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miércoles, 29 de junio de 2016

TEATRO : EL LABERINTO MÁGICO de Max Aub / José Ramón Fernández

Versión.- José Ramón Fernández
Dirección.- Ernesto Caballero
Intérpretes.-
Chema Adeva. Javier Carramiñana. Paco Celdrán. Bruno Ciordia. Paco Déniz. Ione Irazabal. Borja Luna. Paco Ochoa. Paloma de Pablo. Marisol Rolandi. Macarena Sanz. Alfonso Torregrosa. Mikele Urroz. María José del Valle. Pepa Zaragoza

No conozco como funciona dentro del Centro Dramático Nacional el Laboratorio Chivas Cherif, creo que es una especie de taller de creación desde el actor. Parece ser que es allí donde nace este espectáculo y la buena acogida es lo que llevó a Ernesto Caballero a programarlo esta temporada de forma "más oficial".
Sólo desde un proceso colectivo, puede entenderse la perfecta mecánica de la representación, la absoluta simbiosis de estos quince actores con la pluralidad de personajes que representan, la costura sin fisuras de la cantidad de escenas que incluye.
Porque vayamos por partes pero partiendo de una afirmación que quiero que quede clara: El Laberinto Mágico es uno de los espectáculos teatrales más redondos que he visto en los últimos años.
El texto:
Está claro que el CDN va por esfuerzos titánicos. Si hace unos meses se atrevía a adaptar la novela monumental de Dostoievski Los Hermanos Karamazov , ahora presenta una propuesta que parece resumir nada menos que un ciclo de seis novelas de Max Aub.
En ellas ( no las conozco ) se hace al parecer una crónica de la Guerra Civil desde el lado de los perdedores. Entiendo , tras ver la obra, que este conjunto debe incluir una multitud de historias de pequeños personajes, de seres humanos que con sus desconocidas existencias conforman la Historia; esta trágica Historia.
Por esto, uno de los valores de esta propuesta ( y por ello he escrito a José Ramón Fernández como coautor en la cabecera ), es una fantástica adaptación que en ningún caso deja ver su origen ni anima a echarlo de menos. Se utiliza un lenguaje perfectamente metateatral, se utilizan monólogos, diálogos, escenas corales. Se dibuja a la perfección cada uno de los personajes con espacios mínimos; todos ellos tienen alma y corazón. Algunas veces, son ellos mismos quienes se dirigen al espectador para avanzar lo que será su destino.
Es importante decir que, si antes hablaba de las perfectas costuras de la representación, estas están ya en el maravilloso texto. Todo está perfectamente hilvanado sin que los saltos entre lugares y tramas produzcan ninguna desconexión.
También hay que destacar que, no por convertirlo en diálogo, se pierde la belleza de la prosa, la que estos fantásticos actores son capaces de regalarnos con naturalidad. Así se crea una atmósfera onírica en la que caben los vivos y los muertos. Los que están y los que nos dejan.
La representación:
Ya lo he comentado. La representación es absolutamente redonda. Contiene una pluralidad de historias estructuradas en pequeñas escenas que nos llevan desde Barcelona a Valencia y Madrid, desde la fe en la victoria hasta la asunción de la derrota. Cada una de ellas, está narrada a flor de piel, rodeada de poesía escénica. Todo ello acompañado de una música en directo que es casi un personaje más.
La desolación se convierte en una triste belleza. Quizás poder contarlo de esta manera sea a fin de cuentas el resto de un triunfo.
Conclusión:
Hubo una guerra.
Terrible.
Hubo vencedores y vencidos.
Hubo sufrimiento y dolor en ambos bandos; quizás poca generosidad cuando hubiese sido necesaria.
Lo importante es que , sin que nadie se sienta agredido, haya textos como estos que nos lo recuerden, no por ansias de revancha sino para que nunca vuelva a ocurrir.
Como decía al inicio, parece ser que este espectáculo lo recupera Ernesto Caballero desde el taller creativo de la temporada anterior para "oficializarlo" esta. Espero que repita. Espero que vuelva el año próximo.
Es fantástico.

Público

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