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viernes, 13 de mayo de 2016

CINE: LA BRUJA de Robert Eggers

USA/ UK/ Canadá 2016
Anya Taylor Joy. Ralph Ineson. Kate Dickie. Harvey Scrimshaw

Con las películas de miedo y las de ciencia ficción me pasa lo mismo que con una buena comida: me apetece siempre.
Ya puede estar la cartelera llena de recomendaciones de qualite que, ante la posibilidad de pasar un mal rato o de marcharme a otras dimensiones, no me resisto.
El problema del terror es que se ha perdido la medida, lo que verdaderamente es generar inquietud frente a asco en el mejor de los casos o una colección de sustos más o menos fáciles; también ha habido una derivación hacia el humor, lo que no es extraño que acabe en parodia.
Por eso, uno se encuentra gratamente sorprendido ante una propuesta como La Bruja.
Nos encontramos ante una cinta de género absolutamente clásica en su contenido y artesanal en su realización.
Nueva Inglaterra en el siglo XVII.
El fanatismo religioso intentando colonizar una naturaleza salvaje y desconocida, pero también, más complejo todavía, intentando colonizar al propio ser humano, abjurando de su naturaleza e intentando poco menos que trasladar el Reino de los Cielos a esta tierra.
Sólo la hipocresía y el miedo pueden nacer del fanatismo, capaz de otorgar realidad a cualquier pesadilla. La soledad, la lucha, la condena de la felicidad mundana.... No es extraño pensar en un ambiente de locura, quizás una forma de afrontar esa realidad asfixiante. De ahí posiblemente nacieron muchas leyendas, por un lado de la necesidad de desterrar la diferencia, pero también, por otro lado, de la de encontrar un espacio al margen donde poder respirar.
Es de esas leyendas de las que bebe la historia de La Bruja.
No sabemos si interpretada en sus últimos tramos como un cuento fantástico o como un descenso a la locura. Creo que cada uno puede elegir. Otras propuestas cercanas como la obra The Crucible de Arthur Miller, se centraba en la parábola política y de manipulación, aquí no parece existir esa lectura pero pienso que tampoco está totalmente ausente.
Lo importante es que su guionista y director, por un lado nos cuenta la historia de esta familia con paciencia, arriesgando en un ritmo pausado muy poco habitual hoy día en estas cintas que buscan el impacto inmediato; tampoco subraya su contenido histórico o filosófico ni actualizar una idea que puede parecer arcaica .
En lo que respecta a la estética, opta por una belleza oscura que genera una atmósfera siempre turbadora. Creo que referirlo a Handke, como he leído en una crítica, es un poco superficial, sí es cierto que está recupera la atmósfera de Dreyer que también se acerco en alguna de sus películas Dies Irae, a este tipo de cuentos grises.
La Bruja es posiblemente modesta en su producción; no así en su objetivo de devolver la dignidad al género y, frente al horror, recuperar el miedo.
Así, se va desarrollando ante nuestros ojos una narración, ya lo he comentado, lenta, casi chejoviana y donde la antes citada inquietud va poco a poco desplegándose y ganando espacio.
Y lo más importante: creíble.
Pudo ocurrir así.
Haberlas....

Público

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