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viernes, 1 de abril de 2016

CINE: TECHO Y COMIDA de Juan Miguel del Castillo

España 2015
Natalia de Molina . Mariana Cordero. Jaime López- Gabriel Campuzano. Marta Hoyos.

Techo y comida, que duro pensar que en el mundo en el que habitamos, hay gente cerca de nosotros para los que su objetivo fundamental es alcanzar a cubrir esas necesidades fundamentales: techo y comida.
¿Donde está la justicia?.
Rocío, estoy seguro, es un personaje que existe , hay muchas rocíos. Es una joven madre soltera, en paro desde hace más de tres años, madre soltera de un niño de ocho años y sin nadie que la pueda ayudar.
Su día a día es un calvario, buscando cualquier trabajo que le pueda proporcionar recursos, guardándose la dignidad en el bolsillo cuando hace falta, aguantándose casi siempre la rabia. Un viaje desesperado a ningún sitio.
La incomprensión. No entender como puede quedarse alguien sin nada. No saber como se vive en la nada.
Decidirse a contar esta historia es algo políticamente loable. Hacerlo sin recurrir a ningún tipo de efectismo es honesto.
La caligrafía opta por un realismo sencillo, donde no hace falta cargar las tintas ni dirigir el foco porque la verdad ya es suficiente. El corazón va acercándose poco a poco a estos personajes hasta que se deshace en la emoción de comprender que no sólo es cierto lo que nos están contando, sino que posiblemente sea sólo necesario mirar alrededor para descubrir lo cerca que la tenemos.
Ese final demoledor, esos planos de la casa vacía, esa celebración del triunfo de la selección... son escenas que nos demuestran que Juan Miguel del Castillo tiene una mirada inteligente de la que podemos esperar muchas cosas.
He dejado para el final la mención para Natalia de Molina. Su interpretación es de esas que no se olvidan. Una conversión absoluta en su personaje que convierte en persona. Cada gesto, cada mirada, cada palabra, es verdad. Hay tanta alma..... El director tiene una confianza ciega en ella y por eso la convierte en el tronco de la película y le pega la cámara al rostro; no hay ni un minuto que no sea creíble.
Techo y Comida es una buena película lamentablemente necesaria. Honesta en no confundir la narración con el panfleto. Esperemos que algún día, no lejano, sea cine histórico.

NOTA: Una vez más, tenemos que actualizar nuestra experiencia cinematográfica vía otras plataformas. Películas tan importantes como esta apenas resistió dos semanas en Madrid ( en provincias no quiero ni pensarlo ). La concesión del Goya a su protagonista, propició una tímida reposición de mínimo impacto. Una pena.

Público


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