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jueves, 28 de abril de 2016

TEATRO: NUMANCIA de Miguel de Cervantes

Director.- Juan Carlos Pérez de la Fuente
Versión.- Luis Alberto Cuenca y Alicia Mauriño.
Intérpretes.-
Beatriz Argüello. Alberto Velasco. Chema Ruiz. Raúl Sanz. Carlos Lorenzo. Alberto Jiménez. Marcos Marin. Maru Valdivielso. Julia Piera. Críspulo Cabezas. Mélida Molina. Miryam Gallego.

Parece poco creíble el rumor de que Pérez e la Fuente, ante la posible llegada de una alcaldía podemita a la capital, convirtiese el proyecto de Numancia en una declaración personal que terminase con su aureola de "pepero".
Lo cierto es que en esta pieza brutal contra la guerra, aparecen referenciadas épocas futuras y asuntos como la guerra civil, la crisis económica, los refugiados....
Obviamente, no está en Cervantes.
Y tengo que decir que una de las cosas que menos me gusta de esta representación, atractiva por otro lado, son esos mensajes excesivamente politizados, por simples y por desencajados.
Tampoco me acaban de convencer algunos símbolos, que además no entiendo, como la referencia al canon de belleza masculina de Leonardo.
Por lo demás, Juan Carlos Pérez de la Fuente, que en ocasiones me sabe a antiguo, gana mucho cuando opta por un teatro ceremonial y cuando cuenta con recursos económicos.
Aquí, convierte la Numancia cervantina en una especie de auto sacramental pagano donde diversas escenas se van sucediendo hasta conformar un cuerpo narrativo que, en la hora y media que dura la representación, alcanza un tono general de gran belleza y fortaleza. Sólo se rompe en la extraña bufonada del carro de la guerra y el parto del hambre y la enfermedad, pero supongo que habrá quien lo encuentre adecuado, yo poco.
Posiblemente alguna de las decisiones coreográficas no sean fáciles de explicar, pero visualmente son excelentes, como lo son, esa escenografía viva que conjuga telares, proyecciones y espejos, ese vestuario intemporal, y ese sonido/ banda sonora, que nos transporta al escenario del horror desde una perspectiva emocional.
El conjunto de intérpretes es excelente, y da gusto escucharles recitar el verso. Como ya viene siendo habitual, destaca Beatriz Argüello, en una maestra de ceremonias mutable y siempre acertada. Pero todos tienen su momento y todos cumplen de sobra.
Esta representación de Numancia es un proyecto difícil, puede considerarse irregular y ya he citado aquí las cosas que no me convencen, pero los aspectos negativos no alcanzar a superar lo mucho positivo que lo convierte en una propuesta singular, efectiva y potente.
Pérez de la Fuente es sin duda un hombre de teatro, de mucho teatro, que posiblemente esté penando injustamente por ese interés permanente en nuestro país de politizar la cultura.
De todas maneras, y correcto es dejarlo claro en tiempos de homenaje, creo que esta Numancia es mucho más suya que de Cervantes.

Público

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