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viernes, 20 de mayo de 2016

CINE: CORAZÓN GIGANTE de Dabur Kári

Islandia/ Dinamarca 2015
Gunnar Jonsson. Ilmur Kristjansdottir. Sigurjon Kjartansson. Franziska Una Dagsdottir. Margret Helga Johannsdottir. Arnar Jonsson

Hay historias que se crean y se cuentan alrededor de un personaje.
En estos casos, además del carisma del mismo desde el punto de vista narrativo, es fundamental que parte de su existencia se cuenta y el tono que se decide poner en la mirada.
Fusi, el protagonista de esta hermosa película, es un hombre inmenso, gigante, como anuncia el título. Solitario , consciente del rechazo que causa en los demás y ligeramente infantil en su ingenuidad. Pero sobre todo, es bueno, tan bueno casi como El Idiota de Dostoievski, hasta la sorpresa.
Es fácil empatizar con él, querer achucharle, compartir sus tristezas y sus alegrías.
El actor que lo interpreta asume el papel desde el físico obviamente necesario y excesivo, con una contención que hace que cada gesto se pueda valorar con certeza; cuesta no ser injusto y pensar se puede hablarse de técnica actoral o de mera existencia.
Por lo que se refiere a los episodios de su vida que elige contarnos, es lo más parecido a una historia de amor y a la apertura de una puerta al futuro, perfectamente enmarcada en su transcurrir cotidiano.
Pero personalmente creo que lo que convierte esta película en importante, es el tono elegido por un director meticuloso y pausado:
Está claro que un personaje así, al margen de la normalidad, genera cierto nivel de agresión; no se esconde pero tampoco es el epicentro de la historia ni llega a tener una importancia excesiva.
Lo que el director decide es no ceñirse a lo moderno; posiblemente la ternura no sea lo que está más de moda en este mundo, pues es ternura lo que busca el autor, y es ternura lo que consigue transmitirnos.
Su narración está llena de pequeños detalles, en un intimísimo que apuesta por encontrar la hermosura allí donde parece que no existe. Y lo logra.
De Corazón Gigante se sale con una sonrisa, no precisamente porque nos engañen con un final feliz ( el final es mucho más importante que feliz ), sino porque nos ha recordado que la felicidad y la bondad existen en este mundo, y lo ha hecho con tal verdad que no nos cuesta creérnoslo.

Público

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