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jueves, 30 de junio de 2016

NOVELA: EL RUIDO DEL TIEMPO de Julian Barnes

Anagrama
208 páginas
También disponible en ebook.

El Ruido del Tiempo es una pequeña joya.
No es fácil conjugar la novela histórica con la reflexión, convertirla en un viaje interior al tiempo que se narran aquellos acontecimientos que dirigen su trama , convertir en trama lo que es pensamiento.
Utilizar la historia para explicarla.
Shostakovich es un genio de la música . un compositor cuya tragedia es formar parte del régimen comunista ruso en los años de Stalin y de la posterior limpieza de cada del partido.
Tener que convivir con un poder total, arbitrario e incuestionable. Pero sobre todo, tener que convivir con sus propios miedos, los de cualquier ser humano. Asumir la cobardía, la cobardía de un genio.
Julian Barnes prescinde en este caso de cualquier asomo de ironía. No ha lugar para la sonrisa en una narración que nos habla de la pérdida de la dignidad.
Sí hay en cambio una infinita tristeza. Una sensación demoledora de derrumbe.
Elige tres momentos desde los que el protagonista rememora su vida. No pretende ser un documental sobre ese periodo sino centrarlo únicamente en aquellos acontecimientos que afectan a esta persona, en apariencia desordenados pero con una estructura perfecta que nos guía con agilidad por su epopeya gris.
Los datos fluyen sin apabullar , de hecho no aparecen como datos sino como factores que construyen la narración, el recuento de esta vida.
Breve.
No hace falta más.
Pero es mucho lo que se incluye en  su contenido. Una reflexión sobre el poder y el arte . Una reflexión sobre el valor. Una reflexión sobre nuestro propio juez interior.
Una prosa inteligente y una mano maestra. No hay que buscar la belleza sino la razón. No hay que buscar excusas. Cuenta de forma certera un episodio que seguramente son muchos episodios.
Lo dicho: una pequeña joya.

Público

miércoles, 29 de junio de 2016

TEATRO : EL LABERINTO MÁGICO de Max Aub / José Ramón Fernández

Versión.- José Ramón Fernández
Dirección.- Ernesto Caballero
Intérpretes.-
Chema Adeva. Javier Carramiñana. Paco Celdrán. Bruno Ciordia. Paco Déniz. Ione Irazabal. Borja Luna. Paco Ochoa. Paloma de Pablo. Marisol Rolandi. Macarena Sanz. Alfonso Torregrosa. Mikele Urroz. María José del Valle. Pepa Zaragoza

No conozco como funciona dentro del Centro Dramático Nacional el Laboratorio Chivas Cherif, creo que es una especie de taller de creación desde el actor. Parece ser que es allí donde nace este espectáculo y la buena acogida es lo que llevó a Ernesto Caballero a programarlo esta temporada de forma "más oficial".
Sólo desde un proceso colectivo, puede entenderse la perfecta mecánica de la representación, la absoluta simbiosis de estos quince actores con la pluralidad de personajes que representan, la costura sin fisuras de la cantidad de escenas que incluye.
Porque vayamos por partes pero partiendo de una afirmación que quiero que quede clara: El Laberinto Mágico es uno de los espectáculos teatrales más redondos que he visto en los últimos años.
El texto:
Está claro que el CDN va por esfuerzos titánicos. Si hace unos meses se atrevía a adaptar la novela monumental de Dostoievski Los Hermanos Karamazov , ahora presenta una propuesta que parece resumir nada menos que un ciclo de seis novelas de Max Aub.
En ellas ( no las conozco ) se hace al parecer una crónica de la Guerra Civil desde el lado de los perdedores. Entiendo , tras ver la obra, que este conjunto debe incluir una multitud de historias de pequeños personajes, de seres humanos que con sus desconocidas existencias conforman la Historia; esta trágica Historia.
Por esto, uno de los valores de esta propuesta ( y por ello he escrito a José Ramón Fernández como coautor en la cabecera ), es una fantástica adaptación que en ningún caso deja ver su origen ni anima a echarlo de menos. Se utiliza un lenguaje perfectamente metateatral, se utilizan monólogos, diálogos, escenas corales. Se dibuja a la perfección cada uno de los personajes con espacios mínimos; todos ellos tienen alma y corazón. Algunas veces, son ellos mismos quienes se dirigen al espectador para avanzar lo que será su destino.
Es importante decir que, si antes hablaba de las perfectas costuras de la representación, estas están ya en el maravilloso texto. Todo está perfectamente hilvanado sin que los saltos entre lugares y tramas produzcan ninguna desconexión.
También hay que destacar que, no por convertirlo en diálogo, se pierde la belleza de la prosa, la que estos fantásticos actores son capaces de regalarnos con naturalidad. Así se crea una atmósfera onírica en la que caben los vivos y los muertos. Los que están y los que nos dejan.
La representación:
Ya lo he comentado. La representación es absolutamente redonda. Contiene una pluralidad de historias estructuradas en pequeñas escenas que nos llevan desde Barcelona a Valencia y Madrid, desde la fe en la victoria hasta la asunción de la derrota. Cada una de ellas, está narrada a flor de piel, rodeada de poesía escénica. Todo ello acompañado de una música en directo que es casi un personaje más.
La desolación se convierte en una triste belleza. Quizás poder contarlo de esta manera sea a fin de cuentas el resto de un triunfo.
Conclusión:
Hubo una guerra.
Terrible.
Hubo vencedores y vencidos.
Hubo sufrimiento y dolor en ambos bandos; quizás poca generosidad cuando hubiese sido necesaria.
Lo importante es que , sin que nadie se sienta agredido, haya textos como estos que nos lo recuerden, no por ansias de revancha sino para que nunca vuelva a ocurrir.
Como decía al inicio, parece ser que este espectáculo lo recupera Ernesto Caballero desde el taller creativo de la temporada anterior para "oficializarlo" esta. Espero que repita. Espero que vuelva el año próximo.
Es fantástico.

Público

NOVELA: EL SISTEMA de Ricardo Menéndez Salmón

Seix Barral
328 páginas
También disponible en ebook
Premio Biblioteca Breve 2016

Tengo un buen amigo que alaba mi disciplina en la lectura, el hecho de que prácticamente nunca deje un libro a medias.
Es verdad.
Supongo que se mezcla la curiosidad con el respeto al autor ( dicha disciplina no funciona ante aquellas propuestas tramposas ).
Comento esto porque lo cierto es que lamentablemente, me ha costado terminar El Sistema.
Y digo lamentablemente porque conocía tres novelas de Menéndez Salmón ( La Noche Feroz, Medusa y Niños en el Tiempo ) y las tres me habían dejado un excelente recuerdo.
Esta es diferente desde varios puntos de vista:
En primer lugar el género. No sé si por primera vez, este rastreador del lado oscuro del ser humano, se decide en esta ocasión por la ciencia ficción.
Otra diferencia es la longitud. Las piezas anteriores son breves , la mitad que esta, algo perfecto para su densidad , para poder asimilar un nivel de análisis tan extremo que exige del lector una entrega absoluta, casi estudiosa.
El Sistema es en realidad , más que una aventura, una fábula política. Una historia que comienza con lugares no del todo desconocidos ( el hombre solo en una estación de vigilancia, miembro de una civilización rígida en sus niveles de orden y control ) para caminar hacia un territorio místico en un camino en el que es fácil perderse.
Yo me he perdido.
Me he perdido en la Academia del Sueño, ese lugar donde , no sabemos si como cárcel o como hospital, se le confina.
Me he recuperado ligeramente a bordo del Aurora, un barco donde los en apariencia rebeldes lo llevan, a él y a otros, mientras a su alrededor se desencadena una especie de Apocalipsis.
Y definitivamente , me quedé muy lejos en el tramo final, en apariencia el de los descubrimientos que , en mi caso , acentúa la confusión.
Sin duda está la prosa precisa y constructiva que otras veces nos llevó a sentirnos en una situación de videntes privilegiados del ser humano, y también momentos en que la lucidez de sus metáforas y los aciertos de sus propuestas narrativas , como el caso de los tres cuadernos o de la llamada de teléfono, nos sorprenden.
Pero el conjunto me resulta de una dificultad grande , excesiva.
Asumo como propia mi incapacidad de apreciar esta obra. Su autor me merece todo el respeto del mundo, ya lo he dicho antes , respeto y admiración. En ocasiones somos los lectores quienes no estamos preparados.
La disciplina también implica humildad.
Lo siento, pues.

Público


 

domingo, 26 de junio de 2016

CINE: TRES RECUERDOS DE MI JUVENTUD de Arnaud Desplechin

Francia 2015
Mathieu Amalric. Lou Roy Lecollinet. Quentin Dolmaire. Leonard Matton

Voy a intentar explicar porqué creo que algo, en el propio objetivo de esta excelente película, juega en su contra.
El propio título es definitorio y obvio, nos va a contar el autor tres recuerdos ( no exactamente de su juventud, ya que el primero podría enclavarse en la infancia ).
Tras un breve prólogo que poco aporta como columna vertebral, entramos en el primero; un muy breve sello de una infancia confusa, rodado desde una evocación fantasmagórica, cercana a las referencias de un gótico oscuro.
El segundo ocupa un poco más, aunque sigue siendo breve. Un amago de thriller de Guerra Fría con algo de borgiano en la dualidad.
Y ya llegamos al tercero, el que ocupa más de hora y media de las dos del film. Y también su cartel.
Un joven de provincias estudiante en París, vive su primer amor, a golpe de visitas de fin de semana y vacaciones con la muchacha más deseada de su localidad.
Él, oscuro y poético, ella descarada y perdida. Los dos jóvenes, vitales y románticos. El amor, inseguro , intenso, eterno.
Desplechin ya lo demostró en otras ocasiones, conoce perfectamente la caligrafía narrativa, que maneja aquí con total libertad, desde las ocasiones en que la pantalla se parte y se multiplica hasta regresar a un primer plano, hasta los monólogos a cámara.
Es también sensible y paciente para envolver a sus personajes en un halo de poesía y esperar a captar cualquier matiz que, por pequeño que sea, convierte la vida interior de estos jóvenes en una apasionante aventura.
Creo que pocas veces se ha dibujado con tanta precisión y claridad, con tanto detalle, esa etapa de desconcierto en que uno se asoma al mundo adulto sin contar todavía con los códigos y armas suficientes; aquí tenemos un paisaje sincero de esa especie de país de Nunca Jamás donde habitan tantos niños perdidos.
No sé si la referencia a los recuerdos es real , en cuyo caso se explicaría el nivel de corazón y ternura de esta rememoración.
El caso es que , entre unas imágenes de una belleza serena y con un ritmo delicado,  el director aboga por un romanticismo clásico , elegante, literario, vinculado incluso al género epistolar y creando la figura de un narrador ajeno. Un envoltorio que no siempre encaja con una obra de amor juvenil y que aquí sirve para componer un producto muy hermoso y con mucha alma.
El epílogo está también referido a esta historia a la que otorga cierta trascendencia en el tiempo, alejándola  del olvido de los primeros pasos.
Si la propuesta estuviese compuesta sólo por esta parte creo que me parecería una pequeña obra maestra. No es que las dos previas tengan nada de negativo, de hecho ambas están muy bien planteadas y rodadas y remiten a dos géneros clásicos en el cine, como si fuesen una suerte de homenajes a los clásicos ( también la tercera, podrían ser Clayton, Ford y Truffaut ) . Pero no termino de integrarlos como algo compacto y ralentizan mi entrada en el conjunto.
Quedémonos como siempre en cualquier caso con lo positivo, esta es sin duda una obra importante y, posiblemente, su autor nos esté entregando mucho de si mismo en ella.
Agradezcamos por lo tanto el arte, la humildad y la confianza.

Público

miércoles, 22 de junio de 2016

NOVELA: LA REINA DE LAS NIEVES de Michael Cunningham

Lumen
247 páginas
También disponible en ebook.

Las Horas es para muchos una novela de referencia. Para mi en cambio es de las que me hacen romper el tópico: prefiero la película.
No es que no aprecie su lúcida construcción de personajes, su chejoviana capacidad para retratar sentimientos y la belleza que consigue en alguno de sus cuadros; también disfruto una prosa de indudable fondo poético.
Sin embargo tengo problemas con la narración, con un estatismo que seguro es buscado pero que a mi me transmite cierta ansiedad por el movimiento.
La Reina de las Nieves dura más de doscientas páginas y, sin embargo, cuando la termino, tengo la sensación de que ha sido sólo un cuento. Un relato breve.
Hay un grupo de personajes que giran alrededor de un destello que sólo uno de ellos contempla y que parece otorgar cierto nivel mágico a la historia ( la referencia al relato de Andersen ). Son jóvenes ( ya no tan jóvenes, la verdad ) todavía en un estado de improvisación con su vida, intentando afrontar cosas tan importantes como la muerte en cierto nivel de trascendencia pero inseguros entre lo que sienten y lo que creen que deben de sentir. Con ideas que intentan hablar de un nuevo mundo donde haya sitio para todos.
En el fondo, lo que nos cuenta Cunningham no ocurre tanto en su entorno como en su interior, donde sin duda, posa una mirada sensible para captar cualquier pequeña onda que da vida a unas inquietudes, unos miedos y unas dudas que nunca son estáticos.
Esa riqueza es el mayor valor de la obra a mi entender.
Y por eso, a pesar de su falta de desarrollo ( también a mi entender ) se lee sin que pese he incluso regalando muchos momentos de belleza como una de las escenas iniciales con la nieve entrando en el dormitorio. Tengo que reconocer que termino con cierto cariño y mucha ternura hacia estos corazones perdidos, que el autor consigue acercarme a ellos lo suficiente.
Posiblemente, haya repetido al comentar La Reina de las Nieves la esencia de lo que en mi introducción comentaba de Las Horas. Esto quiere decir que posiblemente defina el estilo de Cunningham. Por lo tanto que quede claro que hablamos de elección, nunca de error.

Público


martes, 21 de junio de 2016

TV DRAMA: HA LLEGADO UN INSPECTOR de J.B.Priestley/ Aisling Walsh

Basada en la obra "An inspector calls" de J.B. Priestley
Producción de la BBC.
2015
Director.- Aisling Walsh
Intérpretes.-
David Thewlis. Miranda Richardson. Ken Scott. Sophie Rundie. Lucy Chappel. Finn Cole. Chloe Pirrie. Kyle Soller. Gary Davis
Disponible en Filmin.

Traducida generalmente como Llama un inspector, es esta , junto con El tiempo y los Conway, la obra más conocida del dramaturgo británico J.B. Priestley.
En ella conjuga su  misterioso tratamiento circular del tiempo junto con la crítica más radical de la aristocracia inglesa, convirtiéndose en una crónica despiadada de una sociedad en vías de extinción.
Su socialismo está más patente que nunca en esta pieza de cámara donde retrata sin límites la falsa moralidad de los pudientes y el drama de una clase obrera para la que sobrevivir era una lucha diaria.
Esta producción de la BBC de lo que es ya un clásico, está lejos de una mera recreación de un texto importante. Cuidada en sus aspectos externos, tal y como siempre ofrecen las producciones televisivas británicas, apuesta por aportar otra visión que , dentro de su elegancia , justifica la revisión.
Son dos los aspectos diferenciales:
En primer lugar , en cuanto a contenido, resalta el componente místico de la obra. Algo que podría eliminar el misterio, funciona sin embargo de una forma perfecta que amplía el mismo, convirtiendo el juego escénico en parábola universal.
Por otro lado, y más importante , opta por abrir al exterior el claustrofóbico drama. En muchas ocasiones de teatro filmado se cae en la tentación de salir del marco para , precisamente , parecer menos teatral, sin que esta decisión aporte nada. Sin embargo, en este caso, crear la historia paralela que se nos está narrando y que sostiene la trama , nos acerca mucho más a entenderla y a sufrirla. No hay nada superficial sino meramente narrativo y funciona a la perfección.
Tiene por supuesto mucho que ver un conjunto de interpretaciones magníficas y la delicada mano de su directora que , con mucha elegancia , consigue dotar el conjunto de una atmósfera neblinosa , impregnada de tristeza , donde la indignación se queda en el nivel racional ( más que suficiente ), sin ningún tipo de subrayado.
Este Ha llegado un inspector , es un cuento triste de un tiempo que existió y que , a lo mejor , sigue existiendo.
Envidio la admiración , el cariño y el respeto de los británicos por sus clásicos y por el teatro.
Excelente.

Público

domingo, 19 de junio de 2016

DVD: EL FUTURO de Luis López Carrasco

España 2014
Lucía Alonso. Rafael Ayuso. Queda Herrero. Marta Bassols. Marina Blanco. Manuel Calvo. Sara Campos. Juan Ceacero. Borja Domínguez. Brays Efe. Susana Ford. Luis E Parés.

En el año 1982 se produjo en nuestro país la victoria del PSOE.
Para algunos suponía la realidad de un cambio temido, casi dramático. Para otros, la esperanza de una sociedad mucho más libre, casi una promesa edénica.
No puedo recordar ahora muchas películas que se asomen a esos tiempos desde el punto de vista histórico. El Futuro parece presentarse como tal, y sin embargo yo creo que es mucho más.
En primer lugar , un experimento fílmico radical y coherente; en segundo, una especie de poema visual o, más bien , una de esas canciones de entonces , capaces de crear figuras utilizando palabras y expresiones que hasta entonces estaban proscritas en nombre del buen gusto.
Tras las palabras de agradecimiento de Felipe González en aquella noche triunfal, y con algunos fotogramas de introducción, comienza la fiesta, nunca mejor dicho. Y es que la cinta, de poco más de una hora, es, ( con un intermedio fotográfico y un silencioso epílogo ) la plasmación de una fiesta juvenil en la que vamos conociendo ( observando ) a algunos de sus personajes y captando sólo parte de sus conversaciones.
Que propuesta más radical, repito,  y más sorprendente, sobre todo desde el punto de vista narrativo. Que ensayo tan potente sobre la fuerza de la imagen. Porque es sólo con imágenes como López Carrasco consigue que seamos capaces de percibir muchas cosas:
El encuentro nace todavía anclado en el pasado. No sólo en su estética, sino también en la posición de compromiso político. Esos azulejos, esos muebles, son sin duda un referente de un estilo de vida que tenía que desaparecer; conversaciones sobre  el valor de ETA como grupo revolucionario remiten a una posición en la que sólo ese tipo de lucha justificaba la libertad , el resto eran frivolidades ( creo que ese es uno de los logros a reconocer al Almodovar de entonces ),
Tras el interludio fotográfico, que nos situa de forma brusca en un pasado que , a pesar de reciente parece ya hallarse a años luz de distancia, todo comienza a cambiar. Hasta hay momentos en que , si no volviésemos a reconocer a sus personajes del primer segmento, pensaríamos que hemos cambiado de lugar y tiempo. Vemos incluso alguna situación descarada, donde antes se conservaba cierto pudor. El ritmo de los acercamientos es otro.
Hacia el final se anuncia la resaca. Esa especie de melancolía que habíamos atisbado antes en algunas miradas perdidas, se convierte definitivamente en tristeza.
Y entonces, en el epílogo, aparece el futuro en forma de agujero negro. Y la realidad en unas imágenes grises de edificios en los que cualquiera de estos muchachos podría vivir. Hasta que, ya en silencio, esa especie de postales casi industriales cobra vida , la de un amanecer de esta ciudad que podría ser cualquiera.
Como decía antes, creo que El Futuro trata algo mucho más triste que el desengaño político, para mi, su desesperanza se extiende a esos momentos de juventud que pensamos que nunca van a terminar. A esos sueños de los que siempre se despierta.
Me cuesta no rebelarme contra un mensaje tan negativo, pero también me cuesta no engancharme, sorprenderme y admirar esta película.
Además, me genera cierta ansiedad a la hora de imaginar el futuro que tapa esa mancha oscura. El de cada uno. El de muchos que hemos sido y conocido y que posiblemente también hayamos estado marcados por el mañana.

Público

sábado, 18 de junio de 2016

NOVELA: LA VISPERA DE CASI TODO de Victor del Arbol

Premio Nadal 2016
Editorial Destino
416 páginas
También disponible en ebook.

Esta novela oscura y absorbente son en realidad dos novelas. Posiblemente dos novelas y algún cuento. En estos casos, lo importante para que la obra no se convierta en fallida, es el equilibrio y la costura. La densidad en esta propuesta funde esa amalgama de una forma casi irrespirable, digamos ya que la mixtura funciona. Pero vayamos por partes:
Entramos a través de un prólogo breve, importante para el desarrollo posterior de una de las narraciones, pero sobre todo, referente de la suciedad que va a impregnar todas sus páginas.
Lo siguiente es entrar en lo que parece una muestra rural del género negro. Pero hay más. El autor reúne en Punta Caliente a un grupo de personajes, cada uno con una mochila a sus espaldas, y todos girando alrededor de un remolino que se sumerge en la muerte y la locura.
Uno de esos personajes, víctima de la dictadura argentina en sus peores momentos, extiende esta dramática peripecia a una venganza ancestral y llena de pasado, aquí la oscuridad es lacerante, dolorosa , casi física. Política.
El resto es un misterio sobre una mujer golpeada y abandonada en la puerta de un hospital.
Repito: la única relación entre ambas historias son los personajes y el tono, esto último es lo que sirve como pegamento, adecuado y suficiente.
La víspera de casi todo es posiblemente la niñez, y es que todos los personajes de la historia central ( la negra más negra ) parecen lastrados por heridas que han dejado las cicatrices abiertas. Desasosegante la propuesta, cuanto menos triste, abocada a la desesperanza. No hay lugar para esa infancia feliz de los cuentos, queda lejos, muy lejos, la inocencia.
Quizás pueda achacarse a la novela la acumulación, el exceso en un tinte tan negro que, como ya he comentado antes, apenas deja respirar. Como respuesta, podemos ver el cuadro como una traslación a un averno mítico y terrible, a un infierno que se extiende por dentro y por fuera.
Tal vez el infierno de Victor del Arbol no esté tan lejos como pensamos.
En su lectura más simple, es una propuesta tensa, que atrapa y, sobe todo, que se extiende con una prosa evocadora, perfecta, física.
Un buen misterio. Eso sí, poblado de nuestra propia crueldad.

Público

sábado, 11 de junio de 2016

CINE: FRANCOFONIA de Alexander Sokurov

Francia 2015
Louis Do de Lencquesaing. Vincent Nemeth. Benjamin Utzerath. Johanna Korthais Altes. Jean Claude Caer. Andrey Chelpanov

Antes de entrar en materia una consideración importante:
En varias ocasiones he lamentado el casi nulo acceso a nuestras pantallas en régimen de normalidad de ciertas producciones ( La academia de las musas de un autor tan reconocido como Guerin me parece el caso más sangrante de este año ).
Pues bien, ante esa situación, me cuesta entender que una obra como Francofonía ( y uso el vocablo obra como algo más complejo que película ) , sí pueda verse en nuestras salas en horarios comerciales.
Personalmente asimilo esta interesante pieza como una realización de museo, como un ensayo sin duda importante tanto desde el punto de vista narrativo como visual, pero más como fuente de estudio o debate que, por supuesto de entretenimiento.
En este caso sí hubiese entendido que su proyección se vinculase a lo museístico por ejemplo.
Además, quiero señalar que el hecho de que en muchas de sus referencias en prensa se haga mención sobre todo a la peripecia de la amistad comprometida con el arte entre el director del Louvre y el general alemán encargado del expolio de obras durante la Segunda Guerra Mundial, algo que ocupa una parte mínima y casi sólo enunciada del cuerpo total, seguramente ha causado lógica confusión y enojo a algunos asistentes.
Como he dicho antes, creo que Francofonia es un ensayo fílmico, abierto a muchos frentes.
Por un lado, puede verse como un ensayo sobre la posibilidad de difuminar los límites del documental y el cine narrativo. Que duda cabe que, en apariencia, predomina lo primero, en especial en lo que se refiere a los materiales utilizados ( excelente selección, lúcida capacidad para captar el detalle más valioso ). Sin embargo, la presencia del director omnisciente, su libertad y dominio de la obra, introduce líneas que lo alejan del mero objeto de mostrar una realidad; no me refiero sólo al amago de relato ya citado, ni a su propia intervención ( tanto en una extraña conversación con el capitán de un carguero en alta mar como en un genial acercamiento a sus personajes ), también está la decisión de contar con apariciones como la de Napoleón o Marianne, aunque sean episódicas. Pero creo que lo que destaca y aleja el producto del mero realismo y la crónica, es que este responde a las ideas de su autor, incluso a su capricho, de una forma contundente.
Francofonia es , más que un homenaje al arte, un homenaje al Louvre, a su carácter de institución que está casi por encima de la propia Historia. Quizás desde esa mirada puede justificarse admitir un cierto nivel de colaboracionismo a la hora de salvar el pasado; incluso en un paralelismo con lo ocurrido en Stalingrado y representado en el Hermitage, podría pensarse como una parábola sobre la salvación de los propios seres humanos ante el horror de la guerra.
Si ampliamos el espectro, posiblemente la película admite lecturas más amplias, reflexiones más complejas.
En cualquier caso, asumiendo el carácter singular de la propuesta y, una vez más, la sorpresa de encontrarnos una obra así en los cines, hay que destacar que el resultado también sorprende por su agilidad, posiblemente fruto de un excelente montaje pero también de la ausencia impositiva que tantas veces encontramos en productos con vocación didáctica.
Francofonia pide una visión desprejuciada y curiosa, a cambio, ofrece no sólo un producto coherente y nuevo, con mucha base para la reflexión, sino también momentos e imágenes tan geniales como esas dos sillas abandonadas que anuncian el final.
Esperemos que su aparición sea síntoma de que las cosas están cambiando.

Público

SEIE TV: ELIZABETH I de Tom Hooper

USA/UK. 2005
Helen Mirren. Jeremy Irons. Hugh Dandy. Toby Jones. Patrick Malahide. Barbara Flynn. Ewen Bremmer. Charlotte Asprey. David Delve. Ramunas Rudokas. Eddie Remayne
Duración 223 minutos
Dos capítulos.

Con los cambios que han experimentado en los últimos años las plataformas de emisión, puede decirse que las series de televisión han perdido su temporalidad. De hecho, podría eliminarse la coletilla "de televisión" ya que, aunque se hayan producido mayormente para ese medio, lo cierto es que ya no dependen de un canal concreto o de la necesidad de esperar semanalmente cada nuevo capítulo, algo sólo aplicable a su primera emisión; a partir de entonces, quedan a disposición del público en otras fuentes y formatos; este podrá disfrutar de ellas de la misma manera que disfrutaría de cualquier grabación artística aunque exija más tiempo, claro.
En casos como los de las denominadas "miniseries" ni siquiera eso: Elizabeth I podría ser fácilmente una película más larga de lo habitual y , tanto por su calidad como por su ritmo, haber accedido a cines.
Son muchas las historias que conocemos sobre Isabel I de Inglaterra, sobre sus éxitos en el gobierno, la fuerte teatralización de su figura, y la crueldad que expresaba con sus enemigos. Sorprende de entrada un nuevo proyecto tan bien dotado en medios y con tan reconocidos intérpretes.
Pues bien, hay que decir que, lo primero que sorprende agradablemente, es que parece que, salvando las distancias, sus autores se acercan más a los folletines históricos del antiguo Hollywood que a los sesudos ensayos históricos.
Por supuesto, están de fondo episodios importantes de la historia de Gran Bretaña y su desarrollo político, desde la condena de María Estuardo hasta las conquistas militares en Portugal o el problema irlandés. Pero la base narrativa se centra en dos largos episodios amorosos y en como estos romances trágicos afectaron a esta mujer y a su entorno.
Esta opción, que podría parecer superficial a primera vista, consigue trasladarnos un personaje mucho más complejo y rico, mucho menos arquetípico de lo que hasta ahora se nos había contado. Aquí la Reina es sobre todo una mujer, prisionera de un destino difícil pero que asume con absoluto compromiso a pesar del dolor que le pueda crear, no por ello puede evitar errores y caídas fruto de las dificultades de gobernar lo más difícil: el corazón. Helen Mirren, que a este paso va a terminar representando a toda la monarquía británica, es capaz , en un trabajo lleno de matices, de mantener la grandeza y majestad pero acercándola lo suficiente para hacerla humana.
Del resto ninguno desmerece, algo que ya no sería perdonable con los británicos , a quienes los interpretes americanos se suman al mismo nivel.
La dirección artística y el vestuario no pecan de quedarse en el exceso decorativo sino que son un ejemplo perfecto de como alcanzar una perfección realista sin que en ningún caso se imponga sobre la historia.
En definitiva, es Elizabeth I es un ejemplo excelente de narración de género, sin el complejo didáctico pero muy fiel, centrada en acercarnos a los personajes que dominaron el mundo de entonces . Consigue hacerlos cercanos para también, sobre todo, conseguir entretenernos. Una fantástica propuesta. Que ahora podemos disfrutar de un tirón.

Público

martes, 7 de junio de 2016

NOVELA: ENTERRAD A LOS MUERTOS de Louise Penny

Salamandra
480 páginas
También disponible en ebook.

Comienza esta novela en lo que podría haber sido el final de otra.
Dos policías, dos protagonistas de la historia apuntada, el inspector jefe Gamache y su acólito Beauvoir, ambos de baja, intentan reponerse de una tragedia que se nos irá desvelando poco a poco a medida que avanzamos por los caminos nevados y oscuros de Canadá.
Cada uno de ellos, está en un lugar donde intentan olvidar o afrontar el pasado reciente. Cada uno de ellos se verá enfrentado a otro caso. En el caso del superior, un nuevo crimen ; en el del segundo, la revisión de un posible error.
Enterrad a los muertos es por lo tanto y por encima de todo, una novela generosa con el lector, ya que este no se encuentra sólo con una sino con tres narraciones.
En este sentido, llama poderosamente la atención la capacidad del autor para encajar las piezas a la perfección , con un equilibrio tan difícil como conseguido, en ocasiones cercano a un montaje cinematográfico.
Pero lejos de Joe Dicker , al que personalmente ( y a pesar de su éxito, desmedido a mi entender ) considero tan sólo un buen organizador de estructuras, Louise Penny no se contenta o ne se limita sólo a eso.
En esta obra podemos encontrar todo aquello que hace de una novela negra una buena , muy buena muestra del género, lo que la acerca a la literatura.
Está el paisaje, el entorno, un dibujo social perfectamente definido de una comunidad y de una forma de vida , perfecto escenario para la trama que se nos cuenta.
Pero sobre todo están sus protagonistas , perfectamente perfilados en su entereza y sus dudas, en sus miedos y su coraje.
Con ellos, nos enfrentamos a un asesinato que enclava sus raíces en la historia remota del país; a otro que pone de manifiesto la miseria y la codicia de los seres humanos ; y a un magno ataque terrorista orquestado desde la venganza. Los tres podrían de forma individual conformar un relato. Juntos componen una novela tan apasionante como llena de corazón.
Hay un nivel importante de tensión, también escenas fantásticamente ideadas y trasladadas como la larga conversación de día y medio o referencias que componen una pequeña mitología personal.
Enterrad a los muertos habla además de la necesidad de superar el pasado, de asumir los errores y entender que , si bien nunca vamos a ser capaces de olvidarlos, es imprescindible aprender a vivir con ellos. No hay héroes perfectos en estas páginas , sino héroes humanos.
A menudo uso la lectura de este género para desengrasar , para pasar un tiempo entretenido. Eso es lo primero que le exijo a cualquier obra que pretenda inscribirse como heredera de Hammet, Woolrich o incluso Agatha Christie. En este caso esa parte se cumple con creces. Pero hay más. No debemos dejar de lado que cualquier texto que se publica debe de aspirar a la categoría de literatura. Y piezas como estas lo consigue.
Llego al final. Abandono a sus personajes en esos paisajes azotados por la ventisca. Intentando continuar sus vidas. Pero no los olvidaré. Y me gustaría encontrármelos de nuevo.

Público

sábado, 4 de junio de 2016

CINE: AHORA SÍ, ANTES NO de Hong Sangsoo

Corea 2015.
Jae Yeong Jeong. Min Hee Kim. Asung Ko

La mayoría de comentarios que he leído sobre esta delicia de película, parecen centrados en su estructura. Sin duda es una apuesta comprometida a nivel narrativo y resuelta con inteligencia y sensibilidad: su director conforma un díptico donde la misma historia, un breve encuentro entre un director de cine famoso y una aspirante a pintora, se repite con ligeras variante, invitando al espectador a dejarse sorprender por las diferencias que pueden producir cambios en apariencia muy pequeños.
Además, en la segunda opción , se beneficia de toda la información adquirida a la primera y , con esos datos, se genera una interesante tensión para saber como va a concluir el relato.
No pretendo hacer de menos a ese reto, a esa peripecia formal.
Sin embargo, lo que a mi consigue atraparme en esta cinta es su contenido, o tal vez debería de decir su tono.
Creo que Ahora sí, antes no, es un tratado contra la trascendencia impostada, aquella que pretende otorgar densidad a cada momento y que rechaza como enemigos conceptos tan humanos y cotidianos como la ligereza, la sencillez, o incluso la frivolidad ( siempre tan denostada, siempre tan refrescante ).
La vida está mucho más llena de momentos en apariencia sin importancia que de grandes acontecimientos, y considero que la verdadera sabiduría, posiblemente también la forma de obtener lo que verdaderamente es trascendente en nuestra existencia, es conocerlos, disfrutarlos y entender que son los que conforman nuestro tiempo en este mundo. Me gusta mucho una frase cuyo autor no recuerdo que dice algo así como que la vida es aquello que pasa mientras estamos pensando en ella.
Considero la primera parte de la película desde ese punto de vista. Si bien el autor consigue una agilidad en los diálogos propia de Linklater, lo cierto es que veo a sus personajes lastrados por esa necesidad del más allá, de conseguir como objetivo la eternidad. En la segunda no faltan aristas, sin embargo, el romanticismo se manifiesta de una forma mucho más nítida, como aquello que permite a sus personajes extraer lo mejor de cada momento, sabiendo que lo importante es poder disfrutar de esos presentes y almacenarlos en el recuerdo; mucho más que negarse a ellos por pensar que no tendrán futuro.
Sólo un director con un pulso firme, de maestro, puede conseguir dotar estas dos horas de esa apariencia de ligereza, con esos apuntes musicales juguetones y ese Buda que parece ofrecer una segunda oportunidad a sus personajes, dotar de un aire de cuento a este relato de amor.
Sólo alguien así puede darnos una información tan compleja y tan completa de sus dos protagonistas bajo la apariencia de una serie de diálogos intrascendentes.
Sólo alguien así es capaz de hacernos sentir tan cómodos, tan cercanos, y de percibir de una forma tan cristalina los regalos que podemos encontrar si somos capaces de tener el corazón abierto y no esperar más que lo que se nos ofrece.
No está lejos algo en apariencia tan lejano como el Breve Encuentro de Lean, pero el coreano consigue poner alegría y ternura donde imperaba la tristeza. Otro de sus logros También podemos recordar a Rohmer y su aparente ligereza.
Y por último:
Hong Sangsoo en esta pequeña joya de cámara, cambia o amplía el concepto de final feliz. No. No voy a decir nada más para no destriparlo, pero lo cierto es que sin alcanzar la comodidad de lo previsible, creo que no hay nadie que no saliese de la sala con una sonrisa.
Para no perdérsela.
Cambiando de tema: En la editorial del último número de Caimán, Carlos Heredero habla de la situación recurrente de que sea necesario esperar a estas fechas para acceder, a veces con casi un año de retraso, a ciertas propuestas exóticas que, pese a la alabanza de la crítica, no encuentran otro hueco en la cartelera. Sí es cierto que el verano temprano se ha convertido, a efectos de las salas de versión original, en un tiempo de regalos difíciles de encontrar en épocas de blockbusters. No me molesta, es un buen fin de temporada aunque entiendo su inquietud. La mía sigue siendo la misma que ya comenté otras veces, que películas como los tres recuerdos de Desplechin hayan durado sólo una semana en horarios normales. Una pena.

Público

miércoles, 1 de junio de 2016

TEATRO: TIERRA DE FUEGO de Mario Diament

Director.- Claudio Tolcachir
Intérpretes.- Alicia Borrachero. Tristán Ulloa. Abdelatif Hwidar. Juan Calot. Malena Gutierrez. Hamid Krim

Tierra de Fuego no sólo se corresponde con el nombre de un lugar soñado en el fin del mundo para quien ha vivido casi toda su vida entre las cuatro paredes de una celda.
Pienso que en este caso, el título dice mucho más.
Tras escuchar los diálogos descarnados que componen esta inteligente pieza teatral, identifico esa tierra hirviente con Palestina, ese trozo del planeta perdido en la arena del desierto y que lleva décadas en llamas, incendiada por aquellos que llegaron ardiendo de los confines de la historia.
En esa tierra han prendido todos los conflictos posibles entre seres humanos, los que nacen de la venganza y del miedo, los que son causados por las diferencias religiosas, los de la avaricia, la locura, el fanatismo. Los de la violencia justa si tal cosa puede llegar a existir.
Es difícil, lo entendemos, que quienes habitan ese lugar no tengan fuego corriendo por sus venas en lugar de sangre, que puedan olvidar el dolor, que puedan llegar a perdonar algún día, porque el odio es algo que parece filtrarse en el aire, entrar a través de los pulmones.
Hay veces en que el teatro se convierte en documento y reflexión.
Pocas veces de una forma tan clara como en esta pieza que confronta a varios personajes alrededor de la epopeya íntima de una mujer que necesita que su vida se funda con sus ideas.
Escuchamos verdades difíciles de asimilar, nos obligamos a juicios que niegan el juicio que habíamos realizado segundos antes. Intentamos comprender . Y sería erróneo dejarnos llevar por la lectura más simple. Incluso aquellos que deciden mirar hacia otro lado, los que lo llevan decidiendo desde la eternidad, desde que las víctimas eran sus propios hermanos, merecerían nuestra comprensión ante el dolor de sus almas. Son sólo seres que necesitan escapar, que han elegido sobrevivir aunque para ello necesiten renunciar a parte de lo que creen.
No está lejos la obra de Amos Oz , acusado por muchos de traidor sólo por dudar.
Ignoro, al no conocer el texto, que parte del montaje corresponde a la dirección de Tolcachir. En cualquier caso, la propuesta, sobria, mínima, es perfecta para dejar que sea el contenido lo que nos llegue de una forma nítida. Los ligeros adornos en una coreografía integradora y una música sugerente , sirven a la perfección para trasladar un dolor contenido, incomprensible y eterno, casi imposible de superar por la profundidad de las heridas. La propuesta se configura como una introspección de gran densidad que , sin embargo, fluye en el escenario con una sorprendente ligereza.
Alicia Borrachero dota de convicción a un personaje complejo que ve como todo se desmorona a su alrededor pero que no puede parar en su decisión de abrir los ojos; posiblemente otro tipo de interpretación hubiese convertido su conflicto en artificial; en su caso todo es creíble. Hwidar otorga entidad a un perfil que aterra y sorprende por cuanto podemos llegar a rozar la empatía con él. Los demás, en forma de complemento, están también perfectos en sus cometidos que sostienen el desarrollo de la trama.
Todos los que integran este proyecto sin duda entienden y comparten el texto, su nivel de conflicto y sus dudas.
Al final, es impresionante ver al público aplaudiendo en pié. Impresionante y gozoso.
Personalmente creo que lo merece el esfuerzo y la maestría de quienes han puesto de pie el espectáculo. También el autor aunque su texto tenga alguna trampa aparente que sólo es aceptable desde el punto del simbolismo.
Pero estoy seguro de que ese aplauso, se dirige fundamentalmente a la actitud del personaje principal, al mensaje que nos transmite buscando la paz , o al menos luchando por esta posibilidad, en un mundo teñido de sangre , en una tierra en la que si, no cambiamos nuestra forma de mirar, el fuego seguirá ardiendo para siempre.

Público