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jueves, 14 de abril de 2016

TEATRO: ASÍ QUE PASEN CINCO AÑOS de Federico García Lorca

Dirección.- Ricardo Iniesta
Intérpretes.-
Elena Amada Aliaga. Jarónimo Arenal. Manuel Asensio. Carmen Gallardo. Silvia Garzón. José Ángel Moreno. María Sanz. Raúl Sirio Iniesta. Raúl Vera
Compañía Atalaya

Soy devoto del llamado Teatro Imposible de Lorca. Creo que son poemas escenificables que conservan toda la belleza y la plástica de su lenguaje y la posibilidad de convertirlo en algo visual, musical, verdaderamente hermoso.
Difícil sin duda.
Pero esta versión que nos sirve Atalaya de Así que pasen cinco años, demuestra que está muy lejos de ser imposible.
Se puede hablar de surrealismo, pero también de corazón, de una pieza escrita en el sueño, apelando al subconsciente, navegando entre realidades diversas y no por ello menos importantes, pero que es necesario tratar con la delicadeza de velos.
No estoy de acuerdo en reconocer que sea un texto incomprensible, para mi se desliza con ligereza y transparencia en un mundo donde conviven por igual ideas y sentimientos, sensaciones y certezas.
Y ahí puede hablar del paso del tiempo, del mismo tiempo, y como consecuencia, de la vida y de la muerte, de como se debe de apurar una, de si es más acertado morderla o quedarse en el estadio de la esperanza y en la niebla de la memoria, incluso de sucesos que aun no han ocurrido.
Que contraste que sea uno de los miembros de la parca el que nos recuerde que la vida es para vivirla.
La versión que podemos disfrutar ( disfrutar mucho ) en el Teatro Valle Inclán , a cargo de la Compañía Atalaya , es fantástica. Cristalina en su traslación a imágenes de la poesía lorquiana, de sus miedos y sus dudas, capaz de hacer que el escenario respire la misma belleza de las palabras y que no tengamos la sensación de que se está desarrollando ante nosotros sino en nuestro interior, y es que la poesía siempre me ha parecido una experiencia privada. También de sobrecogernos con la fuerza de la mujer anciana ( impresionante Carmen Gallardo ), del niño muerto, de las máscaras y arlequines.
Que gozada. Subir con ellos esas escaleras que no sabemos a donde conducen.
Y que diferente de otras propuestas.
Hace poco hablaba aquí de la versión de El público que Alex Rigola había puesto en pie en el Teatro Abadía. Alabado por muchos, a mi me pareció una representación fallida. Aquí hay claridad, allí había confusión, aquí hay liviandad , allí había peso.
Este Lorca , lejano a sus tragedias raciales, no es sólo una sucesión de estampas, es una historia aunque esta se desarrolle en otra dimensión, y como una historia hay que contarla y debemos recibirla.
Así nos la sirve Ricardo Iniesta, y sólo me queda agradecerle esta maravillosa tarde de teatro.
De teatro y de poesía.

Público
 

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