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lunes, 11 de julio de 2016

CINE: RABIN, EL ÚLTIMO DÍA de Amos Gitai

Israel 2015
Ischac Hiskiya. Pini Mitelman. Michael Warshaviak. Einat Weizman. Roten Keinan. Yogev Yefet. Yael Abecassis.
Atlántida Film Festival
Filmin

Antes de entrar a comentar esta excelente película, una reflexión:
No se ha estrenado en el modelo tradicional ( soy consciente de que en esta ocasión no he escrito "comercialmente" ). Está incluido en un paquete que, bajo el título de Atlántida Film Festival, nos ofrece Filmin con lo que en su día, Caimán Cuadernos de Cine calificó como cine invisible. Son un conjunto de obras de interés considerable.
¿Merece esto que volvamos a hablar sobre las carencias de la distribución?. Creo que ya no. Estamos en un estadio más avanzado. Sencillamente se han ampliado los canales.
La sala oscura seguirá siendo para muchos, yo entre ellos, un templo mágico, pero es necesario asumir que hay productos que llegarán por otros medios, y que si somos verdaderos amantes del cine, debemos acostumbrarnos a ello sin complejos; no rasgarnos las vestiduras y, al revés, agradecer la pluralidad de opciones.
Teniendo esto en cuenta, creo que es esta la temporada que más cine he podido ver, y eso siempre es una satisfacción. Y cine más plural.
Ahora vamos con Rabin, el último día:
Hace unas semanas, hablaba de Tierra de Fuego, una obra de teatro que abogaba por la necesidad del perdón para buscar la paz entre judíos y palestinos en el territorio de Israel. Lo abordaba desde el ámbito de lo privado. El aplauso que coronaba la obra, era un reconocimiento a su personaje principal, una mujer capaz de enfrentarse al rechazo social para poner su alma en el camino de la paz. Ello no suponía en ningún caso que no se plantease dudas o que fuese capaz de borrar todo rasgo de rencor. Significaba simplemente que estaba eligiendo como afrontarlo.
Sabemos que personajes como Amos Oz han sido tachados de traidores por plantear que la única salida al conflicto está en la comprensión y la renuncia.
Pero no es nuevo.
Yitzhak Rabin, primer ministro electo, se atrevió a poner en marcha ese sueño. Fue asesinado.
Gitai aborda esta película con una clara intención, no dejar que el personaje ni su mensaje caiga en el olvido.
Para ello, nos propone un híbrido entre documento periodístico dramatizado y thriller político, donde lo importante no es quien lo hizo o quien lo ordeno, sino reflexionar sobre el concepto de culpabilidad al recorrer el origen de la violencia, de una agresividad que llega a adoptar la forma de una maldición religiosa.
Con materiales reales y otros, ya lo he dicho , que son dramatizaciones ( en especial los interrogatorios y la visión con el asesino ), el montaje de su autor es perfecto, de una lucidez absoluta para sumergirnos poco a poco en el desarrollo de esta historia, con la forma de un poliedro de varias caras que termina alcanzando un mismo color.
Pero además, lo acompaña de su personalidad: una forma de mirar lenta, serena, tranquila, dándonos tiempo a asumir la trascendencia de lo que se nos está contando. Y también una banda sonora que se convierte en un personaje más, tiñendo de dolor y de dudas lo que está ocurriendo ante nuestros ojos; de inquietud , de misterio. Una forma de recordarnos que en muchas ocasiones la verdad es algo tan escondido que es casi imposible alcanzarla; tal vez llegar a esta conclusión sea en si mismo otra forma de verdad.
El plano final, ese hombre abrumado por la realidad que se aleja bajo la lluvia, nos habla de un mundo difícil, donde se ha dado un paso más hacia la pérdida de la inocencia. Un país que se creía el elegido, asumiendo que también puede esconder en su interior el veneno de la serpiente.
Rabin, el último día es una película importante, no sólo desde el punto de vista cinematográfico, como modelo de docudrama narrativo. Es necesaria desde el compromiso con la historia y desde la llamada a la reflexión, algo en lo que el cine puede hacer mucho.
También quiero señalar que es de las mejores películas que he visto este año.
Tal vez me hubiera gustado poder haberla disfrutado en una sala oscura, pero lo que de verdad es importante es haberla podido ver.
Gracias Filmin, creo que vuestro Atlántida es una iniciativa excelente.

Público

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