navarro no intenta reconstruir una vida ( aunque complete el volumen con informaciones que nos permiten acercarnos a lo más académico de la figura ) sino que hace algo mucho más importante , convierte a la escritora en un personaje parecido a aquellos que poblaron sus novelas.
Es este un libro contra el olvido.
Un libro justo.
Desde esa fotografía de la portada, la mirada parece haberse suavizado, incluso tal vez se atisba una sonrisa, siempre, eso sí, igual de bella.

Público

jueves, 22 de septiembre de 2016

NOVELA : EL LIBRO DE LOS BALTIMORE de Joël Dicker

Alfaguara
488 páginas
También disponible en ebook.

Hace un par de años, el panorama literario internacional se agitaba ante uno de esos libros que parecían conseguir la difícil ecuación de agradar a crítica y público por igual.
La verdad sobre el caso Harry Quebert se convirtió lógicamente en un best seller, pero de esos que a nadie averguenza ir leyendo en el metro o comentar. Estaba bendecido.
Mi opinión fue diferente.
Me pareció un libro bien escrito, sin duda. Pero sobre todo, un libro bien construido, que tenía en su artificio de encajar piezas en apariencia dispares , su máximo valor.
Sentí, por un lado, que la estructura llegaba a retorcerse con un objetivo más de funambulista que de narrador; también que el autor no se atrevía a dejar ninguna puerta abierta y terminaba convirtiendo la obra en un rompecabezas tan perfecto que carecía de cualquier atisbo de pasión.
Pero repito, como tantas veces , mi opinión no parecía coincidir con la de mucha más gente.
Quizás por eso, como a veces me ocurre, decido darme una segunda oportunidad. No al autor sino a mi, para conseguir apreciar aquello que los demás aprecian y disfrutan.
Por eso me embarqué en El Libro de los Baltimore.
Creo recordar que también en su obra anterior había un escritor omnipresente que nos guiaba ( he leído incluso que es un personaje que se repite pero no lo memoricé). Aquí también se repite una estructura poliédrica aunque más sencilla. Y los secretos que se van desvelando y que sustentan la trama, tienen mucho que ver con una saga familiar, no con un policiaco. Estamos en el ámbito del melodrama, no del género negro.
Nos encontramos casi en el presente , donde un hombre, escritor de fama , rememora la historia de su familia. En especial de sus primos, de su misma edad y , durante su infancia y adolescencia, sus referencias y mejores compañeros; pero también de los adultos que constituían la estructura familiar que les sostenía y les iba impregnando con sus sombras sin que ellos pudiesen ser conscientes.
La escritura de una novela sobre esos años y sobre su familia, le lleva a descubrir verdades que desconocía, hechos que suponía desde la perspectiva equivocada, pero también a vislumbrar sentimientos que nunca habría podido imaginar. En definitiva, a tener un cuadro más completo que llegue , si no a explicar, si a justificar como un terrible drama puede llegar a ocurrir en un entorno en principio tan aparentemente idílico.
Ese conocimiento será la base para perdonar, perdonarse y poder seguir adelante.
Al igual que ocurría con su obra anterior, no cabe duda que El Libro de los Baltimore está bien escrita.
Y , también al igual que su obra anterior, no consigo que me apasione, incluso hay momentos en que me cansa , aunque la sigo sin gran pesar y no hay nada que me moleste.
Le he dado vueltas a los posibles motivos.
No cabe duda que la historia que cuenta no está lejos de las que desarrollaron los grandes clásicos americanos, Steinbeck a la cabeza, que sin duda sirven de referencia al autor. Como he dicho no hay nada negativo. Quizás hubiese eliminado sin que se notase, alguna de las subtramas. En fin , no lo tengo claro.
Lo que sí siento es que en general, a la novela le falta grandeza. Grandeza en sus personajes, en sus pasiones, en esos sentimientos que se cuentan ( se descubren ) más que se viven. También grandeza en lo que se refiere al entorno social, más importante que en la otra novela y apenas apuntado pero sin pregnar en la narración.
También tengo de nuevo la sensación, de que las piezas encajan demasiado,, de que todo es demasiado perfecto y de que incluso se le da importancia a algunas piezas accesorias para hacer más grande la propuesta.
Creo que Dicker es sin duda un buen escritor pero no creo que esté al nivel que muchos parecen considerarle.
Personalmente creo que es inteligente y trabajador , pero quizás ganaría si fuese menos estricto en la elaboración y dejase que asomase el genio, el talento, ese álito que no sabremos nunca definir pero que distingue una lectura entretenida de una apasionante o de una experiencia.
En cualquier caso, que quede claro que está por encima de la media de los libros que , como este , ocupa los primeros puestos, lamentablemente , en las listas de más vendidos.
Quedémonos con lo bueno.

Público  

sábado, 17 de septiembre de 2016

CINE: SPARROWS ( GORRIONES ) de Rúnar Rúnarsson

Islandia 2015
Atli Oskar Fjalarsson. Rade Serbedzija. Kristbjorg Kjeld. Ingvar Eggert Sigurdsson. Rakel Bjork Bjornsdottir

Tras verlo como miembro de un coro de iglesia ( ¿un gorrión? ), la primera imagen individual que tenemos de Ari, el protagonista adolescente de esta historia de crecimiento, es escondido bajo una sábana, en un diálogo con su madre, donde se discute las pocas ganas del muchacho para abandonar Reikiavik e irse al norte, de regreso con su padre al que lleva años sin ver.
A partir de ahí, un avión que parece alcanzar un horizonte desconocido y un túnel que se abre a un paisaje de montañas y nieblas, funcionan como una puerta a un lugar diferente. Aunque sea parte de una isla tan reducida como Islandia, parece encontrarse en otro planeta. 
Allí nos recibe una naturaleza brutal, bellísima, arrogante. Donde parece que el ser humano habite por cortesía de un entorno, que les regala la vista de su grandiosidad pero que podría devorarlos. Una naturaleza que les recuerda su pequeñez de una forma constante.
Ahí es donde Ari, que sólo conserva recuerdos de una infancia muy lejana de esas montañas, debe de aprender a crecer, a entender que hay momentos en que la vida hace que nuestros protectores suelten amarras y debamos  de aprender a navegar solos.
No será fácil.
Su padre, un alcohólico de mirada limpia y azul,  que no sabe como dejar que su corazón se asome, no es el mejor compañero para convivir con un adolescente. Ni él ni la pandilla de la que se rodea.
Pero no parece que sea una verdadera excepción, y es que esa comunidad de seres aislados, de niños perdidos, se muestra más bien un colectivo sin salida, dispuesto a derrochar una existencia que no deja ver ningún horizonte.
También se encontrará con la muerte de la única persona de quien parecía obtener algo de ternura. Aunque no será esta la más dura lección.
La que le espera, brutal, será la que le haga crecer, la definitiva: que para ser grande, para ser hombre, para merecer la vida, sólo hay un camino, y pasa por los demás, por saber que los necesitamos y por saber que se es gigante cuando su felicidad y su dignidad se convierten en  nuestros principales objetivos. Cambiar el juicio y la reconvención por el amor y la misericordia. Cambiar el rechazo por apoyo.
Rúnarsson es claro en su narración y no utiliza las trampas de la emoción que habrían sido fáciles. Tampoco adopta la visión de postal a pesar de la belleza de sus imágenes. En su gramática me sorprende su dominio del primer plano, perfectamente integrada en un plano general con cierto componente geométrico. Tiene una forma muy sólida de contar , muy trabajada pero nada intrusiva, inteligente y gráfica.
Islandia era hasta hace poco un país desconocido desde el punto de vista cinematográfico.
El año pasado nos sorprendieron dos obras tan dispares como Rams y Corazón Gigante.
Sparrows ganó en el pasado Festival de San Sebastián la Concha de Oro, no del todo aprobada por la crítica.
Efectivamente no es una película fácil. Ni en su temática ni en su sinceridad. Pero personalmente creo que es otra muestra de una cultura diferente, nueva, que parece haber decidido mostrarse al mundo eliminando exotismo y no reteniendo esconder sus pecados.
Debemos de ser capaces de entender ese plano final, el comportamiento de este muchacho hasta entonces desorientado, como una luz que, aunque pequeña, conseguirá alumbrar un futuro incierto pero posible en el presente de la sordidez.
Yo espero.
La recomiendo. Sin duda.

Público

jueves, 15 de septiembre de 2016

NOVELA/ ENSAYO: APOSTOLES Y ASESINOS de Antonio Soler

Galaxia Gutenberg
440 páginas
También disponible en ebook.

Salvador Segui, el Noi del Sucre. Que personaje tan importante dentro de la lucha obrera, que referente su evolución desde la revolución a la comprensión de cuales son las vías de cambio necesarias en la sociedad.
Comienza esta novela con su asesinato, su brutal asesinato.
De forma circular, termina también con este episodio.
Pero para nosotros ya es diferente, en el largo camino hemos aprendido mucho:
En este viaje, hemos pasado de un conocimiento como mucho superficial de lo ocurrido, a percibir la  infinitud de ese personaje y de su entorno histórico, los terribles años del nacimiento del sindicalismo en Cataluña., la necesidad de entonces para luchar por un mundo diferente.
Nos hemos acercado a un mapa de personajes inmenso, de uno u otro bando, cambiantes , honestos y equivocados. Dispersos, agarrados a un objetivo en ocasiones antagónico.
Hemos asistido a una carnicería continuada, inhumana.
Es difícil, yo diría que absurdo, utilizar esos tiempos como referencia actual: gracias a Dios ( y posiblemente también a hombres y mujeres como estos ) , las circunstancias de la estructura laboral, son otras, superadas ya dinámicas anteriores no alejadas de lo que Dickens contaba en sus novelas, pobreza y falta absoluta de esperanzas.
La lectura correcta de este fantástico libro histórico, es desde la perspectiva que otorga la distancia temporal, la de conocer episodios que , por circunstancias de todos comprendidas, fueron de alguna forma silenciados durante muchos años.
Y en este sentido, la labor de Antonio Soler es  impresionante, máxime cuando , por lo menos, yo, no lo conocía en otra faceta que la de ( estupendo ) novelista.
Apóstoles y Asesinos, es una excelente crónica, tanto por la información que maneja, como por como la ordena, sin ahogar en datos pero utilizándolos de sustento. El narrador omnipresente, naturalmente opina, pero sin duda, su posición mantiene un equilibrio que en ningún momento peca de sectario. Es una forma de hacer resurgir un tiempo y una época, sin duda uno de los objetivos que deberían de ser prioritarios para cualquier historiador.
Apóstoles y Asesinos es una excelente narración, apasionante de principio a fin, cercana a cualquier novela de género negro. Es precisa en su desarrollo, utiliza todos los mecanismos necesarios tanto a la hora de presentar a sus protagonistas como de dibujar el escenario en el que se mueven. Transparente en las motivaciones y, consecuentemente, ágil y ordenada en su trama.
Y Apóstoles y Asesinos es por supuesto literatura, manejo del lenguaje, de las palabras con la hermosa densidad de un creador capaz de acercar la prosa a la poesía, capaz de dibujar paisajes y almas. Así junto a pasajes que podrían formar parte de una noticia, nos encontramos descripciones y evocaciones que nos posicionan en lectores privilegiados, aquellos que no sólo pueden acceder a los hechos sino también a los corazones.
Antonio Soler, crea un libro importante, un libro posiblemente necesario y, sobre todo, un muy buen libro, lleno de hallazgos. Un reto que afronta y acierta al doscientos por cien.
Retrato de una Barcelona efervescente, enquistada en una España casi como un territorio de guerra; de la deriva de unas ideas que intentaban plasmarse de una forma  ordenada, para estructurar su influencia. Y también retrato de unas personas, no sólo el Noi sino muchos más, que llegaron a soñar con cambiar el mundo y convertirlo en un lugar mejor, y también de aquellos que se convirtieron en sus mayores enemigos.
Me ha entusiasmado.

Público

RELATOS: TRES DESCONOCIDAS de Patrick Modiano

Anagrama
130 páginas
También disponible en ebook.

Leer historias de Modiano es entrar en territorio conocido.
Eso sí, un territorio singular, único, que se mueve entra la niebla y está hecha de realidades y memoria.
En este caso, son tres relatos que le llevan a introducirse en lo íntimo de tres mujeres, diferentes pero similares en su posición de extrañamiento ante el mundo y en su soledad, vistas casi como retratos aislados, sin que aquellos que se mueven a su alrededor tengan más existencia que su percepción.
Las dos primeras nos remiten a la novela negra, desde un personaje tangencial la primera ( la compañera del delincuente), desde la mujer que no se resigna a ser víctima en la segunda. Negro sutil, negro distante, negro depurado.
La tercera se acerca más al melodrama de abandono y superación. También desde esa perspectiva de su autor que nos remite y nos aleja de las referencias del género.
En Modiano hay siempre misterio, hay una mirada siempre incompleta , hay un retrato de aquellos sentimientos que siempre es tan difícil definir. Hay que leerlo estando dispuesto a percibir y asimilar las ausencias, posiblemente como en la vida.
Hay mucha hermosura.
Literatura en estado puro.

Público

sábado, 10 de septiembre de 2016

CINE: LA PUERTA ABIERTA de Marina Seresesky

España 2016
Carmen Machi. Terrene Pávez. Asier Etxeandia. Sonia Almarcha. Paco Tous. Yuima Valdés. Mar Saura

Me gustan mucho las historias de extrañas familias, aquellas que no se corresponden con lazos de sangre sino con vínculos en ocasiones más potentes y capaces de crear verdaderos rompeolas frente a la vida.
Creo que es este uno de los temas que trata La puerta abierta.
Rosa es una prostituta que malvive con su madre senil en una sórdida acorrala, compartiendo edificio con otras prostitutas y un travesti de buen corazón.
La muerte de una de ellas y la necesidad de evitar que a su hija de siete años se la lleven los servicios sociales, viene a complicarles la vida a todos.
Pero al mismo tiempo, parece abrirles la puerta a una nueva vida , recuperando sentimientos ya perdidos o totalmente nuevos.
Hubo un tiempo en que la mayoría de nuestro cine, y gran parte del cine europeo, elegía como temática un realismo sucio, duro; una posición que llegó a saturar las pantallas y del que creo ha quedado como referencia necesaria un cine más social.
La apuesta por lo tanto no es fácil, aparte del rechazo inicial que la temática pueda causar.
Parece mentira que Marina Seresesky, salga triunfadora con tanta seguridad tanto en su faceta de directora como de escritora:
Por un lado, su caligrafía es audaz y trabajada, nada de incorporar como elemento el feismo estructural al del ambiente. Hay un buen, muy buen trabajo de cámara.
Además consigue aligerar el peso, desengrasar, con dosis perfectas de humor y ternura, sin que en ningún caso se le desequilibre la mezcla, y llevándonos, poco a poco, a querer a estos personajes tan difíciles.
También es consciente de que ha escrito unos papeles de lujo. Por ello ha buscado a los mejores interpretes y les ha pegado al rostro la lente. Dudo mucho que no acaparen nominaciones en los próximos Goya.
La verdad es que es asombroso como y en que poco tiempo ha mutado Carmen Machi de ser una cómica televisiva a convertirse en una de nuestras actrices más completas e importantes tanto en el cine como en el teatro. Impresionante como mística esta mujer un texto, como mira y como se mueve.
Como he dicho antes, pronto llegamos a querer a los personajes. Supongo que también ayuda, apelando a nuestro subconsciente, ese tono de cuento de Navidad que tiene una parte importante del metraje.
Tanto los queremos que nos alegramos de su final feliz y lo aceptamos contentos, aunque pueda achacarse que no sea muy creíble. Tampoco la vida siempre lo es ¿no?.
El cine español ha comenzado la temporada dándonos agradables sorpresas. Esperemos que siga la racha.

Público

EXPOSICIÓN: IMPRESIONISTAS Y MODERNOS- Obras Maestras de la Phillips Collection

Hasta el 26 de octubre de 2016.
Caixaforum

He elegido para ilustrar esta entrada, el cuadro Melocotones de Francin- Latour. Pero podían haber sido muchos otros de los que componen esta estupenda muestra.
Hay obras de Degás, de Picasso, de Cezanne, de Ingres, de Matisse, pero también de muchos más, seguramente conocidos para entendidos pero que para mi han sido verdaderos descubrimientos ( al igual que estos Melocotones ).
La pluralidad de tiempos y estilos, nos lleva a navegar por diferentes sensaciones, la serenidad, la tristeza, la sorpresa, la alegría, el juego, la curiosidad... todo ello, un verdadero regalo si somos capaces de adquirir la humildad suficiente para recibirlo sin querer apresarlo, dejar que nos traspase dejando su poso de belleza.
Las exposiciones plurales, además de la variedad que ofrecen, tiene el peligro de como integrar lo que se cuenta. Esto es uno de los mayores valores de esta, está perfectamente contada y organizada. Se puede leer con total claridad y parece que el comisario asume, consiguiéndolo, la función del mecenas creador de la colección: entender al artista, comprender su proceso de creación como un proceso interior y único.
Totalmente recomendable.

Público

SERIE TV: WHAT REMAINS ( LO QUE QUEDA EN EL DESVÁN ) de Coky Giedroyc

UK 2013
BBC
Escrita por Tony Basgallop
Duración: 4 capítulos de 50 minutos
Intérpretes.-
David Threlfall. Denise Gough. Lisa Millet. Alexander Arnold. David Bamber. Claudie Blakely. Jessica Gunning. Victoria Hamilton. Steven Mackintosh. Amber Rose Revah. Russel Tovey. Indira Varma. Lee Nicholson Harris. Martha Mackintosh. Terence Beesley. Julian London. Jeremy J Webb. Glenn Webster

La BBC es infatigable creadora de miniseries de televisión que van desde epopeyas históricas a género negro. Y Filmin tiene a bien ser un repositorio fantástico con quienes tenemos tiempo para dedicarle ( nota rebelde: todos tenemos algo de tiempo para la cultura, otra cosa es si decidimos dedicarlo a otros menesteres ), e interés.
Este fin de semana, de calor asfixiante y soledad en Madrid, me he tragado los cuatro capítulos que forman What remains ( me niego al horrendo título español).
Todo comienza en una casa, un edificio de pocos residentes que, de alguna manera, será el protagonista principal de esta historia oscura. Allí, por circunstancias sin importancia, aparece en el ático el cadáver de una vecina que llevaba más de dos años desaparecida sin que nadie la hubiese echado en falta. El estado del cuerpo hace imposible determinar si ha sido un asesinato y la policía no parece demasiado interesada en ahondar en ello. Sólo un detective recientemente jubilado, decidirá por su cuenta avanzar en una investigación que pronto se muestra confusa y con muy pocas referencias a las que agarrarse.
En el desarrollo de la investigación, tendremos que enfrentarnos a verdades subyacentes como la crueldad de la sociedad ante quienes no se ajustan a la estética tradicional, ante los más débiles, la necesidad de posesión del ser humano, la invisibilidad de algunas personas en un mundo que parece más abierto que nunca a las relaciones, el paso del tiempo y el olvido. Ninguna de ellas gradable, ninguna de ellas baladí.
El negro británico tiene siempre un punto de maridaje con el gótico, algo muy presente en esta historia.
Hay dos elementos de ese gótico clásico que encontramos aquí claramente:
En primer lugar ya he citado la casa, el oscuro edificio que parece cercano a la casa encantada de los cuentos de fantasmas y que conforma un escenario capaz de convertir temible cualquier acción banal. En este caso, son muchos los planos, interiores y exteriores , desde diferentes perspectivas y a distintas horas, que consiguen otorgar al edificio una personalidad malsana, propia. Por momentos parece que respirase.
En segundo lugar los secretos. La mayoría de las buenas historias góticas se cimentan en antiguos secretos del pasado que nunca parecen haberse enterrado convenientemente. Aquí, cada uno de los vecinos, tiene algo que ocultar, un punto sórdido bajo su apariencia más o menos modélica. Una especie de Rue del Percebe en miserable. Una lectura reflexiva puede hacer que cuestionemos la acumulación, pero su desarrollo es tremendamente efectivo y ninguno de los personajes se queda sin su nivel de intervención, sin cerrar su círculo.
Como siempre, la serie está estupendamente escrita, perfectamente graduada en sus efectos y equilibrada, con cierto aire chejoviano, no ajeno a estas propuestas británicas. El detective, tanteando desde su soledad su lugar en el mundo, es un perfecto guía en esta hazaña de búsqueda de la verdad que a punto está de escurrirse.
Me encanta este concepto de visionado, tan apartado de los tiempos en que era necesario esperar incluso una semana para poder acceder a la continuación de una propuesta seriada.
Repito, y por eso las he integrado aquí como tema a comentar, que ya considero estas series nada más que otra forma de narración audiovisual, con las mismas exigencias y calidades que cualquier película de culto.

Público

viernes, 9 de septiembre de 2016

CINE: TARDE PARA LA IRA de Raúl Arévalo

España 2016
Antonio de la Torre. Luis Callejo. Ruth Diaz. Alicia rubio. Manuel Solo

Las producciones españolas están ocupando, en los últimos años, un lugar importante dentro del género negro.
Son muestras sin duda comerciales pero que no por ello prescinden de la calidad, en primer lugar en una excelente escritura por regla general, en interpretaciones ( ya va siendo hora de dejar de decir que los actores británicos son los mejores del mundo ) y en producción.
Hay muestras tan sofisticadas como Toro, pero creo que el verdadero adn del negro nacional está más cerca de Peckimpah, de un negro sucio en el que posiblemente Urbizu haya sido un precursor.
Tarde para la ira se inscribe a la perfección en esta definición. No desvelo la trama si digo que se trata de una historia de venganza, una venganza cruel por un crimen igual de salvaje.
La trama, que se va desvelando con total claridad ante nuestros ojos, se desarrolla alrededor de un grupo de personajes, a los que observamos en unos primeros planos que parecen leerles mente y corazón. A su alrededor, aunque existan sentimientos nobles, todo es turbio, sucio, árido. No hay lugar para la misericordia ni para la paz.
Antes ya he citado a los actores. De Antonio de la Torre queda poco que decir. Los nuevos para mi Luis Callejo y Ruth Diaz son perfectos, profundos, vivos. Pero lo más sorprendente es comparar la aparición de Manuel Solo on su Juez Ruz de B.
Esta es la primera cinta como director de Raúl Arévalo, por eso sorprende su madurez, tanto en el control de las brutales escenas de acción como en la capacidad para conjugar esto con el respeto interior a sus personajes, la mixtura perfecta entre el movimiento febril y la mirada lenta a los ojos.
Tarde para la ira es una excelente película escrita sobre sentimientos en carne viva, sin edulcorantes pero tampoco exhibicionismo. Equilibrada en su oscuridad.
Creo que será sin duda una de las cintas de este año.
Lo merece.

Público

jueves, 8 de septiembre de 2016

TEATRO: EL CIELO QUE ME TIENES PROMETIDO de Ana Diosdado

Dirección.- Ana Diosdado
Intérpretes.-
María José Goyanes. Irene Arcos. Elisa Mouliaá
Voz.- Emilio Gutierrez Caba

Creo que es Alfonso Barajas quien mejor ha entendido esta pequeña obra.
Su escenografía, luminosa, juguetona, con aire de cómic, huye de la densidad conventual que podría enmarcarla.
Y es que este homenaje de la autora a la Madre Teresa, un acto más de la extensa colección que ha ocupado el año, no pretende ahondar en la mística de la santa ni nada por el estilo, sino componer un cromo que la acerque, que la humanice hasta el punto de convertir sus diálogos ( monólogos ) con Jesucristo, en algo divertido.
Esta Teresa no está lejos de la anciana socarrona ,tipo tantas veces utilizado en nuestra literatura dramática. No es malo, acerca; pero quizás le falte dimensión.
Por decirlo de algún modo, esta obra está en las antípodas de La Lengua en Pedazos de Mayorga. Aquella también dando la visión del personaje desde un encuentro.
Aquí Diosdado opta por un episodio atractivo: el encuentro con la Princesa de Éboli cuando, como consecuencia de los desmanes de la aristócrata, la monja decide vaciar el convento donde esta mora.
No queda muy claro el motivo que la lleva a forzar el encuentro pero eso no importa. Esperamos hasta que se produce, que es lo que de verdad nos interesa.
Y ahí asoma el conflicto ( la parte anterior de la protagonista con la novicia, no se puede definir como tal ), digo asoma, porque francamente, lo que echo de menos es que esa disparidad de pareceres, esa duda entre lo que es locura, lo que es fanatismo e incluso lo que es amor, sólo queda apuntado. Se nos acerca pero nos quedamos, o yo me quedo, con ganas de más. Sería una línea de desarrollo sin duda importante, también peligrosa, sin embargo, El cielo que me tienes prometido es, en general, un texto absolutamente blanco. Eso, sí, adornado con algunos poemas de la santa que en la maravillosa vos de Emilio Gutierrez Caba, emocionan.
Lo digo ya: me parece teatro antiguo, como lo es también su interpretación. Esto no tiene porqué ser malo si está presentado con respeto y calidad, y aquí lo está. No en vano la escritora/ directora es una de esas personas que amaba el teatro. Y, repito, la escenografía de Barajas , la arranca de lo que podría ser un Estudio 1.
Las circunstancias imprevistas de su fallecimiento, han convertido esta representación en un homenaje a una mujer, Ana Diosdado,  que nos ha regalado muchas piezas y guiones de series de televisión que supusieron un paso adelante en la ficción catódica de nuestro país.
Me alegra que sea en el María Guerrero, uno de los teatros emblemáticos del país. Sin duda se lo merece.
Como los aplausos importantes con los que terminó la representación.

Público



martes, 6 de septiembre de 2016

NOVELA: HURACÁN EN JAMAICA de Richard Hughes

Alba
264 páginas

Creo que fue Ignacio Echevarria quien en El Cultural de El Mundo recomendaba esta novela.
No sé porque yo la imaginé tipo La Isla del Tesoro. Nada más lejos de la realidad. Buscando referentes habría que pensar en El Señor de las Moscas o Siempre hemos vivido en el Castillo. Visiones de la infancia complejas, duras y llenas de matices.
No puedo dejar de preguntarme que pasaría hoy, en el mundo de lo políticamente correcto, si alguien se atreviese a escribir una novela así.
Un grupo de niños que vive con sus padres en Jamaica son enviados de regreso a Inglaterra tras un huracán, buscando, precisamente,  alejarlos de un entorno que parece peligroso para ellos. Por el camino, el barco que los conduce es apresado por unos piratas con quienes convivirán en una muy confusa relación durante varios meses. Su retorno al mundo del que provienen, ofrece un cuadro absolutamente tenebroso.
De un planteamiento inicial, cercano a novelas como Un Capitan de Quince Años,  el narrador nos va conduciendo al descubrimiento de las caras ocultas que esconde esa edad. Por momentos parece que es mucha más la perversión de los rehenes que la de los bucaneros. Sin embargo, creo que lo que muestra es que nada tan aterrador como aquellos que, por falta de formación o desarrollo, o por cualquier deformación, no identifican el mal. Sus comportamientos rozan la locura en su indiferencia y su adaptación al entorno.
Y es que en Huracán en Jamaica hay asesinatos, otras muertes accidentales pero que parecen no producir ningún efecto, abuso sexual, declaraciones falsas que terminan en la horca... y un final terrible en su realismo.
También supone una crítica social brutal: no hay que dejar de lado el papel de los padres, su relación con sus hijos y la de estos con sus progenitores.
En definitiva , una visión que arroja luz sobre la trastienda de una época, sobre aquellas situaciones que quedaban cubiertas por las apariencias , como las páginas ocultas.
Efectivamente coincido con Echevarria en que esta novela me parece fantástica, Está plagada de matices , de recovecos y, sobre todo, sorprende la fluidez con que va avanzando hacia el horror. También la sutileza con la que se tocan temas brutales.
Uno de esos clásicos que, sin la recomendación de alguien nos quedaríamos sin conocer. Para los lectores de hoy en día, una de esas novelas escondidas, como la antes citada Nunca Hemos Vivido en el Castillo.

Público

domingo, 4 de septiembre de 2016

NOVELA: ARCHIPIÉLAGOS de Abilio Estevez

Tusquets
468 páginas
También disponible en ebook.

¿De que materiales puede componerse una obra narrativa?
De imaginación, sin duda, también de realidades, por supuesto.
¿Que lugar ocupan los recuerdos?
Podríamos decir que son la realidad pasados por el filtro de la memoria, que en ocasiones suaviza y otras afila.
También que es un material no lejano de los sueños, por cuanto pueden alcanzar de representar las cosas como nos hubiese gustado que ocurriesen.
Y no podemos olvidar lo que pueden suponer de homenaje, a un tiempo y a unos personajes que lo hicieron posible.
De todo esto hay mucho en este cuerpo coral, en este conjunto hermoso y maestro de nostalgias ( en la última parte entenderemos el porqué ). Un canto en forma de relatos dibujados en un único tapiz, de un país rico y maltratado, con muchos de sus referentes perdidos, Cuba, entre unas y otras guerras y revoluciones, todavía pendiente su última etapa, aquella que cercenará definitivamente su futuro.
Alrededor de un misterio, un asesinato visto sólo por el narrador, un joven de quince años, y ubicado en la tensión de una huelga general, un conjunto de personajes comparten refugio para protegerse de lo que podrá ocurrir y, al mismo tiempo, intentar reconocer a muerto y a asesino.
A partir de ahí se van desarrollando diferentes historias, algunas en la que nos narra lo que ha ocurrido antes y otras en las que nos anuncia lo que sucederá después. El autor, artífice absoluto de esta obra, nos va regalando una pluralidad de visiones que terminan ofreciendo un resultado brillante en colores, anécdotas y emociones, pero que sobre todo está lleno de una ternura y un amor abiertos hacia todos aquellos que pueblan sus páginas y hacia su territorio.
Esas vidas son esas islas que componen los archipiélagos que son metáfora de la construcción irregular que siempre supone un grupo de vidas, por mucho que parezca que tienen mucho que compartir. Esos archipiélagos que al narrador , todav´´ia niño, le gusta coleccionar, en una visión infantil aun de la geografía como algo grande, complejo e inasible.
Sin la posición de parábola que tenía Tuyo es el Reino, esta obra de Estevez es clara, como lo son también muchos de sus relatos, en su visión política y social, con el convencimiento de que en países sometidos por la Historia a tal colección de vaivenes, es imposible disociar esta realidad de cualquier suceso.
Pero como decía , después de acercarnos a personajes tan importantes en su dignidad y su lucha como Ezequiel o Libertad Peña, o Vitalino o Manila, la última parte todavía nos guarda un último regalo.
Ese joven narrador, ese muchacho que, desde su descubrimiento del crimen en el pantano, ha ocupado un lugar entre los adultos, mitad mascota mitad hijo adoptado por todos, que ha rememorado para nosotros episodios y sensaciones que sin duda predicen un despertar quizás diferente; que ha sido capaz de dotar de verdad a lo que sin duda son narraciones escuchadas en boca de otros o mezclando diferentes piezas; ese muchacho se ha convertido en un adulto que nos está esperando en ese epílogo.
Y desde ahí, con el cansancio de quien ha recorrido largos trayectos, pero también la alegría que da la sabiduría de haber aprendido a conocer el mundo y a vivirlo, nos saluda y nos cuenta cual es la posible última estación. Nada tan cercano al misterio de la vida como conocer el principio y el final y tener que imaginar la larga carretera capaz de unir ambos.
Archipiélagos es un libro importante por muchas razones:
Por lo que tiene de crónica.
Por lo que tiene de artefacto narrativo sobre la memoria.
Por lo que tiene de verdad.
Uno de esos cuadros selváticos, generosos, llenos de colores, en los que sabemos que tenemos el privilegio de que el autor haya puesto parte de su alma.

Público